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Comunicación, educación y diálogo intercultural para romper las barreras de la ignorancia

GABRIEL JARABA

De todas las disciplinas del saber humano  hay una que está especialmente orientada al futuro: la educación. Toda obra humana tiene voluntad de perdurar, pero es la educación la actividad específicamente dirigida a construir un futuro deseable. Educación no es tratar de que las personas aprendan, que los niños atiendan en clase o que se transmita el conocimiento. Educación es la tarea de construir un futuro mejor haciendo que los humanos se desarrollen de manera adecuada para llevar una vida buena y conseguir que el mundo por venir sea un lugar en el que valga la pena vivir.

La confluencia de la educación y la comunicación ha potenciado sobremanera la capacidad de aquélla como constructora de futuros. El desarrollo de la “tercera ola” que atisbaron Alvin y Heidi Toffler nos ha llevado a una sociedad del aprendizaje en la que no podemos rehuir la necesidad de poner la educación en primer plano de las exigencias para el progreso.

Una “sociedad de la información” o “sociedad de la comunicación”, así a secas, no tiene sentido alguno si lo que deseamos es que la humanidad progrese. Solamente el aprendizaje como perspectiva del conjunto del género humano puede conducirnos a, por lo menos, que no es poco, ir más allá del umbral de la supervivencia como especie. La suma de desigualdades sociales, cambio climático, estructuras de injusticia y opresión, tentaciones de soluciones bélicas y supremacía de las finanzas sobre el trabajo productivo ponen a la humanidad frente a un reto inédito en toda la historia del mundo. El aprendizaje es el camino de hallar soluciones nuevas a situaciones altamente complejas.

La comunicación hace que la educación ya no pueda conformarse con ser un mero adiestramiento en competencias técnicas o incluso sociales. El proceso de globalización es inseparable de la comunicación y ello afecta al campo educativo, puesto que el mundo se hace cada vez más pequeño y ya no se puede vivir de espaldas a las culturas ajenas. Las migraciones son la forma más perceptible de este contacto entre culturas distintas, pero también la difusión internacional de modelos de comportamiento o costumbres propios de culturas que hegemonizan esa globalización, gracias a la televisión, la moda o la música popular. Existan o no diversas comunidades nacionales o culturales en un mismo país, los niños y adolescentes de cada nación viven necesariamente en un mundo intercultural.

Los retos que presenta la sociedad de la comunicación dimensionada como sociedad del aprendizaje hacen imprescindible la adopción de una actitud crítica ante los medios de comunicación y las tecnologías de la información. Para adoptar decisiones pertinentes en ese contexto es necesario un grado de conciencia y lucidez que no pueden venir dadas, sino que es necesario aprender. Debemos incorporar un pensamiento crítico mediáticotécnico si deseamos avanzar hacia un nuevo humanismo.

Vista la cosa en su conjunto, nos damos cuenta de que la educación, la comunicación, el pensamiento crítico mediaticótecnico se engarzan entre sí para apuntar el camino hacia el nuevo humanismo. Y ese nuevo humanismo no puede ser más que universalista: el gran reto de la humanidad nos concierne  a todos, no a una nación o una cultura. Por tanto es necesario que ese engarce multidisciplinar sea coronado por una tarea inevitable: el diálogo intercultural (que podría ser considerado una metadisciplina).

No basta con observar y considerar las culturas distintas a la propia. Hay que introducirse en un diálogo entre culturas que permita ver las cosas de un modo diferente y sobre todo que conduzca a tener en cuenta las opiniones de los otros. Hay que asumir ese enorme alud de sobreinformación de todo el mundo que nos aporta la comunicación y convertirlo en riqueza: conocer, respetar, considerar, dialogar, conversar con todo lo que nos es o nos parece distinto.

Por ese motivo la alfabetización mediática y digital camina de la mano con el diálogo intercultural en la Cátedra Internacional UNESCO de Alfabetización Mediática y Diálogo Intercultural que actualmente lidera el Gabinete de Comunicación y Educación de la UAB. Porque es necesario crear laconciencia de esa interrelación intercultural que solamente se puede alcanzar mediante el diálogo. No basta con la comunicación que nos aporta información: es la voluntad de construcción de futuros que implica la educación la que nos puede llevar de mirar sin ver a dialogar para conversar.

La etimología de “conversar” es muy interesante. “Versar”: discurrir, tratar un asunto, pero también tender hacia un punto. “Con”, hacer algo juntos, llegar juntos a un lugar. El diálogo debe ser siempre conversación porque si no se convierte en una charla entre “lenguas de madera”. Muchos políticos y miembros de instituciones dicen dialogar cuando no hacen más que monologar en estéreo. El verdadero diálogo es conversación: caminar juntos buscando el punto de encuentro común.

Y ahí es donde entramos los periodistas. Entrenados en el arte de la entrevista, en la interrogación a las fuentes y su contraste, en la atención a lo que tienen que decir los lectores, oyentes y telespectadores, deberíamos ser los animadores de la Gran Conversación que nuestro mundo en transformación reclama. Comunicación, educación, diálogo intercultural conversacional y periodismo: menuda fórmula explosiva para romper las barreras de la ignorancia.

Fotografía: alumnos del Master en Comunicación y Educación de la UAB.

Volvamos a la Luna y más allá: una misión humanística y espiritual

Mi hija nació el año y el mes en que el hombre llegó a la Luna y caminó sobre ella, así que esa es una fecha muy importante para mí. No vi el alunizaje del “águila” en directo porque en casa no había televisión ni dinero para comprarla. Yo tenía entonces 19 años, me había casado el año anterior y trataba de abrirme camino como periodista. Mi mundo estaba lleno de descubrimientos, novedades, ilusiones y en transformación constante, aquel era el año del festival de Woodstock, del estado de excepción implantado por la dictadura en España, del fortalecimiento de Comisiones Obreras y el Partido Comunista, el descubrimiento de la contracultura y el convencimiento de que si la civilización podía llegar a la Luna también podía hacer que los buenos ganasen la guerra de Vietnam. Tenía, en aquel momento, desplegándose ante mí la realización posible de mi utopía personal y la de la humanidad. Ahora mismo, mientras redacto estas líneas, llevo puesta una gorra igual que la que llevaba la joven protagonista de la película Tomorrowland, con el emblema de la NASA, film que define mi manera de ver el mundo y mi personalidad.

Cincuenta años después de aquella epopeya, en este momento debería haber una base permanente y habitada en la Luna, dedicada a la investigación científica y el desarrollo tecnológico, a manera de las bases de la Antártida y preferiblemente de gestión internacional compartida. Debería existir un servicio regular de lanzaderas espaciales o mejor, un ascensor orbital para ir y venir de la Luna, tal como lo imaginaron Arthur C. Clarke y Stanley Kubrik como desideratum para el año 2000. Que no exista nada de esto en el día de hoy es una vergüenza para el género humano, para los científicos y para los dirigentes políticos que podrían tomar decisiones en favor de ello o presionar e influir para hacerlo posible. Los movimientos sociales progresistas han vuelto la espalda a la conquista del espacio, incluso a un objetivo tan modesto como el aprovechamiento científico de nuestro satélite, centrados como están –con toda justicia y pertinencia– en el propio planeta. Con toda la razón del mundo en este caso y con toda la estupidez en otro, el hombre ha dejado de mirar al cielo y anda dando traspiés con la vista fija en el pequeño pedazo de suelo que pisa, aun sin percibir la realidad profunda de uno y de otro. Un tiempo en que los hombres agachan la mirada, esa podría ser la definición de nuestro tiempo histórico actual.

Se dice que este estado de cosas se debe al descrédito de la idea de progreso. Maldito sea tal descrédito, pero un servidor cree que hay algo más, más profundo. Esa parálisis, abandono de la idea de progreso incluida, se debe a que hemos quedado prisioneros del miedo, un miedo que sería paralizante de no ser que se trata de una fuerza perversa que nos hace retroceder. Ese miedo ha sido inoculado en el cuerpo social a todos los niveles, y lo ha sido de modo deliberado en pro de un objetivo: revertir las conquistas sociales conseguidas entre los siglos XIX y XX especialmente las de la segunda mitad del siglo pasado. El verdadero test de la modernidad es averiguar cuánta democracia es capaz de resistir el capitalismo. La cultura progresista se ha entregado a ese miedo atada de pies y manos, como demuestra que la imaginación del futuro ha derivado hacia la sustitución de la utopía tecnocientífica y social por una serie de distopias, que son todo lo creativas que se quiera pero que para mí son signos inquietantes de involución. Las distopias literarias y audiovisuales de hoy gozan de mucho predicamento pero un servidor se alza furiosamente en su contra: porque no sólo no son liberadoras sino que ni siquiera sirven como denuncia. No hay denuncia en ellas sino expresión de la porción particular de miedo interiorizado por la cultura a la que pertenecen, y no son liberadoras porque no conducen a una acción lecesariamente optimista sino que hunden aún más en el desánimo a aquellos a quienes se deseaba desanimar en términos estratégicos. El trueque de la utopía futurista del espacio por la distopia presente  marca el cambio de época fundamental de la era transmoderna: el día que empezamos a caminar hacia atrás como los cangrejos, con gesto compungido, aflicción de ánimo y temor ante un porvenir que se cree un guatepeor después de un guatemala.

Necesitamos recuperar la utopía espacial de signo futurista, tenemos que devolver nuestra mirada al cielo, tanto mediante la astronomía, la astrofísica y la astronáutica como por la mitología creativa expresada por la astrología y otros constructos míticoliterarios que apuntan hacia cosmologías de un universo coherente con la existencia de la humanidad. Debemos combatir el negacionismo relativo a la crisis climática esgrimido por los enemigos de la ciencia y al mismo tiempo hacer ver a los progresistas que su reversión no tendrá lugar con menos tecnología sino con más, aunque de una naturaleza distinta. Hemos de soñar con unas galaxias lejanas que un día llegaremos a conocer, hemos de combinar la cultura científica con la humanística y recuperar un sentido del progreso que se base no en la dominación técnica sino en la realización del ser.

DOS NOTAS SOBRE LA NECESARIA INSPIRACIÓN ESPIRITUAL PARA LA UTOPÍA HUMANÍSTICA:

UNA. Buzz Aldrin llevó consigo en la cápsula espacial de la misión Apolo XI a la Luna la bandera masónica del Supremo Consejo del Grado 33º de la Jurisdicción Sur de Estados Unidos, a la que pertenecía en tanto que maestro masón del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, Grado 33ª. Con ella quiso simbolizar la idea de progreso, de fraternidad universal y de empeño colectivo por la realización de lo mejor del ser humano. La masonería, mediante uno de sus miembros y emblemas, estuvo presente en ese gran paso para la humanidad.

DOS. El mismo Aldrin tomó la Sagrada Comunión momentos antes de descender sobre el satélite. Había llevado consigo en la cápsula el sacramento bajo sus dos especies autorizado por su iglesia, la Iglesia Presbiteriana estadounidense en la que él era anciano. La aspiración humana a lo divino estuvo igualmente presente en la misión espacial, con Buzz Aldrin uniendo en su persona y cualidad de explorador de última frontera su condición de miembro de la fraternidad laica y la pertenencia eclesial (en 1994, tres astronautas católicos tomaron la Sagrada Comunión a bordo de la lanzadera espacial Endeavor).

La misión Apolo XI sigue indicando el camino de la recta orientación de la ciencia mediante la motivación espiritual y humanista. Algún día aprenderemos.

Ilustración: postal conmemorativa masónica en la que se declara la pertenencia de Buzz Aldrin a la masonería filosófica.

Por un liderazgo feminista de todos los movimientos sociales y de liberación

El feminismo tiene una ardua tarea por delante. Debe luchar por conseguir la igualdad entre géneros y terminar con todas las discriminaciones fruto de la desigualdad existente; debe trabajar por la transformación de la mentalidad machista secular que ha causado injusticias sin cuento; debe proteger a las víctimas de la violencia de género tanto de los agresores factuales como de las legislaciones que son favorables a estos, incluso con la anuencia de policías y jueces; debe reclamar la presencia femenina en todos los niveles de acción y de decisión; debe liberar la participación completa de las mujeres y su potencial en todos los ámbitos de la vida humana. Pero además de todo ello debe hacer algo no menos importante: el movimiento feminista tiene que ponerse al frente de todos los movimientos sociales, de transformación y de liberación y liderar con decisión e impacto toda acción tendente al cambio radical de la humanidad y su vida en el planeta. Tanto bajo una perspectiva reformista o revolucionaria, las mujeres deben marchar en cabeza, liderar y dirigir con inteligencia y fuerza las fuerzas de transformación o si no no existirá transformación alguna y de hecho no existirán ni siquiera reformas.

El liderazgo feminista de la transformación social y planetaria es necesario, imprescindible y urgente. Esa necesidad no la vislumbra solamente el sentido de la estrategia en los movimientos transformadores sino que la indica con toda claridad la virulencia con que la derecha está respondiendo al feminismo. Esa virulencia demuestra que éste ha ganado crédito como amenaza a las estructuras patriarcales que conforman nuestras sociedades y que esa amenaza ya no es vista como retórica o incluso táctica por los reaccionarios, con lo que podría ser combatida con “relatos” o neutralizada con movimientos políticos precisos, sino que el sobresalto general de las fuerzas ultrarregresivas, entre histérico y violento y no desprovisto de un tinte ridículamente anticuado, demuestra a las claras que se sienten confrontados por un enemigo al que deben temer.

Los hombres partidarios del cambio radical en la vida humana no solamente deben aceptar el liderazgo feminista sino que han de permitir que los modos, valores y actitudes feministas vayan tiñendo progresivamente los movimientos sociales de mayoría masculina. Deben además poner el liderazgo de los mismos en manos femeninas para conseguir que los movimientos de cambio se desprendan de una vez de algunos elementos que los mantienen sujetos en la inmovilidad, entre ellos la persistencia en abordar problemas del siglo XXI con ideologías del siglo XIX y modos de actuación del siglo XX. El futuro que el movimiento feminista indica no apunta al tiempo por venir sino a nuestro mismo presente: sólo el feminismo puede cortar el nudo gordiano que nos mantiene a todos en el inmovilismo actual.

No hay otro futuro para un mundo diferente y deseable que el que resulte de una transformación radical liderada por el feminismo. No hay nada de deseable en los modos anticuados y a veces regresivos del modo como se conducen los movimientos sociales todavía protagonizados por los hombres. El cambio profundo que debe producirse en la humanidad no se ha dado todavía entre los sectores masculinos pero está presente en la avanzada feminista. Hay que tener la humildad e inteligencia necesarias para que los hombres partidarios del cambio hagan esa cesión de liderazgo y se avengan a aprender de una nueva manera de hacer las cosas. Si no lo hacemos continuaremos empantanados en la situación actual, respecto a la cual reto a quien se a que identifique una brizna de muestras de avance.

Que las mujeres feministas lideren las fuerzas  de cambio puesto que ya lideran el único movimiento social transformador que está presente. Que los hombres no obstaculicen ese liderazgo y si es posible, que ayuden. Por un mundo diferente, por una sola humanidad, por una transformación realmente humanista y universalista, por el feminismo, la democracia y el socialismo.

POST SCRIPTUM. Tres días después de publicado este post veo que Josep Ramoneda escribe en El País un artículo con argumentos parecidos y una afirmación tan contundente como la mía: “La revolució feminista es configura com l’única alternativa per subvertir les formes de poder dominant. Potser l’última utopia”.

Imágenes: Clara Zetkin, Rosa Luxembourg, Marianne Williamson.

Mis mejores deseos para el Año Viejo

Como me gusta llevar la contraria, en lugar de escribir mis mejores deseos para el Año Nuevo los apunto aquí pensando en el Año Viejo. No es una broma sino que va en serio: pretendo llamar la atención respecto a un problema central en nuestra cultura crítica actual, que es el pesimismo crónico que conduce a lo que yo llamo pesadumbrismo. El pesadumbrismo ha teñido toda la cultura occidental y ha acabado por convertir el pensamiento crítico en pensamiento cínico a fuerza de poner el acento en lo que va mal –cosa muy necesaria– pero olvidando señalar lo que va bien, más necesario todavía porque es lo que nos indica que avanzamos.

El prestigio de la seriedad es incomprensible. Los cenizos han poblado la Tierra desde que el mundo es mundo y solamente cuando la modernidad alumbra un planeta en el que es posible vivir un tanto despreocupadamente aparecen los hermanos Marx, triunfa Woody Allen, los Beatles entran en el cine con Richard Lester y las alegres canciones y carreras de A hard day’s night. El saber popular ha tenido siempre la alegría por bandera y ahí está, en plena eclosión de la cultura pop, la película Yellow Submarine, donde los malos son claramente caracterizados como tenebrosos pesimistas de los que sólo nos puede salvar la colorida psicodelia y las canciones que nos dicen que todo lo que necesitamos es amor. Pero a inicios de los 80 asesinan a John Lennon y en la segunda década del siglo XXI crucifican a Woody Allen, y las cosas van volviendo a la normalidad: el malcarado Trump asalta la Casa Blanca y los parafascistas europeos se cuelan en las instituciones de gobierno.

Uno relee a los grandes filósofos del siglo XX y se siente tentado de tirarse por el balcón. Y en cambio comprueba que la tradición de la cultura popular de todos los tiempos permanece como un hilo rojo que emerge nuevamente en el cine, el arte popular por excelencia, y se expresa en forma de risas, persecuciones, guerras de tartas de nata, equívocos y pillerías, en el primer cine mudo. Servidor sostiene que antes de los Beatles y Elvis, la primera figura artística claramente pop es la de Charlie Chaplin, primer artista popular de masas famoso mediante las nuevas industrias culturales. Charlot es un vagabundo sin familia ni hogar, un buen tipo bienintencionado que siempre acaba pagando el pato pero a quien la desgracia no logra hacer mella en su buena voluntad. Mediante un gag cinematográfico, Charlie se encuentra encabezando una manifestación con una bandera roja sin pretenderlo, en un famoso filme se convierte en obrero industrial automatizado a la fuerza, recurre a comerse un zapato cual Carpanta avant la lettre, y en la vida real, Chaplin era un socialista y antifascista con la entrada prohibida en Estados Unidos por el maccarthismo. La vida y obra de Charlie Chaplin nos recuerda que las revoluciones se han hecho siempre con canciones, y que cuando la gente ha dejado de cantar para que los aparatos electrónicos lo hagan por ello, las revoluciones también han callado.

El pesimismo, por sí mismo, nunca ha cambiado nada, lo ha hecho la perspectiva de una vida mejor. Veamos diez cosas que han sido buenas en el año que dejamos atrás.

  1. Deshielo entre las dos Coreas y cese de las amenazas nucleares del régimen del norte. Hace sólo cuatro días parecía que volvíamos a la crisis nuclear de los peores tiempos del siglo XX gracias al aventurerismo de Kim Jong Il pero sus ensayos balísticos han terminado, aunque sea por la atrabiliaria diplomacia de Trump. Lo importante no es él sino darnos cuenta de que la guerra depende de la voluntad de los hombres y no de hados inevitables.
  2. Avances científicos en el estudio de las células. Los investigadores científicos consiguen estudiar el desarrollo de las células a través del tiempo, lo que, unido a otras tareas multidisciplinares, permitirá combatir mejor enfermedades genéticas y de otra índole.
  3. El feminismo se erige en movimiento social de vanguardia. La manifestación masiva del 8 de marzo visibilizó una verdadera alianza femenina intergeneracional que responde a un movimiento social de mayor alcance del supuesto. Muchos pensamos que este movimiento va más allá del feminismo convencional y se erige en una verdadera fuerza de cambio generalizada. Algunos nos sentimos tentados de pensar que es la única fuerza social transformadora realmente existente.
  4. Triunfo de la moción de censura que acaba con un gobierno corrupto. Por primera vez en la historia de la democracia española triunfa una moción de censura. Ello supone un vuelco que desaloja del gobierno un gobierno corrupto cuyo partido está carcomido por la financiación ilegal. Vuelve el pluralismo a la acción política pública y se desbloquean situaciones enquistadas e indeseables.
  5. Relaciones entre el Vaticano y la República Popular de China. Con una jugada maestra de la diplomacia vaticana, la iglesia católica ha iniciado la normalización de sus relaciones con China, lo que permitirá tanto salir de la clandestinidad a los católicos fieles a Roma en aquel país como reconocer la validez canónica de obispos y clérigos de la iglesia nacional china. En el momento en que Trump muestra su cara antipática a los dirigentes chinos y opta por el aislacionismo, Francisco tiende puentes desde Roma incluso hacia un mundo históricamente difícil respecto al catolicismo. El sueño de San Francisco Xavier y de Matteo Ricci comienza a hacerse realidad.
  6. Menos conflictos armados que nunca. 2018 ha sido, a pesar de toda su problemática, que no ha sido poca, ha sido el año con menos conflictos armados de entre estas épocas. De hecho, hoy día hay muchas menos guerras y guerritas que en los años 80 y 90, a excepción del foco histórico de cercano oriente y Mesopotamia. A pesar de todos los pesares, incluso la guerrilla más antigua del continente americano, las FARC colombianas, han depuesto las armas y se han presentado a las elecciones democráticas.
  7. Reacciones populares contra el Brexit. El estúpido referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea, instigado por dirigentes irresponsables e igualmente estúpidos, abrió paso a una corriente latente de antieuropeísmo pero también a la reafirmación de la actitud contraria. Cada vez son más los británicos que desean permanecer en la UE y se hacen oir cada vez más fuerte, con una actitud que debería ser ejemplar para muchos continentales: libertad, democracia, paz y estado del bienestar quiere decir hoy, a pesar de todos los pesares, Unión Europea.
  8. Más lectura que nunca. Digan lo que digan las jeremiadas de quienes escriben mucho y piensan poco, nunca se había leído tanto como ahora. El analfabetismo ha desaparecido casi de todos los países desarrollados y la lectura es habitual a todos los niveles sociales en lugar de privilegio de unos pocos. Paradójicamente, las “pantallas” han contribuido a la potenciación del acto de leer, al romper la pasividad del telespectador aislado frente al receptor y proporcionando multiinformación e interacción. Y, se diga lo que se diga, los buenos libros se venden mucho, y los malos también, lo que, en estos términos, también es una buena noticia.
  9. La exploración del espacio continúa con éxito. El 1 de enero de 1969 una nave-sonda de la NASA sobrevolará el asteroide Ultima Thule, el cuerpo celeste más lejano alcanzado nunca por la tecnología humana, distante a 6.430 millones de kilómetros del Sol. Considero la conciencia de la exploración espacial, su necesidad y las perspectivas que abre como un claro indicador del progreso, no sólo científico sino humanístico: ahí esta la serie Star Trek como verdadera lección de democracia humanista para el futuro. Aunque los astronautas ya no son héroes infantiles ni la conquista del espacio un tema de conversación popular, el conocimiento de los seres humanos continúa apuntando hacia el infinito, como signo altamente esperanzador.
  10. La solidaridad y la buena voluntad se mantienen y aumentan. A pesar de los retrocesos en forma de ciertos procesos políticos en algunas naciones, el espíritu general de las personas que viven en condiciones materiales y espirituales mínimamente adecuada es de buena voluntad y solidaridad. Nunca como ahora la guerra y la violencia como forma de resolver los conflictos han estado tan desprestigiada, ningún país llama a la guerra contra otro. Las campañas de solidaridad triunfan, y van más allá de los humanos, alcanzando a los animales y al medio ambiente. Nunca faltan donantes para trasplantes y no hay injusticia que no salga a la luz. La gente es buena y se comporta como tal, y la buena voluntad mundial es un logro que hay que mantener a la vista y sostenerse en él para avanzar hacia la plena humanización.

Imagen: fotografía de la estrella más lejana tomada por el telescopio espacial Hubble.

 

MILID Global Understanding, un movimiento mundial de la comunicación para el entendimiento y la paz

Está en marcha un ambicioso proyecto internacional orientado a la paz y el diálogo y protagonizado por la comunicación. Se trata del MILID Global Understanding – Peace for All Movement (Entendimiento Global mediante la alfabetización mediática y el diálogo intercultural – Paz para Todos) que ha sido impulsado por la Cátedra UNESCO de Alfabetización Mediática e Informacional para la Calidad del Periodismo, con los profesores José Manuel Pérez Tornero y Sami Tayie, de la Universidad de El Cairo, al frente. Se trata de establecer una red mundial que anime a los medios de comunicación y sus profesionales a trabajar por el entendimiento mutuo y la paz utilizando el poder de la comunicación y de la información veraz.

La iniciativa fue lanzada el pasado julio durante la Doctoral Summer School de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UAB y fue el doctor Ismail Abdel Ghafar, presidente de la Arab Academy for Science, Technology and Maritime Transport,  el encargado de oficializar el lanzamiento de la iniciativa. En su discurso ha enfatizado el propósito del proyecto de crear puntos de encuentro entre culturas y su obligación de fomentar el uso de la alfabetización mediática para “convertirnos en ciudadanos globales”. El doctor Samy Tayie indicó que la importancia de la Global Understanding es convertirse en un foro en el que “la paz debe servir para tender puentes con la justicia”.

Global Understanding tiene previsto convocar un gran y amplio encuentro de conversación, debate y estudio para marzo de 2019 en la ciudad egipcia de Alejandría.

Un servidor ha tenido el honor de participar en la preparación de Global Understanding mediante la clarificación de su cualidad y objetivos. Aquí está la nota conceptual que he redactado al respecto.

MILID Global Understanding

Periodismo de calidad y alfabetización mediática para superar las barreras y prejuicios que producen exclusión, discriminación y separación

MILID Global Understanding es un programa de trabajo  y espacio de actividad en el que convergen la investigación, la innovación y el debate público, junto con otras iniciativas educativas y sociales, que se basa en el potencial que tienen la alfabetización mediática, el periodismo de calidad y el diálogo intercultural para tratar de superar las barreras invisibles que producen separaciones y discriminaciones entre personas y grupos.

MILID Global Understanding es una iniciativa lanzada por la recién creada Cátedra  UNESCO MIL for Quality Journalism (Alfabetización mediática e informacional por un periodismo de calidad). Su alcance, según el convenio firmado con la UNESCO, se extiende preferentemente a Europa, los países árabes y América latina pero no excluye ninguna zona del mundo.

El propósito es tejer alianzas estratégicas y lanzar acciones globales entre universidades, centros de investigación, medios de comunicación, empresas informacionales, entidades educativas, culturales y sociales y grupos activos de ciudadanos con objeto de hallar y poner en marcha iniciativas destinadas a:

  • Superar las barreras invisibles que se alzan entre las personas, los grupos y las civilizaciones y producen discriminación –de género, de riqueza, de poder, de culturas— a causa de la diseminación de prejuicios, informaciones engañosas, ideas belicistas y supremacistas, mediante el periodismo de calidad, el uso responsable de los medios de comunicación y la participación de la ciudadanía en la orientación de la comunicación global hacia el entendimiento y contra la separatividad.
  • Llamar a los profesionales de la información y la comunicación a comprometerse con un periodismo de calidad que denuncie y combata las pseudonoticias engañosas (fake news), la desinformación, la infoxicación, los estereotipos y los lugares comunes que fomentan el espíritu de superioridad de unos grupos sobre otros.
  • Ofrecer a los ciudadanos y a los espacios sociales y convivenciales el poder de la alfabetización mediática como medio eficiente para destruir esas barreras, superar diferencias y desencuentros y construir nuevas mentalidades de progreso basadas en la solidaridad, la cooperación y la libertad.
  • Promover el periodismo de calidad y la alfabetización mediática e innovar en las nuevas oportunidades y escenarios posibles para su desarrollo en la sociedad compleja actual, respecto a la práctica profesional, la formación y el desarrollo de habilidades informacionales por parte de los ciudadanos.
  • Impulsar la participación de la ciudadanía en la tarea de superar las barreras de los recelos, la discriminación y los prejuicios mediante la asunción de una participación activa en la distribución y recepción de la información y de la ideas y hechos que esta vehicula.
  • Reclamar a las empresas informativas e informacionales sus responsabilidades respecto a la calidad de la información que producen o vehiculan y a su compromiso en la eliminación del lenguaje del odio y los prejuicios que causan división y discriminación. Sensibilizar y movilizar a los ciudadanos para que les exijan esa responsabilidad.
  • Actuar preferentemente en zonas de conflicto, sean estas geopolíticas, culturales o ideológicas, para tratar de deshacer desencuentros y propiciar aproximaciones mediante un uso correcto del periodismo de calidad y el diálogo.
  • Poner de relieve ante las sociedades, las instituciones, los gobiernos y los dirigentes mundiales la necesidad de combatir los estereotipos, luchar contra la exclusión, superar las divisiones y la posibilidad de hacerlo efectivamente mediante el uso correcto y responsable del periodismo de calidad por parte de los profesionales y la alfabetización mediática activa y participativa de los ciudadanos, lo que significa abrir caminos prácticos para la paz, la libertad, la igualdad y el entendimiento global.

Misión

Promover el uso del periodismo de calidad y combatir las pseudoinformaciones engañosas, la diseminación de los estereotipos e ideas discriminatorias, de supremacía y de exclusión que producen desigualdad y comprometen la paz entre las personas, los grupos, los pueblos y las culturas. Fomentar la alfabetización mediática e informacional para que la ciudadanía pueda tomar en sus manos el uso correcto y responsable de la información puesta al servicio del entendimiento global.

Visión

El periodismo de calidad y la información responsable tienen un papel irrenunciable en la consolidación y profundización de la libertad, la paz y la prosperidad de las naciones. La alfabetización mediática e informacional son un medio privilegiado para que la ciudadanía contribuya a esas tareas de una manera activa, en la sociedad de la comunicación. Unas y otras actividades deben ser puestas al servicio de un entendimiento global mediante el cual la humanidad pueda superar sus divisiones y dificultades basadas en los prejuicios y el trato discriminatorio e injusto.

Valores

La humanidad dispone de todos los medios necesarios para liberarse de la injusticia, la discriminación, la exclusión y los prejuicios entre personas, grupos, naciones, pueblos y culturas. El periodismo de calidad y la alfabetización mediática e informacional han de comunicar los valores de entendimiento, encuentro y cooperación que permiten acabar con esas lacras. El entendimiento global es, gracias a ello, no una utopía ideal irrealizable o futura sino una posibilidad factual hacia la que hay que encaminarse activamente.

El programa MILID Global Understanding (entendimiento global mediante la alfabetización mediática, el periodismo y el diálogo intercultural) es una iniciativa de la Cátedra UNESCO de MIL for Quality Journalism (Alfabetización mediática e informacional por un periodismo de calidad).

La Cátedra incorpora la tarea investigadora, innovadora, docente y educativa que el Gabinete de Comunicación y Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona viene realizando durante décadas.

MILID Global Understanding, bajo las directrices de la Cátedra de la UNESCO de Mil for Quality Journalism, desarrollará diversas y múltiples actividades en los próximos meses y años en su ámbito y a nivel global.

El catedrático presidente de la Cátedra es el Dr. José Manuel Pérez Tornero, doctor en Ciencias de la comunicación. Forma parte del grupo de Expertos de la UNESCO y de la Comisión Europea en Alfabetización mediática. Es asesor nombrado por la UNESCO en la Global Alliance Media and Information Literacy Partnerships y miembro del consejo directivo de la red de Universidades de United Nations Alliance of Civilisations – UNESCO.

Imagen: presentación de MILID Global Understanding en la Doctoral Summer School de comunicación de la UAB, julio de 2018.

El vídeo y el texto de mi conferencia en el foro de World Goodwill en Ginebra sobre alfabetización mediática y justas relaciones humanas

La ONG internacional World Goodwill/ Buena Voluntad Mundial tiene la amabilidad de incluir en su último boletín (el nº 1 de 2018) una síntesis de mi intervención en su seminario anual celebrado el pasado noviembre en Ginebra, Londres y Nueva York. Yo participé en las sesiones que tuvieron lugar en la primera ciudad, en la sede de Naciones Unidas y en el centro educativo Cayla, y fue una experiencia de extraordinario valor para mí y enormemente estimulante.

Buena Voluntad Mundial (World Goodwill) es una ONG internacional con sede en Ginebra, Londres y Nueva York, que se dedica a impulsar el espíritu de buena voluntad orientado al establecimiento de justas relaciones humanas. BVM impulsa redes de buena voluntad por todo el mundo, considerando la humanidad como un todo, y apoya decididamente la tarea de Naciones Unidas.

El foro de World Goodwill de 2017 tuvo como lema “De lo Irreal a lo Real. 
Discernir la Verdad en la Era de la Información”, y yo participé con una conferencia titulada “El papel de los medios de comunicación en el discernimiento de la verdad: la alfabetización mediática e internacional como herramienta para unas correctas relaciones humanas”.

Os adjunto el enlace a la edición web del mencionado boletín, con un resumen de mi intervención en Ginebra, titulado Constructing a Universal Dialogue through Media Literacy (Construir un diálogo universal mediante la alfabetización mediática). En ese lugar hallaréis también el vídeo de mi conferencia.

Para quienes os resulte más cómodo leer en español, aquí tenéis traducido el resumen.

Gabriel Jaraba es profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona, y en la Cátedra Internacional UNESCO de Alfabetización Mediática y diálogo Intercultural.  Gabriel empezó por señalar la importancia clave de la alfabetización tal como ha sido definida por la UNESCO. Sugirió que sin alfabetización mediática no puede haber verdadera democracia. El siglo XXI es la era de la comunicación total, que condiciona todos los aspectos de la vida. Así, nos hallamos en medio de un periodo de disrupción de los medios, que describió como “un cambio civilizatorio en todos los aspectos”. Surge entonces la pregunta de cómo actuar responsablemente en esta época.

Estamos en una civilización tecnológica, basada en la digitalizacion de la comunicación, combinada con una cultura mediática organizada alrededor de los medios de comunicación y su convergencia. Esto causa tres impactos clave: en la energía que se precisa para comunicar; en el tiempo; y en el espacio. El resultado es la aparición de unas comunicaciones gobales, instantáneas y ligeras. ¿Cómo causa esto impacto en nuestra responsabilidad colectiva de establecer correctas relaciones humanas? Podríamos estar tentados por reaccionar con miedo y tratar de resistir esa poderosa tendencia, pero de hecho se trata de una gran oportunidad de hacer avanzar la conciencia planetaria, con lo que se difundiría muy ampliamente la Sabiduría Sempiterna a través del entramado universal de la Red, la cual es la manifestación física de una verdadera “noosfera” o esfera del pensamiento humano, tal como predijo Teilhard de Chardin.

La existencia de esta manifestación física del plano mental conlleva nuestra responsabilidad de preservar y fomentar su correcto crecimiento de modo que pueda convertirse en un vehículo útil para las correctas relaciones humanas. Para que ello sea así, Gabriel sugirió que debemos protegerla cuidadosamente del peligro de ser apropiada únicamente por las grandes empresas. Las grandes plataformas corporativas tienen a limitar la comunicación activa de la opinión en favor del consumo pasivo de información. Por ello la educación mediática en la escuela es esencial, pero no suficiente. Debe responder a un panorama tecnológicamente muy dinámico, a las nuevas condiciones creadas por las redes sociales y a la emergencia de algoritmos que toman decisiones sobre lo que vemos. De este modo, la educación mediática afronta el gran reto de arrojar luz sobre el poder oculto de las grandes plataformas y demandarles responsabilidades por su impacto en la economía y la sociedad. Sin embargo, no basta con estar a la defensiva si es que hay que defender la democracia. La alfabetización mediática debe convertirse en un ejemplo práctico de cómo aplicar las correctas relaciones humanas –“las correctas relaciones humanas no son un deseo benevolente ni una utopía irrealizable sino un imperativo ético que debe ser actualizado”–. Y la alfabetización  mediática puede ser expresada tanto en un contexto formal como informal, en las instituciones educativas o mediante el activismo social.

Gabriel compartió sus ideas sobre los nuevos valores que inspiran la alfabetización mediática. Primero, la defensa de la autonomía individual que tienen derecho a la información y a considerarla críticamente. Segundo, la confianza en el valor constructivo de un diálogo participativo y abierto, en la capacidad de las masas y los colectivos organizados para generar información de calidad, evaluación crítica y procesos de toma de decisiones, y la importancia clave del conocimiento compartido. Tercero, el poder de la imaginación creativa, que debe nutrir una democracia comunicativamente activa mediante la igualdad de participación y de expresión de la opinión. Y en cuarto lugar, el respeto por la diversidad cultural y el diálogo intercultural. “La nueva alfabetización mediática respeta la autonomía de cada cultura y su singularidad, porque tiende puentes para la construcción de un diálogo universal entre ellas, orientado a la construcción de valores compartidos”.

La alfabetización mediática debe fortalecer el pensamiento crítico y la capacidad de manejar la información difundida por los medios. Sus elementos principales son:

“Saber cómo hallar el acceso a la mejor información posible usando las fuentes más apropiadas, diversas y fiables.

Saber evaluarla con criterios rigurosos y precisos.

Contextualizar y comprender la información según su fuent.

Conocimiento del contexto ideológico y cultural del cual procede la información y el que denota.

Integrar todo lo anterior en un marco de información y conocimientos previos y obtener un resultado significativo”.

Desarrollar esas capacidades permite hallar soluciones significativas de problemas en campos como: conflictos interculturales; tareas para acabar con los prejuicios y la discriminación; crear redes de intereses y valores compartidos; participación democrático; limitar el poder del estado; transparencia corporativa; libertad de expresión; y acceso a la información.

Finalmente, Gabriel señaló, “Ya no se trata de promover el patriotismo nacional mediante la alfabetización y la educación, sino de promover, mediante la alfabetización mediática, el sentimiento de una ciudadanía universal orientada a una pertenencia cosmopolita. Los medios son hoy constructores activos de la visión que cada grupo humano tiene de sí mismo y de los demás. La comunicación pone en las manos de cada persona la posibilidad de crear por primera vez en la historia una nueva conciencia planetaria que haga realidad el principio de que ‘las almas de los hombres son una'”.

Boletín de World Goodwill, nº 1, 2018

Vídeos con las conferencias

Descargar la conferencia de Gabriel Jaraba en el forum World Goodwill de Ginebra (11 pág. PDF).

Para ver más detalles y el programa completo de los actos, descargar el programa en PDF.

Buena Voluntad Mundial / World Goodwill, ONG internacional.

Fórum de Buena Voluntad Mundial 2017

Fotografía: concierto por la paz y los derechos humanos en la sala de Naciones Unidas en Ginebra diseñada por Miquel Barceló.

En el fórum internacional de World Goodwill en Ginebra, hablando de alfabetización mediática y justas relaciones humanas

Tengo el honor de participar este año como ponente en el foro del movimiento Buena Voluntad Mundial (World Goodwill), una ONG internacional con sede en Ginebra, Londres y Nueva York, que se dedica a impulsar el espíritu de buena voluntad orientado al establecimiento de justas relaciones humanas. BVM impulsa redes de buena voluntad por todo el mundo, considerando la humanidad como un todo, y apoya decididamente la tarea de Naciones Unidas.

El foro de World Goodwill de 2017 tiene como lema “De lo Irreal a lo Real. 
Discernir la Verdad en la Era de la Información”, y yo voy a participar con una conferencia titulada “El papel de los medios de comunicación en el discernimiento de la verdad: la alfabetización mediática e internacional como herramienta para unas correctas relaciones humanas” (una vez haya transcurrido el foro publicaré el texto de esta alocución en Gabriel Jaraba Online, traducida al español, ya que la pronunciaré en inglés). Mi intervención tendrá lugar en Ginebra el sábado 18, después de que el viernes 17 haya tenido lugar la primera parte del evento en el Palacio de las Naciones Unidas de esa ciudad suiza. Simultáneamente tendrán lugar sesiones parecidas con idéntico tema central en Londres y Nueva York.

En el panel en el que participo intervienen Alexandra Ratcliffe, profesora, escritora y colaboradora de The Huffington Post, con “Y la Verdad os hará libres: Hallando Claridad en un Mundo Complejo”Cécile Sorbier, Directora de Medio Ambiente en Femmes Internationales Murs Brisés, con “Las Correctas Relaciones Humanas en Temas Ambientales”, y Vincent Claesens, de Buena Voluntad Mundial Ginebra, con “Discernir la Verdad en la Era de la Información: Fomentando las correctas Relaciones Humanas”.

El día anterior, en el Palacio de las Naciones Unidas, intervienen Mintze van der Velde, de Buena Voluntad Mundial Ginebra, con “Les justes relations humaines et les ODD: le rôle fondamental de la bonne volonté”;  Dr. Jim Ryder, ex Vicepresidente de Lockheed Martin Space Systems Company y Director de Advanced Technology Center, con “¿Cuál es el papel de laCiencia en la sociedad?”; Dr. Albert van der Velde,  Médico (medicina integrativa) en Holanda y Director de “Voeding Leeft”, con “El Estilo de Vida como Medicina para la Buena Salud y el Bienestar”,Patrice Brasseur, fundador de la Psicosofía, cruce entre la Filosofía, la Espiritualidad y la Psicología, con “La Verdad es Siempre el Próximo Paso”.

Agradezco enormemente a Mintze van der Velde, director de la oficina ginebrina de World Goodwill que me haya invitado a participar en este fórum, al que aportaré lo esencial de las investigaciones del Gabinete de Comunicacion y Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona y en el que representaré a la Cátedra Internacional UNESCO UniTwin Unaoc en Alfabetización Mediática y Diálogo Intercultural de la que soy profesor.

Para ver más detalles y el programa completo de los actos, descargar el programa en PDF.

El Gabinete de Comunicación y Educación de la UAB se hace eco de mi participación en el forum

La noticia en Gabriel Jaraba Online

Buena Voluntad Mundial / World Goodwill, ONG internacional.

Fórum de Buena Voluntad Mundial 2017

 

 

 

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DR. GABRIEL JARABA
Doctor en Ciencias de la Comunicación y Periodismo.

Soy un periodista senior en ejercicio desde 1967, con experiencia en prensa, radio, televisión e internet. Me dedico a tareas académicas y de activismo social como Doctor en Ciencias de la Comunicación y Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente sirvo como profesor en esa Universidad; en la Cátedra Internacional UNESCO Unaoc UniTwin de Alfabetización Mediática y Diálogo Intercultural, la Cátedra UNESCO de MIL para el Periodismo de Calidad, la Cátedra RTVE-UAB para la Innovación de los Informativos en la Sociedad Digital y en el Gabinete de Comunicación y Educación de la UAB.

Soy analista de la información y los medios en la Fundació Periodisme Plural y escribo en el diario Catalunya Plural. Hago investigación en comunicación, en redes sociales de internet y en humanidades digitales. Elaboro métodos de impulso de la creatividad y de gestión mental.

Autor de los libros Periodismo en Internet (Ed. Robinbook); Twitter para periodistas (Ed. UOC); Youtuber (Ed. Redbook) y ¡Hazlo con tu smartphone! (Ed. Redbook) y coautor de otras obras sobre comunicación y educación.

Como ciudadano promuevo el apoyo a Naciones Unidas en la perspectiva de Una Sola Humanidad, como colaborador de la ONG internacional World Goodwill – Buena Voluntad Mundial.  Soy miembro de la European Transpersonal Association y del Institut de Psicologia Transpersonal de Barcelona. Propongo un universalismo inclusivo basado en el humanismo y desde el catolicismo que ejemplifica el papa Francisco, y soy feligrés de la parroquia de Santa Anna.

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SOY PROFESOR E INVESTIGADOR EN:

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GABINETE DE COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓN UAB

Profesor e investigador

UNIVERSITAT AUTÒNOMA DE BARCELONA

MASTER EN COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓN

MENTOR

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