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Política

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Por unos medios de comunicación razonables

GABRIEL JARABA

No puede existir una verdadera democracia sin unos medios de comunicación razonables. En una Catalunya donde gustan las frases altisonantes a pesar de que se considera “un país petit” y que se remite a los grandes principios aunque sea proclive a los “faux pas” conviene reclamar de la sociedad, las instituciones y los dirigentes cosas prudentes, quizás modestas pero imprescindibles, sin las cuales no hay democracia digna de este nombre. No está en juego (sólo) la libertad de información, debemos defender la función entera de la prensa y los medios de comunicación: si fragmentamos la función global de la comunicación en la democracia acaba por no quedarnos ni la una ni la otra.

Unos medios de comunicación que sean razonables, eso es todo lo que podemos y quizás debemos reclamar. Fíjense que no exigimos que sean independientes, imparciales, objetivos, excelentes, sino razonables, simplemente razonables. No son poca cosa unos medios razonables y esa condición, expresada de este modo, no es una ambigüedad. Los ciudadanos que aspiramos a vivir en una democracia de calidad somos titulares del derecho democrático a la información, es decir, el derecho a enviar y recibir información libremente. Y para que los medios de comunicación puedan realizar esa función con plena competencia es necesario que antes de exhibir todas las cualidades que deben serles exigibles han de ser, por lo menos, razonables. Es decir, capaces de obrar de acuerdo a la razón, atendiendo a razones y razonando sus actuaciones. Pero sobre todo, sin hacer tonterías, trampas al solitario y trapacerías.

Razonable significa algo más que capaz de razonar, pues las palabras no sólo son significado en sí sino significante de por sí: si en el campo de la ley el uso acaba convirtiéndose en derecho, en el de la hermenéutica el empleo de los significantes en uno u otro sentido hace que signifiquen lo que decide el consenso general de quienes los usan en un tiempo determinado. Razonable suena a los oídos contemporáneos como algo que va más allá de la capacidad de razonar: algo razonable aparece como una cosa conveniente, deseable e incluso posible. Lo razonable es lo opuesto a la desmesura, a esa deformación de fragmentos de realidad que es tan fraudulenta como neurótica, y sobre todo manipuladora: el modo ostentoso y descarado de dar gato por liebre en la sociedad de las apariencias.

Hemos sido desposeídos de unos medios razonables desde que el “aznarato” se propuso acabar con la cultura de la transición (sí, queridos usuarios de la expresión “régimen del 78”, él se os adelantó) y se diría que ya no es posible devolver el genio a su lámpara o el dentífrico al interior del tubo. Y esa “desrazón” nos ha abocado a afrontar el actual cambio de era civilizacional desprovistos de herramientas adecuadas para, si no una deliberación masiva, sí por lo menos para un intercambio de razones razonable. El desrazonamiento comunicacional es un gran negocio tanto económico como político: le ha hecho ganar el poder a Trump y mantenerse en él; ha resucitado el conservadurismo británico y lo ha puesto al frente de una loca carrera hacia ninguna parte, y ha conferido a la presente hipertrofia independentista del nacionalismo catalán la fuerza de un “relato” poderoso que lo es porque mucha gente lo asume como propio (y eso es mucho más que mentir o adoctrinar, eso es el verdadero arte de la comunicación de masas por más fraudulento que ello pueda parecer). El genio no volverá a la botella pero quizá sí podríamos reclamarle ciertas maneras civilizadas cuando evoluciona entre humos subyugantes.

Una televisión pública convierte una frase propia de patio de colegio pronunciada con la i en un gesto por la libertad de expresión; una mafia policial crea una empresa para difundir y vender infundios y maledicencias, con el supuesto de que hay mercado para ello: entre estos dos extremos de sinrazón, la una inocua y la otra puro “risky business” nos estamos moviendo. Está claro que decir “prisis pilitiquis” como una pillería infantil que quiere pasar por gallardía desafiante es tanto una estupidez como llevar a algunos medios el espionaje político y policial a Pablo Iglesias. Destacamos estos extremos por lo llamativos y chocantes, pero no son tan importantes en sí como que representan el marco en el que nos estamos moviendo. Dada la situación, reclamar unos medios razonables a estas alturas puede ser revolucionario.

Publicación original: Catalunya Plural

Publicado también en el blog PAIOS, en lengua catalana

Por un liderazgo feminista de todos los movimientos sociales y de liberación

El feminismo tiene una ardua tarea por delante. Debe luchar por conseguir la igualdad entre géneros y terminar con todas las discriminaciones fruto de la desigualdad existente; debe trabajar por la transformación de la mentalidad machista secular que ha causado injusticias sin cuento; debe proteger a las víctimas de la violencia de género tanto de los agresores factuales como de las legislaciones que son favorables a estos, incluso con la anuencia de policías y jueces; debe reclamar la presencia femenina en todos los niveles de acción y de decisión; debe liberar la participación completa de las mujeres y su potencial en todos los ámbitos de la vida humana. Pero además de todo ello debe hacer algo no menos importante: el movimiento feminista tiene que ponerse al frente de todos los movimientos sociales, de transformación y de liberación y liderar con decisión e impacto toda acción tendente al cambio radical de la humanidad y su vida en el planeta. Tanto bajo una perspectiva reformista o revolucionaria, las mujeres deben marchar en cabeza, liderar y dirigir con inteligencia y fuerza las fuerzas de transformación o si no no existirá transformación alguna y de hecho no existirán ni siquiera reformas.

El liderazgo feminista de la transformación social y planetaria es necesario, imprescindible y urgente. Esa necesidad no la vislumbra solamente el sentido de la estrategia en los movimientos transformadores sino que la indica con toda claridad la virulencia con que la derecha está respondiendo al feminismo. Esa virulencia demuestra que éste ha ganado crédito como amenaza a las estructuras patriarcales que conforman nuestras sociedades y que esa amenaza ya no es vista como retórica o incluso táctica por los reaccionarios, con lo que podría ser combatida con “relatos” o neutralizada con movimientos políticos precisos, sino que el sobresalto general de las fuerzas ultrarregresivas, entre histérico y violento y no desprovisto de un tinte ridículamente anticuado, demuestra a las claras que se sienten confrontados por un enemigo al que deben temer.

Los hombres partidarios del cambio radical en la vida humana no solamente deben aceptar el liderazgo feminista sino que han de permitir que los modos, valores y actitudes feministas vayan tiñendo progresivamente los movimientos sociales de mayoría masculina. Deben además poner el liderazgo de los mismos en manos femeninas para conseguir que los movimientos de cambio se desprendan de una vez de algunos elementos que los mantienen sujetos en la inmovilidad, entre ellos la persistencia en abordar problemas del siglo XXI con ideologías del siglo XIX y modos de actuación del siglo XX. El futuro que el movimiento feminista indica no apunta al tiempo por venir sino a nuestro mismo presente: sólo el feminismo puede cortar el nudo gordiano que nos mantiene a todos en el inmovilismo actual.

No hay otro futuro para un mundo diferente y deseable que el que resulte de una transformación radical liderada por el feminismo. No hay nada de deseable en los modos anticuados y a veces regresivos del modo como se conducen los movimientos sociales todavía protagonizados por los hombres. El cambio profundo que debe producirse en la humanidad no se ha dado todavía entre los sectores masculinos pero está presente en la avanzada feminista. Hay que tener la humildad e inteligencia necesarias para que los hombres partidarios del cambio hagan esa cesión de liderazgo y se avengan a aprender de una nueva manera de hacer las cosas. Si no lo hacemos continuaremos empantanados en la situación actual, respecto a la cual reto a quien se a que identifique una brizna de muestras de avance.

Que las mujeres feministas lideren las fuerzas  de cambio puesto que ya lideran el único movimiento social transformador que está presente. Que los hombres no obstaculicen ese liderazgo y si es posible, que ayuden. Por un mundo diferente, por una sola humanidad, por una transformación realmente humanista y universalista, por el feminismo, la democracia y el socialismo.

POST SCRIPTUM. Tres días después de publicado este post veo que Josep Ramoneda escribe en El País un artículo con argumentos parecidos y una afirmación tan contundente como la mía: “La revolució feminista es configura com l’única alternativa per subvertir les formes de poder dominant. Potser l’última utopia”.

Imágenes: Clara Zetkin, Rosa Luxembourg, Marianne Williamson.

Mis mejores deseos para el Año Viejo

Como me gusta llevar la contraria, en lugar de escribir mis mejores deseos para el Año Nuevo los apunto aquí pensando en el Año Viejo. No es una broma sino que va en serio: pretendo llamar la atención respecto a un problema central en nuestra cultura crítica actual, que es el pesimismo crónico que conduce a lo que yo llamo pesadumbrismo. El pesadumbrismo ha teñido toda la cultura occidental y ha acabado por convertir el pensamiento crítico en pensamiento cínico a fuerza de poner el acento en lo que va mal –cosa muy necesaria– pero olvidando señalar lo que va bien, más necesario todavía porque es lo que nos indica que avanzamos.

El prestigio de la seriedad es incomprensible. Los cenizos han poblado la Tierra desde que el mundo es mundo y solamente cuando la modernidad alumbra un planeta en el que es posible vivir un tanto despreocupadamente aparecen los hermanos Marx, triunfa Woody Allen, los Beatles entran en el cine con Richard Lester y las alegres canciones y carreras de A hard day’s night. El saber popular ha tenido siempre la alegría por bandera y ahí está, en plena eclosión de la cultura pop, la película Yellow Submarine, donde los malos son claramente caracterizados como tenebrosos pesimistas de los que sólo nos puede salvar la colorida psicodelia y las canciones que nos dicen que todo lo que necesitamos es amor. Pero a inicios de los 80 asesinan a John Lennon y en la segunda década del siglo XXI crucifican a Woody Allen, y las cosas van volviendo a la normalidad: el malcarado Trump asalta la Casa Blanca y los parafascistas europeos se cuelan en las instituciones de gobierno.

Uno relee a los grandes filósofos del siglo XX y se siente tentado de tirarse por el balcón. Y en cambio comprueba que la tradición de la cultura popular de todos los tiempos permanece como un hilo rojo que emerge nuevamente en el cine, el arte popular por excelencia, y se expresa en forma de risas, persecuciones, guerras de tartas de nata, equívocos y pillerías, en el primer cine mudo. Servidor sostiene que antes de los Beatles y Elvis, la primera figura artística claramente pop es la de Charlie Chaplin, primer artista popular de masas famoso mediante las nuevas industrias culturales. Charlot es un vagabundo sin familia ni hogar, un buen tipo bienintencionado que siempre acaba pagando el pato pero a quien la desgracia no logra hacer mella en su buena voluntad. Mediante un gag cinematográfico, Charlie se encuentra encabezando una manifestación con una bandera roja sin pretenderlo, en un famoso filme se convierte en obrero industrial automatizado a la fuerza, recurre a comerse un zapato cual Carpanta avant la lettre, y en la vida real, Chaplin era un socialista y antifascista con la entrada prohibida en Estados Unidos por el maccarthismo. La vida y obra de Charlie Chaplin nos recuerda que las revoluciones se han hecho siempre con canciones, y que cuando la gente ha dejado de cantar para que los aparatos electrónicos lo hagan por ello, las revoluciones también han callado.

El pesimismo, por sí mismo, nunca ha cambiado nada, lo ha hecho la perspectiva de una vida mejor. Veamos diez cosas que han sido buenas en el año que dejamos atrás.

  1. Deshielo entre las dos Coreas y cese de las amenazas nucleares del régimen del norte. Hace sólo cuatro días parecía que volvíamos a la crisis nuclear de los peores tiempos del siglo XX gracias al aventurerismo de Kim Jong Il pero sus ensayos balísticos han terminado, aunque sea por la atrabiliaria diplomacia de Trump. Lo importante no es él sino darnos cuenta de que la guerra depende de la voluntad de los hombres y no de hados inevitables.
  2. Avances científicos en el estudio de las células. Los investigadores científicos consiguen estudiar el desarrollo de las células a través del tiempo, lo que, unido a otras tareas multidisciplinares, permitirá combatir mejor enfermedades genéticas y de otra índole.
  3. El feminismo se erige en movimiento social de vanguardia. La manifestación masiva del 8 de marzo visibilizó una verdadera alianza femenina intergeneracional que responde a un movimiento social de mayor alcance del supuesto. Muchos pensamos que este movimiento va más allá del feminismo convencional y se erige en una verdadera fuerza de cambio generalizada. Algunos nos sentimos tentados de pensar que es la única fuerza social transformadora realmente existente.
  4. Triunfo de la moción de censura que acaba con un gobierno corrupto. Por primera vez en la historia de la democracia española triunfa una moción de censura. Ello supone un vuelco que desaloja del gobierno un gobierno corrupto cuyo partido está carcomido por la financiación ilegal. Vuelve el pluralismo a la acción política pública y se desbloquean situaciones enquistadas e indeseables.
  5. Relaciones entre el Vaticano y la República Popular de China. Con una jugada maestra de la diplomacia vaticana, la iglesia católica ha iniciado la normalización de sus relaciones con China, lo que permitirá tanto salir de la clandestinidad a los católicos fieles a Roma en aquel país como reconocer la validez canónica de obispos y clérigos de la iglesia nacional china. En el momento en que Trump muestra su cara antipática a los dirigentes chinos y opta por el aislacionismo, Francisco tiende puentes desde Roma incluso hacia un mundo históricamente difícil respecto al catolicismo. El sueño de San Francisco Xavier y de Matteo Ricci comienza a hacerse realidad.
  6. Menos conflictos armados que nunca. 2018 ha sido, a pesar de toda su problemática, que no ha sido poca, ha sido el año con menos conflictos armados de entre estas épocas. De hecho, hoy día hay muchas menos guerras y guerritas que en los años 80 y 90, a excepción del foco histórico de cercano oriente y Mesopotamia. A pesar de todos los pesares, incluso la guerrilla más antigua del continente americano, las FARC colombianas, han depuesto las armas y se han presentado a las elecciones democráticas.
  7. Reacciones populares contra el Brexit. El estúpido referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea, instigado por dirigentes irresponsables e igualmente estúpidos, abrió paso a una corriente latente de antieuropeísmo pero también a la reafirmación de la actitud contraria. Cada vez son más los británicos que desean permanecer en la UE y se hacen oir cada vez más fuerte, con una actitud que debería ser ejemplar para muchos continentales: libertad, democracia, paz y estado del bienestar quiere decir hoy, a pesar de todos los pesares, Unión Europea.
  8. Más lectura que nunca. Digan lo que digan las jeremiadas de quienes escriben mucho y piensan poco, nunca se había leído tanto como ahora. El analfabetismo ha desaparecido casi de todos los países desarrollados y la lectura es habitual a todos los niveles sociales en lugar de privilegio de unos pocos. Paradójicamente, las “pantallas” han contribuido a la potenciación del acto de leer, al romper la pasividad del telespectador aislado frente al receptor y proporcionando multiinformación e interacción. Y, se diga lo que se diga, los buenos libros se venden mucho, y los malos también, lo que, en estos términos, también es una buena noticia.
  9. La exploración del espacio continúa con éxito. El 1 de enero de 1969 una nave-sonda de la NASA sobrevolará el asteroide Ultima Thule, el cuerpo celeste más lejano alcanzado nunca por la tecnología humana, distante a 6.430 millones de kilómetros del Sol. Considero la conciencia de la exploración espacial, su necesidad y las perspectivas que abre como un claro indicador del progreso, no sólo científico sino humanístico: ahí esta la serie Star Trek como verdadera lección de democracia humanista para el futuro. Aunque los astronautas ya no son héroes infantiles ni la conquista del espacio un tema de conversación popular, el conocimiento de los seres humanos continúa apuntando hacia el infinito, como signo altamente esperanzador.
  10. La solidaridad y la buena voluntad se mantienen y aumentan. A pesar de los retrocesos en forma de ciertos procesos políticos en algunas naciones, el espíritu general de las personas que viven en condiciones materiales y espirituales mínimamente adecuada es de buena voluntad y solidaridad. Nunca como ahora la guerra y la violencia como forma de resolver los conflictos han estado tan desprestigiada, ningún país llama a la guerra contra otro. Las campañas de solidaridad triunfan, y van más allá de los humanos, alcanzando a los animales y al medio ambiente. Nunca faltan donantes para trasplantes y no hay injusticia que no salga a la luz. La gente es buena y se comporta como tal, y la buena voluntad mundial es un logro que hay que mantener a la vista y sostenerse en él para avanzar hacia la plena humanización.

Imagen: fotografía de la estrella más lejana tomada por el telescopio espacial Hubble.

 

Rosa María Mateo, un puñetazo contra el inmovilismo suicida de la televisión

El día que Rosa María Mateo, administradora única provisional de RTVE dio un puñetazo verbal sobre la mesa en su comparecencia ante la comisión de control del ente público (verbal pero puñetazo al fin y al cabo) todos los profesionales que hemos trabajado en la televisión nos sentimos, perdonen por la expresión, vengados. La periodista Mateo vino a decir lo que dijo una vez el presidente de la primera república, Estanislao Figueres, “estoy hasta los cojones de todos nosotros” pero con mejores modos y en segunda persona del plural. Y al decirlo resumió con claridad meridiana el principio y el fin de todas las políticas públicas de comunicación relativas a la televisión y la radio que son capaces de concebir los políticos de las Españas, y digamos de paso, de las Catalunyas.

Mateo describió el punto en que confluyen esas políticas en un momento de su intervención que recoge un vídeo muy difundido, y que reproduzco aquí:

“Yo vengo aquí a decir la verdad, y cuando digo la verdad, es la verdad. Y cuando digo que soy independiente, soy independiente y nadie me ha de dar órdenes. Nadie, porque no se lo consiento. Yo creo que a todos ustedes, y ya me perdonarán, les importa muy poco la televisión pública, sólo les importa cuando la pueden controlar. Y eso es intolerable, esto ha pasado desde que yo entré el año 66, con el dictador aún vivo y entonces lo que había era censura. Y después ha habido manipulación. Los trabajadores de TVE estamos un poco cansados de todos los políticos. Ustedes me han dicho, señores del Partido Popular, que yo he entrado en esta cámara por un golpe de dedo. He de decirles que el golpe de dedo fue el señor Sánchez al que sólo han votado ustedes. No me ha llamado por teléfono Podemos, no soy podemita, no soy socialista, no soy nada, soy una ciudadana que tiene unas creencias determinadas, y sobre todo una ciudadana que cree en la libertad de los seres humanos”.

No me dirán que no se quedó descansada.

El derecho democrático a la información está en juego

La batalla por unos medios de comunicación públicos que sirvan al interés de los ciudadanos y su derecho democrático a recibir y emitir información veraz y fiable no puede ser un rifirrafe más en comisión parlamentaria. A estas alturas, la necesidad de ese servicio es, no ya evidente, sino escandalosamente urgente en un país en el que la prensa se ha convertido en su totalidad en prensa de partido, como en el siglo XIX y los inicios del XX, aunque con la particularidad de no declararse como tal, para mayor escarnio público. Por eso es imperativo que los medios públicos cumplan con su obligación fundacional y constitucional de ser garantes de los derechos cívicos relativos a la información. Mateo es consciente de tales necesidades y obligaciones y se pone al frente de la tarea en tanto que, oh rareza, profesional de TVE nombrada para ello.

Obsesionados con el control político de la radiotelevisión pública, los políticos, todos ellos sin excepción, han perdido de vista no sólo la complejidad de su situación sino la gravedad del caso. Confían tanto en el enorme poder de la estructura y audiencia de RTVE que la creen a salvo del extraordinario tsunami comunicacional que estamos viviendo sin casi darnos cuenta. Porque no nos encontramos ante una crisis de la prensa impresa o la dificultad de afrontar las fake news o pseudonoticias engañosas. Nos hallamos ante el inicio del trastocamiento completo de la comunicación en todo el mundo y de la mutación completa de la estructura informativa global y sus relaciones con la sociedad, en la medida que es la propia democracia la que se va a conmover hasta sus cimientos.

Los destinatarios del rapapolvo de Rosa María Mateo están mentalmente en los años 80 y 90, a excepción de que las licencias para las cadenas privadas ya han sido repartidas, con lo que todo el pescado está vendido y sólo queda amarrar al pez gordo del sector público. Tanto se ha retrocedido en este sentido que incluso nos hemos acostumbrado a creer que la televisión privada está exenta de obligaciones públicas, cuando existe una diferencia harto sensible entre las condiciones en que las televisiones privadas desarrollan su negocio y aquellas en las que lo llevan a cabo los periódicos editados por particulares.

Esa diferencia es muy concreta y singular: los diarios privados son impresos en papel adquirido por las empresas y distribuidos por medios que ellas pagan; las radios y televisiones privadas emiten, en cambio, gracias a la utilización del espacio radioeléctrico, que es un bien público, en absoluto privado y no privatizable, sino usado bajo concesión; sus ondas salen al aire después de que las empresas han obtenido la licencia del Estado para utilizar el espacio radioeléctrico público, es decir que consiguen ganancias que van a bolsillos privados por emplear un bien público que es de todos, un espacio que debe ser necesariamente administrado y regulado mediante normas de interés público y su cumplimiento legal. Y esto conlleva obligaciones referentes al derecho público a la información. Busquen ustedes signos de preocupación al respecto en los organismos parlamentarios por lo que hacen la COPE o La Sexta y átenme ustedes esa mosca por el rabo.

Sin embargo, he aquí que la gestión de la televisión por parte de los últimos gobiernos de España, tanto de derecha como de izquierda, ha conducido a un duopolio de facto en el sector privado ante lo cual no hay voz pública que rechiste, y ha mantenido a la radiotelevisión pública constreñida a un modelo de gestión estatalista y dirigista. Ese modelo es tan regresivo que ni siquiera ha evolucionado –por decirlo de algún modo— hacia el modelo italiano de los 80, la “lottizacione” o reparto de la programación de emisoras y canales entre las diferentes fuerzas parlamentarias. A observar que ese es el último estadio del recorrido de la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió, a la que se traslada automáticamente el estado de la relación de fuerzas entre las formaciones independentistas gobernantes (en la Cataluña de los 90 se consideraba que la “lottizacione” era el medio más eficaz para taponar cualquier vía de salida para la ventilación pluralista de la RTV pública, y ahora todos lo aceptan como un sino ineluctable más).

El dinosaurio no siempre estará allí

Lo que está en juego respecto a la televisión en España no es ya dirimir el modo de controlar la televisión pública y de seguir el recorrido de la televisión privada para que no se produzcan trapacerías financieras; no es un problema de cuotas de influencia de partidos y su reflejo en el consejo de administración y la comisión de control parlamentario, por parte pública, ni del número y alcance de las licencias de las cadenas privadas y la composición de su propiedad. El asunto es algo que no se huelen ni políticos ni comentaristas de la actualidad política, y es lo que trato de explicar a continuación, que está motivado por la naturaleza del presente tsunami comunicacional que va mucho más allá de cualquier crisis de medios y que afecta la civilización entera.

¿Y si un día, al despertar, el dinosaurio ya no estuviera allí? ¿Y si hubiera desaparecido esa televisión hasta el momento omnipresente, omniabarcante y poco menos que omnipotente? Se cuestiona el futuro de la prensa impresa, se teme por la posible desaparición de los periódicos, se especula sobre las sorprendentes formas que puede adoptar la información en internet y sin embargo no se contempla que la televisión pueda sufrir una mutación de una envergadura no menor. En cambio,  muchos sospechamos que la televisión generalista que hemos conocido hasta ahora se verá abocada, más pronto que tarde, a unas transformaciones tan profundas que podrían someterla a riesgos semejantes a los que afronta ahora la prensa diaria.

Lo ha dicho Richard Sambrook, profesor de Periodismo de la Universidad de Cardiff (País de Gales: “Existe el riesgo de que el periodismo televisivo sufra el mismo declive que la prensa escrita”. Es todo un modelo comunicacional coherente el que está hoy en cuestión y no sólo una parte de él; no es que la red amenace ahora a la prensa como antes pareció hacerlo la televisión; es que existe una transformación profunda de hábitos, preferencias y modos de relacionarse con la comunicación que alcanza también a la televisión generalista. El actual auge de las series de ficción no sólo ha suplantado a las superproducciones de Hollywood a causa del inmovilismo del sector de la gran cinematografía sino que es el heraldo de un nuevo tipo de audiovisual cuya naturaleza desconocemos pero en el cual va a ser muy difícil que sobreviva la televisión informativa a la que estamos habituados y en la que se centran las tensiones a cara de perro en las comisiones de control parlamentario. En los años 80 parecía que el futuro de una tele en libertad pasaba por la creación de cadenas informativas especializadas como la CNN; hoy día esta forma parte del gigante comunicacional Time Warner-AOL y Euronews es un espectro irrelevante. El pastel que se disputan los sabuesos puede convertirse en un triste lacasito a poco que nos descuidemos, desplazado el objeto de atención de las pantallas hacia otros parámetros.

Rosa María Mateo se enfrenta en realidad a algo muy gordo: alejar RTVE de la obsolescencia. Ese va a ser su principal cometido, y con ella, el del nuevo Consejo de Administración del ente que surja del resultado del concurso que se está llevando a cabo al efecto. El mismo concurso es ya un esperanzador signo de renovación, pues reclama a una parte de los participantes no sólo experiencia profesional en la comunicación sino un plan concreto y detallado de su propuesta estratégica para la renovación y evolución de RTVE. El problema no es el control de las fuerzas políticas parlamentarias, la cuestión es salvar la televisión pública de la irrelevancia en medio de la alianza entre los públicos que reclaman formas de entretenimiento coherentes con la autocomunicación de masas y su consiguiente narcisismo y las empresas privadas que usan bienes públicos para amasar pan para hoy y hambre para mañana. Porque esta televisión que vemos hoy no existirá dentro de diez años.

Publicación original: Catalunya Plural

Arribarà un dia

Escrit el 17 d’agost de 2018, aniversari dels atemptats jihadistes a Barcelona i Cambrils.

Arribarà un dia que ens adonarem que el patiment humà és sagrat i no hi ha res èticament superior a la compassió.

Arribarà un dia que comprendrem que compassió no és adherir-se als nostres perquè no hi ha nosaltres ni vosaltres, i creure que els hi ha és una idea inhumana.

Arribarà un dia que veurem que interposar els interessos polítics o de part entre la compassió i la gent és profundament inmoral, sigui quina sigui la política i per més legítim i noble que sigui l’interès de part.

Arribarà un dia que veurem que hi ha molts i més variats fanatismes que els que ens pensem, i veurem amb sorpresa que al nostre entorn ha crescut una nova mena de fanatisme que fins ara no haviem identificat.

Arribarà un dia que, per aquest motiu, comprendrem perquè tantes societats modernes i aparentment madures s’han deixat endur pel nacionalisme que mena a l’enfrontament i la guerra. Perquè els fanàtics sempre són els altres i nosaltres no en tenim, i aquesta idea nefasta és el camí directe a la perdició.

Arribarà un dia que, com han fet altres països i societats, començarem a comprendre el fons i interés del jihadisme islamista i deixarem de pensar de manera infantil sobre ell, en forma de venda d’armes o comerç de petroli, i ens dignarem escoltar els científics socials que fa 30 anys que l’estan estudiant.

Arribarà un dia que deixarem de creure que “sóc el millor, sóc de la nova cançó, sóc el millor”, com cantava asprament Pi de la Serra seguint la poesía de Salvador Espriu i comprendrem que no hi ha prou amb tenir raó per a que et la donin o et diguin maco.

Arribarà un dia que respectarem la bandera i la nació d’altri, deixarem de menysprear el cosmopolitisme i universalisme que sempre han denostat els botxins de la democracia i comprendrem la rel de les guerres dels Balcans o la matança entre hutus i tutsis, entenent que nosaltres no som diferents d’ells.

Arribarà un dia que rebutjarem amb la veu forta qualsevol intent de mediatitzar y utilizar els actes de solidaritat, i veurem amb claredat com el que crèiem una expressió legítima dels nostres drets no és res més que una rebequeria repugnant.

Però probablement quan arribi aquest dia la nostra nació haurà caigut per la pendent de la decadencia, empesa per la negror de la ignorancia, l’encaparrament i la mala voluntat.

L’esperit d’un temps en el periodisme barceloní i un detall gentil d’un bon amic

La vida és plena d’anècdotes i 50 anys de pràctica continuada del periodisme professional donen per a moltes. N’he vistes de tots colors i he conegut tota mena de gent, fins i tot aquella que no hauries de conèixer mai. Però he tingut la sort de fer un munt d’amics, tractar persones interessants i agradables i fins i tot de convertir algunes d’elles en amistats duradores. Una altra sort ha estat formar part d’una generació de periodistes que, d’una manera o altra, ens sentiem tots tripulants del mateix vaixell i còmplices d’una aventura no només professional sinó cívica i generacional: ser periodista era la manera que teniem de dur a terme allò per al que ens sentiem cridats, que era viure una vida digna, descobrir el món i transformar-lo, aportar a la nostra societat una manera de veure les coses renovadora i lluitar per la democràcia mitjançant l’expressió crítica de les idees i la referència fiable de l’actualitat.

Barcelona i les seves redaccions eren molt diferents al 1970. Es cobraven sous de misèria i la majoria de periodistes estaven pluriocupats, com ara, la prosperitat relativa ha durat només unes dues o tres dècades, entre que les publicacions van començar a ser negoci i que els editors van perdre el nord o van ser substituïts per gestors d’inversions. Els periodistes no érem famosos ni coneguts, tret d’alguns personatges de la televisió i la ràdio, sempre els mateixos, però erem cada cop més respectats pels lectors perquè sabien que treballàvem per a ells i no per als polítics, els bancs o vés a saber quin altre interès. A moltes redaccions regnava un clima autoritari només suavitzat per alguns redactors en cap que compartien amb nosaltres l’aspiració a un periodisme democràtic. Quan es va fundar el Grup de Periodistes Democràtics es va donar un salt qualitatiu, i en el grup es va consolidar una aliança entre periodistes joves i veterans, entre demòcrates liberals i esquerranistes, entre catalanistes i no catalanistes, de la qual va sortir un cert estil i lideratge professional que ha estat vigent fins fa poc.

Qualsevol temps passat sempre ha estat pitjor i aquell nostre també. Però quan ens trobem entre els que no hem estat delmats per les regulacions d’ocupació o les prejubilacions que han deixat les plantilles reduïdes a manats d’executors de llibres d’estil ens sabem reconèixer els uns als altres i entre nosaltres aquella aspiració a un periodisme de qualitat que no sé si hem sapigut transmetre als nostres successors. Un dia la cadena de transmissió de l’esperit professional es va trencar per llei de vida o indústria i no hem sapigut recomposar-la; la feina de les facultats de comunicació va per altres viaranys necessaris.

Fa un parell de dies un company d’aquells temps, Toni Rodríguez Pujol, que fou redactor de El Correo Catalán –diari ja desaparegut, com tots els que es publicaven en vida de Franco, tret de La Vanguardia— em va citar en la seva columna habitual al digital elplural.es, fundat per Enric Sopena, un altre destacat lluitador pel periodisme democràtic en aquella dècada prodigiosa. Toni, avui president executiu de la més prestigiosa agència de comunicació barcelonina, Intermèdia, escriu cada setmana un diàleg de ficció entre dos personatges que comenten l’actualitat, del qual els lectors d’idees més diverses poden treure cadascún les conclusions que creuen més convenients. En aquesta ocasió, els personatges parlaven del conflicte del taxi es referien a un servidor d’aquesta manera:

“O -No diguis xorrades, Quico. No em negaràs que darrere les noves fórmules de negoci hi ha un munt de gent que s’està forrant a costa dels altres.

K -No es tracta d’això. Guanyar diners no ha estat mai cap pecat. En aquest sentit encara n’hem d’aprendre molt dels protestants. Del que es tracta és de no girar l’esquena a la nova economia i tothom hi sortirà guanyant. Coneixes a Gabi Jaraba?

O- Sí, aquell periodista que vam conèixer de joves. Era maçó i comunista? Encara n’és?

K- Sí. Deu ser el darrer comunista de Barcelona. De tant en tant llegeixo el seu blog. Diu que la tecnologia no ha estat mai enemiga de la lluita de classes, que Lenin ja deia que el comunisme “és igual a socialisme més electricitat” i que si no fos pel cable submarí del canal de la Mànega no s’haurien pogut coordinar els sindicalistes francesos i britànics per convocar la conferència de la Primera Internacional, l’any 1884. Com ho veus?”.

Aquests gestos de simpatia són detalls que sempre cal agrair, no només per la cortesia sinó perquè són denotatius de les complicitats d’aquell temps que he explicat. I sobre tot perquè l’autor s’ha pres la molèstia de llegir la meva tesi doctoral, on apareix citat aquest episodi de la lluita obrera del segle XIX, referit en la investigació per David de Ugarte. No sé si sóc “el darrer comunista de Barcelona” perquè n’hi ha uns quants més, sí sóc un socialista de tradició comunista que forma part de Comunistes de Catalunya perquè a casa em van ensenyar que s’havia de ser membre d’un sindicat, d’un centre excursionista i del partit comunista. I formo part de la francmaçoneria catalana, seguint la tradició de Lluís Companys, Ventura Gassol, Andreu Nin, Josep Andreu i Abelló i Emili Vendrell, a la Gran Logia Simbólica Española i al Supremo Consejo Masónico de España. Per a alguns, dèries de gent excèntrica que quan es fa gran es radicalitza en lloc de fer-se conservador –jo, que sempre he estat i sóc un moderat, i que a diferència de molts amics considero elogiós que em diguin socialdemòcrata– però per a mi i per a la gent que em coneix, com en Toni, una manera de seguir donant testimoniatge de que ni ens vam rendir amb Franco viu ni ho farem ara amb tants nous aprenents de dictadors locals que encara no es reconèixen com a tals. Morir per una idea, sí, però que sigui de mort lenta, com cantava aquell.

Toni Rodríguez Pujol, a El Plural: “Taxistes, ludistes i turistes, una relació difícil

Intermèdia, agència de comunicació

Tesi doctoral de Gabriel Jaraba: “De qué conversan los periodistas españoles en Twitter. Un estudio de contenidos y tendencias en la tuiteresfera española”

Fotografia: una de les sessions Intermèdia Confidencial, que celebra l’agència, amb Simon Manley, embaixador del Regne Unit a Espanya. A la seva esquerra, Toni Rodríguez Pujol, president executiu d’Intermèdia i a la dreta, Albert Ortas Serrano, director general de l’agència.

 

La maldición del tranvía o la última frontera del supremacismo clasista

La alcaldesa de Barcelona sabe que el tranvía de la Diagonal ya se ha llevado por delante a alguna gente incluso antes de circular, si es que alguna vez circula. La consulta que sobre él y la reforma de la Diagonal planteó a la ciudadanía el alcalde Jordi Hereu causó la dimisión del concejal Carles Martí, e incluso dicen los observadores malintencionados, es decir los buenos observadores, que Hereu perdió la alcaldía a consecuencia de la desafección provocada o al menos indicada por aquella malhadada consulta. La tozudez de Ada Colau al respecto, pues, dice mucho de su determinación y de que, a pesar que su extraordinario sentido de la oportunidad pueda a veces indicar lo contrario, es una persona de convicciones.

La capacidad de conmover ánimos que tiene la dichosa unión de los dos ramales tranviarios es altamente denotativa de cierto poso ideológico que subsiste bajo la ciudad moderna que se complace ante la presencia del congreso de móviles y se lamenta de la pérdida de la agencia del medicamento por la mala cabeza de quienes yo me sé. El proyectado tránsito del convoy de superficie representa para muchos una invasión, qué digo, una profanación de algo que ha sido sacralizado pero que no se muestra en su esencia y talidad. Ese algo no podría ser más sagrado pues no debe ni puede siquiera ser nombrado. Por eso las razones antitranvía se disfrazan de objeciones técnicas por más que una ligera revisión de sus argumentos supuestamente urbanísticos o económicos mueva a la risa.

Los que cuando éramos niños en los 50 vivíamos en el Poble-sec sabíamos que había ciertos ritos de paso que marcaban las etapas de tránsito a edades más adultas. Dejabas de ser un crío y eras ya un chico responsable dentro de lo que cabe cuando tus padres te dejaban cruzar solo el Paralelo, por donde pasaban no sólo carros de tiro sino automóviles y varias líneas de tranvía. Se te abría entonces el horizonte del Eixample izquierdo, limitado por la Gran Vía, y más allá de ella te encontrabas entonces con otro confín, la Diagonal, que no te atrevías a rebasar, y no por la cirulación. Este límite no era tanto un límite físico como simbólico: cruzarlo significaba entrar en el mundo de los ricos, los ricos de verdad. A la Diagonal ibas a espiar cómo vivían los que tenían pasta; en ella estaban las tiendas de alta costura, el más importante cine de estreno — llamado Windsor Palace, nada menos, donde se proyectó por primera vez Lo que el viento se llevó — y era donde radicaba el Círculo Ecuestre, reducto social de quienes disfrutaban del lujo pero a la vez base de operaciones de la rapiña sistemática ejercida sobre la ciudad por los vencedores de la guerra.

Y al recordar todo esto empezamos a comprender que el tabú de la Diagonalpersiste, y que la sacralización de ese espacio urbano es la defensa de una última frontera en la ciudad. Hacer que pase el tranvía por ella significa que los pobres mancillen el último santuario (con el Ecuestre, el Club de Polo y el Círculo del Liceo) poniendo el pie “donde los ángeles temen pisar”. El tranvía de Barcelona es ya odiado por los sostenedores de ese culto sagrado porque con su inauguración rompió otra frontera hasta entonces inexpugnable: como explicó en su momento el antropólogo Manuel Delgado, el transporte público sobre raíles había evitado hasta entonces rozar siquiera Sant Just Desvern y Esplugues de Llobregat, las dos zonas lindantes con la Diagonal más occidental en la que, con Pedralbes y el entorno de la avenida Pearson, son los lugares donde residen los ricos, los ricos de verdad, los últimos mohicanos de la pasta pastosa. La idea de que el populacho se acercara a sus zonas de santuario mediante una línea de tranvía inamovible, cuyo recorrido no se podía desviar como el del autobús, era insoportable. Los raíles del tranvía dejaron una herida en la corporeización geográfica del clasismo del dinero y el poder, de la aristocracia de las pelas y de la de los viejos honores, de los que recibieron con los brazos abiertos, perdón, alzados, con Manuel Mateu al frente, a las tropas franquistas cuando el 26 de enero de 1939 entraban, también, por la Diagonal.

Que la herida sufrida en la carne viva del penúltimo reducto ultraclasista se extienda ahora a la totalidad de la última frontera y pase por delante del Círculo Ecuestre — ese lugar donde los ricachos se permiten todavía abroncar a los cargos electos por el pueblo — horroriza a quienes pudieron soportar a Narcís Serra y a Pasqual Maragall porque al fin y al cabo eran hijos de familias que, aunque catalanistas, no suponían un peligro para el status quo barcelonés. Pero Ada Colau representa algo terrible, nada menos que por primera vez en la historia desde la fundación de Barcino: una muerta de hambre se pone al frente de la alcaldía de la ciudad en lugar de uno u otro cachorro del mundo del dinero y el poder. Eso es lo que de verdad causa pavor y a lo que la superstición del último tabú sagrado responde.

Pues que vayan recordando que el Liceo y su exclusivo Círculo existen porque han sido reconstruidos y siguen siendo financiados con dinero público, ese que apoquinan los muertos de hambre; no son suyos, son de todos. Hacen como si eso no fuera con ellos e incluso se comportan como si su fiesta la pagaran también ellos, y no. Los independentistas son cucos, y como afectos también a un culto altamente simbólico, saben que les puede salir a cuenta darle una patada a Ada Colau en el culo del tranvía; incluso otro muerto de hambre, Alfed Bosch, se apunta a ello.

Tratar con símbolos sagrados, tabúes innombrables y sacralizaciones incomprensibles es siempre arriesgado; no porque no sean racionales, como creeen algunos cientifistas ingénuos, sino porque lo son demasiado. La inefabilidad que la sacralidad impone está plenamente justificada: no se puede decir en voz alta lo que todo el mundo sabe; que la última frontera en cualquier confín de este planeta se encuentra allí donde resiste la sinrazón del poder del dinero frente a la razón de la democracia. Incluso frente a nuestras propias narices y sobre todo cuando se amenazan ciertos símbolos que dicen de aquí no se pasa ni en broma, entren por la puerta de servicio y cuidadito con chistar.

Publicación original: Medium

Llegir la versió en català al butlletí de la Fundació l’Alternativa, d’Esquerra Unida i Alternativa

 

VERDE, viva el rey de España

Cuando el rey Felipe VI se disponía a dar su primer mensaje de Navidad, en 2015, decidió un nuevo escenario y cambió el tradicional set de aires domésticos en el que aparecía su antecesor por el Salón del Reino. Muchos telespectadores se lamentaron de ello entonces, pues creían que mostrando tal entorno don Felipe había hecho una innecesaria ostentación de lujo y riqueza ante una ciudadanía afectada por la crisis. Con ello, estas personas denotaron dos cosas. Una, que la gente, a pesar de todos los pesares, es buena y compasiva, y gracias a ello subsiste el mundo. Y otra, que la educación moderna ha conseguido tanto acabar con el analfabetismo como producir almas de cántaro. Lo que la Corona hizo con aquel cambio de escenario no fue una frívola exhibición de patrimonio sino una calculada y gélida demostración de voluntad de poder. Lo que se buscaba era ejercer un sólido efecto de autoridad con una escenificación que no era de riqueza sino de solemnidad, de esa solemnidad con la que se adorna Vladimir Putin cuando aparece ante el público ostentando su voluntad de poderío.

Felipe VI mandó un mensaje claro aquella noche: se acabó el rey campechano y, ante los interrogantes del futuro, mi mano no temblará. Yo escribí entonces no sé donde una reflexión parecida a esa y dije que don Felipe comenzó a mostrarse como el hardliner que podía llegar a ser. Y utilicé la palabra inglesa hardliner porque me parece que tiene más matices y acepciones, en el sentido de ser de línea dura, pero también aludir a un entusiasta, convencido y empeñoso. Esos matices son importantes cuando desde el centro del poder te mandan un mensaje tan claro. Hoy día ya he quitado de aquella afirmación el “podía llegar a ser”; como profesor de comunicación debo estar a la altura de un rey semiólogo.

El pastel que comenzó a cocinarse aquellas fiestas navideñas salió del horno con el discurso del 3 de octubre. Hay quien dice que si don Juan Carlos hizo el 23F un discurso civil vestido de militar, don Felipe hizo lo inverso. Dios me libre de pensar yo tal cosa, pues no quiero imaginar algo parecido en 2017, que no es exactamente 1981 (aunque para algunos, como si lo “seriese”). Y la guinda le fue colocada al dulce ayer en el acto de entrega de los premios Princesa de Asturias. Felipe VI apareció en él para entregar los galardones y pronunciar su discurso luciendo una corbata verde. La bondad innata de nuestro pueblo habrá hecho pensar a algunos que se trataba de un error de elección de vestuario, pero fue lo contrario: otro mensaje del rey semiólogo. V.E.R.D.E. es el acrónimo de Viva El Rey De España.

El uso de color y acrónimo-consigna asociado viene de lejos. Su antecedente se encuentra en la lucha de Italia por la liberación del dominio austriaco, en el siglo XIX, en la que el pueblo aclamaba al gran compositor Giuseppe Verdi, “evivva VERDI!”, porque las letras de su apellido formaban el acrónimo de Vittorio Emmanuele Re d’Italia. En los años 30 en España algunos grupos monárquicos recordaron aquel episodio, cuando durante la segunda república española el gobierno prohibió la exhibición de signos relativos a la monarquía, de modo que monárquicos y conspiradores empezaron a lucir corbatas verdes a medida que se fueron viendo las orejas. Era un guiño chic en el barrio de Salamanca en un momento fundacional de ese estilo de prosa periodística que hoy se da en todo su esplendor en la capital y que bebe más de César González Ruano y Ramiro Ledesma Ramos que de Quevedo y Góngora. Luego las cosas acabaron como es sabido y los juegos de corbatas concluyeron con el añadido de la corbata negra al uniforme de Falange ordenado por Franco como señal de luto por la muerte del Ausente.

Con discurso y corbata, llegó don Felipe y mandó parar. Para tratarse de un rey que reina pero no gobierna –aunque hable con las mismas palabras que el presidente del gobierno– no es moco de pavo. De modo que ya comprenderán ustedes que el regreso de los juegos de corbatas me inquiete un tantico. Porque si uno piensa reinar sin gobernar no da un paso al frente tan ostentoso loándose a sí mismo.

Un test de resistencia de materiales

 

GABRIEL JARABA

La crisis catalana no es, en el fondo, tal cosa. Es un experimento de alcance europeo cuya dimensión estratégica parece pasar desapercibida. Es, para decirlo ásperamente, un test de resistencia de materiales. Y está dirigido no solamente a los catalanes sino a los españoles y a los europeos en general. El test consiste en experimentar hasta qué punto la ciudadanía en general y las instituciones internacionales están dispuestas a tolerar y soportar una democracia autoritaria y en qué grado, no sólo en España sino en todos los países de la UE.

Estamos en el extremo occidental de Europa y no en Turquía, por tanto el test no se puede realizar a la Erdogan sino a la Rajoy-Felipe. La prueba consiste en hacer una interpretación musculada de la constitución y las leyes de modo que cualquier gesto de recorte democrático pueda achacarse al respeto de la legalidad. En tiempos de crisis económica, desempleo y precariedad laboral, temor por las pensiones y demás, la prueba es pertinente: ¿hasta qué punto están los ciudadanos dispuestos a soportar una democracia no ya tutelada por militares sino asumida de buen grado mediante la justa combinación de conservadurismo social, nacionalismo español y reclamación de autoridad y mano dura? Lo que en otros países es ascenso electoral de la ultraderecha aquí es el experimento mismo de esa ultraderecha instalada en el poder ejecutivo y apoyada por el poder judicial y el legislativo (Cs pero también PSOE). 

Lo interesante, digamos, del asunto es ver cómo ciudadanos españoles demócratas, legítimamente orgullosos de ser y sentirse españoles, transigen con el experimento realizado en carne viva ante sus ojos y asienten afirmando que lo que sucede son “consecuencias” de no acatar la ley, “deslealtades” y “desafios”. Tanto es así que no hay ni un solo diario editado en Madrid que disienta de tal planteamiento, con lo que el cuarto poder se ha sumado a esa siniestra colusión.

Las miradas internacionales están atentas al experimento no porque sientan prevención ante lo que suceda con Cataluña sino para comprobar cual va a ser el resultado del test de materiales. Para obrar en consecuencia, como por ejemplo Macron cuando se disponga a aplicar a Francia una reforma laboral de caballo con disturbios en las calles. 

La cosa no podría estar más clara, y sin embargo ahí están esos escandalizadísimos cuarentones asintiendo ante la ultraderecha gobernante y reinante por mor de la patria y la constitución. Veremos cosas graves, no sólo en Cataluña sino en toda España y en Europa. 

Este autoritarismo aceptable no se impondrá como el fascismo del siglo XX, por la propaganda y la persuasión. Nos hallamos en una nueva etapa en la que la argumentación persuasiva del siglo XX (propaganda política y publicidad) ha dado paso a la manipulación y operación directa del poder sobre el ciudadano. El asentimiento de este no se basa ya en la persuasión sino en la asunción de las dos formas más antiguas de dominación, el halago y el miedo, una u otra o ambas a la vez. El PSOE ha sido altamente sensible en esta cuestión al posicionarse bajo el ala de Rajoy porque quiere estar entre quienes puedan ofrecer orden a una ciudadanía que lo reclama cada vez más explícitamente (y porque si Rajoy concurriera hoy a elecciones obtendría mayoría absoluta).

El experimento transeuropeo de la resistencia de materiales se produce, a pesar de los ladridos de Trump, en un clima de pax americana generalizada que nadie quiere romper. De hecho, el capitalismo viene realizando este test repetidas veces desde que se planteó la pregunta capital: ¿puede obtenerse productividad, provecho y prosperidad sin pagar el precio de la democracia? El test realizado en los años 30 no tenía como objeto la guerra sino la derrota de las clases trabajadoras; como ahora. La resolución del test de resistencia en forma de guerra no es obligatoria ni inevitable. No aspira a eso el sistema sino a consolidar de una vez por todas la lógica de dominación. De momento el capital financiero ha ganado la batalla al capital industrial, en eso consistía lo que se ha dado en llamar crisis. Después de dos guerras mundiales ya conocen hasta qué punto la guerra destruye los tejidos productivos. Por eso no ha habido una tercera guerra mundial en el siglo XX, con y sin URSS.

El adelgazamiento extremo de la democracia va pareja con la aspiración neoliberal  al solucionismo tecnológico, como teme Evgeni Morozov. El capitalismo financiero triunfante confía en él para resolver las contradicciones últimas del macrosistema. El problema es que los robots no producen plusvalía (y de ahí las investigaciones sobre superalgoritmos, inteligencia artificial y ordenadores cuánticos). Por ello no renuncia a tener a mano el autoritarismo, la dilución de la democracia y en última instancia la guerra. Trump es, a su nivel, también un test de resistencia de materiales, en este caso de la democràcia en EE UU y del orden mundial basado en la pax americana.

Veremos y viviremos tiempos interesantes, de acuerdo con la clásica maldición china. Por cierto, digamos de paso, con otro experimento de desarrollo económico máximo sin democracia, como es el caso chino y bajo la presidencia de Xi Jinping; no por casualidad ese experimento tiene entre sus máximos valedores y entusiastas a Henry Kissinger y de seguir la dubitación timorata europea y la chifladura trumpiana se erigiría en la tercera vía realmente existente.

Pensando de este modo, uno intuye que la revolución socialista vislumbrada por Marx y las condiciones de exacerbación de las crisis capitalistas no era para inicios del siglo XX sino para mediados del siglo XXI. Me atrevo a intuir que hacia el 2040. Entonces se hará realidad lo de o socialismo o barbarie. Mientras tanto, piensen en términos de test de resistencia de materiales.

Imagen: el periodista y politólogo socialista británico Owen Jones. Foto: Wikimedia Commons.

Contra la religió

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Els partidaris del laicisme, que solem vigilar que la religió no es solapi amb l’estat, haurem d’afinar la vista, que no sigui que ens estiguem equivocant d’església. Els temps canvien i les religions també, i en la societat líquida , quan un element no fa la funció que se’n espera és substituït per un altre de diferent que fa una feina semblant.

Com saber quina és la religió actual i el seu paper polític, que és justificar l’injustificable i que la gent no badi boca? No és la new age, com pensen, pobrets, catòlics i cientifistes (aquests estranys siamesos enganxats per l’esquena) ni el pseudobudisme corporatiu. Ja fa temps que algunes ments crítiques indiquen que la religió d’ara és la religió de la salut. Seria el més natural atés que la salut ven diversos “valors” alhora al ciutadà individualitzat d’avui: seguretat tangible, promesa de longevitat, valor compartit amb la comunitat però gaudit personalment, acceptació i prestigi social i salvació. Hi ha a favor d’això fins i tot una prova del nou: el sorgiment de les corresponents heretgies en la forma dels antivacunes i altres moviments semblants.

A la religió de la salut ens han dut de bracet tres estranys companys de llit: el catolicisme antiabortista, el cientifisme materialista i el consumisme capitalista. El primer, quan postula que el valor suprem és la vida, quan no és cert: ho és la llibertat; per la llibertat d’un o dels altres es perd la vida si cal, com van mostrar Jesucrist i Espartac. El segon, per voler esborrar de la raó humana qualsevol vestigi de transcendència; l’ànsia de transcendència té horror vacui. I el tercer, perque el consumisme fa realitat la funció del geni de la llàntia màgica: t’ho puc concedir tot ara i aquí, l’eterna promesa de la màgia. La religió de la salut és una potent religió de substitució que presenta una fortalesa que no trobem a les religions transcendents: és indiscutible des del punt de vista de la raó pràctica.

La fortalesa imbatible de la religió de la salut — reforçada pel culte menor del naturisme essencialista — fa temps que ha estat identificada pel poder polític. El poder s’imposa mitjançant dues funcions: espantar i afalagar. La religió de la salut pot ser utilitzada en un i altre sentit segons convingui; és per tant poder en estat pur. Vegeu com el poder administratiu ha absorbit el reciclatge com a proposta de model de capteniment cívic tot rescatant-lo de l’ecologisme despullat de connotacions crítiques.

Però la veritable demostració del funcionament de l’aliança impúdica entre religió i poder avui dia és, precisament, veure com s’hi relacionen. Hi ha una manera infal.lible d’identificar el pervers mecanisme d’utilització mutua entre poder polític i poder religiós: quan es fan mesures de govern que ningú s’atreveix a discutir perquè estan basades en un fonament religiós acceptat per tothom. Així era a l’edat mitjana europea i així és a algunes societats musulmanes. Ara acabem de gaudir d’una petita mostra d’aquesta santa aliança: l’impost del Govern de Catalunya sobre els refrescos ensucrats.Les esquerres ecologistes l’han aplaudit, perquè l’ecologisme és devot també de la religió i abomina dels corresponents dimonis, els pèrfids cocacola i bollicao i ningú no gosaria dir que el rei va nu. Però la mesura és allò que abans dèiem una alcaldada. Perquè no penalitza les grans corporacionsfabricants del producte sinó les butxaques dels consumidors indefensos. La realitat atea és aquesta: quan un centre de poder no pot contenir els qui són més poderosos que ell s’abraona sobre els febles. Feble amb els poderosos i dur amb els febles, vet aquí l’exemple del mal govern. El mal govern s’ajudava abans amb la religió, i pel que veiem, ara també. No ens hem mogut de lloc. Què útil que és la religió, Déu meu.

Publicat a la xarxa de microblogs Medium

La revista Lupa Protestante ha tenido la amabilidad de publicar la versión de este artículo en lengua castellana. Mi agradecimiento a Lupa y mi recomendación a los lectores de que descubran esta magnífica publicación teológica.

Contra la religión

Lupa Protestante

Otros artículos míos en Lupa Protestante

Coloquio audiovisual sobre comunicación política y electoral

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Una nueva experiencia que acabo de iniciar con motivo de las elecciones presidenciales en la República Francesa: profesor en un master impartido on line. Se trata del  Master en Gestión de la Comunicación Politica y Electoral que ofrece la Universidad Autónoma de Barcelona, que se pùede cursar a distancia en línea. Mi papel está siendo animar el debate sobre las elecciones francesas en el campus virtual del master y proponer a los alumnos reflexiones sobre sus diversos aspectos.

Con motivo de la puesta en marcha del master los miembros de su equipo docente quisimos ofrecer a los alumnos una bienvenida en forma de coloquio audiovisual. En este vídeo, grabado en los platós de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UAB participan José Manuel Pérez Tornero, director del master, Nuria Fernández, coordinadora académica, y Gabriel Jaraba, profesor del master, moderados por la periodista televisiva Virtu Morón. En él hablamos de la importancia de la comunicación política en la actualidad y los nuevos fenómenos que se producen en el panorama político internacional: la transformación del papel de los medios de comunicación de masas, el uso de los medios sociales de internet y las nuevas narrativas del mundo contemporáneo.

Ver el vídeo en Gabriel Jaraba Online

El Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral de la UAB está gestionado por el Gabinete de Comunicación y Educación de esa universidad, del que formo parte, y tiene como objetivo “formar profesionales de la gestión política para que puedan planificar y desarrollar programas y campañas públicas de contenido social, político y electoral utilizando las técnicas del marketing político y todas las tecnologías disponibles”, según la presentación de esta formación. Así, “el Máster proporciona a sus alumnos una formación especializada en marketing político y electoral y, al mismo tiempo, el desarrollo de competencias y habilidades para la práctica profesional en un sector comunicativo que registra una demanda creciente de expertos”.

A partir del mismo hecho de que el Master se cursa via internet, su programa pone énfasis en el papel de las nuevas tecnologías y relatos políticos y los nuevos escenarios comunicacionales de la politica, analizando las estructuras, las funciones y las técnicas de comunicación y marketing político en general y, más concretamente, a la práctica de las estrategias de comunicación pública y de movilización electoral, profundizando en técnicas y estrategias gestionadas con nuevas tecnologías.

Presentación del Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral

Web del Master

Colombia: escenarios futuros para la reconciliación nacional

El 10 de octubre se celebró en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona una jornada titulada   “Colombia: Escenarios futuros para la reconciliación nacional”, con objeto de reflexionar y debatir sobre los diferentes escenarios que se pueden presentar en Colombia tras la victoria ajustada del “no” en la consulta realizada sobre el plan de paz fruto de las conversaciones entre el gobierno de la república y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

En la primera sesión de la Jornada, Jesús Martínez, profesor del Departamento de Periodismo y Ciencias de la Comunicación, moderó un debate en el que intervinieron Santiago Giraldo, profesor del mismo departamento, Tomás Durán, investigador y politólogo por la Universidad El Rosario (Colombia), Yezid Arteta, ex guerrillero de las FARC y coautor del libro “Qué, cómo y cuándo negociar con las FARC” y Massimo di Ricco, profesor en la Universidad del Norte de Barranquilla (Colombia).

En la segunda sesión del evento,  Santiago Giraldo, profesor del Departamento de Periodismo y Ciencias de la Comunicación, Pedro Romero, autor del libro “Desde el infierno” Diego Rodríguez, investigador en Bogotá (Colombia) y Patricia Angarita, investigadora en la ciudad de Pereira (Colombia), reflexionaron en la mesa redonda moderada por Santiago Tejedor, profesor del Departamento de Periodismo y Ciencias de la Comunicación.

En este vídeo contiene los elementos más destacados de la jornada y es un medio excelente para situarse en la problemática de la insurrección en Colombia, el proceso de paz y los interrogantes abiertos tras el referéndum.

Una visión mía sobre Colombia: “¡Colombia vive!”, un relato de Gabriel Jaraba publicado en el libro “Viajar, sentir y pensar”, J.M. Pérez Tornero y Santiago Tejedor, editores. Ed. UOC.

Visca la República

República

En el 85è aniversari de la proclamació de la República espanyola, l’autor d’aquest blog demana que novament Catalunya i Espanya tornin a ser republicanes.

Visca el 14 d’abril, visca la República!

Inauguracio de la política killer a Catalunya: contra ridícul, vitriol

Mas Puigdemont

El 9 de gener de 2016 marca un abans i un després en la política catalana: el pas de la política de gestos a la política de viertat, és a dir la que deixa cadàvers pel camí i que busca, no necessàriament de manera cínica, el millor per a la col.lectivitat a partir d’accions que no voldriem que els nostres fills fessin. No és que no hi hagi cadàvers en el camí de l’evolució de la Catalunya democràtica: el de Pasqual Maragall, per exemple, però també els de Josep-Lluís Carod-Rovira, Raimon Obiols, Joan Reventós i Antoni Gutiérrez Díaz, en els seus moments. Sobre la inesperada solució d’Artur Mas al trencacolls del procés hi planen tres ombres històriques: la solució d’Alexandre al problema del nus gordià, la solució de l’alternança Putin-Medvedev al problema de la reconstrucció de l’estat soviètic sense soviets ni socialisme i la solució de Tamayo i Aguirre al problema de la consolidació de l’aznarisme pivotant sobre la comunitat de Madrid. Arran d’alguns comentaris informals que vaig fer ahir, d’urgència, hi ha que ha cregut exagerat i injust que jo hagi parlat de tamayazo. No cal, si ho voleu així, hi ha prou amb observar amb mirada entomològica aquesta col.lusió entre grups parlamentaris  i amb esperar a veure si l’oferta que un d’ells ha rebut era d’aquelles que no es poden rebutjar, en el sentit que va donar a l’expressió el gran Mario Puzo. Personalment no crec que hi hagi hagut coacció ni compra i venda, senzillament, Artur Mas s’ha revelat com a un veritable killer polític i ha mostrat als quatre vents com és de fàcil veure’s obligat a prendre la pròpia medecina quan un penja exclusivament d’un discurs i no d’una estratègia política pròpia del segle XX i en lloc del XXI. El tamayazo, si s’ha esdevingut, ha estat pactat, tot i que els camins que duen als pactes poden ser tortuosos i de vegades recorreguts a contracor.

L’abans i el després representa, i no és poca cosa, la necessitat d’allunyar-se d’un discurs i una cultura política propis del tardofranquisme i la transició. Aquesta cultura està basada en un mite i una gesticulació corresponent. El mite és “entre tots ho farem tot”, sorgit de la força de l’evolució democràtica de la societat catalana durant els últims anys de vida de Franco, quan es va produïr la veritable “desconnexió”: les formes quotidianes i culturals de la vida catalana van fer abstracció del règim i les seves institucions i obligacions, tot considerant-ho una molèstia passatgera; el nucli de la cosa era la visualització progressiva d’un “nosaltres” que esclata amb les manifestacions per l’amnistia de febrer de 1976 i el primer onze de setembre legal a Sant Boi de Llobregat. Les grans manifestacions dels darrers onzes de setembre han estat filles d’aquella mentalitat, però en aquests darrers mesos els ciutadans han descobert que no hi ha prou amb ser bons i valents per a aconseguir el que es vol. El pansiment emocional col.lectiu al voltant del procés és signe que aquest descobriment ha anat obrint-se pas entre la gent, i la concentració dual del darrer cap de setmana a la plaça de Sant Jaume i a la de la Catedral han estat la caricatura enfebrida de la malura que precedeix la revifalla.

La revifalla l’ha aplicat el president en funcions amb dosi de cavall. Un espectacle de política maquiavèlica practicat a cor obert sobre la taula d’operacions. Personalment, crec que l’habilitat de Mas supera la de Putin. Medvedev era un quasi enemic que ha acabat fet ostatge i obligat a aplicar la política putiniana amb més èmfasi que el seu autor. Puigdemont, en canvi, no és un titella ni un substitut de temporada. El nou president de la Generalitat de Catalunya és la gran esperança blanca de l’independentisme moderat, un home de coratge, imaginatiu, visionari i amb fam de futur; és un president 2.0 amb mentalitat de cultura de xarxa (per la qual cosa aquest modest blog li dóna una benvinguda afectuosa). Però el president sortint ha fet una advertiment: el pas que fa és, certament, al costat però no enrere, doncs, per si algún no se’n havia adonat, el procés independentista inclou la refundació de CDC sine qua non. Alguns ens preguntem, val a dir, si vist el que hem vist fins ara, el procés és, en el fons, alguna cosa més que aquesta refundació –amb un moviment social transversal sincerament interessat per la independència com a comparsa– amb un objecte estratègic ultrapartidari: reformular les relacions entre els grups hegemònics del diner i el poder a Catalunya i, en el marc d’aquesta reformulació i redefinició de forces, garantir que el que és i el que representa històricament el pujolisme segueixi essent qui gestiona la centralitat política, l’administració i la propaganda.

La cirurgia d’urgència ha estat aplicada sense gaire miraments a certes formalitats parlamentàries. Però l’esquarterament de la CUP en un tres i no res és especialment cruel quan té de rerafons l’espectacle de les seves darreres assemblees (en les quals es combinaven diversos mites que a partir d’ara s’esvaïran progressivament: l’esmentat mite del civisme benefactor col.lectiu dels catalans, el del poder assembleari com a forma superior de la democràcia, el de la fracció pura de l’esquerra que fa guàrdia per salvar l’essència dels probables traïdors). La sofisticació malèvola del text de l’acord i el seu contingut no amaga cap interés espuri, de diner o de poder, sinó que mostra clarament l’abast de la nova política de veritat: contra discurs i gestos basats en la irrealitat i l’autocomplaença narcisista, humiliació infligida davant tothom i encadenament a la política dominant si et plau o per força (“oi que dius que ets independentista? Doncs ara ho seràs de debó”). Tant fa si el vitriol vessat sobre la petulància de la CUP la dissoldrà ara o demà, el mal ja està fet i des d’ara tota agrupació política farà bé de no creure’s la pròpia propaganda. I això val també per a ICV, EUiA, els Comuns i Forcades (que ja ha tastat la diferència que hi ha entre fer política amb hàbit o sense).

Com va dir Franco quan es va assabentar de l’atemptat que va acabar amb la vida de Carrero Blanco, “no hay mal que por bien no venga”. Carles Puigdemont, com he dit, és el president que als ciutadans dospuntzero ens encanta. En les seves mans, la transversalitat necessària per al procés adoptara matisos nous. ERC haurà d’anar amb compte perquè la seva figura és molt més difícil d’apunyalar en l’ombra que d’altres. I tots plegats ens podem veure sorpresos per algú que sap com passar pantalla de veritat i crear escenaris molt més creatius que els basats en els relats polsegosos del tardofranquisme i la transició.  Aquests escenaris exigiran a les esquerres abandonar igualment el vell relat i filar molt prim si volen abastar l’esperança que han albirat en les últimes setmanes. I això passa per una reformulació radical, ambiciosa, valent, generosa i imaginativa d’allò que fou Catalunya si que es pot i que ja no és pero segueix podent i potser encara més.

Karma Peiró, a Nació Digital: un president activista de la internet catalana.

Foto: Artur Mas i Carles Puigdemont (Efe).

La aznarización de Felipe González

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No son los independentistas catalanes quienes deben estar preocupados por la carta abierta que les ha dirigido Felipe González desde El País, sino que, en mi humilde opinión y desde la condición de simple ciudadano, son los demócratas españoles y más aun, los federalistas progresistas quienes deberían estar alarmados.

“No creo que España se vaya a romper, porque sé que eso no va a ocurrir, sea cual sea el resultado electoral”. Sea cual sea el resultado, ¿han leído bien? El ex presidente propina una patada a los independentistas en el culo de quienes año tras año y siglo tras siglo lucharon para hacer realidad el principio de un hombre, un voto y el imperativo de la voluntad popular expresada en las urnas como última razón democrática. Ahora, el hombre que modernizó España, la hizo entrar en la Unión Europea y en la NATO deja de creer que un resultado electoral, sea cual sea, es esa razón definitiva.

Todo el conjunto de la misiva es una paupérrima colección de lugares comunes que si algún mérito tiene es ser una compilación de los tópicos más lamentables del anticatalanismo populista del nacionalismo español ancestral, tanto que incluso parece que haya sido redactado por los speechwriters de perfil ínfimo con los que el rey Felipe tiene que apechugar. Que sobre esta visión pretenda establecerse la solidez de un país que, quiérase o no, es una potencia europea y mundial indica que las mentes de quienes rigen España permanecen ancladas en 1898. Y ahí está el busilis: sea cual sea el resultado electoral. De modo que según la lógica de Felipe González, ETA y sus aliados tenían razón: no se pueden defender todas las ideas, cualquiera de ellas mientras se haga de modo pacífico y democrático, porque “eso no va a ocurrir sea cual sea el resultado electoral”.

Uno tiembla al comprobar que esa manifestación tan prístina que nos ofrece el líder renovador del PSOE nos trae vertiginosas sugerencias acerca de incógnitas a despejar señaladas con la antepenúltima letra del alfabeto. Pero lo hace todavía más al ver que el proceso de aznarización de la política democrática no respeta siquiera a un líder socialdemócrata mundial. Tal proceso, en cual periódico, apunta a lo que en verdad se desea desvelar con la publicación. No que ni siquiera los hombres de estado son ya renuentes a agitar espantajos ante los niños díscolos. Sino que, a modo de aviso a navegantes, se nos indica cuál parece ser la opción política de los poderes verdaderos, desde el Dinero hasta la Corona: la gran coalición que, a modo de gobierno de salvación nacional, someta las decisiones democráticas a la razón de estado. Sea cual sea el resultado electoral.

Piénsenlo bien los demócratas españoles: no sería un finis cataloniae, precio justo a cambio de librarse del enojoso nacionalismo periférico. Piénsenlo bien los federalistas progresistas: se quedarían sin patria que federalizar. Porque, aunque parece mentira tener que recordarlo, un país miembro de la UE no resiste un primorriverismo ni siquiera en versión soft. Sea cual sea el resultado electoral. Porque el primer ensayo en este sentido en el siglo XX acabó costando la corona a Alfonso. Porque hay cosas que no van a ocurrir pero hay otras que cuando ocurren implican la desaparición de la democracia. Sea cual sea el resultado.

2.0 y tecnopolítica: un coloquio sobre la democratización de la democracia mediante las redes sociales

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El jueves 18 de junio participé en el colloquio “2.0 i Tecnopolítica: ¿democratització de la democràcia?”, en el marco de la sèrie de debats Àgoraque se celebran en el Musu d’Arqueologia de Catalunya, organizafos per lafundació l’Alternativa, una institución impulsada por Esquerra Unida i Alternativaque actúa como elemento de reflexión y dinamización de nuevos movimientos sociales y políticos. Compartí la palabra con Roger Palà, periodista y fundador de Crític; Facu Diaz, ciberactivista y director de Tuerka News; Jordi Delgado, profesor de Computación en la UPC: y Eva Balart, coordinadora de Comunicación de EUiA, además del público asistente que hizo sus aportaciones.

Ver el vídeo del coloquio.

Resumo algunas de las ideas que expuse a lo largo de la sesión.

La tecnopolítica no es algo nuevo de estos días; se remonta por lo menos a más de siglo y medio. Lenin dijo que “el comunismo es el socialismo más la electricidad” pero ya el telégrafo, a mediados del siglo XIX, ya fue la clave del ascenso de nuevos sujetos con nuevos valores. Fue la clave que permitió soñar con acciones sindicales coordinadas entre Francia e Inglaterra. La convocatoria en 1884 de la conferencia que daría pie a la Primera Internacional fue consecuencia directa del tendido del primer cable telegráfico bajo el canal de la Mancha.

De hecho, el capitalismo se convirtió en imperialismo mediante su extensión favorecida por las nuevas redes de comunicaciones: es el telégrafo nuevamente el que articula el flujo de información en el naciente imperio británico, con el tendido del cable entre Londres y Delhi. Pero la novedad de internet es que esta vez la información no es extendida sino distribuida en red y además circula en todas direcciones.

Al dicho de Lenin le faltaba, sin embargo, algo: más la electricidad y más el cine de Eisenstein. Lo que la tecnocomunicación vehicula no son meros impulsos electrónicos sino ideas. Internet no es una red de ordenadores sino de mentes. El origen materialista de los movimientos de izquierdas ha hecho pasar inadvertida una cuestión fundamental, que recupera y destaca Manuel Castells: las identidades.

Las izquierdas tienen un problema con la comunicación, y es que la consideran de un modo meramente instrumental. Pero la web 2.0 no permite operar del mismo modo que con los medios de masas: el concepto clave en ella es el de conversación. Ya no se trata de emitir mensajes que lleguen a un destinatario y hagan su “efecto” (si es que semejante cosa ha existido alguna vez). Ahora se trata de participar en conversaciones que confluyen en otras conversaciones y generan macroconversaciones. Y si es posible, generar esas conversaciones y mientras se está inmerso en ellas, ganarse una reputación.

Ello nos lleva a la cuestión central en comunicación política. La cuestión reside enestablecer la agenda política e imponer la propia iniciativa en su ejecución. Las izquierdas vienen siendo incapaces de lograr esto desde que el Partido Popular tomó bien la medida a la situación y aupó a Aznar al gobierno imponiendo unas dinámicas de asalto al poder mediante un liderazgo incomparable en la imposición de la agenda política. Y lo han vuelto a hacer: el chusco episodio de un concejal del ayuntamiento de Madrid elegido por el nuevo movimiento Ahora Madrid a causa de un tuit intempestivo lo ha demostrado. Al día siguiente de la elección, la derecha lanza un asalto desde un punto no previsto por una concepción de la comunicación estática, tan estática que han ido pasando días y días después del episodio y el nuevo ayuntamiento de Manuela Carmena ha permanecido estólido comunicacionalmente: no han sabido hacer ni decir ni pío. Y eso que ese ha sido un éxito de unos movimientos sociales a los que se supone bregados en la nueva comunicación en red.

La nueva conversación en red propia de la web 2.0 pone en primer plano a los ciberactivistas junto a los activistas sociales. Se encuentran estos ante un frente múltiple: llevar adelante las luchas sociales, hacerlo insertos en una estrategia comunicacional deliberadamente elegida y sensatamente ejecutada, y defender la neutralidad de la red y la libre expresión al mismo tiempo que se extiende la tarea de alfabetización digital para ampliar el terreno de lucha comunicacional. Hay una diferencia fundamental en la concepción del activismo entre el nuevo movimiento tecnopolítico en red y los antiguos movimientos. Aquellos, cuando conseguían acceder a las instituciones, se quedaban a su puerta presionando para que los electos ejecutaran políticas públicas coherentes. Ahora es distinto: los activistas deben mantener y potenciar sus redes, articulándolas con las redes de sus representantes en las instituciones y con las propias de las mismas instituciones para impedir la reversibilidad de las reformas y tender cortafuegos y contraataques a las reacciones de los desplazados por la acción democrática.

La web 2.0 ha hecho realidad la promesa democrática de la ilustración: dar la palabra a todos y cada uno de los ciudadanos para aportarla a la construcción de la república. Internet es la imprenta del siglo XXI y la web 2.0 ha sido su Lutero, que ha dado acceso potencial a todos al texto fundacional. Las redes sociales han extendido la conversación incluso hasta los sectores menos formados para hacer uso sensato de la palabra, pero la democracia era eso: un hombre, un voto. Por lo tanto, una persona y su derecho a intervenir, por Facebook, Twitter y lo que sea, diciendo lo que sea. Esa es la grandeza de la palabra democrática, que no puede restringírsele a nadie.

Algunos se horrorizan de lo que muestra esa democratización de la palabra aportada por la web 2.0 y se lamentan del “ruido”: la realidad era eso y la gente es así. O se les concede la palabra y por tanto el voto a todos o no se le da a nadie. Ese error de perspectiva ha venido dado por una falsa visión del humanismo creada por ciertos intelectuales orgánicos burgueses: una ágora restringida a los mejores, los capaces de apreciar el arte, de expresarse con propiedad y de elegir siempre acertadamente. La realidad no es así. Ya en las primeras décadas del siglo XX se percibió como “rebelión de las masas” lo que era su mero acto de presencia gracias a la comunicación, la cultura y la política democrática. Ahora tenemos ante nosotros la tarea de extender hasta el último rincón la alfabetización digital y mediática, que es asimismo una de las tareas prioritarias de la Unesco, en la perspectiva de fomentar una ciudadanía digital global.

Esta es la lucha: por un lado, extender la alfabetización digital  para fomentar una ciudadanía participativa y crítica; por otro, articular redes y movimientos socialeshasta las instituciones para lograr políticas transformadoras; igualmente, defender la neutralidad de la red, su control por los gobiernos y su apropiación por las corporaciones. Y hacerlo en el marco de una nueva cultura política que rebase tanto las lógicas de las élites y los aparatos como las concepciones y las formas propias de décadas anteriores. Democratizar la democracia es posible, y eso solamente puede hacerse mediante la web 2.0.

(Foto: Jordi Delgado, Gabriel Jaraba Eva Balart, Roger Palà, Facu Diaz).

Todo sobre alfabetización mediática y digital: Gabinete de Comunicación y Educación de la UAB.

Un resumen de “Comunicación y poder”, de Manuel Castells, y una conferencia en vídeo del sociólogo de la comunicación.

Presentación del coloquio.

Fundación l’Alternativa.

Debat sobre web 2.0 i tecnopolítica amb la fundació l’Alternativa

2015_06_18Tecnopolitica20El dijous 18 de juny a les 19.30 h, en el Museu d’Arqueologia, participo en el col.loqui “2.0 i Tecnopolítica: ¿democratització de la democràcia?”, en el marc de la sèrie de debats Àgora, organitzats per la fundació l’Alternativa, think tank d’Esquerra Unida i Alternativa. Amb Roger Palà, periodista i fundador de Crític; Facu Diaz, ciberactivista i director de Tuerka News; Jordi Delgado, professor de Computació a la UPC: i Eva Balart, coordinadora de Comunicació de EUiA.

M’interessa molt participar en aquest debat per diverses raons. La primera, perquè significa una revitalització de la fundació l’Alternativa, amb la qual m’identifico políticament, i perquè situa el paper d’una fundació vinculada a una formació política en un pla molt dinàmic, actual, obert i rigorós. La segona, perquè l’eclosió de la web 2.0 ha marcat la meva carrera professional i intel.lectual, tot duent-me del treball a la premsa, la ràdio i la televisió a la xarxa i la universitat, per a la docència i l’estudi dels nous escenaris digitals. Vaig ser un dels primers internautes d’Espanya que es van incorporar al fenòmen dels blogs (blogs i no blocs, que fins i tot el Termcat s’ha fet enrera de l’horrible ambigüitat que va proposar) perquè vaig veure en ells la renovació de la promesa de la revolució democràtica: la possibilitat de recuperar la paraula lliure pels ciutadans lliures i construir amb un teixit d’idees les noves realitats transformadores que duguéssin la democràcia a les seves darreres conseqüències, és a dir al socialisme.

En l’actualitat, ningú nega la confluència entre tecnologia i política, i això sembla una novetat. Obliden la dita de Lenin: “El comunisme és el socialisme més la electricitat”. I més el cinema d’Eisenstein, caldria afegir: oblidem igualment que el que la tecnologia vehicula no són impulsos electrònics sino idees; internet no és una xarxa d’ordinadors  sino de ments.

Mentre els mitjans de comunicació de masses s’entesten en caminar en direcció oposada a la de la nova comunicació en xarxa (compte amb el que pot passar amb el Washington Post adquirit per Jeff Bezos) el caracter participatiu, col.laboratiu de la web 2.0 i el seu potencial de bastir xarxes (l’“alquimia de les multituds” proposada per Francis Pisani o les “masses intel.ligents” de Howard Rheingold) el perill és a tocar: l’intent d’apropiació de la xarxa per les corporacions, tot reconduïnt-la a la lògica del producte manufacturat i empaquetat per a masses (les apps), les estratègies per a dividir la xarxa en un internet de dues velocitats, la incidència sobre la sociometria mitjançant el big data o la prohibició o limitació de l’ús d’internet, tot això plegat representant el final de la seva neutralitat. Internet ha esdevingut un escenari de lluita política no només per les idees que vehicula i per les persones que aplega sinó pel que fa a la lluita pel mateix control de l’escenari del debat. Tot això no fa més que recordar-nos que la lluita de classes existeix però apareix sota noves formes, així com que mai durant tot el segle XX havia hagut una oportunitat de combat transformador en el camp comunicacional com els escenaris, tothora canviants de la web 2.0.

Per a centrar la qüestió: un resum en frases curtes de Comunicación y poder, de Manuel Castells, l’obra cabdal de la comunicació política en la societat xarxa.

Informació sobre debat i inscripcions.

Informació sobre el cicle Àgora de la fundació l’Alternativa.

 

 

La caverna se quita la máscara

los rojos no usaban sombrero

Me había prometido a mi mismo no regodearme en las delicias del sabor retro de la derechuza española. Es esta una sustancia adictiva, que proporciona un placer momentáneo –la contemplación de la persistencia de la barbarie en personas que se creen civilizadas–pero cuyos efectos son letales: profusión de risotadas sin la consiguiente ejecución de las medidas políticoadministrativas pertinentes para que el pensamiento salvaje no pase a la acción. Tómese por tanto el presente escrito como una señal de peligro, a procesar políticamente, y no como mero regodeo.

Empieza Esperanza Aguirre advirtiendo acerca del peligro de que se formen soviets en los distritos de Madrid. No caerá esa breva. Un servidor, durante el tiempo que fue vecino de esa villa y en tanto que militante comunista organizado, se esforzó en pro de ello cuanto pudo pero no se atrevió a esperar el éxito. Es maravilloso: vota la gente y el fantasma de los soviets se aparece a las señoras. Ni el mismísimo Houdini pudo imaginar mejor truco de magia. Continúa una concejala de una localidad valenciana, temerosa de que comience la imposición del catalán, la quema de conventos y la violación de monjas, no se sabe si por este orden. Uno es consciente de que la sombra del caloret es alargada y, para qué nos vamos a engañar, del tonillo con que las señoronas, llámense Aguirre o Santamaría, utilizan para reñir al servicio en sus manifestaciones –día tras día, semana tras semana, Dios bendito– ha sido configurado en las laringes y las mentes de las clases dirigentes españolas. Pero sería de esperar que una cierta capa de modernización, fruto de la revolución científico técnica, imprescindible para la renovación del sistema capitalista, hubiera por lo menos atemperado las pulsiones más killer de quienes piensan que los países son su propiedad inmobliliaria y no el solar de la nación (o el escenario determinado de la lucha de clases, como ustedes prefieran y sin ánimo de ofender).

No es asunto privativo de los madriles semejante acaloramiento. En la propia Barcelona, la cúpula de la Guardia Urbana se hace dengues ante la perspectiva de la nueva presidencia consistorial, con lo cual es de suponer que en las sentinas en que ciertos miembros y subcuerpos de la entidad policial habitan se bullirá de inquietud ante el arribo de una nueva era: ya no será como en la gran ciudad del tango, exactamente lo inverso de la copla que canta que cuando llega la noche la ambición descansa y el músculo duerme. Sobre todo el músculo.

Pero dejen ustedes que me regodee. Sin haber sido nombrada todavía alcaldesa, Ada Colau va al encuentro de los trabajadores de Movistar encerrados en la sede de su empresa para manifestarles su solidaridad activa, al mismo tiempo que la presidencia española cesa al delegado del gobierno en Valencia, imputado por corrupción. Son estas, si  ustedes quieren, estampas de lo pinturero que resulta el transcurrir de los tiempos. Porque el delegado gubernamental no es otro sino el caballero sobre cuyo hombro sollozó Rita Barberá una vez hubo exclamado el histórico “¡qué hostia, qué hostia!”. No menos pintorescos son los dimes y diretes que circulan por los actuales encuentros empresariales barceloneses acerca de la alcaldesa electa, en los que se percibe aquel viejo y conocido olor que resulta de la mezcla de Prat de la Riba y de Martínez Anido. De la mezcla de los ectoplasmas de sus espectros, quiero decir, pues Barcelona está adquiriendo, no hace más que dos o tres días, un tinte astral que reclamaría el concurso de Mario Roso de Luna si no fuera porque nuestro teósofo ancestral se encuentra cuidando de la chiquillería terrena desde el Oriente Eterno.

Lo de la urbana, permítanme ustedes, es realmente notable. No sólo porque recuerda la cuasi úlcera de estómago que llegó a criar Joan Saura merced al regalito de José Montilla –“fets i no paraules”– sino porque nos retrotrae a otra cuestión lamentablemente olvidada: la creación, en los inicios de la democracia municipal, de una unidad musculada –en capacidad informativa y operativa– a cargo de Angel Abad, hermano del primer concejal del PSUC en el consistorio. La semilla sembrada por el viejo activista comunista terminó en los lodos actuales una vez fueron estos propiciados por otras manos. Lo digo por mor de advertir a los entusiastas recién llegados de que el sueño de la acción genera monstruos. Sobre todo la acción revertida.

El culmen de la situación, sin embargo, ha corrido a cargo de la ex ministra Ana Palacio. La señora ve en la posibilidad de la acción política que se desprende de la voluntad popular cierta nostalgia propia del Estado Islámico. He ahí, en suma, la concepción de la democracia que de ella tiene el nacionalismo español, imperialista, etnicista y totalitario. He dicho totalitario. Porque yo puedo combatir desde el liberalismo la pretensión teocrática y neonazi del islamismo militante. Siendo comunista, también el liberalismo me pertenece, pese a quien pese. Palacio habla desde un soi disant liberalismo y no hace más que revelar el pánico que un atisbo  de movimiento social provoca en las clases dirigentes.

Ahí está el detalle, como diría Cantinflas. Corremos el riesgo de chotearnos ante todas esas salidas de tono y considerarlas inanidades de damas ociosas y descolocadas. Se trata, en cambio, de la voz profunda que brota de los mecanismos, sistemas y lógicas de opresión, destinada a sembrar desazón y esparcir miedo allá donde existe inquietud y duda. El voto popular expresa una intención y la estructura de la democracia la concreta en una acción. Ante este imperativo democrático cae la careta de quienes se declaran liberales y no son otra cosa que opresores, si no totalitarios. Los fantasmas con que pretenden asustar a la gente no son otra cosa que recursos torpes para legitimar el amedrentamiento de la ciudadania como forma de gobierno.

Reflexionen los catalanistas sobre las semejanzas que presentan estas reacciones reaccionarias y los dengues que les provoca el ascenso de Ada Colau. Piensen los demócratas que aspiran a un cambio sociopolítico que nunca tuvieron tal pájaro en mano como el presente. Y si los comunistas y socialdemócratas revolucionarios o reformistas, o los liberales demócratas, no llegasen a ser conscientes de que el pánico entre la derechuza abre un boquete de oportunidad política, caiga sobre ellos la ira de los dioses.

No hay pues más que una tarea: desalojar el próximo noviembre a estos sinvergüenzas del poder. También para los independentistas catalanes. ¿O es que creen que van a negociar un proceso de emancipación con semejantes bárbaros?

 

Cosas que ando leyendo: Angela Davis, Anthony Giddens, Byung-Chul Han, Marina Garcés, Núria Parlón

ANGELA DAVIS

Una nueva selección de los enlaces a los asuntos más interesantes de entre lo que he leído las últimas semanas.

Entrevista a Angela Davis: lucha contra el individualismo

En una entrevista realizada en la actualidad, la ex líder de las Panteras Negras y miembro del Partido Comunista de Estados Unidos da su visión sobre la actual sociedad norteamericana y el mundo globalizado.

Anthony Giddens: “Ya no hay utopías a la vuelta de la esquina”

El ideólogo de la tercera vía socialdemócrata habla de la necesidad del europeísmo.

Byung-Chul Han: Por qué hoy no es posible la revolución

El nuevo filósofo que llama más la atención después de Peter Sloterdijk argumenta el alto nivel de estabilidad de las sociedades neoliberales.

Marina Garcés: La revolución de lo posible

Respuesta a los argumentos de Byung-Chul Han por la filósofa española Marina Garcés.

¡Basta!, por un cambio real en Catalunya

Núria Parlon, alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, encabeza un manifiesto socialista que defiende el derecho a decidir y llama a movilizarse en torno a políticas sociales progresistas.

Hay que desalojar enseguida a estos sivergüenzas del poder

Nos encontramos en el umbral de un régimen autoritario y antidemocrático. El comportamiento del Partido Popular ante el pánico que siente a medida que se acercan las próximas elecciones generales se traduce en un incremento de la arbitrariedad que redunda en la inseguridad jurídica y la limitación en el ejercicio de las libertades democráticas o incluso la supresión de algunas de ellas. Todo ello aderezado con ciertas dosis de temeridad y chulería que se basan en el concepto del amedrentamiento de la ciudadanía como política de gobierno. Todos los demócratas, los de izquierdas pero también los de derechas, deben comprometerse inmediatamente en desalojar inmediatamente del gobierno y del poder a un partido con graves problemas de financiación ilegal que extiende la corrupción por todas las instituciones y degrada inquietantemente la calidad de la democracia y la convivencia. Y digo los de derechas, porque creo que no han valorado suficientemente un hecho gravísimo: no ha sido la izquierda ni los republicanos la que ha desalojado a un rey de la jefatura del estado, lo ha hecho la propia élite extractiva erigida en régimen político y económico con su arbitrariedad. Es necesario empezar a reflexionar para poner en ejercicio un voto útil, sea el que sea, para dar un vuelco electoral en las propias elecciones, sea el que sea y salga quien salga. Si no nuestro país caminará hacia una dictadura, con toda seguridad.

También los catalanistas deben –debemos– reflexionar sobre esto, trátese de catalanistas, nacionalistas, federalistas o independentistas. Estos últimos deben comprender que un estado español en regresión democrática y grave crisis estructural no es un enemigo más fácil a batir sino todo lo contrario; el nacionalismo español musculado no es buen negociador cuando se siente acorralado. Aunque en la actualidad yo no descartaría la tesis del PSAN de los años 70 de que Cataluña vive en un régimen colonial respecto a España como lo hice entonces, nuestra nación no se encuentra en las Antillas en 1898 sino en la Unión Europea de 2014: no seremos independientes sin reconocimiento internacional ni la España inserta en la UE prescindirá como si tal cosa del 20% del PIB. Cataluña debe hacer un esfuerzo particular en esa acción posibilista y accidentalista porque se juega su futuro democrático tanto dentro como fuera del estado español.

Encabezando este texto he insertado el vídeo de la conferencia del juez Elpidio Silva en el Ateneu Barcelonés el pasado 9 de diciembre (difundido en Facebook por Jesús Gabriel Gutiérrez y de la que no he hallado referencia alguna en la prensa diaria, la misma que se queja de que pierde lectores) en el que describe magistralmente las razones de la actual deriva ademocrática de España y explica por qué no estamos en un sistema (con características estables, articuladas y predecibles) sino en un régimen, por naturaleza arbitrario, imprevisible e inseguro jurídica y democráticamente. Una frase que ilustra la dureza de su alegato: “El ejército español no ha sido peor en toda su historia que la magistratura en los últimos 40 años”.

Reflexionemos, preparémonos y articulémonos para desalojar inmediatamente a estos sinvergüenzas del poder si no deseamos volver a vivir en un régimen opresor.

Los diez negritos de Mariano Rajoy

Rajoy

Mariano Rajoy Brey sigue avanzando y deja por el camino otro cadáver político, el de Alberto Ruiz Gallardón, haciendo bueno aquel refrán en el que se pide a Dios que nos cuide de nuestros amigos. Por más que se le achaque tancredismo en la (in)acción política o parquedad en sus planteamientos ideológicos, el presidente del gobierno es un verdadero killer político. A la chita callando ha ido desprendiéndose de muchos de quienes podrían haberle disputado el liderazgo, ellos mismos o por persona interpuesta. Veamos:

1. Esperanza Aguirre, la nueva Thatcher de un centroderecha castizo, descabalgada de la presidencia de la Comunidad de Madrid y con ello privada de una descomunal plataforma de poder, una maestra de la comunicación (aquella aparición en público en calcetines y tacones después de haber estado en la zona de un atentado en India) que era capaz de gestionar los medios derechistas de prensa, radio y TV en manojo en favor de sus intereses pero que no calibró la fuerza de su imagen despreciando a la policía municipal y huyendo de ella.

2. Ana Botella, la esposa de, abandonada a su suerte frente a una candidatura olímpica más parecida a un nuevo remake Loca Academia de Policía. Su relaxing cup of café con leche fue la cuerda con la que ella misma se ahorcó, llevada por esa displicencia pija con la que trató al Comité Olímpico Internacional y a una audiencia mundial. Ahora es una piltrafa política que al abandonar por piernas el ayuntamiento de Madrid, para cuya alcaldía nunca fue votada, resulta verdadera kryptonita para un Aznar que sólo sueña en volver, volver, volver.

3. Francisco Camps. Después de haber convertido Valencia en una Gomorra, con la comunidad y su capital arruinadas la cabeza le huele a pólvora si pensamos en que el primer problema del PP sigue siendo su problema con la financiación, por decirlo de modo suave. Ha sido un presidente de usar y tirar, y si te he visto no me acuerdo.

4. Jaume Matas. Más de lo mismo en Baleares.

5. Jaime Mayor Oreja. Guardián de las esencias del españolismo en Euskadi, devuelto al baúl de los recuerdos cuando, una vez vencido el terrorismo por José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba (que no se olvide que fueron ellos quienes lo lograron) hacían falta personajes de más bajo perfil y de modos de beligerancia distinta.

6. Bárcenas, Correa y los demás. Don Luis Bárcenas continúa a la sombra, y la panda Gürtel, escondida tras las bambalinas, no sea que nos hagamos daño. Qué días aquellos los de la boda de la hija de Aznar en el Escorial, todos a la vista con todo a la vista.

7. Los dirigentes de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. ¿Recuerdan? Parecían dictar las políticas de Interior desde la calle y los aledaños de ciertas instituciones y ahora callan o les hacen callar. Al menos eso afirma Ortega Lara.

8. Rouco Varela. Los nuevos aires vaticanos le han sentado fatal al presidente de la Conferencia Episcopal Española, quien se retira a sus aposentos sin que Rajoy haga ni un gesto de agradecimiento por los servicios prestados.

9. Juan Carlos de Borbón. Cuando para salvar un régimen la presidencia de la derecha más derecha de Europa es capaz de sacrificar al propio rey, olé tus huevos.

10. Alberto Ruiz Gallardón. Un gélido observador desapasionado y calculador es idóneo para percibir que cuando se trata de un petímetre autoritario, petulante y de orgullo desmedido, se cumple el dicho de que los dioses ciegan a quienes quieren perder.

He aquí a los “diez negritos” de Mariano Rajoy, parafraseando la conocida obra teatral de Agatha Christie. Una vez dije en un post que Rajoy no es ningùn imbécil, contradiciendo cierta especie que circula por los ámbitos progres. Lo dije cuando en el funeral de Nelson Mandela se salió por la tangente:

“Pues si. He visto algunas imágenes de televisión aquí en el hotel y realmente es impresionante… este estadio de fútbol en el que se va a despedir a… a… Mandela, pues es el estadio dónde España además se proclamó campeón del mundo en su día frente a Holanda de fútbol (sic) no? Eh… con lo cual pues es realmente un momento muy bonito y muy emocionante y es uno de los… el lugar es más emblemático por estas razones de Sudáfrica y lo será más en el futuro, después del acto de hoy”.

La alegre muchachada progresista se echó las manos a la cabeza ante lo que creía una muestra de idiotez, como alguien publicó:

“Porque el funeral de Mandela no era un acto complejo políticamente, nadie esperaba que dijera nada relevante y no había presión periodística alguna. Sencillamente un periodista puso el micrófono abierto a un imbécil  y éste se comportó como tal: como un alelado. Como un falto de razón”.

Un servidor, en cambio, vio en ello una microaccion magistral de comunicación política, según traté de explicar:

La extemporánea declaración de Mariano Rajoy tiene un motivo y un sentido. Estaba dirigida al sector de su partido, electorado y entorno presionante (aún) más escorado a la derecha, que es al que viene prestando más atención últimamente. Se sentía obligado a desmarcarse del clima general del acto, surgido de la inspiración fructífera que la figura de Mandela suscita. El apretón de manos entre la presidencia estadounidense y el liderazgo de la revolución cubana ha sido una imagen tan sensacional que esa fotografía pasará a la historia contemporánea, precisamente asociada a lo que el gran reconciliador de la Sudáfrica postaparheid y presidente moral del mundo ha conseguido. Con esa altísima tensión, ¿cómo situarse frente a los más bestias de los tuyos, arrastrado por la estela que marca ese negro comunista, ex guerrillero, preso político, estadista y decidido partidario del levantamiento de los parias de la tierra? Haciendo un desmarque total pero no en lenguaje político-ideológico –que podía haber sido absorbido por la corriente del momento y el lugar por radical que fuese, como le sucedió a Raul Castro– sino con el lenguaje chorra y pijo, desganado y relativizador, propio de la casta tontainomalévola especializada en arruinar bancos (véase ese modelo expresivo-comunicacional en Cristóbal Montoro).

De modo que Rajoy no se ha expresado como un imbécil sino como un sofisticado comunicador político que sabe cómo dirigirse a los suyos, sabe donde se tiene que sitúar y de qué se debe desmarcar, y sobre todo sabe a quien sirve. Cuidadín con los dos años más que (como mínimo) le quedan.

No, Rajoy no es un imbécil sino un killer político que se ha ido desembarazando de todos los elementos que podrían disputarle el liderazgo del PP y la presidencia del gobierno en un momento en que viera peligrar su mayoría. A medida que se aproximan elecciones veremos desfilar más precadáveres políticos hacia el patíbulo.

L’estrany cas del Tribunal Constitucional

Els estudiants de ciències polítiques del futur analitzaran estorats l’estrany cas del Tribunal Constitucional espanyol del segle XXI. Un ens que es presenta com a organisme independent de garanties democràtiques però que actua, en realitat, com a tercera càmera legislativa o bé com a ens executiu auxiliar del govern, adherit a ell. Que la consideració del que és o no constitucional depengui d’un frau d’aquesta mesura ho diu tot sobre la democràcia espanyola.

Jordi Pujol i les tricoteuses hipòcrites

tricoteuses

Em pregunto: haurem de ser els qui mai no hem votat Jordi Pujol, els qui ens trobem a les antípodes del que ha estat el seu moviment polític, els que hem considerat el “pujolisme” un element involutiu per a Catalunya, els qui sortim ara en la seva defensa política? De la mateixa manera que un dia va esdevenir inspiració i guia per a una majoria de la població que buscava una sortida moderada al trencacolls en que la dictadura de Franco va deixar Catalunya, Jordi Pujol ens va semblar als joves d’esquerres que vam militar en les organitzacions antifranquistes clandestines el retorn d’un perfil de català que voliem superat per l’evolució de la nostra societat. Alguns dels que ja érem periodistes aleshores ben aviat vam comprovar que l’agitador i organitzador dels sectors catalanistes petitburgesos era no només un senyor antipàtic que mirava de ficar cullerada a tot arreu –com si fos l’amo del país sencer– sinó un pèssim empresari cultural i de la comunicació, que va dur les seves ànsies de control al paroxisme i va deixar per allà on passava (Oriflama, Enciclopèdia Catalana, El Correo Catalán) petja de mala gestió, sectarisme i administradors incompetents, maldestres i encara més maleducats. Encara no haviem vist que el sectarisme no era privatiu d’aquests sectors conservadors emergents i que tan forta era l’ànsia d’alliberament de Catalunya com fort era el seu potencial d’autodestrucció, a causa precisament del sectarisme polític, la frivolitat intel.lectual i l’infantilisme creixent dels seus ciutadans.

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Sumant.cat, una iniciativa clarivident de les esquerres

Ho tenim tan aprop del nas que no ho podem veure: l’actual procès de canvi a Catalunya –desafecció respecte a Espanya, aprofundiment de les desigualtats socials, angoixa pel futur—inclou una transformació sensible, si no profunda, del seu sistema de partits. Diferent al bipartidisme imperfecte propi d’Espanya, la democracia partidària catalana és una estructura matisada que respòn a un país sociològicament complex. Això fa que els moviments socials de fons que evolucionen al país afectin no només la proporció de forces representades sinó l’aparició de noves i, atenció, la transformació de les existents.

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Carod Rovira: DUI, figues a l’agost

“La sensació d’irreversibilitat del procés nacional, al Principat, pot dur-nos a pensar que ja tenim la feina feta i, doncs, que no cal patir-hi gaire perquè tot sortirà rodó. I res més lluny de la realitat. Les majories socials s’han de mantenir i conrear, permanentment, i cal encomanar al conjunt del poble la convicció que cada ciutadà és, en la seva acció, compromís i implicació individual, absolutament decisiu per a l’èxit del procés. Això dit, de vegades fa l’efecte que vagi planant en l’ambient una mena d’“alegria nacional” que, amb més patriotisme que ciència, sembla pensar que tot serà bufar i fer ampolles. I la realitat que es va entrellucant no és ben bé un escenari de flors i violes. Espanya no deixarà anar, com si res, un percentatge tan significatiu del seu producte interior brut com el que representa Catalunya i, a nivell internacional, no podem pensar que hi haurà estats, institucions europees i organismes internacionals que sortiran a defensar la independència de Catalunya… abans que els mateixos catalans ho hagin fet a les urnes!” Llegiu-ho sencer.

Las reinas jamás hacen tratos

“Las reinas jamás hacen tratos”, afirma Lewis Carroll en Alicia a través del espejo. Por tanto,
Cristina de Borbón declarará a la fuerza ante el juez como imputada, según consta en el auto
de obligado cumplimiento. Nadie satisface una multa a Hacienda o ingresa en prisión
“consciente de su vocación de servicio, que también lo es de colaborar al máximo con la
Administración de Justicia”. Matías Vallés, en Diario de Mallorca.

Inmovilismo

Josep Ramoneda, en El País: “El régimen está cayendo y las élites no se dan por enteradas. El inmovilismode los dos grandes partidos contrasta con el dinamismo de una sociedad que se mueve para resistir a las
fracturas sociales y al empobrecimiento generado por las políticas de austeridad”.

Mariano Rajoy no es ningún imbécil

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“Pues si. He visto algunas imágenes de televisión aquí en el hotel y realmente es impresionante… este estadio de fútbol en el que se va a despedir a… a… Mandela, pues es el estadio dónde España además se proclamó campeón del mundo en su día frente a Holanda de fútbol (sic) no? Eh… con lo cual pues es realmente un momento muy bonito y muy emocionante y es uno de los… el lugar es más emblemático por estas razones de Sudáfrica y lo será más en el futuro, después del acto de hoy”.

Estas declaraciones de Mariano Rajoy referentes a la ceremonia de homenaje a la memoria de Nelson Mandela llevan de cráneo a la parroquia indignada y a la como mínimo mosqueada. El presidente del gobierno de España hace con ellas un ridículo sideral y cierra el círculo abierto en Buenos Aires con la infausta asimilación de la marca españa a las variedades cafeteras. El personal se ha apresurado a manifestar que Rajoy es un perfecto imbécil, como lo hace Albano Dante en Cafè amb llet:

“Porque el funeral de Mandela no era un acto complejo políticamente, nadie esperaba que dijera nada relevante y no había presión periodística alguna. Sencillamente un periodista puso el micrófono abierto a un imbécil  y éste se comportó como tal: como un alelado. Como un falto de razón”.

Un servidor discrepa respetuosamente de tal apreciación. Y ello porque a todos estos les conozco como si les hubiera parido: son los hijos y los nietos de aquellos que convirtieron nuestra patria en un cuartel primero, un lodazal después y un erial moral más tarde. En dos años han puesto el estado del bienestar patas arriba, la democracia boca abajo y la convivencia del revés. Les quedan todavía dos años más para cargárselo todo, y eso no se consigue únicamente (aunque también) con estupidez.

La extemporánea declaración de Mariano Rajoy tiene un motivo y un sentido. Estaba dirigida al sector de su partido, electorado y entorno presionante (aún) más escorado a la derecha, que es al que viene prestando más atención últimamente. Se sentía obligado a desmarcarse del clima general del acto, surgido de la inspiración fructífera que la figura de Mandela suscita. El apretón de manos entre la presidencia estadounidense y el liderazgo de la revolución cubana ha sido una imagen tan sensacional que esa fotografía pasará a la historia contemporánea, precisamente asociada a lo que el gran reconciliador de la Sudáfrica postaparheid y presidente moral del mundo ha conseguido. Con esa altísima tensión, ¿cómo situarse frente a los más bestias de los tuyos, arrastrado por la estela que marca ese negro comunista, ex guerrillero, preso político, estadista y decidido partidario del levantamiento de los parias de la tierra? Haciendo un desmarque total pero no en lenguaje político-ideológico –que podía haber sido absorbido por la corriente del momento y el lugar por radical que fuese, como le sucedió a Raul Castro– sino con el lenguaje chorra y pijo, desganado y relativizador, propio de la casta tontainomalévola especializada en arruinar bancos (véase ese modelo expresivo-comunicacional en Cristóbal Montoro).

De modo que Rajoy no se ha expresado como un imbécil sino como un sofisticado comunicador político que sabe cómo dirigirse a los suyos, sabe donde se tiene que sitúar y de qué se debe desmarcar, y sobre todo sabe a quien sirve. Cuidadín con los dos años más que (como mínimo) le quedan.

Otras cosas pero por el mismo camino:

He escrito un artículo sobre el significado de la construcción del liderazgo global de Nelson Mandela, La religión de Mandela, en La Luz Digital, revista de la Iglesia Española Reformada Episcopal.

Estamos enfadados, pero no lo bastante. Carol Galais, en eldiario.es. “En este artículo sobre la evolución del enfado político en España, la autora afirma que la gente está más atemorizada que enfadada. Las malas noticias nos tienen amedrentados y somos capaces de sacrificar nuestra libertad por la ilusión de la seguridad aunque apenas quede nada que proteger. Además, las formas de participación política más costosas vienen sufriendo el desgaste del miedo. Y los gobiernos, lo saben”.

(Fotografía: Los presidentes Obama y Castro, dándose la mano en el homenaje a la memoria de Nelson Mandela. Reuters).

Un brindis y un funeral al mismo tiempo

Josep Ramoneda, en El País: “Nunca un aniversario de la Constitución había tenido un aire tan funerario, aunque Cataluña aportó un detalle trágico-cómico a la ceremonia: Pere Navarro brindando con la delegada del Gobierno, con Alicia Sánchez Camacho y con Albert Rivera, sin darse cuenta de que estaba celebrando las exequias del PSC.Nunca un aniversario de la Constitución había tenido un aire tan funerario, aunque Cataluña aportó un detalle trágico-cómico a la ceremonia: Pere Navarro brindando con la delegada del Gobierno, con Alicia Sánchez Camacho y con Albert Rivera, sin darse cuenta de que estaba celebrando las exequias del PSC”.

El salacot d’Eudald Carbonell

El salacot d’Eudald Carbonell és una de les icones personals més conegudes de Catalunya. L’antropòleg el du en homenatge a la memòria del general Giap, l’autor de la victòria militar del Vietnam en la seva guerra d’alliberament. “Giap passarà a la història com un comunista cabdal i radical”, diu Carbonell, emmirallant-s’hi. Oblida esmentar que en els ultims anys de la seva vida, Vo Nguyen Giap va criticar durament la nomenklatura de la nova dirigència vietnamesa, la qual considerava una burocràcia corrupta.

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DR. GABRIEL JARABA
Doctor en Ciencias de la Comunicación y Periodismo.

Soy un periodista senior en ejercicio desde 1967, con experiencia en prensa, radio, televisión e internet. Me dedico a tareas académicas y de activismo social como Doctor en Ciencias de la Comunicación y Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente sirvo como profesor en esa Universidad; en la Cátedra Internacional UNESCO Unaoc UniTwin de Alfabetización Mediática y Diálogo Intercultural, la Cátedra UNESCO de MIL para el Periodismo de Calidad, la Cátedra RTVE-UAB para la Innovación de los Informativos en la Sociedad Digital y en el Gabinete de Comunicación y Educación de la UAB.

Soy analista de la información y los medios en la Fundació Periodisme Plural y escribo en el diario Catalunya Plural. Hago investigación en comunicación, en redes sociales de internet y en humanidades digitales. Elaboro métodos de impulso de la creatividad y de gestión mental.

Autor de los libros Periodismo en Internet (Ed. Robinbook); Twitter para periodistas (Ed. UOC); Youtuber (Ed. Redbook) y ¡Hazlo con tu smartphone! (Ed. Redbook) y coautor de otras obras sobre comunicación y educación.

Como ciudadano promuevo el apoyo a Naciones Unidas en la perspectiva de Una Sola Humanidad, como colaborador de la ONG internacional World Goodwill – Buena Voluntad Mundial.  Soy miembro de la European Transpersonal Association y del Institut de Psicologia Transpersonal de Barcelona. Propongo un universalismo inclusivo basado en el humanismo y desde el catolicismo que ejemplifica el papa Francisco, y soy feligrés de la parroquia de Santa Anna.

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SOY PROFESOR E INVESTIGADOR EN:

GABINETE DE COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓN UAB

Profesor e investigador

UNIVERSITAT AUTÒNOMA DE BARCELONA

Professor de periodisme i comunicació

CATEDRA INTERNACIONAL UNESCO UNAOC UNITWIN DE ALFABETIZACIÓN MEDIÁTICA Y DIÁLOGO INTERCULTURAL

Profesor y Secretario Internacional para el Diálogo Intercultural

CÁTEDRA RTVE-UAB

Investigador

OBSERVATORIO PARA LA INNOVACION DE LOS INFORMATIVOS EN LA SOCIEDAD DIGITAL

Colaborador

MASTER EN COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓN

Profesor

MENTOR

Corresponsal en España

INSTITUT DE PSICOLOGIA TRANSPERSONAL DE BARCELONA

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