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Cultura

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LIbros de comunicación gratis

En la columna de la derecha de este blog podéis ver la sección Libros recomendados. En ella hay unos cuantos libros en formato electrónico, para descargar gratuitamente.

El último que he puesto es TRABAJA DIFERENTE. REDES CORPORATIVAS Y COMUNIDADES PROFESIONALES. Es el resultado del programa Compartim, de la Generalitat de Catalunya, en el que se abordan cuestiones relativas a la gestión del conocimiento y de los colectivos colaborativos.

Hay dos manuales de ciberperiodismo y producción de contenidos en la red. como TIENES 5 SEGUNDOS, un prontuario útil para la gestión de contenidos en internet, o PERIODISMO 2.0. UNA GUIA DE ALFABETIZACIÓN DIGITAL, el cual, con el anterior, es lectura obligatoria en la asignatura Escritura periodística multiplataforma del grado de Periodismo de la UAB. Otro libro sobre ciberperiodismo es PERIODISMO CIUDADANO. LA EVOLUCIÓN POSITIVA DE LA COMUNICACIÓN.

También dos volúmenes sobre la evolución de la Web 2.0, que no son nuevos pero pueden resultarlo para quienes deseen hacerse con cierto bagaje teórico sobre la materia: PLANETA 2.0 y WEB 2.O.

Y LA GRAN GUIA DE LOS BLOGS, una antología de la blogosfera española, que aunque no es reciente sigue siendo de referencia.

El volumen EMPOWERMENT THROUGH MEDIA LITERACY es muy especializado en la materia de educación mediática, pero servirá para quienes deseen introducirse en ella.

Continuaré poniendo libros electrónicos gratuitos en esta sección a medida que los vaya encontrando, y también libros con enlace al punto de venta, sobre otras materias, sobre temas que me interesan.

ACTUALIZACIÓN: Acabo de añadir dos libros más. Fundaciones y fundamentos del estudio de la comunicación. Raúl Fuentes, Carlos Vidales. CAEIP, una buena recopilación y actualización de la teoría de la comunicación y su evolución, y Ferramentas para análisi de qualidade no ciberjornalismo. Marcos Palacios (ed.). LabComs, una obra en portugués sobre ciberperiodismo. Ya los podéis descargar en PDF, como los anteriores.

Tàpies, gracias por abrirme los ojos

La muerte de Antoni Tàpies me ha hecho recapacitar sobre lo que pienso, o pensaba, de las artes plásticas.     Nunca he sido aficionado a la pintura, pero es en estos últimos años cuando vuelvo la mirada a ellas, quizás porque la vida apresurada del periodista me ha hecho pasar de largo ante cosas que merecían la pena. Tàpies era para mi la persona solidaria que apoyaba a Comisiones Obreras, el PSUC, la Assemblea de Catalunya, con la entrega de obra de la cual extraer reproducciones para recaudar fondos. He simpatizado con algunos pintores cuando me parecían cercanos a los músicos, amigos muy conocidos, como Joan Pere Viladecans, por quien siento un afecto especial, o con Niebla, o Genovés. Pero miro ahora imágenes de cosas de Tàpies publicadas ahora en la prensa y lo veo diferente.

Hasta ahora he creído que no entendía de pintura. Y me acabo de dar cuenta de que la pintura no se entiende. Leo una carta al director en la que el firmante declara que mira la Maja desnuda de Goya y la entiende, y hace lo propio con Tàpies, y no. Pues no, amigo, usted no entiende tampoco la Maja desnuda; simplemente, ve una imagen en la que cree reconocer algo reproducido de la realidad. Pero entenderlo es otra cosa. Cuando se dice que “no se entiende” una obra abstracta se está diciendo que no se consigue identificar su imagen con algo previamente existente o reconocible en la realidad empírica. Que el observador pueda establecer tal identificación no tiene nada que ver con entender algo. Pero lo que hay en la pintura no es una reproducción de la realidad empírica. En puridad, ella no puede ser reproducida, pues toda cosa que existe en el universo es única e irrepetible. Lo que pretende ser reproducción es otra cosa igualmente única, y por tanto distinta.

Sucede lo mismo con la música. Se cree entenderla porque sus sonidos se parecen a otros sonidos musicales escuchados antes. Pero la situación de la música es más radical que la de las artes plásticas: no existe música figurativa. La música no reproduce los sonidos de la naturaleza, ni siquiera los imita; tal música sería más extraña aún que la música dodecafónica. Una de las razones del bajo nivel de cierta música new age es su imbricación con la reproducción (parcial y selectiva) de ciertos ambientes sonoros naturales, precisamente.

Si nos quitamos este prejuicio de la mente, entonces podemos “entender” el arte. Pero “entenderlo” significa mirar las imágenes y, oh paradoja, dejarse mirar por ellas. Pero para poder mirar así es necesario ponerse en otro ritmo, en otro tiempo vital y en otra actitud mental. MIrar el arte exactamente igual que miramos cualquier otro elemento del mundo creado. Porque la creación no es que exista un dios externo que haya extraído las cosas de la nada, lo creado es aquello que surge ante nosotros y es visto como por primera vez. (Una lectura poética y simbólica de los primeros capítulos del Génesis podría darnos sorpresas). Descubrir el arte representa descubrir la radical originalidad de cada y única cosa, la creación afluente e incesante que mana de la Fuente.

Ya sé que todo esto que digo es de parvulario, la pena es que cuando nos hacemos mayores dejamos de percibir las cosas como cuando íbamos a él. Seguro que el hecho de que cuando crecemos dejemos de dibujar bien, incluso que renunciemos a hacerlo, tiene que ver con la incapacidad de gozar del arte en la edad adulta, y sobre todo, con la incapacidad de relacionarnos con el mundo y las cosas con la inmediatez, profundidad y sensibilidad que nos permitiría vivir una vida más humana.

Será una tontería, pero siento que la visión de las pinturas de Tàpies, aunque sea reproducidas sobre papel prensa, me ha liberado de algo que no sabía que me limitaba. Gracias, maestro y compañero.

Ilustración: Llibertat, de Antoni Tàpies. Notas y créditos.

Algunes de les millors reaccions d’internet a la mort de Tàpies

Recollides pel portal informatiu Vilaweb.

Yo soy ese oso, ese oso soy yo

La editorial La Liebre de Marzo me publica regularmente artículos en su blog. Éste es el último de ellos, una reflexión sobre la sabiduría que esconden las mal llamadas supersticiones.

* * *

Ser supersticioso está mal visto en nuestras sociedades modernas. Perdón, rectifico: ser supersticioso está mal visto en nuestras sociedades modernas si eres pobre. Si eres pobre, estás desorientado en la vida y te aburres por la noche, probablemente llames a un canal de TDT para consultar con un tarotista. Las autoridades audiovisuales concluirán que el tarot televisivo es una mala práctica y propondrán que se limiten sus emisiones. Pero si eres un futbolista de primera división y ganas  dinero a espuertas, cumplir con un ritual supersticioso al salir al campo será un detalle simpático más que añadir a tu imagen personal, apreciado por tus fans por lo menos tanto como tu noviazgo con una rumbosa rockera o tu habilidad en la conducción de bólidos de gran cilindrada.

Una vez me pidieron una definición de superstición y contesté con rapidez: superstición es la creencia de los otros. Llamamos superstición a lo que no se ajusta a nuestro sistema de creencias, sobre todo si  consideramos nuestras creencias superiores a las de otras personas. Mi interlocutor me preguntó entonces si no creía que las pseudociencias debían ser combatidas. Respondí que por supuesto, a condición de comenzar  por la más perniciosa de todas ellas: la economía. Creeré en la imparcialidad y frialdad de espíritu de los racionalistas cuando les vea dedicarse a denunciar la impostura de la supuesta ciencia económica que actúa a beneficio del poderoso y en pro de la ruina de los modestos con tanta saña como se empeñan en denigrar conocimientos cuya naturaleza ignoran. Hace unas  cuatro décadas circuló profusamente un manifiesto de científicos en el que se pronunciaban contra la astrología. Busqué los nombres de sus firmantes en otros manifiestos en los que se denunciaba el peligro de la escalada del armamento nuclear; no hallé ninguno.

De modo que suelo tratar con consideración las creencias de los otros, trátese de señoras teñidas de rubio con peinados imposibles que encienden velas cuya combinación de colores horrorizaría al mismísimo Freddy Mercury o de deportistas millonarios que acarician nerviosamente una pata de conejo  antes de saltar al terreno de juego. Y observo con atención las llamadas supersticiones atendiendo a su etimología latina, supérstite, lo que sobresale todavía. Lo que sobresale por encima de capas superpuestas de cambios culturales y civilizacionales sucedidos durante siglos, y arroja testimonio de otros tiempos que también están en este. La superstición es un mensajero del pasado que todavía tiene mucho que decir en el presente.

Las personas tolerantes solemos proyectar sobre esos signos de supervivencia una mirada digamos simpática, como cuando se asiste al conjuro del encendido de una queimada gallega. Es una mirada romántica, como con la que se mira las ruinas de un templo clásico e incluso las ilustraciones pétreas de una catedral. Pero esa mirada es una mirada moderna y por tanto descreída; se complace en recuperar la vieja estampa y de algún modo cierto significado envuelto en ella. Pero nunca asume la operatividad del signo: no podríamos soportar la idea de que las brujas acudieran a la invocación pronunciada ante la cazuela de ron como no podemos admitir que las escenas piadosas sin las cuales los gigantes góticos no tienen razón de ser nos hablan de nuestra mismísima vida, de su sentido y su destino.

La cultura moderna no es capaz de de relacionarse con otras culturas de igual a igual. Las recuperaciones etnográficas de otros pueblos son colocadas en un museo para su estudio o en una vivienda como objeto decorativo; la mirada aquí va siempre de arriba abajo. O bien las prácticas espirituales de otras civilizaciones, actuales o pasadas, se asumen acríticamente; ahora la mirada funciona de abajo a arriba. En cualquier caso, miradas descreídas: no pondríamos una máscara ritual africana en la sala de estar si creyéramos efectivamente que tras ella se esconde un espíritu realmente existente porque nos cagaríamos de miedo; caminaríamos sobre el filo de la navaja sobre un abismo de seis mil metros si creyéramos efectivamente que una sadhana yóguica proporciona la realización,  pero no lo hacemos por lo mismo. Héte aquí una tarea para el humanismo democrático, nivelar la relación entre culturas para extender a todas ellas el beneficio de las tareas relacionadas con la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad.

Vivimos ahora mismo en una encrucijada, en la que las tareas de la ciencia y el espíritu han de aprender  a reunir  sus trabajos. Porque si la ciencia no es una labor metódica sobre la praxis orientada a la liberación del ser humano  no es nada o es algo peor: dominación inhumana. La ciencia humanista es tan excelente como la espiritualidad humanista: método y práctica de liberación.  Nuestra tarea es fundir ciencia y espiritualidad humanistas. Métodos de esclarecimiento, ética y ontología de la razón de ser y estar del método. Son tiempos de confusión en los que hay que echar mano de la historia y la antropología: por primera vez  podemos mirar a otras culturas, otras sabidurías, con ojo libre. Aquellos indígenas que eran contemplados como menores de edad, ignorantes o meros salvajes crueles,  se alzan ante nosotros como titulares de la dignidad establecida por la declaración universal de los derechos humanos.  Todos los científicos y humanistas dignos de tal nombre coinciden en esto.

Queda, sin embargo, extender este respeto a la indigeneidad que subyace en nuestra propia línea filogenética-histórica.

Los ecos de antaño que subsisten como supersticiones guardan un mensaje que detestamos escuchar: los indígenas somos nosotros. Nosotros somos los sucesores de quienes vivieron de otro modo, en otros tiempos, aunque nos neguemos a ser lo que somos, sus continuadores y sus herederos. La superstición nos enfada o nos hace reír porque nos negamos furiosamente a que tenga algo que ver con nuestras vidas actuales.  Consideramos ignorantes a quienes “creen” en ellas porque les vemos como pertenecientes a ese pasado al cual miramos desde el progreso. No es cierto que exista preocupación legítima porque alguien sea timado por un adivinador, es que la mirada moderna hacia lo “inferior” se tiñe de asistencial y salvadora para justificar su superioridad, sobre todo para disimular la violencia que encierra el rechazo de las creencias de los otros. Y para conjurar, con una fuerte sacudida, un peligro inminentemente atronador: que el otro tiempo se cuele por una rendija.

La lucha contra ese otro tiempo y esos otros que somos también nosotros viene de lejos. El miedo y rechazo  a la reintroducción del oso en el Pirineo catalán es el rescoldo de una batalla simbólica que aún se está librando. El no al oso en nuestras montañas no está motivado porque  uno de ellos  se coma de vez en cuando una oveja. Ese repudio se debe a que durante siglos se ha practicado una lucha ideológica contra el oso como símbolo y como tótem. El culto al oso se remonta al paleolítico, como el gran animal de poder , el Señor del bosque, el Animal sabio y sagrado o el Viejo de zarpas afiladas, que todo lo oye y todo lo comprende. Nuestro viejo amigo Sigmund se aproximó al tótem y al tabú, intuyendo lo que en ello existe de contradicción ontológica: llamada y rechazo, atracción y repudio, ser y no ser. El Oso primigenio es el Yo que subyace tras la máscara construida y conquistada por los seres civilizados hasta alcanzar la modernidad. Rechazamos ese Yo que es aquél y aquello, para poder ser ésto ahora y aquí. Legítimo y necesario. Pero pasa factura. Porque Nosotros somos Ello. La negación de este pequeño detalle desemboca en melancolía.

Gústenos o no, el oso aún está aquí: en los nombres de quienes se llaman Bernardo o Bernat, es decir, Bernd-hard, oso fuerte. O en los títulos y blasones de las ciudades, como la suiza Berna o la española Madrid, con su oso rampante sobre el madroño. Por esa vía onomástica la llamada antigua del tótem y animal de poder europeo se hace más fuerte: San Bernardo fue el apóstol de los Alpes, y son los perros de San Bernardo quienes acuden a salvar al montañero accidentado en las altas nieves porque ha perdido su camino o quizás extraviado su alma. Arturo es Arto-rig, oso rey, nombre céltico que sirve tanto para designar al gran espíritu guardián como al rey iluminado.  La constelación que reina en el hemisferio norte e incluye la estrella guía es la Osa Mayor, y si meditamos en sus luceros podremos llevar a cabo una sutil operación alquímica en nuestro interior, tal como nos enseña el taoísmo.

El  conjunto de las  supersticiones que inquietan al hombre moderno y melancólico es, al final de todo, irrelevante. La partida que aquí se juega es más fuerte y decisiva. La verdadera y gran superstición es esa llamada del oso ancestral que se cuela por las rendijas que los nombres que ponemos a las cosas practican en las puertas del tiempo intemporal. Esa llamada nos dice que no somos ese ser acoquinado y melancólico que se arriesga a echar por la borda la democracia y la Europa unida, que son la misma cosa, sino que en nuestro yo personal y nuestro nosotros colectivo mora un animal de poder que nos conecta íntimamente con la fuerza de la vida, de la alegría y de la realización.

Esa llamada es queda y sabia, y por ello espera a ser descubierta en los lugares más insospechados. Una sabiduría se esconde en forma de imágenes antiguas entre el juego de las cartas que usan los borrachos en las tabernas. Y como los borrachos y los niños son los que dicen siempre la verdad, otra sabiduría se esconde entre los juguetes.

El juguete fundamental es el osito. Ese osito de peluche de nuestros juegos infantiles es un vestigio de nuestro tótem patronal. Cuando nos disponemos a sumergirnos en el Mundo del Sueño nos abrazamos a él, y entonces somos de verdad quienes somos. El oso de peluche es acompañante y portal para acceder a aquel estado de conciencia en el que todo es posible. El osito nos pone frente a nuestra verdad: somos el Gran Oso poseedor y dador de Gran Vida y persistimos en desperdiciar nuestra vida en tonterías. Aún más: creemos de manera imprudente que la vida vigil y la vida soñada son dos vidas diferentes. El Gran Oso totémico ancestral se ha transmutado en pequeño oso de juguete precisamente para recordarnos que esas dos supuestas vidas no pueden ser más que Una.

Yo  le agradezco fervorosamente al Viejo Oso Sabio que se haya puesto en mis brazos adoptando la forma de un juguete para recordarme que ese oso soy yo. O podría ser yo. O estoy llamado a ser yo. Yo soy ese oso, ese oso soy yo.

Un libro para reflexionar sobre los extraños repliegues de la mente:

Conocimiento extraordinario. Ciencia, escepticismo y los poderes inexplicables  de la mente humana, por Elizabeth Lloyd-Mayer:

http://www.liebremarzo.com/catalogo/conocimiento-extraordinario

La revista Ulises organiza fines de semana temáticos

Y empiezan con una revisión de la transición española. Del 2 al 4 de marzo en el Espai coll de l’Alba, Terres de l’Ebre. Inscripción libre y animación garantizada. Leer más en Jaraba Internet. Inscripciones en Ulises.

Bookcamping, biblioteca colaborativa

Interesante iniciativa vinculada al movimiento indignado: una librería que agrupa muchísimos materiales y libros libres de derechos, con el acento puesto en la disconformidad y los movimientos sociales. Hay un gran número de estanterías desde la cual descargar ebooks, con temas que van desde la historia hasta la ciencia, pasando por literatura infantil, la utopía y la distopía. El sueño instructivo de los libertarios ilustrados de los años 30 hecho realidad en la red.

Lucía y la piratería

Cuando Lucía Etxebarría dijo que dejaba de escribir porque le “pirateaban” sus obras, una lengua de doble filo soltó que en realidad lo hacía porque la había dejado el negro que le escribe lo que publica, cansado de no cobrar. Servidor no se lo creyó porque los negros escribimos mucho mejor. El gran Hernán Casciari le dedicó un consejo amable y realista a partir de su exitosa experiencia como escritor en la red, de lectura imprescindible. Dejaré aparte el jugoso debate sobre la cuestión, que es, en realidad, un cambio de modelo en la producción y la cultura al que nadie puede dar la espalda, para afirmar un hecho: los piratas, los verdaderos bucaneros de garfio y parche en el ojo, han sido siempre los editores, que han estafado sistemáticamente a sus autores con unos contratos leoninos y unas liquidaciones del país de las maravillas. Si no, ¿porqué se inventaron los agentes literarios? Sergi Pàmies explicó una vez cómo eligió editorial: “Busqué una que no hubiera estafado a mi madre”.  En esa situación, llamar piratas a tus seguidores es simplemente tonto. Excepciones que conozco entre los editores ladrones: Roca Editorial, Jaume Vallcorba, Atalanta y La Liebre de Marzo.

Kindle ofrece ebooks a precio de saldo

Amazon España tiene disponibles libros electrónicos con precios entre cero y seis euros. Una buena señal y un signo de su capacidad de empuje en un entorno tan apelmazado como la distribución y comercialización del libro. Y una buena oportunidad para iniciarse en el uso del lector de libros electrónicos para quienes no los usen todavía.

Per Nadal, regaleu granotes i cuques

El dibuixant Daniel Boada acaba de publicar un llibre d’edició limitada amb una selecció de les tires còmiques de la sèrie Granotes i cuques, popularitzada pel diari Avui, de tema nadalenc. Titulat Nadal al bassal, el llibre es pot trobar a les llibreries La Central, Laie, Jaimes, Catalonia, Al·lots i Castelló 70. És un regal simpàtic i de qualitat per a aquest Nadal.

Aquesta tira còmica és, en la meva opinió, la millor de totes les que es publiquen a Espanya. Sorprenentment, l’Avui va deixar d’incloure-la en l’edició diària i la manté mig amagada en algun suplement del cap de setmana. Però, i no exagero, Granotes i cuques està a l’alçada de les grans tires còmiques que han fet història a la gran premsa moderna, com ara Blondie, Fred Basset, Andy Capp o Peanuts, i és superior, de bon tros, a Garfield. A Daniel Boada no se li reconeixerà aquest mèrit perquè, massa sovint, els catalans quedem afectats pel que jo anomeno la síndrome d’en Rabadà: aquell personatge d’Els Pastorets que malfia de tothom, creu que res val la pena i només pensa en omplir-.se el pap: “”Què m’ha de dir ara, aquest”, “No serà tant”, “Vull esmorzar!”.

Granotes i cuques té tots els ingredients d’una tira de gran qualitat candidata a esdevenir clàssica. S’adreça a tots els públics, però permet tant una mirada infantil-ingènua com adulta-irònica. És una història brevíssima però la lectura apunta lluny. Crea un univers propi, una localització domèstica, que tothom pot reconèixer; ens mostra un món petit, tancat i quotidià que pot ser el nostre. Capgira, però, aquesta realitat aparentment propera i li dóna una dimensió molt més profunda, tot fent-ne una metàfora breu i succinta de la totalitat de la vida quotidiana i social.

Granotes i cuques està ambientada en un bassal on les granotes viuen tota la gamma de situacions pròpies de la vida humana en interacció amb unes cuques les quals, a més de compartir veïnatge, són el seu aliment i sovint llaminadura. Com s’assemblen als humans aquestes granotes tan simpàtiques afectes al canibalisme! La ingenuitat aparent de la tira és més aprop del que sembla del poema de William Burroughs: “What keps humankind alive? Humanikind is kept alive by bestial acts”.

Són un granotaire empedreït i recomano vivament que ho esdevingueu també. Regaleu Nadal al bassal i, per anar obrint boca, descobriu la tira al seu blog: Granotes i cuques.

Amazon.es venderá ya ebooks en español y catalán (y las editoriales siguen con su política suicida de precios)

Amazon.es anunciará el jueves 1 de diciembre la venta directa desde España de libros electrónicos en catalán y castellano de la plataforma Libranda y del dispositivo de lectura Kindle, según leo en el diario Ara en una información firmada por Jordi Nopca. Pero hasta el momento, los ebooks de Libranda no son compatibles con KIndle, si bien fuentes de esa empresa especifican que están trabajando para solucionarlo.

La cuestión de los precios de los ebooks vuelve, así, a ponerse sobre la mesa. Amazon negocia con las editoriales desde la posición de fuerza que le da su hegemonía en el sector (basada en el excelente servicio que presta) pero los precios de los libros electrónicos sigue siendo altamente cuestionable. El puente de los asesinos, el último libro de Arturo Pérez Reverte, por ejemplo, cuesta 19,50 € en papel y 11,99 en digital; casi siete euros y medio de diferencia en un formato de edición que no devenga gastos de: a) papel; b) impresión); c) encuadernación; d) almacenamiento; e) transporte; f) margen para el distribuidor; g) margen para el librero.

Por el momento, las editoriales de libros están cometiendo, en el sector digital, el mismo error que cometieron las de discos cuando pasaron del elepé de vinilo al compact disc. Se olvida que fue entonces cuando comenzó la desafección de los clientes consumidores de música respecto a los fabricantes de soportes (que no de la producción musical) al darse cuenta de que las discográficas simplemente les timaban al aumentar de precio el CD al mismo tiempo que sus gastos de fabricación descendían en picado respecto al soporte anterior. Repásese la relación anterior de elementos que intervienen en el precio final del libro, compárese con éste y dígasenos si no les entran ganas de que Amazon apriete las clavijas a los susodichos hasta que saquen la lengua.

Así pues, por más milongas que se manden editores, distribuidores y libreros, estaremos siempre en lo mismo: el libro electrónico no cuesta lo que vale, y todo lo demás es “fugir d’estudi”: asumir que la obligación de los productores es dar servicio a precio justo y no timar al personal.

En este contexto, las jeremíadas respecto a una hipotética desaparición del libro en papel son meros ejercicios de estilo para aparecer en espacios de debate en los periódicos de referencia (de referencia para quienes están en el negocio de la cultura). Servidor tiene en casa unos diez mil libros en papel y continúa comprándolos, tanto a las librerías físicas como a Amazon. Dispongo de un Kindle y en él me descargo todo tipo de materiales, libros libres de derechos y ediciones comerciales electrónicas via Amazon, que pago religiosamente. Hay libros que prefiero tener en papel y otros que me va mejor agruparlos en Kindle para llevarlos conmigo; unos no excluyen a otros, con lo que podemos ver que la falsa polémica se centra sobre formatos de lectura, mientras que lo relevante son las dimensiones de uso.

El problema son, en todo caso, las librerías. En una encuesta publicada hace pocas semanas por El País, un autor declaró, al ser preguntado sobre si desaparecerían estos establecimientos: “Las librerías ya han desaparecido, lo que hay son expositores de novedades”. Servidor se deja un montón de pasta en estos expositores; la semana pasada, sin ir más lejos, 300 moniatos de una tacada. Soy un cliente al que cualquier librería debería recibir con alfombra roja, y pienso seguir siéndolo. Pero para llegar hasta ellas debo gastar gasolina, autopista, aparcamiento y tiempo, y… Amazon me trae a casa lo que deseo en un máximo de dos o tres días y sin gastos de envío a cambio de un suplemento de 14 € al año. En cambio, la librería de la que hasta ahora era cliente acaba de anunciarme que suspenden las cuentas por cuotas, con lo que deberé cancelar la mía. Una manera como otra de dispararse al pie, al eliminar un elemento de fidelización de clientela. Me pasaré a La Central, que ofrece descuentos del 5% inmediatamente al sacar la tarjeta de cliente (en 25 años, mi ex librería no me ha ofrecido ninguno) y también cuentas.

Esperemos que la iniciativa de Kindle haga aumentar la demanda de libros electrónicos, que ésta introduzca sensatez entre los editores y que éstos y los agitadores al servicio de lo que yo me sé renuncien a llamar piratas a los clientes que les dan de comer. Porque, como la memoria es débil, olvidamos que la piratería nació con los industriales y no con los consumidores. Con aquellas liquidaciones hechas a los autores en las que se les timaba contundente y descaradamente.

Ilustración: el último modelo de Kindle.

BIENVENIDOS A MI BLOG

DR. GABRIEL JARABA
Doctor en Ciencias de la Comunicación y Periodismo.

Soy un periodista senior en ejercicio desde 1967, con experiencia en prensa, radio, televisión e internet. Me dedico a tareas académicas y de activismo social como Doctor en Ciencias de la Comunicación y Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente sirvo como profesor en esa Universidad; en la Cátedra Internacional UNESCO Unaoc UniTwin de Alfabetización Mediática y Diálogo Intercultural, la Cátedra UNESCO de MIL para el Periodismo de Calidad, la Cátedra RTVE-UAB para la Innovación de los Informativos en la Sociedad Digital y en el Gabinete de Comunicación y Educación de la UAB.

Soy analista de la información y los medios en la Fundació Periodisme Plural y escribo en el diario Catalunya Plural. Hago investigación en comunicación, en redes sociales de internet y en humanidades digitales. Elaboro métodos de impulso de la creatividad y de gestión mental.

Autor de los libros Periodismo en Internet (Ed. Robinbook); Twitter para periodistas (Ed. UOC); Youtuber (Ed. Redbook) y ¡Hazlo con tu smartphone! (Ed. Redbook) y coautor de otras obras sobre comunicación y educación.

Como ciudadano promuevo el apoyo a Naciones Unidas en la perspectiva de Una Sola Humanidad, como colaborador de la ONG internacional World Goodwill – Buena Voluntad Mundial.  Soy miembro de la European Transpersonal Association y del Institut de Psicologia Transpersonal de Barcelona. Propongo un universalismo inclusivo basado en el humanismo y desde el catolicismo que ejemplifica el papa Francisco, y soy feligrés de la parroquia de Santa Anna.

Entre los 50 mejores blogs periodísticos

GABRIEL JARABA BLOG ha sido incluido en la relación de 50 blogs para periodistas sobre periodismo en español, publicada por eCuaderno.

Analista de la información y los medios en:

AL RANQUING DE PERIODISTES I COMUNICADORS CATALANS CURAT PER SAÜL GORDILLO

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SOY PROFESOR E INVESTIGADOR EN:

CATEDRA UNESCO DE MIL Y PERIODISMO DE CALIDAD

GABINETE DE COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓN UAB

Profesor e investigador

UNIVERSITAT AUTÒNOMA DE BARCELONA

MASTER EN COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓN

MENTOR

CERTIFICACIÓN PROFESIONAL EUROPEA EN PSICOTERAPIA Y PSICOLOGIA TRANSPERSONAL

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