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Cultura

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Mis mejores deseos para el Año Viejo

Como me gusta llevar la contraria, en lugar de escribir mis mejores deseos para el Año Nuevo los apunto aquí pensando en el Año Viejo. No es una broma sino que va en serio: pretendo llamar la atención respecto a un problema central en nuestra cultura crítica actual, que es el pesimismo crónico que conduce a lo que yo llamo pesadumbrismo. El pesadumbrismo ha teñido toda la cultura occidental y ha acabado por convertir el pensamiento crítico en pensamiento cínico a fuerza de poner el acento en lo que va mal –cosa muy necesaria– pero olvidando señalar lo que va bien, más necesario todavía porque es lo que nos indica que avanzamos.

El prestigio de la seriedad es incomprensible. Los cenizos han poblado la Tierra desde que el mundo es mundo y solamente cuando la modernidad alumbra un planeta en el que es posible vivir un tanto despreocupadamente aparecen los hermanos Marx, triunfa Woody Allen, los Beatles entran en el cine con Richard Lester y las alegres canciones y carreras de A hard day’s night. El saber popular ha tenido siempre la alegría por bandera y ahí está, en plena eclosión de la cultura pop, la película Yellow Submarine, donde los malos son claramente caracterizados como tenebrosos pesimistas de los que sólo nos puede salvar la colorida psicodelia y las canciones que nos dicen que todo lo que necesitamos es amor. Pero a inicios de los 80 asesinan a John Lennon y en la segunda década del siglo XXI crucifican a Woody Allen, y las cosas van volviendo a la normalidad: el malcarado Trump asalta la Casa Blanca y los parafascistas europeos se cuelan en las instituciones de gobierno.

Uno relee a los grandes filósofos del siglo XX y se siente tentado de tirarse por el balcón. Y en cambio comprueba que la tradición de la cultura popular de todos los tiempos permanece como un hilo rojo que emerge nuevamente en el cine, el arte popular por excelencia, y se expresa en forma de risas, persecuciones, guerras de tartas de nata, equívocos y pillerías, en el primer cine mudo. Servidor sostiene que antes de los Beatles y Elvis, la primera figura artística claramente pop es la de Charlie Chaplin, primer artista popular de masas famoso mediante las nuevas industrias culturales. Charlot es un vagabundo sin familia ni hogar, un buen tipo bienintencionado que siempre acaba pagando el pato pero a quien la desgracia no logra hacer mella en su buena voluntad. Mediante un gag cinematográfico, Charlie se encuentra encabezando una manifestación con una bandera roja sin pretenderlo, en un famoso filme se convierte en obrero industrial automatizado a la fuerza, recurre a comerse un zapato cual Carpanta avant la lettre, y en la vida real, Chaplin era un socialista y antifascista con la entrada prohibida en Estados Unidos por el maccarthismo. La vida y obra de Charlie Chaplin nos recuerda que las revoluciones se han hecho siempre con canciones, y que cuando la gente ha dejado de cantar para que los aparatos electrónicos lo hagan por ello, las revoluciones también han callado.

El pesimismo, por sí mismo, nunca ha cambiado nada, lo ha hecho la perspectiva de una vida mejor. Veamos diez cosas que han sido buenas en el año que dejamos atrás.

  1. Deshielo entre las dos Coreas y cese de las amenazas nucleares del régimen del norte. Hace sólo cuatro días parecía que volvíamos a la crisis nuclear de los peores tiempos del siglo XX gracias al aventurerismo de Kim Jong Il pero sus ensayos balísticos han terminado, aunque sea por la atrabiliaria diplomacia de Trump. Lo importante no es él sino darnos cuenta de que la guerra depende de la voluntad de los hombres y no de hados inevitables.
  2. Avances científicos en el estudio de las células. Los investigadores científicos consiguen estudiar el desarrollo de las células a través del tiempo, lo que, unido a otras tareas multidisciplinares, permitirá combatir mejor enfermedades genéticas y de otra índole.
  3. El feminismo se erige en movimiento social de vanguardia. La manifestación masiva del 8 de marzo visibilizó una verdadera alianza femenina intergeneracional que responde a un movimiento social de mayor alcance del supuesto. Muchos pensamos que este movimiento va más allá del feminismo convencional y se erige en una verdadera fuerza de cambio generalizada. Algunos nos sentimos tentados de pensar que es la única fuerza social transformadora realmente existente.
  4. Triunfo de la moción de censura que acaba con un gobierno corrupto. Por primera vez en la historia de la democracia española triunfa una moción de censura. Ello supone un vuelco que desaloja del gobierno un gobierno corrupto cuyo partido está carcomido por la financiación ilegal. Vuelve el pluralismo a la acción política pública y se desbloquean situaciones enquistadas e indeseables.
  5. Relaciones entre el Vaticano y la República Popular de China. Con una jugada maestra de la diplomacia vaticana, la iglesia católica ha iniciado la normalización de sus relaciones con China, lo que permitirá tanto salir de la clandestinidad a los católicos fieles a Roma en aquel país como reconocer la validez canónica de obispos y clérigos de la iglesia nacional china. En el momento en que Trump muestra su cara antipática a los dirigentes chinos y opta por el aislacionismo, Francisco tiende puentes desde Roma incluso hacia un mundo históricamente difícil respecto al catolicismo. El sueño de San Francisco Xavier y de Matteo Ricci comienza a hacerse realidad.
  6. Menos conflictos armados que nunca. 2018 ha sido, a pesar de toda su problemática, que no ha sido poca, ha sido el año con menos conflictos armados de entre estas épocas. De hecho, hoy día hay muchas menos guerras y guerritas que en los años 80 y 90, a excepción del foco histórico de cercano oriente y Mesopotamia. A pesar de todos los pesares, incluso la guerrilla más antigua del continente americano, las FARC colombianas, han depuesto las armas y se han presentado a las elecciones democráticas.
  7. Reacciones populares contra el Brexit. El estúpido referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea, instigado por dirigentes irresponsables e igualmente estúpidos, abrió paso a una corriente latente de antieuropeísmo pero también a la reafirmación de la actitud contraria. Cada vez son más los británicos que desean permanecer en la UE y se hacen oir cada vez más fuerte, con una actitud que debería ser ejemplar para muchos continentales: libertad, democracia, paz y estado del bienestar quiere decir hoy, a pesar de todos los pesares, Unión Europea.
  8. Más lectura que nunca. Digan lo que digan las jeremiadas de quienes escriben mucho y piensan poco, nunca se había leído tanto como ahora. El analfabetismo ha desaparecido casi de todos los países desarrollados y la lectura es habitual a todos los niveles sociales en lugar de privilegio de unos pocos. Paradójicamente, las “pantallas” han contribuido a la potenciación del acto de leer, al romper la pasividad del telespectador aislado frente al receptor y proporcionando multiinformación e interacción. Y, se diga lo que se diga, los buenos libros se venden mucho, y los malos también, lo que, en estos términos, también es una buena noticia.
  9. La exploración del espacio continúa con éxito. El 1 de enero de 1969 una nave-sonda de la NASA sobrevolará el asteroide Ultima Thule, el cuerpo celeste más lejano alcanzado nunca por la tecnología humana, distante a 6.430 millones de kilómetros del Sol. Considero la conciencia de la exploración espacial, su necesidad y las perspectivas que abre como un claro indicador del progreso, no sólo científico sino humanístico: ahí esta la serie Star Trek como verdadera lección de democracia humanista para el futuro. Aunque los astronautas ya no son héroes infantiles ni la conquista del espacio un tema de conversación popular, el conocimiento de los seres humanos continúa apuntando hacia el infinito, como signo altamente esperanzador.
  10. La solidaridad y la buena voluntad se mantienen y aumentan. A pesar de los retrocesos en forma de ciertos procesos políticos en algunas naciones, el espíritu general de las personas que viven en condiciones materiales y espirituales mínimamente adecuada es de buena voluntad y solidaridad. Nunca como ahora la guerra y la violencia como forma de resolver los conflictos han estado tan desprestigiada, ningún país llama a la guerra contra otro. Las campañas de solidaridad triunfan, y van más allá de los humanos, alcanzando a los animales y al medio ambiente. Nunca faltan donantes para trasplantes y no hay injusticia que no salga a la luz. La gente es buena y se comporta como tal, y la buena voluntad mundial es un logro que hay que mantener a la vista y sostenerse en él para avanzar hacia la plena humanización.

Imagen: fotografía de la estrella más lejana tomada por el telescopio espacial Hubble.

 

Rosalía es Mick Jagger o el triunfo de lo evidente

Cuánto tiempo ha pasado desde que un fenómeno musical no se convertía en un fenómeno sociológico? ¿Desde los Backstreet Boys? ¿O desde Lady Gaga? ¿Puede aplicarse esa categoría a lo conseguido hace más de treinta años por Los Pecos o ahora mismo por Els Catarres? De hecho, “fenómeno sociológico” es una etiqueta estúpida –o un significante vacío, por decirlo a lo fino— que empleamos para designar algo que no entendemos, más allá incluso de la cultura popular. Dejaron de considerar “fenómeno sociológico” a los Beatles cuando la calidad en que se basaba su éxito ahorró cualquier otra explicación; hubieran llamado lo mismo a Charlie Chaplin cuando comenzó a popularizar un humor visual (aún no audio) de no ser porque la cultura pop global se encontraba en sus balbuceos en forma de cine cómico mudo (y a veces me pregunto si lo pop, precisamente, no empezó con él).

De hecho, “fenómeno sociológico” aplicado a un hecho cultural pop quiere decir que alguien triunfa por razones que no alcanzamos a comprender, por eso aquello está íntimamente vinculado con esto: el “fenómeno sociológico” comienza con el éxito, un éxito inesperado e inexplicado (aunque pueda explicarse perfectamente por mor de la calidad del artista o de su capacidad de coherencia con el estado de ánimo o zeitgeist de las masas. El “fenómeno sociológico” es un zeitgeist que no se es capaz de percibir).

Así que cuando llamamos “fenómeno sociológico” a algo es que no nos explicamos por qué diantres tiene tanto éxito, ya que no atisbamos los elementos que encierra para ser celebrado por tanta gente. Quizás entonces debiéramos reparar en que es en nosotros donde debemos buscar las razones de nuestra incomprensión y no en el objeto incomprendido. Porque tal perplejidad dice más de quien la experimenta que de lo que la produce.

No es muy buena, es buenísima

Sólo con escuchar unos momentos a Rosalía uno se da cuenta de que es buena. De hecho no es muy buena, es buenísima, excelente. Y para darse cuenta de ello basta con tener orejas y no dos pedazos de madera pegados a la cabeza con la sólida cola del prejuicio o de la mala voluntad. Porque  quien conozca un poco la industria de la música sabe que no es suficiente grabar con una multinacional como Sony para vender miles de discos, que un artista de su calibre no se fabrica en un laboratorio y que ser atractivo no es lo mismo que ser un montaje, pues esa cualidad no se compra en la farmacia ni te la adjudican terceros (setenta años después del éxito arrollador de Elvis Presley apena tener que recordar esto). Quienes se empeñan en creer cierto lo anterior son los que tienen una visión romántica, anticuada y falsa del artista, según la cual los grandes genios nunca llegan a ser conocidos y se consumen en el anonimato, con lo que quienes triunfan necesariamente tienen que ser impostores. “¿Ese Mozart? Hum, no debe de ser tan bueno cuando gusta a tanta gente”. No es problema de Rosalía ni de la comprensión de su arte y su valía, es problema de quien asiste al impacto de su presencia pensando “ese Mozart…”. El “fenómeno sociológico” son ellos, no la artista.

Estando de acuerdo con que el éxito de Rosalía no es el de la “Macarena” de Los del Río o el del “Opá, ví a hasé un corrá”, del Koala, podremos observar que la artista no es un producto fabricado pero tampoco un brote espontáneo. Se trata de una joven dotada de una voz consistente, bien timbrada y expresiva que se ha ido fogueando durante muchos años de estudio, primero en el Taller de Músics y luego en la Escola Superior de Música de Catalunya. No son estos lugares donde se pueda ir a sestear o hacer campana de clase sino dos centros formativos superiores altamente cualificados y exigentes, donde no sólo se trabaja la técnica sino el pensamiento. El Taller fue fundado por una de las mentes más claras  de la música en Catalunya, Luis Cabrera, cuyos argumentos sobre la cultura musical son imprescindibles en cualquier consideración sólida de este arte en nuestro país; la ESMUC es una universidad musical más que un conservatorio y lo más cercano a instituciones como la Berklee School of Music que en nuestro país se ha producido. Rosalía no ha surgido de un canturreo improvisado en los suburbios sino del mejor caldo de cultivo posible que se puede dar en la Catalunya ciudad.

Y eso requiere años de trabajo y estudio, paciencia, voluntad y disciplina, y mucha humildad para corregir errores y construir bases sólidas. Los buenos artistas surgen hoy de lugares como estos y no de la carencia y el hambre –con todos los respetos para tal origen–, la filiación de progenitores famosos o la mera fortuna favorecida por la publicidad: piensen en la breve duración o escasa solidez de las carreras musicales producidas por ciertos programas de televisión y compárenlas con otras dos artistas femeninas nacidas de entornos urbanos y formativos semejantes a los de Rosalía: Silvia Pérez Cruz y Andrea Motis, dos referentes de gran calidad en ese marco generacional, cultural y social.

Veamos la historia del blues para comprender

Se me ocurre un símil que puede ser útil para comprender el caso de nuestra cantante, ante las dudas respecto a la relación entre raíces, innovación, evolución, cambio cultural y modernidad. Lo podemos hallar en la historia de la música de los siglos XIX y XX y es el antecedente radical de lo que luego se ha dado en llamar rock. Es la referencia obligada cuando alguien se pregunte si lo que hace Rosalía es flamenco o no, cuando se trate de averiguar la “pureza” de su arte o de entender el sentido de su evolución. Este antecedente claro y significativo es la evolución del blues en Estados Unidos, de música folklórica espontánea e intuitiva surgida en los entornos de la esclavitud de los negros a marco de base y referencia para las músicas rítmicas ampliamente popularizadas en todas las capas de la población.

Lo que pasa con la música de Rosalía es lo que sucedió con el tránsito del blues rural al blues urbano: una música forzosamente étnica y local primero, localizada en la cuenca del Mississipi, que se trasladó años después a los entornos urbanos industriales de Chicago y Detroit. Fue música de esclavos analfabetos con gran sensibilidad musical, pasó a ser folklore por derecho propio, generó una lucrativa industria de discos y radiodifusión étnicas y se convirtió en la raíz, origen y base de las músicas rítmicas globales del siglo XX. Se puede seguir un hilo musical, cultural e histórico retrospectivo desde el grupo de rock de garaje de los 80, por el pop y rock de los 60, por John Coltrane y Louis Armstrong y llegar a los mismísimos pies de Blind Lemon Jefferson percibiendo la continuidad en términos de sensibilidad e historia. El creador del rock verdadero no fue Elvis Presley sino Sister Rosetta Tharpe; busquen vídeos suyos en You Tube, exactamente “Up above my head”,  escuchen cómo canta y toca, cómo viste, como se mueve, cómo se peina y tírense por el balcón.

Blues es Big Bill Broonzy y Sonny Terry pero también John Lee Hooker y Muddy Waters; la polémica sobre la pureza de ese cante quedó resuelta en aquel entorno geográfico, antropológico y artístico hace tres cuartos de siglo. Si escuchamos con atención lo que canta Rosalía hallaremos el flamenco como base pero otras derivaciones y expresiones que no lo desnaturalizan –como el blues urbano no lo hacía con el rural—sino que lo hacen evolucionar y adaptarse a nuevas sensibilidades. Cuando la “música negra” devino comercial en su propio entorno étnico surgieron sellos discográficos locales que comercializaron productos de blues rural “para negros” pero fue solamente cuando la industria discográfica de masas incorporó el blues o el post-blues –desde Chess o Stax records hasta Tamla Motown o Atlantic—que la ruptura de la etnicidad comercial permitió a aquella música “auténtica” crecer más allá de lo racial.

¿Alguien se imagina acusando de “apropiación cultural” a los miles de músicos de jazz que pueblan el planeta entero? ¿Hay alguien todavía tan ignorante que sea capaz de defender semejantes cosas con una evidencia histórica de tal calibre? Sobre todo cuando en el mismo flamenco se ha dado una evolución semejante hasta el punto de que nadie se atrevería a decir que Enrique Morente no forma parte de esa corriente artística. Digámoslo claro: ser acusado de “apropiación cultural” quiere decir salirse del redil que controla una elite dominante ideológicamente y a veces, económicamente. Sin esa evolución del blues al rock, sin ese entrecruzamiento incesante de influencias, la música hoy sería un yermo.

Un caso parecido: los Beatles

Hace unos 60 años pudimos observar un fenómeno parecido al de Rosalía en lo que concierne al éxito de un estilo en el que se integraban, bajo el paradigma del rock y el pop, músicas de orígenes muy diversos: los Beatles. Sus primeros éxitos de ventas fueron “Love me do” y “Please please me”, canciones de composición propia, pero encuadradas en un repertorio en el que interpretaban rhythm and blues hijo del blues urbano (“Rock and roll music” y “Roll over Beethoven”, Chuck Berry), rockabilly surgido del country más rítmico (“Matchbox”, Carl Perkins), soul y doo-woop (“Baby it’s you”, The Shirelles), rock negro y soul (“Long tall sally”, Little Richard), rock and roll primigenio de los 50 (“Words of love”, Buddy Holly), jazz melódico (“A taste of honey”, Bobby Scott), rock soul negro de la Tamla Motown (“Money”, Barrett Strong,“Please mr. Postman”, The Marvelettes), y tantos otros temas.

A manera de declaración de principios, en el momento en que estalló el gran éxito de los Beatles como estrellas globales del ultimísimo rock, su guitarra solista, George Harrison,  lucía una guitarra Gretsch modelo Gentleman Country, la que usaba el clásico artista del country and western Chet Atkins, que ya era mayor entonces; a eso se le llama hacer honor a unas raíces y no apropiarse indebidamente de la música campestre histórica americana. De modo que esa confluencia de influencias en torno a una música rítmica y lírica a la vez, que en su conjunto se realizaba en una síntesis superior que aparecía como algo muy nuevo era lo mismo que ahora parece sorprender a tantos. Rosalía hace hoy lo que dos o tres generaciones antes hicieron los Beatles.

Lo que sucede es que Rosalía no le debe nada a nadie ni se siente obligada a hacerse perdonar por nadie. No quisiera pecar de irrespetuoso, pero me parece notar que algunos artistas flamencos jóvenes, surgidos en la misma Catalunya, cargan aún a estas alturas con ciertos reparos en este sentido –lo que antes se llamaban “respetos humanos”—o deseos de hacerse aceptar por ciertas ortodoxias, lo que, visto con perspectiva, acaba por lastrar, o si se quiere, connotar con ciertos modos y sabores sus respectivos magníficos estilos.

En este sentido destaca la absoluta libertad que se percibe al escuchar a Rosalía,una mujer joven, urbana, educada y progresista que piensa y se comporta como una ciudadana catalana del siglo XXI y no como una candidata a heredera o continuadora de una tradición, honrosa por supuesto, pero cuyo lugar es otro. No me imagino a Mick Jagger o Keith Richards preocupados por tener como trasfondo sónico o expresivo a Howlin’ Wolf o al mismísimo Muddy Waters de quien obtuvieron su nombre artístico. Rosalía es Mick Jagger, para concluir con el asunto y entendernos de una vez.

Artistas y ciudadanos reales en un país real

Clarificada esta cuestión, dudo si adentrarme en el berenjenal de si lo que canta Rosalia Vila i Tobella es cultura catalana. No recurriré a símiles literarios porque en esos entornos se dispara con el calibre del obús Berta y la gentileza de su bramido, por lo que me limitaré a decir que si no lo es lo que hacía Gato Pérez –será útil revisar la película del cineasta nacionalista Ventura Pons sobre el artista—entonces no habría más que hablar… si no existieran obras como “Cants oblidats. El llegat dels cantadors gitanos catalans”, el proyecto ganador del premio de la Fundació Puig-Porret 2014, protagonizado por Joan Clota y Montse Cortés, que se concede durante el Mercat de Música Viva de Vic.

Hace exactamente 50 años que una artista tan connotada en los últimos años como Núria Feliu fue acusada ya de traidora cuando grabó sus primeros discos en castellano con la firma Hispavox, después de haber ganado en 1967 el Gran Premi del Disc Català: “Venuda!”, le gritaban por la calle, y yo oí tal improperio con estas orejas que se ha de comer la tierra. La polémica monolingüismo-bilingüismo tiñó durante todo su recorrido los años dorados de la nova cançó catalana, y la perspectiva histórica nos muestra ahora que el asunto no era el idioma sino la posición partidista: el máximo defensor del uso exclusivo del catalán en la canción, Raimon, resulta ser repudiado ahora por quienes han tenido a bien clarificar de una vez por todas las pretensiones lingüísticas y culturales que han acabado siendo, finalmente, otra cosa. No es cuestión de idioma, cultura, autenticidad o valía, lo que aquí se plantea es salirse o no del redil y rehusar el control de alguien a quien la música, el arte y la cultura le importan un pimiento.

En realidad, el fenómeno sociológico es que la gente de un país europeo occidental, en plena segunda década del siglo XXI, se sorprenda de que una mujer joven natural de una zona urbana postindustrial, nacida y criada en una nueva democracia y en el corazón de la Unión Europea, se comporte como tal. Por eso hemos conseguido y propuesto un sistema de educación pública, otro de sanidad universal y un entorno cívico de acceso a la cultura nada desdeñable a nivel municipal, comarcal, provincial y nacional, por eso las generaciones anteriores lucharon, presionaron y aspiraron a tener un país normal poblado por personas normales, donde nuestras hijas más jóvenes, nuestras Rosalías, puedan estudiar música o medicina, economía o física, peluquería o gastronomía, y vivir una vida en libertad, bienestar y cultura.

Y una sociedad capaz de hacer posible todo eso, en la Europa de las libertades a la que aspiran a acceder miles de desheredados de la Tierra, es necesariamente una sociedad compleja, en el sentido dado al término por el sociólogo Edgar Morin,sociedad de matices, de relaciones causa efecto difíciles de percibir, de modos de convivencia y relación entre ciudadanos diferentes, en las que la homogeneidad cultural, y no digamos étnica, se diluye o por lo menos adopta formas permeables.

En las sociedades complejas y evolucionadas no existen barreras insalvables ni fronteras delimitadas entre las culturas, y si las hay o si se tiende a que las haya, algo va mal. El interrogante de porqué Rosalía es como es y canta como canta significa nada menos que quien lo plantea no ha entendido el país en el que vive,el país actual y no el de hace ochenta años. El éxito de Rosalía es el triunfo de lo evidente, como el de Silvia Pérez Cruz o Andrea Motis, como lo ha sido el de Raimon, Maria del Mar Bonet, Joan Manuel Serrat, Mayte Martín, Francesc Pi de la Serra, Miguel Poveda, Quimi Portet, Sergio Dalma, Sisa, Xesco Boix, Llorenç Santamaria o Emili Vendrell. El éxito de artistas reales, innovadores, evolucionados, que nunca se produce solo sino siempre de la mano de su público, los ciudadanos reales de un país real en un tiempo actual. Sonroja tener que escribirlo.

Publicación original: Catalunya Plural

Memes de internet, ¿poder o inanidad?

Un alumno que realiza un trabajo de investigación sobre los memes de internet me plantea tres preguntas muy interesantes que respondo tratando de aportar algo que valga la pena.

¿Qué papel juegan los memes en la sociedad actual?  

Son una forma en que se expresa un hecho cultural tan antiguo como la humanidad: la transmisión oral de historias, cuentos, hazañas y aventuras, adaptada a la existencia de la red y sus procesos tecnocomunicativos. Nada nuevo bajo el sol: la transmisión de los chistes ha sido siempre una forma mémica. De hecho, el inicio de lo que hoy llamamos literatura era esto: la Iliada, por ejemplo, era un macromeme, pues este tipo de megapoemas estaban pensados para ser dichos, escuchados y redifundidos viralmente; hablamos de los autores antiguos como escritores pero Homero era ciego, no escribía pues sino que memorizaba y cantaba, pues estos poemas eran canciones que se memorizaban y se repetían.
Los memes juegan pues el papel que han jugado siempre: buscar una conexión entre mentes mediante la difusión replicada de un elemento que se considera significativo. Al difundir un meme, un indivíduo goza del placer de convertirse en difusor de una idea concretada en un significado, verla crece y por tanto ampliar la influencia de su mente sobre otras mentes.
¿Qué información dan de nosotros como sociedad?  
Expresan lo que nos llama la atención, lo que nos parece relevante y digno de conocimiento, especialmente lo que consideramos singular, raro y digno de ser conocido, y por tanto, responden a la matriz central de la difusión cultural. Que un meme sea anecdótico e incluso fútil no quiere decir necesariamente que ponga de relieve una sociedad supuestamente amante de la anécdota y la futilidad, sino la valoración de lo que rs aparentemente intrascendente pero muy útil para ser puente de contacto entre mentes muy diversas, como lo ha sido siempre el chiste, la anécdota o la leyenda. Sería erróneo creer que el aspecto superficial de los memes es una constatación de una naturaleza superficial de la sociedad; el meme es la expresión del valor que se concede a los elementos rápidos de expresar y de captar y comprender, a la cualidad eléctrica de establecer y extender el contacto mental mémico, a la forma externa aparentemente inane que en realidad esconde una multitud de significados. Es decir, las mismas cualidades que hallamos en el vestido, el maquillaje, las pinturas corporales rituales, la música pop y las formas diversas de la cultura pop.
¿Se podrán entender el día de mañana fenómenos como el Brexit o el ‘procés’ a través de memes? 
Sí, aunque será necesario acceder al contexto que habrá de proporcionar la documentación històrica. Los memes darán cuenta de los estados de ánimo, de lo que la transmisión col.lectiva mémica considera relevante, y sobre todo, de los elementos que la acción propagandística interesada y deliberada ha escogido para suscitar determinados estados d’ánimo y determinadas mentalizaciones. Los memes no explicarán el hecho histórico sino la mentalidad colectiva generada a su entorno y a partir de ellos.
Wikipedia: meme de internet
Wikipedia: los memes según Richard Dawkins
Fotografía: Richard Dawkins

Lecturas para comenzar el curso

vogel

Esta es la lista de los libros que estoy leyendo ahora o que me propongo comenzar a hacerlo. Tengo la costumbre de leer simultáneamente varios libros (pero nunca dos novelas a la vez) por causa de la diversidad de temas que me interesan. Así que los libros que siguen figuran aquí no sólo porque son buenos sino sobre todo porque me interesan mucho.

ORIGEN Y PRESENTE. Jean Gebser. Atalanta. La concepción de nuestra civilización como “aperspectívica” fue un hallazgo de Jean Gebser que le llevó a proponer algo que se parece a lo que más tarde se llamó “teorías de todo”. Afortunadamente, Jean Gebser va siendo cada vez más conocido entre las personas interesadas por un nuevo paradigma de conocimiento. Quienes descubrieron un mundo con Ken Wilber, al descubrir a Gebser se llevan una sorpresa y recuerdan que todos aprendemos de alguien alguna vez, aunque aprendamos mal.

RENACIMIENTO Y MODERNIDAD. Moisés González García y Antonio Sánchez, eds. Tecnos. Ahora que “la gente sabe cada vez más de menos cosas” hay que volver la vista al renacimiento para hallar en él no la capacidad de saber de más cosas sino de mirar de una manera que no sea como la presente, tendente al suicidio nihilista.

PSICÓPOLIS. Paradigmas actuales y alternativos en la psicología contemporánea. José Luis Romero Cuadra y Rafael Álvaro Vázquez, eds. Ed. Kairós.

Compilación de las diversas escuelas psicológicas de la actualidad, que da cuenta de la diversidad de abordajes y paradigmas de esta disciplina. Para aprender a ver más allá de la estrechez de la concepción universitaria de la psicología en España y también para no confundirla con la autoayuda, actividad también honorable por cierto.

JACQUES LACAN. El psicoanálisis y su aporte a la cultura contemporánea. Miriam Chorne y Gustavo Dessal, eds. Fondo de Cultura Económica.

Mi descubrimiento tardío de Lacan me avergüenza. Su comprensión de la profundidad del hecho lingüístico humano es impresionante, lo que su visión parece prefigurar de la condición humana y de lo que llamamos realidad es escalofriante. Aún cuando empiezo justo a descubrirlo, creo que Lacan es mucho más que Freud, si no algo distinto.

INTRODUCCIÓN A LA MEDIOLOGÍA. Régis Debray. Paidós.

Mientras la comunicación y su estudio científico atrae todas las miradas, Régis Debray propone una “mediología” creada por él como abordaje no de la comunicación sino de la transmisión: transmitir trasciende el horizonte de comunicar. Recordemos por cierto que Régis Debray fue compañero del Che Guevara en la guerrilla y estuvo prisionero con él.

EL PERIODISME DESPRÉS DE TWITTER. Albert Sáez. Tres i Quatre.

Este libro sintetiza todas las perplejidades del periodismo actual ante los nuevos escenarios fruto de la disrupción de internet, los analiza con gran seriedad y propone el renacimiento del periodismo riguroso como remedio de los males de confundirlo con otras cosas.

BIKINIS, FÚTBOL Y ROCK&ROLL. Crónica pop bajo el franquismo sociológico (1950-1977). Adrián Vogel. Prólogo: El Gran Wyoming. Akal.

Adrián Vogel se hizo famoso como periodista y locutor musical en la época más brillante de Radio 3. Es también periodista deportivo y está dotado de buen ojo sociológico: este libro es la verdadera historia de la cultura pop en España más allá del mero hecho musical (más adelante publicaré una reseña extensa de esta obra imprescindible).

MOVIMIENTOS PARA LA FELICIDAD. Wu Dang Qi Gong. Yves Requena. La Liebre de Marzo.

Manual de introducción al qigong de Wudang, una forma muy elegante de qigong (pronúnciese chikung), arte energética china en cuya enseñanza destaca Yves Requena, médico francés que fue uno de los introductores de la acupuntura en Europa. Muy didáctico, bien ilustrado y estupendamente editado por La Liebre de Marzo, editorial especializada de gran calidad.

Sant Jordi, el dia de l’esperança

sant jordi

Per a mi els dos dies més grans de l’any són Nadal i Sant Jordi. Sant Jordi és el dia que els catalans som feliços, en el qual ens mostrem com voldriem ser, tot fent una representació col.lectiva d’una vella aspiració: viure com es viu allà on la gent és lliure, desvetllada i feliç, que deia el poeta. Quan era un preadolescent que maldava per sortir del petit món en el que vaig passar la infància la diada de Sant Jordi em va descobrir com era, o com podia ser, el món real que tenia a tocar, més enllà dels móns de Verne, Dumas i Twain que havia devorat a soles. Sant Jordi representava el món en el qual jo volia viure. Igual que ara.

M’agrada que Sant Jordi s’hagi convertit en un esdeveniment de masses. Que venguin molts llibres els escriptors anomenats mediàtics, els famosos, els personatges coneguts per altres activitats. Qui escriu és escriptor, no hi ha un lloc on et despatxen un carnet d’escriptor. La legitimitat d’escriptor te la donen els qui compren o llegeixen els teus llibres; no hi ha res més democràtic. I si qui ha escrit el llibre del famós és un negre literari, bona sort, que bé que l’escriptor haurà cobrat la seva feina. Ara bé, hi ha gent que pensa com aquell que deia “aquest Mozart no deu ser tan bo si agrada a tanta gent”.

Sant Jordi és el dia del llibre, no el dia de l’escriptor o de la literatura de ficció. I la presència del llibre als carrers de la ciutat, convertit en protagonista i objecte d’admiració. Malgrat que sigui el dia que compren llibres els qui no en compren els altres dies; malgrat l’intent de fagocitació política per part d’institucions, dirigents i grups; malgrat el dirigisme de la gran indústria editorial; el dia del llibre és el dia de l’esperança. Actualment assistim a un fet insòlit en la història: la tradicional admiració i respecte de les classes populars per la cultura s’ha perdut. S’ha trencat un vincle molt subtil entre cultura i treball, que existia mentre els treballadors veien l’adquisició de cultura com a mitjà d’ascensió social. La crisi actual de l’escola no és altra cosa que l’expressió d’aquest trencament: les criatures s’avorreixen perquè no veuen sentit en el que fan i ben aviat s’hi giren d’esquena, l’aprenentatge i la formació no els diuen res perquè els consideren inútils, veuen les oportunitats de promoció en un altre lloc, en esdevenir famós en l’àmbit de la comunicació i l’entreteniment, o en la promesa de diversió immediata que proporcioni dosis d’intensitat i aliment al narcisisme adolescent. Els pares, conscients que l’ascensor social no funciona, s’enfronten a l’escola considerant-la un aparcament provisional dels seus fills, i s’enfronten als mestres com a representants d’alló que els frustra, com a funcionaris inútils que posen en evidència el buit en el qual els seus fills viuen; també aspiren a que ells obtinguin la quota de gaudi a la qual creuen que tenen dret i demanen que se’ls doni “alguna cosa d’útil” per a tirar endavant en la jungla socioeconòmica. La cultura ja no és percebuda com a quelcom admirable sinó com a un destorb prescindible que només els privilegiats es poden permetre però que per a ells no representa res.

Aquest és el cultiu social en el qual el dia del llibre es fa present. No l’estat de la creació literària o el de la comercialització editorial, no l’estat de la llengua catalana en el medi ambient sociopolític. La paradoxa és que l’èxit general i la massificació de la diada s’esdevé en mig d’aquest tràgic trencament històric. Aquest entusiasme general al voltant del llibre és el darrer reducte dels qui creuen que la cultura val la pena, ni que sigui en la seva expressió més prima o intranscendent. La celebració massiva de Sant Jordi ofereix a la cultura la taula de salvació en termes del que a la societat actual compta de veritat: l’admiració de les masses, la consideració de quelcom com a desitjable, l’aire de prestigi al voltant d’un objecte o fet, l’atracció popular en forma de mercat real o potencial: se’n diu audiència.

Més enllà d’aquesta multitud momentània només resta el buit de la televisió, el famoseig i el narcissisme alimentat per la nova comunicació. El gran diner i el poder que treballa per reduïr la ciutadania en dos, un exèrcit d’infraempleats i una munió de candidats al lumpen –amb gairebé un 45% d’atur juvenil– va guanyant terreny mentre fa retrocedir una a una les conquestes socials i democràtiques de les darreres dècades. Les masses que ahir van omplir els carrers de Barcelona són els últims creients en que la cultura val la pena, ni que sigui representada per un llibre de receptes de cuina. No, no està tot perdut mentre aquestes masses surtin al carrer somrients i disposades a celebrar un dia de primavera que la vida val la pena. El trencament entre treball i cultura és una realitat en els sectors del proletariat profund que es troba al caire de la lumpenització. La responsabilitat dels qui ahir van celebrar la vida i la cultura és impedir que aquest trencament es faci més gran. I, animats per l’èxit de Sant Jordi, posar-se ara a salvar l’escola. Per això, que visquin tots els llibres i tots els seus autors, sense excepció.

 

¿Podrá Pepe Carvalho seguir siendo Pepe Carvalho?

¿Nos gustará tanto el nuevo Pepe Carvalho escrito por Carlos Zanón como nos gustaba el original creado por Manuel Vázquez Montalbán? Antes de que comiencen a prodigarse los dengues y las descalificaciones, recordemos que James Bond siguió siendo quien era cuando Ian Fleming dejó de escribir la serie, o, si se desea una referencia literaria de más solera, recuérdese el modo de producción de Alejandro Dumas padre e hijo y sus “negros” literarios, sobre cuyos avatares sigue resplandeciendo D’Artagnan. Ello viene a cuento de la “propiedad” de Pepe Carvalho, cosa que la familia de Vázquez tiene clara como propietaria de sus derechos: estos dan cuenta del tema. Por eso han decidido legítimamente encargar a un nuevo escritor la continuación de la serie.
Yo creo que la cuestión no está en la autoridad o capacidad de Carlos Zanón para revivir a Carvalho. La cosa reside en que Carvalho tiene más de lo que cada uno de nosotros ha puesto en él con nuestra propia mirada que lo que le puso su creador. Ahí está la genialidad de Manolo Vázquez, construir un personaje espejo que reflejara todos nuestros fantasmas colectivos en tanto que generacionales, comenzando por hacerlo él mismo. Carvalho es hijo de una complicidad colectiva, es un punto donde convergen muchas miradas que buscan hallar en el reflejo de vuelta la confirmación de que contra Franco luchábamos mejor pero al fin y al cabo nuestra vida y actos valieron la pena.
En mi modesto entender, la cosa tendría que plantearse al revés, y trataré de explicarme. El personaje de Pepe Carvalho nació de una apuesta, en un juego intelectual de un grupo en el que alguien puso el reto de a ver quién era capaz de escribir una novela negra en un mínimo tiempo posible. Manuel Vázquez Montalbán recogió el guante y se puso manos a la obra, con la persistencia, habilidad y rapidez propias del periodista que era: un estajanovista redaccional acostumbrado a que te reclamen urgentemente el original que debía estar listo para ayer, a multiplicarse para atender las colaboraciones más diversas –fútbol, política, memoria sentimental, decoración, canción, literatura, historia– y que por tanto, en algún momento la confianza en la propia rapidez hacía que pasaran inadvertidos algunos flecos sobrantes en el trabajo. Ese es el problema que tenemos los periodistas cuando nos metemos a escribir en tareas no periódicas: a veces nos cuesta darnos cuenta de ciertas profundidades y longitudes de recorridos que en ellas se imponen. Trabajé con Manuel Vázquez Montalbán en la revista Primera Plana cuando él era el director y yo redactor jefe y colaboré con él en muy diversas tareas, tanto periodísticas como políticas, incluida la revisión de algunos originales de la serie Carvalho antes de que se entregaran a la editorial y conozco la naturaleza de estos avatares.
El personaje de Pepe Carvalho nació pues de la urgencia propia de la apuesta –tengamos en cuenta que fue rescatado de una obra previa, Yo maté a Kennedy— y fue construido como una especie de figura de Arcimboldo, reuniendo protéicamente en él todas las filias y fobias de su autor, quien no solamente le hacía decir lo que él mismo pensaba sino aquello que detestaba. Crear a Carvalho, Charo y Biscuter fue para MVM la hora de la verdad para poner a prueba sus tesis expuestas en su Manifiesto subnormal (una obra de la que pocos parecen acordarse) de modo que se hiciera evidente que la subcultura de su tiempo, fruto de la cultura de masas y también de la interacción de la misma con la cultura de verdad, fuera reveladora del momento histórico realmente existente. Carvalho fue creciendo novela a novela, y fueron también los lectores quienes le hicieron crecer, gracias a las finísimas antenas de Vázquez, que captaban hasta el más ligero movimiento sísmico social a su alrededor.
El genio de Vázquez Montalbán supo convertir lo que en principio fue un juguete literario en un canalizador del subconsciente colectivo de una generación, y empleo aquí a posta el término en su sentido junguiano. Lo cuidó y mimó sabiendo que haciéndolo cuidaba también a los lectores, y así fue convirtiéndose, de poco menos que de personaje de comicDick Tracy empezó también así– en persona; Manolo era muy consciente del alcance filosófico del Frankenstein de Mary Shelley. De este modo, Vázquez hizo realidad un logro que tiene mucho de gramsciano, transitar de lo biográfico personal al ámbito de la biografía colectiva de los pueblos. Y sólo por eso ya merece la gloria.
Todo esto ha hecho de Pepe Carvalho no solamente un personaje hijo de su autor sino del conjunto de sus lectores. Ello hace que la apuesta actual de recuperarlo del cementerio de los libros olvidados sea particularmente comprometida: se pondrá a prueba la posibilidad de que esa conexión sutil y secreta entre héroe y público siga manteniéndose y creciendo. Ese es el reto al que el autor actual tendrá que enfrentarse. El Carvalho que recoge está todavía en construcción y estoy seguro de que este escritor es perfectamente consciente de ello.
Fotografía: Manuel Vázquez Montalbán en el Barrio Chino de Barcelona.

No al truc o tracte (però no pel que et penses)

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“No al truc o tracte, volem les nostres festes”, criden cada any per aquests dies els que abominen de Halloween i la forma com aquesta festa ha estat apropiada aquí gràcies al suport comercial i cinematogràfic. “Truc o tracte”, exclamen els nanos que volen fer com els xavals que veuen a les pel.lis de la tele que mostren la festa de la carbassa.

Doncs comencem pel principal: això no va de cap truc ni de cap tracte. Aquesta frase és una traducció mal feta depressa o adaptada a les exigències del doblatge. El que diuen els infants nordamericans o irlandesos no significa l’alternativa entre un truc o un tracte, en absolut.

Trick vol dir truc però sobretot malifeta o trampa.  “To play a trick” és fer una mala passada a algú. Al president Richard Nixon, destituït pel cas Watergate,  li deien “Tricky Dicky”, tot qualificant-lo de trampós perillós. I treat és un col.loquialisme que vol dir llaminadura. De manera que allò que diuen els nens que juguen a Halloween és “malifeta o txutxe”, és a deir, o em dones una llaminadura o et gasto una trapelleria al pati de casa.

Així es veu com el famós “truc o tracte” no té cap mena de sentit i que, per a que l’adquireixi, només cal traduïr correctament. Hi hauria hagut prou, però, en demanar a algú que expliqués en què consistia el famós truc, que fins ara ningú ha estat capaç d’explicar de què anava.

Els enemics de Halloween, però, un cop aclarida la confusió lingüística, continuen rebutjant la festa perquè la consideren un costum estranger i comercial. Anem a pams. Halloween no és altra cosa que la festa de Tots Sants, instituïda el segle VII pel papa Bonifaci IV. El mot Halloween és una contracció-corrupció de “all hallows eve”, vigilia de Tots Sants, i per tant al.ludeix a la celebració d’aquesta festa cristiana.

El format del Halloween americà és d’origen irlandés, probablement d’una festa de difunts cèltica assimilada pel cristianisme. Algunes de les seves característiques són més freqüents del que sembla a primera vista en tot el món catòlic: encendre espelmes en record dels difunts en l’entorn domèstic ha estat fins fa poc una pràctica freqüent entre nosaltres, encara vigent a l’interior de les esglésies. La carbassa amb una espelma a dins era i és un signe per recordar els difunts, que també inspira por o si més no respecte. Els immigrants europeus van dur aquest costum a Amèrica i molt després que es fes en altres indrets d’Europa, entre els quals Catalunya. Durant l’època medieval hi havia el costum, en nombrosos indrets del país, de preparar una carbassa buida amb una espelma, del que se’n deia fer la por. Aquesta pràctica s’havia fet majoritàriament a les comarques del Ripollès i d’Osona, i també a les comarques de la Franja de Ponent. A voltes, la carabassa era substituïda també per un nap, que es buidava de la mateixa manera. A Amèrica la carbassa va substituïr el nap perquè en aquella època, a aquella terra, gairebé no n’hi havia de naps.

La festa actual de Halloween és una reminiscència d’aquests vells costums, per descomptat comercialitzada: com comercialitzades són les festes de Nadal, Any Nou i de Pasqüa, amb el comerç de palmes i palmons, i el costum que els infants estrenin vestits nous el “dia de la palma”. Els qui filen prim amb la comercialització de les festes, que recordin la dita: “Qui per Nadal res no estrena res no val”.

 

 

 

 

Con Colita, hablando de fotografía, comunicación, cultura y sociedad

 

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Ayer me lo pasé fenomenal entrevistando a Colita en público, en el marco de la muestra Fotogènic, porque la entrevista se convirtió en una conversación amable y distendida, humorística y llena de anécdotas, pero también con reflexiones, retos para el pensamiento e intentos de ir más allá de lo convencional en cultura. Colita y yo nos conocemos desde hace por lo menos 45 años, sus fotos han aparecido en medios en los que yo he publicado o dirigido y a menudo hemos coincidido como reporteros haciendo coberturas informativas. Ella es una maestra del diálogo, además de su maestría fotográfica consagrada, y su carácter optimista, alegre y crítico a la vez la convierten en el regalo ideal para cualquier periodista con ganas de sacar punta a un gran personaje.

A continuación transcribo algo de lo más destacado que surgió a lo largo de la conversación (de memoria, porque no tomé notas).

La fotografía es, sobre todo, documento. Pero un documento mediante el cual se hace una narración de la realidad. El fotógrafo mira una realidad y al reproducirla la interpreta, dejando constancia documental. La fotografía ha ido evolucionando pero sorprendentemente aún hay muchos fotógrafos que siguen haciendo arte pictórico. De hecho, bastante de lo que pasa por ser vanguardia y experimental es una especie de reformulación de la fotografía pictórica.

Ahora todos podemos hacer fotografías pero eso no significa que todos seamos fotógrafos. Esto no ha empezado con los teléfonos móviles y las selfies sino en 1915, cuando Kodak fabricó la cámara compacta Kodal Pocket Vest Autograph, pensada para que la llevaran consigo los soldados estadounidenses que iban a Europa a luchar en la Primera Guerra Mundial. La cámara tenía un espacio para adherirle un bloc y poder tomar notas al dorso. A Colita le entusiasman todos los nuevos dispositivos visuales que aparecen y se concentra en aprender todas sus funciones.

Antes un fotógrafo necesitaba saber de laboratorio e iluminación; hoy necesita conocer un gran número de habilidades y posibilidades técnicas. Es imperativo para los fotógrafos jóvenes estudiar, aprender continuamente y formarse sin cesar. No sólo para estar a la altura técnicamente sino porque la fotografía, dentro de la comunicación, está experimentando unos cambios radicales muy profundos.

Es imprescindible estar aprendiendo siempre. Para poder ser maestro hay que ser un buen discípulo. Y el discipulado es de por sí un camino completo de evolución humana. A Colita se la considera ahora –y lo es– una maestra de la fotografía, pero ella se reafirma en que su principal preocupación fue ser una buena discípula de sus maestros: Francesc Català Roca, Xavier Miserachs y Oriol Maspons.

Una constante en la fotografía de Colita es el humor y la risa. “Es una de las cosas más revolucionarias que hay; además, es mi carácter, yo soy alegre de natural”. Curiosamente, hay poca risa en las fotografías de hoy, cuesta ver a alguien alegre, riendo, en actitud distendida. Esa singularidad colitiana es algo que sorprende por lo inusual. Pero es un rasgo definitorio de la humanidad profunda que ella sabe extraer de los personajes que dotografía

“He fotografiado de todo, cantantes, actores de cine y rodajes, actualidad política y social. Pero nunca he hecho foto de moda porque la moda no me gusta”, dice la maestra. Y recuerda que la revista Vogue publicaba hace décadas reportajes y artículos de interesantes temas políticos y sociales.

Colita ha vivido momentos apasionantes de la historia del país ejerciendo su profesión. “La salida de la dictadura fue la eclosión de los movimientos de la sociedad, la aparición de una nueva prensa interesante y vibrante, en la que tuve el placer de publicar, en todos los medios. Fue una gran época, trabajamos mucho y nos divertimos mucho. Y tuvimos como jefes a gente preparada, comprensiva, estimulante, cosa que ahora no sucede tanto”.

“Lo de la gauche divine fue una broma, no era nada que fuese en serio”. Le recuerdo que fue Joan de Sagarra, que escribía una columna diaria en TeleeXprés, de tono irónico y sarcástico, quien se inventó el término. “En realidad quien se lo tomó en serio fue el Opus Dei. La revista Mundo Joven, que formaba parte de un grupo de empresas impulsado por esa organización, quería publicarme cosas, pero cuando comenzó a circular la broma de la gauche divine me dijeron que no me publicarían. Estamos en contra de la gauche divine, dijeron, y se quedaron tan panchos”.

La sociedad de la información es la sociedad de la infoxicación (intoxicación + información). Entre tanta información o pseudoinformación es difícil identificar lo significativo y verdadero. Los nuevos medios y redes sociales son fundamentales en este momento, es necesario usarlos y apropiárselos. Colita es muy activa en Facebook, “allí encuentro una audiencia natural e inteligente con la que me gusta interactuar”.

La mirada humanizadora que Colita muestra en sus fotos hacia los seres humanos la dirige también hacia los animales. “Los animales son personas”. No es una cuestión de sentimentalismo sino de interrogarnos sobre lo que representa ser humano. ¿Tenemos la suficiente inteligencia para entender la mente de los animales? “Mirad a los simios, a los orangutanes: son gente”. Colita ha realizado las fotografías de simios que aparecen en el calendario de la Fundació Mona; los animales ocupan cada vez más la atención de su objetivo fotográfico.

Colita a los jóvenes: “Estudiad, aprended, formáos. Sed buenos discípulos, buscad a vuestros maestros”. Su sueño es ahora mismo que se produzca un cambio radical, porque el plan al que hacemos frente es devolvernos a las condiciones laborales, económicas y sociales del siglo XIX. “Necesitamos una revolución, si hace falta con guillotinas y todo. ¡Viva la revolución!”.

 

 

 

 

Si no a Dylan, ¿a quién?

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Se equivocará quien vea en el Nobel de Literatura a Bob Dylan una concesión a la cultura popular de masas o un guiño a los cantautores. Si algún cantante se ha ganado los laureles de poeta de nuestro tiempo ese ha sido el Bardo de Duluth. Si alguien cree que la poesía es menos poética si es cantada, entonces ese alguien ignora la historia de la poesía y la literatura desde la Odisea y la Iliada, escritas para ser cantadas tras haberlas aprendido de memoria. Quien dude de la intención poética fundacional de Robert Zimmerman que recuerde que cambió su apellido por el nombre del poeta galés que orilló a la generacion beatnik. Quien crea que no se ha castigado lo suficiente a Bob por haber electrificado su guitarra que arda para siempre en ese infierno especial que los dioses malévolos guardan para los vengativos, los elitistas y los tiquismiquis eternamente insatisfechos, tres condiciones que suelen coincidir en una sola.

Se suele olvidar que una cosa es la literatura y otra distinta la industria editorial. Si la segunda se lamenta porque este año se le hurta su parte en el negocio que la tribulación valga como pena por la de bodrios infumables con los que esos fulanos inundan cada día las librerías. Grabadas las palabras del poeta en vinilos, cintas o dispositivos digitales, impresas en papel o magnetizadas digitálicamente, la palabra es la palabra y allá cada cual con su ojo y su oído. Pero que se recuerde que un día la inspiración de Joyce Carol Oates fue haber escuchado It’s all over now baby blue, como nos recuerda el cantante y profesor Vicente Araguas en su tesis doctoral sobre Dylan. La palabra poética es a la vez eterna y palabra en el tiempo, y si Bob Dylan no ha sido el poeta de nuestro tiempo, ¿quién? Los amantes de la poesía deberían celebrar que la palabra del poeta llegue a las masas, ¿o no era así? ¿Es menos palabra si no sólo llega a un público sino que lo crea a través de la radio, el disco, la Red, los escenarios? ¿Fue menos poeta Pere Quart cuando se subió al escenario del Price, un mugriento hall de boxeo y lucha libre para oponer su palabra de libertad a la infamia fascista? Me acuerdo ahora de aquel tipo que decía “me parece que este Mozart no debe de ser tan bueno cuando lo alaba tanta gente”.

A mi edad soy menos dylaniano que en mi juventud, quizá porque ahora soy más radical políticamente que entonces. Si se me rasca se hallará que soy más de Pete Seeger que de Bob Dylan, más de Jimi Hendrix que de Tom Paxton, más de Angela Davis y de los Panteras Negras que de Georges Brassens, más de la vigorosa new left norteamericana que de la lloricona intelectualidad europea de izquierdas. Pero la lírica amarga, burlona y desafiante de Dylan expresa  mucho mejor nuestro zeitgest que ciertas rimas y no rimas que yo me sé. Los hombres del futuro leerán la poesía dylaniana como nosotros hacemos lo propio con la de Homero: para comprender un tiempo, una tierra y una gente.  Eso no merece el Nobel, merece la gloria eterna.

 

Imagina un mundo con Lennon

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Con motivo del 75 aniversario del nacimiento de John Lennon, El Periódico de Catalunya me encargó el texto de apertura del tema del día del diario, en su edición del 11 de octubre del 2015. Este es el original que se publicó.

John Lennon no era sólo un beatle o un artista singular e idolatrado. Fue un pionero de muchas tendencias, fenómenos y hechos tanto artísticos como sociales. En el que hubiera sido su 75 aniversario no conservamos únicamente el recuerdo de lo que hizo; nuestro tiempo guarda la huella de sus pasos. Si él viviera la reconocería en mucho de lo que sucede hoy.

ACTIVISMO. John Lennon hizo valer su enorme popularidad como medio de activismo social antes de que George Harrison organizara el concierto por Bangla Desh, Bob Geldof hiciera lo propio con Live Aid o U2 con sus actos benéficos. Pero la actitud social de John no fue la beneficencia sino protesta política, pro derechos civiles, contra la opresión de los aparatos de estado y la lógica de la represión, y por ello fue vigilado por el FBI y estuvo a punto de ser deportado de Estados Unidos. El activismo sociopolítico de John fue una prefiguración del movimiento indignado y del estadounidense “Occupy Wall Street”. La protesta de John fue la prefiguración del movimiento mundial contra la guerra que tomó las calles cuando la guerra del Golfo. Por cierto que la persecución de John por la administración Nixon parece subsistir en las acusaciones actuales contra Julian Assange y Edward Snowden.

SEXO Y PROTESTA. John y Yoko se hicieron fotografiar en la cama como protesta contra la guerra y Annie Leibovitz obtuvo una bellísima imagen de un abrazo de la pareja con John sin ropa. Hoy día la desnudez disconforme sigue siendo motivo de escándalo con motivo de las intervenciones del grupo Femen. Incluso sin desnudez: cabe sospechar el grupo punk Pussy Riot fue condenado a prisión y enviado a Siberia por la alianza estado-iglesia en Rusia no sólo por su protesta en una catedral sino por lo provocativo de su nombre.

RELIGIÓN. La denuncia de la religión dogmática en alianza con el cesarismo estaba presente en la canción “Imagine”: “and no religion too”. El futuro trajo, en contra de lo que John soñaba, más religión que lo que la historia presente puede digerir; cuando murió, aún no se sospechaba lo que sería el ascenso del islamismo. Pero Lennon ya probó una cata de la intolerancia del evangelismo reaccionario americano desde que pusiera el pie por primera vez en aquel continente. La denuncia de Pussy Riot es descendiente directa de aquella conciencia lennoniana. Aunque no fue capaz de ver otra corriente paralela: los movimientos de aproximación entre iglesias cristianas alrededor del Consejo Mundial de las Iglesias, la presidencia de la Iglesia Episcopal americana a cargo de una mujer (la rvdma. Obispa Katharine Jefferts Schori), la sucesiva presidencia de la institución por un negro (el rvdmo. Obispo Michael Curry) y la extensión de una nueva conciencia espiritual universalista con diversas formas. Por no mencionar al primer papa americano.

RESCATE DEL ROCK PIONERO. Los Beatles se hicieron famosos con sus propias canciones; la marca Lennon-McCartney fue una fuente de creatividad inigualable. Pero antes hicieron unas versiones excelentes de algunos clásicos del rock, tanto blanco como negro: Carl Perkins, Chuck Berry, Little Richard, Hank Williams. Incluso, significativamente, la guitarra solista que utilizaba George Harrison era una Gretsch Chet Atkins Country Gentleman. Luego, con la Plastic Ono Band, los temas de aquellos grandes precursores volvieron a su repertorio, como “Blue suede shoes”, “Dizzy miss Lizzy” o “Long tall Sally”. Actualmente, los temas pioneros del rock que los Beatles importaron de América a Liverpool son números imprescindibles en cualquier antología y nadie debiera salir a escena sin saber interpretarlos.

ENTEÓGENOS. La gran difusión que tuvo el ácido lisérgico (LSD) entre la generación de la contracultura en los últimos 60 y 70 hizo que fuera prohibido, con lo que se interrumpió su uso experimental en la terapia psiquiátrica. La contracultura aparecida en California ha evolucionado hasta sumergirse en el actual movimiento transpersonal, liderado precisamente por el psiquiatra Stanislav Grof, pionero de la experimentación clínica con LSD. John fue un espíritu curioso, que practicó la terapia del “grito primal” de Janov, que se refleja en algunas de sus canciones, y su exploración de los mundos internos con los enteógenos precedió, de manera intuitiva y desordenada, a lo que hoy día es asumido como psicoterapéutico en el marco de un nuevo paradigma de conocimiento.

HONOR A LA TAMLA MOTOWN Y LA HERENCIA RÍTMICA AFROAMERICANA. Mientras los rockeros estadounidenses vivían en su mayoría de espaldas a la música negra de su país, John hizo con ellos lo mismo que con los pioneros del rock blanco: recuperar y adaptar sus canciones, como “Money”, “Please mr. Postman” o “You really got a hold on me”, en los inicios de los Beatles y con la Plastic Ono Band después. Ritchie Havens y Sly and the Family Stone, entonces, aún tenían que colarse de rondón en los macrofestivales hippies de Norteamérica. Hoy casi no hay delimitaciones raciales en la música mundial.

FEMINISMO. En la época de Lennon el feminismo aún no había impregnado la cultura institucional y la cultura cívica general. El movimiento Women’s Lib y las chicas que quemaban sus sostenes en público eran una vanguardia pionera. Las feministas de los 60 y 70 eran tan denostadas como sus antecesoras, las sufragistas y el feminismo, ridiculizado cuando no ignorado. John fue, ciertamente, un machirulo en su juventud rockera, pero su unión con Yoko Ono le cambió: “Woman is the nigger of the world” (La mujer es el negro del mundo) fue una canción suya que decía “la mujer es la esclava de los esclavos”.

EL ARTE COMO RUPTURA, DENUNCIA Y BÚSQUEDA. La experiencia de Yoko Ono en el arte contemporáneo, las performances y el teatro japonés butoh abrió nuevos horizontes culturales a John. Hasta entonces, el rock vivía de espaldas al mundo de la cultura, las artes y la expresión plástica en un universo propio centrado en el disco y el espectáculo escénico. Hubo que esperar a 1981 para ver un escenario inspirado en Vassili Kandinsky en una gira de los Rolling Stones. Aunque los anti-Yoko nunca quisieron aceptarlo, las intuiciones de John y su curiosidad por el arte fueron el precedente de un arte transdisciplinar actual que cada vez se extiende más. Pero su inquietud artística fue previa a su alianza con Yoko Ono: fue actor de ficción en el film “How I won the war” y escritor con “In his own write”. Lo que hoy hace Viggo Mortensen y muchos otros.

GABRIEL JARABA. Profesor de la UAB, periodista y escritor. Trabajó 18 años en EL PERIÓDICO.

Enlace a la publicación original en el diario.

Qui ho havia de dir: Clochemerle al Born, 80 anys després

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Quina raó tenia l’admiradíssim Oscar Wilde quan va dir que “la natura imita l’art”. Però va ometre afegir que sovint ho fa aportant un toc d’ironia malintencionada. L’episodi de l’urinari públic a cel obert instal.lat en una paret del Born i l’escàndol amb que un sector políticosocial barceloní ha reaccionat davant la disponibilitat del nou servei semblen indicar el nivell en que potser caldrà situar certa concepció de la política municipal a partir d’ara. Des que Ada Colau i el moviment que l’ha fet elegir han arribat a ocupar la seu que en altre temps van ocupar Maragall, Porcioles i Pich i Pon, les 200 families i els opinionmakers que mamen de les seves sines han reaccionat com si se’ls hagués aparegut el fantasma de Ferrer i Guàrdia. Els descendents directes de la generació que no va estaivlar l’afusellament al pedagog lliurepensador i que van arrufar el nas davant la publicació de “La ciutat del perdó” del no menys admiradíssim Joan Maragall s’han pres la presidència colaviana com si les milicianes de la CNT-FAI haguéssin tornat a sortir al carrer, Mauser a l’espatlla. És clar que la Gran Encisera ja no és una forja de bombes Orsini però hi ha gent que ni oblida ni aprén. Potser si llegíssin i recordéssin, això sí, el llegit s’estalviarien de fer el ridícul.

Perquè l’història de l’urinari del Born és, a grans trets, exactament igual que la d’una novel.la satírica publicada a 1934 que va seer un èxit de vendes internacional dècada rere dècada i va inspirar una sèrie de la BBC. Es tracta de “Clochemerle”, de Gabriel Chevallier, que situa l’acció a un poblet de la regió del Beaujolais, pròsper, conservador i sovint queco, en el qual un dia l’alcalde vol oferir al veïnat un modern servei com els que hi ha a la capital i instal.la un urinari, apte per a dues persones de sexe masculí per a que hi pixin dempeus a la via pública però sense que es puguin albirar els detalls de l’acte gràcies a una artística barana opaca feta de ferro forjat. D’aquests urinaris se’n deia “vespasianes” i sovintejaven força a Paris fins ben entrats els anys 50. Crec que a Barcelona també n’hi havia hagut, a la plaça Urquinaona, al costat dels urinaris subterranis fa temps inutilitzats.

La col.locació de l’urinari a cel obert al costat de l’església parroquial de Clochemerle causa la indignació escandalitzada de les mares de família, les joves solteres i la junta parroquial, puix tots plegats consideren que la instal.lació a tocar de l’església del poble és un sacrilegi i la possibilitat que els senyors el facin servir en horari diürn, una cotxinada mai vista a la vila. Aquest és l’inici de la trama argumental que serveix a l’autor per a fer un retrat, irònic i cru però sovint tendre de la vida de cada dia a un llogarret provincià que ha esdevingut un clàssic de la literatura d’humor que sovint s’ha motejat com a “crònica rabelaisiana”. Des d’aleshores, Clochemerle ha esdevingut una referència inexcusable per a definir un exemple d’escàndol hipòcrita i ridícul propi d’una societat provinciana.

“Clochemerle” va ser publicat per Le Livre de Pôche i la seva traducció a l’anglès, per Penguin Books. A Espanya va arribar amb la creació del Círculo de Lectores, genial idea de Reinhard Mohn i Pere Quintana, al 1962, i va formar part del llençament de lentitat va dur a terme. Recordo que la novel.la còmica de l’urinari era oferta amb títols tan sòlids com “La impaciencia del corazón”, de Stefan Zweig, gens malament per a una camnpanya de promoció de la lectura popular.

Cinquanta-tres anys de la seva publicació al nostre país i d’haver estat un dels llibres més populars de la primera fornada del Círculo de Lectores, “Clochemerle” segueix essent una novel.la exemplar. Exemplar de com passen les dècades i certes mentalitats romanen idèntiques a elles mateixes, i exemplar, sobre tot, de que quan certa opinió pública es mou o es deixa moure per determinades nicieses és senyal que una societat ha optat pel camí de la decadència. Perquè aquí ningú llegeix ni encara menys recorda el que ha llegit i el que no ha llegit.

El llibre digital no acaba d’engegar

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Diuen els experts que estem davant l’esclat d’una altra bombolla: el llibre electrònic. La venda de llibres digitals amb prou feines creix a Estats Units i a Espanya només l’11,1 per dent dels lectors utiliza aquest format. A Amèrica les vendes d’ebooks és molt lluny del boom que hom esperava quan va aparèixer l’invent i al nostre país els joves es resisteixen a adoptar-lo.

A mi m’hagués agradat que el llibre digital triomfés més. No per deixar de comprar llibres impresos i relligats sinó perquè sóc un tecnòfil empedreït, un cas típic d’allò que els apocalíptics anomenen tecnoidiota, un dels qui creuen en el “mite digital” que tant desprecien els qui es neguen a acceptar el que la història ensenya: que el progrés és ara com ara indestriable de la tecnologia, que el progrés material ens pot haver aportat moltes mancances però ha acabat amb la mortaldat dels infants i mares, les pestes continentals i les fams endèmiques. Si avui hi ha fam, malaltia i misèria infantil no és per la manca de ciència i tecnologia o de diners per a difondre-la sinó perquè la humanitat està dividida en classes socials, el patrimoni comú ha estat apropiat per uns pocs i perquè la prosperitat dels uns s’aguanta sobre la misèria dels altres.

Jo em vaig comprar el Kindle, el lector de llibres digitals d’Amazon, tan bon punt va aparèixer (el que tinc és com el que es veu a la foto, amb funda i tot). Em semblava i em sembla un invent genial: dur a sobre una biblioteca de consulta i lectures d’emergència per a l’entreteniment és una cosa meravellosa. Aleshores encara no havia sortit l’iPad, i ara, que utilitzo aquest darrer com a alforja digital, trobo que la lectura en tinta electrònica dels ereaders convencionals és molt més agradable que la pantalla retroil.luminada de les tauletes. De manera que tinc Kindle i iPad i llegeixo en format electrònic en tots dos.

Però cada vegada llegeixo menys llibres digitals, gairebé gens. El llibre imprés és insuperable, i no per l’olor de la tinta o el tacte del paper, segons determinat criteri cursi tan esmentat com poc creïble (“hum, vaig a llegir Collita roja, de Dashiell Hamett, és que aquest gramatge té un tacte que…”). No fotem: el llibre en format còdex és d’una sofisticació tecnològica insuperable (igual que el llapis: un tros de grafit entaforat en un tros de fusta i apa, a escriure sense aturar-se quan se’n va el corrent o quan s’acaba la tinta). El llibre digital encara ha de còrrer molt per arribar a les prestacions del llibre imprés.

Segur que en la reticència d’adoptar l’ebook hi intervenen molts factors. Però en el meu cas n’hi ha un: em sento estafat igual que quan en la música vam passar del vinil al CD. Els editors discogràfics que ara ploren per les cantonades tot donant la culpa als “pirates” són els que en canviar de format, el preu del disc de llarga durada va passar de les 750 pessetes de l’edició en vinil a les 2.500 de l’edició digital. El preu del mateix producte triplicat amb escreix, mentre que la impressió i producció de les còpies en CD era una tecnologia menys problemàtica i més barata que la impressió en vinil, que precisa de màquines ben centrades per a reproduïr amb exactitud els solcs de la matriu. Tres vegades i escaig més per menys: les obres d’art que moltes portades de LP lluïen van desaparèixer del panorama cultural.

Amb el llibre digital passa el mateix. Un nou producte que no li cal paper ni procés d’impressió ni relligat, matèries primes i producció que constitueixen (o no?) el càrrec econòmic principal; tampoc emmagatzematge, distribució física ni transport. Ni cartulina o cartoné per a les portades i la corresponent impressió en color. I en la major part dels títols, l’import de la versió digital és només cinc o fins i tot quatre euros inferior al de la versió impresa. El lector pensa que segurament l’estan estafant. Després donarem la culpa a Amazon, argumentarem la necessitat del preu fix del llibre i aportarem tota mena de raons, però al client la cara se li queda com al consumidor de discs de vinil que es va rebel.lar i encara no ha baixat de la muntanya.

Jo sóc el client ideal de qualsevol llibreria. Em puleixo una burrada de pasta al mes en llibres. Quan entro a La Central o Laie  m’haurien d’estendre una estora roja al meu pas i tocar l’aria d’Aida; en canvi, els dependents deambul.len com a espectres per les botigues i quan et miren, ho fan emprenyats perquè els has distret de no se sap quina tasca que els demana una profunda abstracció (diuen que en el cas de La Central es deu a un tracte laboral diguem-ne poc just, però el cas és que la sorruderia del dependent llibreter s’ha estés a la quasi totalitat de les llibreries “importants”; cosa que explica l’exit de les llibreries petites de proximitat). A casa tinc una biblioteca d’uns 10.000 llibres, adquirits durant tota la meva vida (mai he robat un llibre de cap llibreria, no fotem, ni quan em gastava en un llibre les peles que tenia per menjar). Al meu estudi tinc emmagatzemats els llibres de consulta: història, sociologia, marxisme, antropologia social, religió i espiritualitat, simbolisme, maçoneria, astrologia, psicologia, periodisme, comunicació i educació. Els tinc ordenats en estanteries especialitzades, però també en petites taules o lleixes a nivell de cintura, per tal de tenir a la vista les matèries que m’interessen, els camps on estic treballant i les tasques que vaig duent a terme en progrés. De manera que el llibre físic em fa un servei que no em pot fer el digital: em mostra de manera immediata, total i conjunta el que m’interessa de la vida intel.lectual i de la meva feina en l’estudi i l’escriptura. Miro cap a una direcció de la sala, cap a una altra i la meva ment processa, probablement també de manera inconscient, idees que lliguen o no lliguen, sentits de prioritats i possibilitats. El meu estudi atapeït de llibres m’estimul.la la imaginació quan el miro, el meu Kindle no.

Vet aquí doncs que la qüestió no és la comoditat d’un format o altre de lectura, o d’una cursi sensualitat del producte imprés. És que el procés de gestació de coneixement, imaginació i suggestió de la ment humana i la seva vinculació amb els suports i mitjans de comunicació, emmagatzematge i transmissió de coneixement és més complex que el que ens ha volgut fer creure una psicologia eixuta que redueix la psique humana a una caixa processadora d’inputs i outputs i el que addueix com a excusa una mirada romàntica, ingènua i antiga, que vol oposar-hi sensacions. No; l’ésser humà i el llibre, a aquestes alçades de la història, tenen una relació molt complexa, en mig de la qual la irrupció del llibre digital encara no ha tingut temps per a introduïr-hi elements importants. Les vendes i producció de llibres digitals depenen, doncs, d’aquesta complexitat i no de la “pirateria”, com els gremis d’editors s’entesten en argumentar. És escandalós: per a què va aparèixer la figura de l’agent literari, si no per a protegir a l’autor de la pirateria sistemàtica exercida per aquells editors que en sa vida van lliurar una declaració de vendes veritable (Sergi Pàmies va dir un dia que havia tardat en trobar un editor perquè buscava algun que no hagués estafat la seva mare).

En defensa de Isabel Preysler. Para comprender las raíces de cierto machismo y racismo popular

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En mis cuatro décadas largas de vida periodística he visto de todo pero hay una cosa que no consigo explicarme: la antipatía e incluso el odio que despierta Isabel Preysler. Esta mujer nunca ha ofendido a nadie, a nadie ha perjudicado, de su boca solamente han salido siempre palabras comedidas y su conducta pública es muchísimo más recatada que la de ciertas conductas públicas de ahora, incluso en ambientes muy populares. Isabel ha vuelto fugazmente a la actualidad con motivo del fallecimiento de su último marido, Miguel Boyer Salvador, y también, fugaz aunque tímidamente, ha regresado la mirada torva que se cierne sobre ella. ¿Por qué?

A quienes estén pensando en los tres matrimonios de Isabel Preysler les recordaré: fueron sucesivos. No todas las damas españolas pueden decir lo mismo respecto a sus múltiples parejas, y no digamos los caballeros. Es curioso que esta mujer haya pasado por ser una devoradora de hombres cuando lo único que se sabe de su vida sentimental es que se ha casado tres veces, una después de otra. No se conoce que algunas de estas relaciones hayan sido simultáneas. No todas las amas de casa del país pueden decir lo mismo, y no digamos ya las damas jóvenes y no tan jóvenes que frecuentan los platós de televisión de hoy día. Comparada con los personajes femeninos que actualmente entretienen a los y las teleespectadoras, Isabel Preysler es una santa. Y sin compararla: ¿un país que ha reclamado legítimamente una ley de divorcio, y que hace uso de ella con toda normalidad a lo largo y a lo ancho del territorio, está en condiciones de reprochar a Isabel Preysler que se acoja a ese derecho democrático, igual que cualquier otra hija de vecina? Cuando pienso en ello más oscuro se me hace el enigma.

El rechazo que la imagen de Isabel Preysler ejerce sobre buena parte de la población responde a ciertos elementos culturales que subyacen en el inconsciente colectivo y que suelen pasar inadvertidos. Veamos cuáles son.

La mujer fatal o vampiresa. Cierta literatura popular ha construido el personaje de la mujer que se aproxima a los hombres para seducirlos y conducirles a la perdición. La relación entre seducción y perdición es curiosa y solamente se explica por una cosa: el machismo. Véanse las reservas que los fundamentalistas islámicos (y los musulmanes no tan fundamentalistas) mantienen hacia la mujer y el trato con ella y se comprenderá de qué se trata. La mujer “despierta” el instinto sexual del hombre, el cual “no puede” controlarlo y acaba “haciendo el mal que no quiere” (como refiere san Pablo claramente en una de sus epístolas). La mujer es la supuesta culpable de la exacerbación erótica del hombre, y no él mismo por su falta de educación y autocontrol. La literatura y cierta tradición oral ha ayudado a esta construcción, probablemente incluso desde la popularización del personaje de Lucrecia Borgia: conspiradora política, seductora, espía, envenenadora e incestuosa. Los personajes femeninos en las historias de vampiros, Drácula, pero también Carmilla, son más expresivas de la visión de la sexualidad femenina que tiene el hombre reprimido que de la realidad del sexo de las mujeres. La aproximación de Isabel a hombres famosos o poderosos ha sido mirada bajo la sombra de esta enfermedad colectiva.

Mata Hari y la amenaza oriental. Las supuestas técnicas amatorias orientales se convirtieron en objeto de fantasías sexuales secretas en Europa por lo menos desde el éxito como bailarina exótica de la señora Margareta Geertruida Zelle, una dama holandesa que vivió en Java al casarse con un militar destinado allí. Los azares de la vida hicieron que se ganase la vida como artista de striptease, llegó a ser famosísima como Mata Hari, pasando por ser indonesia, y ella misma construyó su mito presentándose como muestra de esas técnicas soñadas. Su adhesión al mito le costó la vida: la sombra colectiva de la represión sexual hizo de ella, en la primera guerra mundial, carne de escarmiento público: fue fusilada por espía a favor de los alemanes, acusada de seducir dirigentes políticos y militares franceses para sonsacarles secretos. La regularidad de su juicio sumarísimo es hoy puesta en muy seria duda. Cuando el populacho ha llamado “la china” a Isabel, con rotundo desparpajo racista, no hacía otra cosa que caer bajo el influjo de esa otra faceta de la enfermedad colectiva en cuestión.

La amenaza oriental y el mito de Fu Man Chu. El racismo no es un invento de Hitler sino una constante creciente en la cultura europea. Las ciencias humanas del siglo XIX desarrollan una visión del “otro” antropológico explícitamente discriminatoria y racista. El concepto de raza superior nazi es un desarrollo final de una tradición “científica” que pasa por legítima durante décadas y forma parte de la corriente principal de la cultura. El odio al negro y el exterminio del nativo en Norteamérica no es más que el trasplante de esta peculiaridad europea que encuentra un entorno propicio para desarrollarse operativamente; ya se ejercitó en África e India. Pero las revueltas chinas ante el colonialismo británico occidental introducen un elemento nuevo. La llamada “guerra de los boxers”, en la que entran en juego organizaciones de combatientes patriotas que se enfrentan a mano desnuda a las tropas coloniales hace aparecer el mito del “pérfido conspirador oriental” que les dirige en la sombra. “Chino” es sinónimo de taimado, traidor, sucio y despreciable. Obsérvese que es el mismo concepto que el colonialismo español y sus militares tiene con respecto al “moro” desde la guerra de liberación de Marruecos hasta hoy mismo. El recelo y prevención ante las “sectas” y los “gurus” actual es una versión atemperada de la misma manera de pensar y mirar.

El peligro del lujo sibarita. El historiador Robin Lane Fox, biógrafo de Alejandro el Magno, puso de relieve en su no menos magna obra El mundo clásico una cuestión crucial del pensamiento europeo que arranca del imperio romano: la actitud ante el lujo. A pesar de ciertas películas, de la historia de Mesalina y de algunos excesos, la sociedad romana era puritana. Se suponía que las mujeres casadas eran enormemente recatadas y que las prácticas homosexuales masculinas estaban reglamentadas estrictamente respecto a roles de dominio o sumisión relacionados con la clase social o la calidad personal. Desde aquel lugar y momento histórico de Europa, las sociedades orientales del Asia Menor y más allá eran vistas con una mezcla de curiosidad y rechazo. El rechazo era hacia el poder absoluto de los sátrapas y el cultivo del lujo y el exceso; la combinación de autoritarismo discrecional y prodigalidad material y sensual era vista como una sola cosa por la mirada romana, estructurada por el respeto al derecho y asentada sobre la concepción democrática de la cultura griega. El pueblo era especialmente sensible hacia las ostentaciones de lujo, que era asociado con la tiranía, y los políticos debían ser vigilantes a este respecto. La combinación de fama, aristocracia y poder económico y político en las parejas matrimoniales de Isabel Preysler, más su origen y aspecto oriental, nos remiten inconscientemente a ese sentimiento que forma parte de los fundamentos de nuestra civilización. Pequeños caprichos como unos bombones de calidad, o productos de porcelana de gusto más bien dudoso, por citar el material que anuncia Isabel, son vistos como lujos por esa mirada hipócrita.

Deseo y rechazo ante el lujo y la molicie. Siguiendo con el punto anterior, se rechaza a Isabel Preysler que no trabaje y que se beneficie de las comodades que le proporcionan sus maridos. Exactamente como han hecho miles y miles de mujeres casadas a lo largo de la historia. Parece reprochársele que no se gane la vida con su propio esfuerzo, y con ello se da a entender que es una mantenida: consolídase así el cliché de prostituta de lujo, con lo que se activa el prejuicio contra el lujo y la molicie. Pero que trabaje o no no añade ni quita nada a la honorabilidad de una esposa, igual que que tenga un buen pasar o que deba de hacer cábalas para llegar a fin de mes. Si lo hiciese nuestra moral pública precisaría una minuciosísima revisión. Por cierto que hacer publicidad o posar para fotografías a publicar en revistas es trabajar. Y una sesión fotográfica o un rodaje no es precisamente un descanso, como los no profesionales imaginan.

Nunca me ha gustado Julio Iglesias; lo que representa el marqués de Griñón está en las antípodas de mis ideales; Miguel Boyer resulta para mí una persona tan intelectualmente interesante como políticamente omitible. Nunca me ha interesado la vida de Isabel Preysler, ni la privada ni la pública, más allá de que consiguiera la adhesión devota de mi querido y añorado amigo Terenci Moix, chévalier servant suyo en los últimos años de su vida. Sé, por él, que Isabel guardó en su álbum de recuerdos algún artículo que publiqué sobre ella. No fueron muchos, tampoco ella me interesaba excesivamente como personaje. Estuve atento a su trayectoria cuando fui director de la revista Indiscreta y cuando publiqué una sección semanal “del corazón” en El Periódico mano a mano con mi amiga Pilar Eyre. Lo que sí me interesa es descubrir que cierta mirada popular es profundamente reaccionaria y permanece como tal siglo tras siglo.

“¡Colombia vive!”, un relato de mi viaje en el libro “Viajar, sentir y pensar”

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El libro “Viajar, sentir y pensar” es una obra colectiva, coordinada por José Manuel Pérez Tornero y Santiago Tejedor, y publicada en la colección Cuadernos Livingstone de la Editorial UOC, que reúne 32 relatos de viajes a cargo de otros tantos autores, entre los que se encuentran firmas tan destacadas como Luis Pancorbo, Jordi Serrallonga, Pepa Roma, Plàcid Garcia-Planas, Gabi Martínez, Jaume Mestres, Fabio Tropea, Lluís Pastor, Mariano Belenguer o Pere-Oriol Costa. Cada relato está dedicado a reflexionar sobre una emoción determinada, relacionada con la experiencia de un viaje relacionado.

La obra incluye un relato mío, titulado “¡Colombia vive!”, relacionado con la emoción del odio, que está inspirado en un viaje que realicé a aquel país, en el marco de una campaña de solidaridad con la izquierda colombiana, que en aquel momento sufría una verdadera masacre en un fuego cruzado a cargo de los narcotraficantes, las fuerzas paramilitares y determinados sectores del ejército. Se trata de una narración periodística que resume mi experiencia en medio de un pueblo notable, probablemente de entre los más cultos del mundo, que fue una verdadera experiencia iniciática respecto a los pueblos de América latina:

“Si alguien ha escuchado o leído la expresión “energía telúrica”, en su sentido poético y vitalista, y no ha estado en América del sur, solo conoce su significado de oídas. Poner los pies en tierra de Colombia y hallar que el cuerpo se sumerge en un medio vital diferente al conocido es instantáneo. El Nuevo Mundo americano no fue solamente una expansión geográfica y espacial del horizonte vital de los habitantes del mundo viejo, sino literalmente un mundo distinto al habitado hasta aquel momento. Recorre desde entonces las venas abiertas del continente europeo un anhelo dificultosamente expresado que parece una añoranza de aquella dimensión insólita hallada en el contacto en la tercera fase sucedido a fines del siglo xv: la añoranza de una vida intensamente vivida y experimentada con todos los elementos del propio ser a la vez: cuerpo, espíritu y energía, abriendo así espacio para que el alma pueda expresarse y salir al encuentro del alma del mundo, esa anima mundi intuida por
sabios milenarios y que en su aspecto más contundente se expresa de manera ígnea”.

Los beneficios de la obra están dirigodos a la Fundación Tarahumara José A Llaguno ABP, que tiene como objetivo promover el desarrollo comunitario de la Sierra Tarahumara, donde habita el pueblo indígena mexicano del mismo nombre. Por eso os animo a adquirir el libro, aunque os adjunto un PDF del original, para que podáis leer entero mi relato, que comienza en la página 161.

Comprar “Viajar, sentir y pensar”.

Original en PDF:

Viajar, sentir, pensar

 

 

Ni truco ni trato: cuando hablamos mal al querer hablar bien

Se atribuye a la televisión múltiples “influencias” sobre los espectadores y la ciudadanía en general, cuando lo relevante no es “lo que la televisión le hace a la gente sino lo que la gente le hace a la televisión”, como dijo Umberto Eco. O lo que la gente hace con la televisión, a mi entender. Una de las cosas que la gente hace con la televisión es uniformizar su lenguaje en cierta medida. Es curioso observar como muchas personas adoptan modos y giros difundidos por los estándares lingüísticos televisivos al mismo tiempo que resultan impermeables a lo aprendido en la escuela. Un observador atento comprobará como muchos adolescentes reproducen los defectos de lenguaje de sus padres, aprendidos en la familia (“asín”, “compremos”, “alborto”), permaneciendo inasequibles al mismo tiempo a la instrucción escolar e incorporando en cambio coloquialismos erróneos de la televisión.

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La ponencia de Josep Fontana en el simposio Espanya contra Catalunya

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La revista Sin Permiso ha reproducido la conferencia inaugural del historiador Josep Fontana en el congreso España contra Catalunya: una mirada històrica (1714-2014), celebrado en Barcelona el pasado 12 de diciembre, y que ha sido objeto tanto de críticas fundamentadas como de reacciones nerviosas ante el proceso de autodeterminación de la nación catalana. Lo podéis descargar en PDF en el enlace de más abajo.

La conferencia del profesor Fontana comienza así:

La mayor de las pérdidas que sufrió Cataluña como consecuencia de la derrota de 1714 fue, en mi opinión, la de un proyecto político que, en el transcurso de más de cuatrocientos años, desde las Cortes de 1283 hasta las de 1706, había elaborado un sistema de gobierno representativo que, con la democratización que había culminado con las cortes de 1702 y 1706, figuraba entre los más avanzados y democráticos de Europa, según habría de reconocer el propio Felipe V al justificar su voluntad de destruirlo con el argumento de que los catalanes, después de lo que habían conseguido en las últimas Cortes, tenían más libertades que los ingleses con su gobierno parlamentario.

El miedo a que ese sistema pudiese conducir a la creación de una república, como temía el onde de Montemar, quien afirmaba que los catalanes eran “idólatras en sus privilegios, con unos visos de república en su media libertad, que si no la han logrado entera, no se dude que lo han pretendido, no estaba justificado. El republicanismo aparecería en los momentos finales de la resistencia, hacia 1714, en un clima de exasperación, cuando se sabía que Felipe V no aceptaba hacer ninguna concesión con respecto a la conservación del sistema político catalán.

Terminado de leer el trabajo de Josep Fontana, uno se siente como si no hubieran transcurrido 300 años.
Espanya y Catalunya: 300 años de historia, por Josep Fontana. (PDF).
Foto: Josep Fontana, por Marcel.lí Sàenz.

És necessària una nova batalla cultural

Aquest text és la transcripció de la intervenció de Zygmunt Bauman en l’esdeveniment«Dilemes  socialdemòcrates», en el context de la inauguració de l’exposició «Els començaments amb Lassalle: la socialdemocràcia a Polònia i Alemanya» , que es va realitzar a la ciutat de Wroclaw, Polònia, el 22 de juny de 2013. Bauman, sociòleg, és un dels més grans pensadors de la societat actual.

Per una relectura adulta de Harry Potter (carta a un alumne)

Benvolgut alumne i amic,

No sé si cal tancar l’etapa Harry Potter de la teva adolescencia. Potser seria milor fer-ne una relectura a partir de la nova situació adulta, amb l’esperit obert i aprofundint en la gran riquesa simbólica, filosófica i ética de la saga. Per orientar-t’hi, caldria que llegíssis El héroe de las mil caras, de Joseph Campbell. Aquesta és una obra cabdal per entendre quina és l’història eterna que hi ha al fons dels relats heroic-simbòlics. Aquest antropòleg va fer una lectura molt acurada de Vladimir Propp, un investigador que, als inicis del cinema, es va submergir en els contes tradicionals rusos per tal de trobar-hi les constants (quan estudiïs semiótica ja t’hi trobaràs). George Lucas es va inspirar en l’obra de Campbell; va pasar una temporada a casa seva abans d’escriure La guerra de les galàxies.

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Pues claro que se venden libros

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A nadie le amarga un dulce ni le fastidia que le den la razón. Las cifras de resultados de la Setmana del Llibre en Català recientemente celebrada parecen dársela a mi artículo Tendrían que cerrar más librerías en el que sostenía mi argumento de que si algunos de estos establecimientos cierran no es solamente por las cargas que soportan en cuanto a alquileres sino por su incapacidad de adaptarse a los cambios en el uso del comercio al detall, ciertos nuevos hábitos urbanos relacionados con ellos y sobre todo la demanda real de un público lector creciente.

Sí, un público lector creciente. En contra de lo que suele proclamar la jeremiada general, hoy día se leen y se compran más libros que nunca. Es el resultado del éxito de la alfabetización generalizada, de la escuela pública y de la realización de un viejo sueño del movimiento obrero: el acceso del pueblo a la lectura. A pesar del injusto y escandaloso aumento del IVA sobre los productos culturales y del callejón sin salida que el sistema de costes de la industria editorial, quien no se compra un libro es porque no le da la gana, pues le cuesta menos que los cubatas o las birras que se toma con sus amigos al salir del trabajo.

Dicen los gestores de la Setmana del Llibre en Català que este año han aumentado un 7,5% las ventas y que sus ingresos totales han sido de 210.000 euros, por 14.000 libros vendidos en una semana, según reza una nota difundida por Europa Press. Eso no es moco de pavo. Catorce mil libros vendidos en una semana a pesar del Sálvame, del Pronto, del furbos y de las motos. Y además en una lengua que sigue siendo minoritaria en el propio país. Que suenen, pues, las campanas y que cesen las lamentaciones.

Entonces, veamos: si aumentan las ventas un 7,5% en ese certamen y periodo ello es indicativo de que existe un potencial de crecimiento de ventas en el sector del libro. No se puede decir que no se venden libros: se han vendido 14.000 volumenes en esa convocatoria. Entonces, ¿cuál es el problema? Pues, entre otros, lo que yo indicaba el otro día: que los establecimientos libreros no están satisfaciendo de manera suficiente una demanda existente.

La Setmana del Llibre en Català ha venido a demostrar una vez más que el buen paño en el arca no se vende. Ha sido la convocatoria de una fiesta ciudadana con exposición, actividades, entretenimiento y divulgación la que ha atraído a los lectores hacia una oferta comercial. Las librerías deben, pues, de dejar de ser almacenes de libros con mostradores llenos de novedad para hacer funciones de centro cultural, como muchas de las que funcionan ya así. Las librerías de las capitales de comarca han sido ejemplares en este sentido durante muchos años. Una librería no puede ser un corteinglés de libros en pequeño (aunque las secciones de libros de El Corte Inglés son ampliamente visitadas y sus cajas facturan buenas cantidades cada día). Todos están de acuerdo en que hay que acercar el libro al ciudadano, pero remangarse para hacerlo es harina de otro costal. Los de la Setmana del Llibre en Català lo han hecho y han aumentado ventas.

Cada vez que alguien me diga que las librerías cierran porque no se venden libros lo voy a poner mirando para… la plaza de la Catedral.

 

Tendrían que cerrar más librerías

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El otro día mantuve una conversación con mis amigos de Facebook referente a lo difícil que resulta hacer bien el oficio de librero, a partir de mi compra en La Central de la calle Mallorca, excelente librería donde fui excelentemente atendido como siempre. Mi experiencia es que cuando una librería cierra no es porque la amenace un nuevo inquilino con más posibles para pagar el arrendamiento del local sino porque ya la han abandonado sus clientes. Y les abandonan sus clientes en un tiempo en que, diga lo que diga la superstición popular, se lee más que nunca y se siguen vendiendo libros, muchos libros incluso en un panorama de aparición de novedades excesivo que descontrola cualquier planteamiento racional que el librero desee hacer.

Pero el problema está en la colusión de una industria que se está metiendo en un embrollo fatal motivado por unos costes insostenibles y la falta de vocación, interés y excelencia de los dependientes de librería y del planteamiento del propio establecimiento. Sin embargo, según mi experiencia (gasto una burrada de dinero en libros cada mes, en La Central, Laie, Claret, Abacus, Amazon y otros) tendrían que cerrar más librerías. Lo que sigue es el relato de mi último episodio como cliente: comprar la revista Cuadernos, que publica en papel el periódico digital eldiario.es. Es una publicación de gran calidad que sólo cuesta 5 € y que viene a llenar, con Alternativas Económicas y Mongolia, el lugar que antes ocupaban Cuadernos para el diálogo, Triunfo y Por Favor.

Primer día. Salgo de casa, en las afueras de Sitges, donde vivo,  y me llego hasta el centro del pueblo. Voy a la caja de ahorros, compro el pan, son las 9.30. Me acerco a la librería donde venden Cuadernos, según indica la lista de puntos de distribución de eldiario.es. Está cerrada, no abren hasta las diez. Volveré otro día, hoy no puedo volver a desplazarme desde la urbanización hasta el pueblo.

Segundo día. Como prontito y vuelvo a acercarme al centro del pueblo para hacer mi adquisición. Vuelve a no ser posible, la librería no abre hasta las 17.30. Abren a las 10 de la mañana, cierran a las 13.30, se toman ¡cuatro horas! para comer y vuelven a abrir a las 17.30; tres horitas más y a las 20.30 plegan. Soy partidario de respetar el horario del comercio tradicional. Pero a estas alturas no sé si una librería es un comercio tradicional. ¿Por qué? Porque un comercio tradicional se distingue por mimar a sus clientes para que esa proximidad vaya en detrimento de otras ventajas que ofrezca la competencia.

Tercer día. Consciente de los horarios de apertura y cierre, consigo esta vez franquear la puerta del establecimiento y el dependiente, atento y amabilísimo, me informa de que, efectivamente, suelen vender Cuadernos pero que en este momento… no la tienen. Disponen de ella en su otra tienda, en Vilanova, y la pueden traer al día siguiente.No puedo volver al día siguiente porque estaré en Barcelona, solamente podré regresar dos días después. Nadie propone pegar un telefonazo a la sucursal para que, como Vilanova está a 9 km de Sitges, unos 15 minutos en una motillo conducida por un aprendiz bastan para traer la revista mientras yo aprovecho para hacer alguna otra gestión, de modo que en media horilla más me llevo la revista a casa. Pero no. Lo más probable es que no haya aprendiz, como en todas partes.

Cuarto día. Éxito total: llegué, vi y compré. Pero… otro cliente indaga sobre un título que está buscando. No lo tienen. Sí, podrían encargarlo. Llamada al distribuidor, quien informa de que el libro requerido podría ser enviado y recibirlo la librería local dentro de una semana o diez días. El libro vale 40 €. A la distribuidora no se le ocurre ofrecer enviarlo rápidamente en un courier para que el cliente lo tenga al día siguiente, y el librero tampoco ha pensado en decirle, majo, son 40 moniatos de venta que no me quiero perder, de manera que ahora sales pitando para MRW, corazón. El señor que esperará probablemente un libro durante diez días ignora seguramente –es mayor– que Amazon se lo podría servir en tres o incluso dos.

Sí, cierran librerías, y tendrían que cerrar muchas más. No por culpa de Amazon o MacDonalds sino por un sector que en parte se ha descontrolado, en parte se ha vuelto loco y en parte sestea.

(Ilustración: portada de Cuadernos de eldiario.es, codiciado objeto de mi deseo que tardé cuatro dias en obtener de una librería).

Un altre geni oblidat: Jordi Fornas

jordifornas

Ha estat un nou comentari al post sobre Oriol Maspons el que motiva aquest nou article. Hi mencionava “un altre mestre menystingut i oblidat, el gran, magnífic i genial Jordi Fornas (em puc permetre la passada qualificativa perquè em quedo curt)” i és la seva filla qui em fa l’honor d’aportar-hi el següent:

“Magnífic article! Aquestes persones incòmodes, que no segueixen el rotllo al govern de torn, sempre són els grans oblidats. I a vegades, només a vegades, els mitjans de comunicació se’n fan ressò, normalment quan moren. En el cas del meu pare (Jordi Fornas) ni això, les úniques referències que van aparèixer van ser a la xarxa. Moltes gràcies per les teves paraules parlant d’ell. Una abraçada, Noemi Fornas”.

Això, per a que ens entenguem, és com si la filla de Paul McCartney m’hagués elogiat un article sobre els Beatles. Perquè Jordi Fornas va educar la mirada de tota una generació de gent inquieta de la mateixa manera que ho va fer Oriol Maspons. Hi ha quatre obres fonamentals de Jordi Fornas com a dissenyador gràfic: les cobertes dels discos d’Edigsa, la col.lecció de novel.la negra La cua de palla, les portades dels llibres d’Edicions 62 i el disseny de la revista Serra d’Or. Es difícil fer-se una idea del que aquest treball podia representar a ulls d’un noi de 15 anys a la meitat dels anys 60. En un món lleig, brut i violent, desordenat i sense horitzons, en el que la teva família, amics i veïns eren els perdedors de la història, sense accés al benestar i la cultura, els dissenys de Jordi Fornas representaven una esperança: la plasmació gràfica i ideal del món en el qual un aspirava a viure. No és exagerat: aquella línia gràfica era hereva de la Bauhaus i la seva voluntat civilitzadora, i Fornas, que a més era un gran pintor, tenia consciència de la seva responsabilitat com a artista. L’ordre i la claredat de la tipografia –va ser un mestre en la utilització de la lletra Helvètica, especialment en caixa alta– eren una bufetada a la cara del món voluntària i violentament desordenat en el que viviem i una illa de llibertat creada autònomament (utilitzo a posta l’expressió pròpia de l’estratègia política d’aleshores del Partit Socialista Unificat de Catalunya per a anomenar com el poble anava apropiant-se d’una nova manera de viure sota el franquisme).

Jordi Fornas i Ricard Giralt-Miracle han estat els dos gegants del disseny gràfic a Catalunya. Per bé que certa mirada “camp” que no es confessa com a tal es recrea en el cartellisme a la manera de Ramon Casas, són aquests dos grans pintors (el segon, gravador) i tipògrafs els que parlen el llenguatge de la contemporaneitat. Fornas, com Giralt-Miracle i Gustau Gili, el gran editor que va publicar el millor en arquitectura i disseny, era un home cultíssim. Hi ha petits detalls molt importants: quan Edicions 62 l’hi encarrega el disseny de La cua de palla, col.lecció de novel.la negra que vol dur a Catalunya l’experiència de la Serie Noire de Gallimard, ell sap que a Itàlia la novel.la policiaca es diu “giallo”, és a dir, groc (i la novel.la negra, a França, és un “polar”). De manera que encara avui, la Setmana Negra que organitza la llibreria Negra i Criminal encara publica cartells anunciadors basats en el disseny de Fornas al.lusiu al giallo, la lletra Helvètica i la fotografia cremada al revelat (a més de dissenyador i pintor el mestre era un gran fotògraf).

Es queixa Noemí Fornas que quan el seu pare va morir, al setembre de 2011, cap mitjà es va fer ressó de la seva desaparició, tret d’internet (i de la revista El Temps, amb un article de Lluís Bonada, erudit i home sensible). El passat mes de març, el museu de Montserrat presentava una antològica del Jordi Fornas pintor. Jo em conformaria amb que la gent d’avui obrís els ulls a partir de la llum encegadora que projecten les seves obres. A mi em va ajudar; quan he fet de dissenyador periodístic –a Diario de Barcelona, la revista Canigó o El Periódico de Catalunya– el que vaig aprendre mirant el seu concepte de la tipografia, l’ús dels espais blancs, les noves maneres de parionejar blocs tipogràfics ha estat de valor incalculable per a mi.

Però sobre tot, el valor que va representar tenir-lo com a mestre de vida, desconegut, a distància, per a mantenir l’esperança i veure ben clar que un món més clar, just i joiós era possible, perquè ja l’havia creat ell.

Per saber més de Jordi Fornas, un blog dedicat a la seva memòria i obra

Més de mil persones han llegit l’article sobre Oriol Maspons

Les estadístiques d’aquest blog diuen que 1.017 persones han llegit l’article sobre l’Oriol Maspons que hi he publicat (dades fins les 15.30 h del 16 d’agost de 2013). A tots ells, el meu agraiment, no tant per haver-me llegit (que també) sino per haver ajudat a que la memòria del gran fotògraf es consolidi i faci que el recordem com al gran artista que era.

He tingut també l’honor que la seva vídua, la senyora Coral Majó hi posés un comentari que diu:

“Sóc Coral Majó, la dona del Maspons, tristement tant recordat despres de mort, t´ens rao en que els becaris que possen a escriure sobre tot en el mes d’agost no tenen ni idea de res, ni tan sols de documentar-se bé, La Vanguardia era una vergonya, diu que li agradaven els toros; MAI. Referent al teu interessant article crec que ho has definit bastant bé, et felicito i gràcies per recordar-lo encara que m´hagues agradat més que l´haguéssin valorat abans”.

La difusió a Twitter i els comentaris a Facebook també han estat considerables. Aprecio especialment els que s’han produïr al mur de la fotògrafa Colita, amb els seus amics.

Tant de bo que el record dels amics que ens han precedit en la vida i ens han deixat serveixi per a fer d’aquest món un lloc més humà i més lliure.

Oriol Maspons i el perquè de tot plegat

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La palma l’estimat Oriol Maspons i plaf, passa el que havia de passar: “muere el fotógrafo de la gauche divine”. Uns collons, estimats (fuck off, my dear). El periodisme té un problema i no és ni internet ni els diaris de paper, sino els empresaris que contracten crios per fer feines de grans. El resultat són diaris i websites informatius fets per crios que no interessen els crios perquè la canalla s’entretèn amb coses més divertides. Això no és un repàs als periodistes joves sino als empresaris vells, que s’entengui bé. Però el cas és que les redaccions dels mitjans estan formades avui per persones que quan mor Oriol Maspons recorden les fotos guapes de l’època de Bocaccio i les dels reportatges que feia amb el Luis Cantero. Però Oriol Maspons era, ai, el pare de la fotografia moderna contemporània de Catalunya, en el camp del fotoperiodisme, la foto d’estudi i la publicitat. Oriol va ser el pare paridor de tots els fotoperiodistes que han vingut desprès.

Vaig descobrir Oriol Maspons com a autor de les fotos de les magnífiques portades dels discos de la nova cançó publicats per Edigsa: el d’Al vent de Raimon, per exemple. Les fotos lluïen més perquè el disseny de les cobertes estava fet per un altre mestre menystingut i oblidat, el gran, magnífic i genial Jordi Fornas (em puc permetre la passada qualificativa perquè em quedo curt). La foto que Maspons fa tot presentant plegats el nucli inicial d’Els 16 Jutges en un poster és més eloqüent que qualsevol text declaratori de Josep Maria Espinàs (entre altres coses, perquè l’advocat poeta sempre mira pel retrovisor, en afortunada frase d’Arturo San Agustín). Maspons ha estat un observador de les diferents realitats que el nou estat sorgit de la victòria de Franco ha anat desplegant, en un i altre sentit. La mirada de Maspons s’interessa per els tímids indicis de civilització de que sorgeixen en un país reconstruit a sang i foc per un exèrcit vencedor: cultura, utilitat, bellesa, amabilitat, i alhora, per la persistència de la misèria i l’endarreriment que el nou ordre no pot eradicar. La mirada de l’Oriol, en aquella època, és lúcida en aquest sentit: sap que el franquisme no pot acabar amb la misèria i la desgràcia perquè se sustenta en la violència estructural i la violència explícita de les armes, i sap alhora que la capacitat creativa de la gent por alleugerir el pes obscé d’aquesta violència. D’aquí vé la seva lucidesa, malentesa pels qui creuen que era un cronista de la gauche divine.

Oriol Maspons orienta la seva mirada en 360 graus i aviat s’adona que per ser professional cal sel.leccionar. Fa en el camp de la fotografia, ras i curt, el que en la literatura fa Francesc Candel, però abandona. La seva agudesa ha descobert el truc de l’absurd franquista: mantenir aparences mel.liflues per sobre d’una realitat violentament cruel. I això el cansa: mira cap a la publicitat, la foto d’estudi, i troba allà la manera de fer quelcom més que “retratos”; la seva agudesa funciona tous azimuts. Hi ha comentaristes que creuen que Maspons va tocar el gènere frívol per una certa deixació de funcions, una manera d’abaixar-se per tal d’amagar-se rere una màscara frívola. Nanay. L’Oriol buscava públics majoritaris sense els quals no és possible instal.lar discursos hegemònics (el cas de TV3 en l’inici del pujolisme). No; ho va fer tip de la racaneria dels gestors i petits empresaris impulsors de la nova cultura catalanista dels anys 60.

He dit que Oriol Maspons va ser el pare del fotoperiodisme català contemporani. Ho va ser no només per raons d’imatge sinó per actitud professional. La fotografia de premsa, als anys 60 i 70, estava ocupada per un clan que impedia noves incorporacions: els germans Pérez de Rozas, Postius, Brangulí, Merletti. Nicolás González es va incorporar molt més tard al TeleeXprés i va permetre que un joveníssim Pepe Encinas li revelés els carrets. Maspons, Ubiñá, Miserachs i altres grans artistes tenien vetada la premsa diària, i només la revista Serra d’Or, publicada per l’Abadia de Montserrat, els donava accés a la premsa periòdica.Maspons va exercir un mestratge integral que va donar com a fruit l’eclosió de mestres de la fotografia com la gran Colita, amb una generositat envers ella incomparable.  Les “empreses culturals” del catalanisme resistent eren iniciatives voluntaristes que s’aguantaven perquè la gent no cobrava. Això es justificava per la “militància”, però la consolidació de la situació va afeblir enormement la cultura catalana en el moment que havia d’emergir de la dictadura. I, cal dir-ho, el paternalisme dels directius d’aquests productes culturals amagava un sectarisme que Déu n’hi do. Oriol Maspons va fugir de tot això plegat i va trobar refugi en aquest redós de la gauche, on la gent no només t’apreciava sinó que pagava la teva feina. Maria del Mar Bonet va publicar noséquants discs amb Edigsa però només va triomfar quan la va produïr Alain Milhaud amb Bocaccio Records; Joan Manuel Serrat va arribar a ser qui és quan va enregistrar amb Zafiro i el va representar Lasso de la Vega. Oriol Maspons va ser l’equivalent. L’estat actual del diari Avui és l’exemple del camí que van abandonar, i l’aprimament de TV3 i Catalunya Ràdio en l’actualitat, l’exemple de com aquella actitud miserable persisteix.

De manera que Oriol Maspons no era fotògraf de la gauche divine sinó un professional al qual les indústries culturals vinculades a l’ambient de Bocaccio pagaven amb la justícia que no ho feien les que es reclamàven del catalanisme explícit. L’etapa d’Interviu va venir desprès, i va ser aleshores quan l’Oriol va entendre una cosa fonamental: no era que ell, com a fotògraf, ostentés una mirada frívola, sinó que, com a professional de la fotografia, es parapetava rere un discurs suposadament frívol per a preservar la puresa de la seva mirada. Deixo aquí la qüestió per a que la gent que en sap, com Colita, pugui dir-ne la seva. Però l’extrema gasiveria dels “empresaris” catalanistes de l’època la recordarem tots els que vàrem tractar-hi.

Fotografia: Els Setze Jutges, per Oriol Maspons.

ACTUALITZACIÓ: El blog Paios Catalans, que publica col.laboracions de periodistes molt representatius de la professió, reprodueix l’article sobre Oriol Maspons. Albert Cuesta, expert en tecnologies de la comunicació i col.laborador del diari Ara, el recomana a Twitter (@albertcuesta) i diu que era “necessari”. Moltes gràciesa tots, companys!

Condenan a Arturo Pérez-Reverte por plagio

El escritor Arturo Pérez-Reverte debe pagar 212.528,94 de euros de indemnización por haber plagiado el guión del film ‘Gitano’, estrenado el año 2000. Según publica la revista Interviu, Pérez-Reverte se apropió de la historia creada por Antonio González-Virgili con la collaboración del escritor Juan Madrid, que se estrenó en 1996 con el título de ‘Corazones púrpuras’. Pérez-Reverte comparte la multa con el director i coguionista de ‘Gitano’ Manuel Palacios González. Se ignora si después de la sentencia el creador del capitán Alatriste se mostrará tan chulo como de costumbre.

Ens deixa Toshi, l’esposa de Pete Seeger

Un dels personatges més impressionants que he conegut en la meva vida periodística ha estat Pete Seeger. L’he entrevistat les tres vegades que ha vingut a Barcelona i vam establir una bona relació. Vaig tenir la sort de fer que es coneguéssin ell i en Xesco Boix i vam menjar –literalment– del mateix plat a un bar de menjars d’Hostafrancs; cigrons amb ou dur. Ara m’assabento que ha mort Toshi, la seva esposa de tota la vida, als 91 anys. Pete en té 94. Comparteixo amb ell les idees, les militàncies i moltes actituds davant la vida. I formem part tots dos de la Unitarian Universalist Association d’Estats Units. Al meu portal informatiu explico qui era l’estimada Toshi.

Ni truco ni trato pero a favor de la fiesta de Halloween

Cada año por estas fechas, la misma polémica: a favor o en contra de la celebración en nuestras tierras de la fiesta de Halloween. En contra: los que creen que es una simple acción comercial con fines consumísticos, una muestra de otra cultura ilegítimamente trasplantada, una costumbre que irá en demérito de la cultura folklórica propia. A favor: los que piensan que es una fiesta divertida y un buen motivo para una alegre celebración familiar.

Esta vez, sin embargo, los disidentes del Halloween de importación han objetado la fiesta con un lema que he visto en alguna ilustración publicada en Facebook: “Ni truc ni tracte”. Y se me han erizado los pelillos del antebrazo antes de encomendarme a San Berlitz. No se trata de ningún truco ni de trato alguno. Simplemente, de una traducción apresurada o adaptada a las exigencias del doblaje de las películas.

La frase que pronuncian los niños americanos al llamar a la puerta de un vecino, “trick or treat” no significa en absoluto “truco o trato”, aunque esta sea, a primera vista, la traducción de ambas palabras. Los traductores conocen bien las trampas que tienden los “falsos amigos”, pero los adaptadores de películas para el doblaje tienen que hacer frente a exigencias que van más allá de la mera traducción, ya que deben ajustar las palabras traducidas a la vocalización de los actores que aparecen en la pantalla para que se mantenga la sincronía entre imagen y voz. Eso explica la traducción aparentemente literal de trick por truco y treat por trato.

Pero los niños angloparlantes no aluden a truco ni a trato alguno. Trick significa también jugarreta: “to play a trick”, gastar una faena a alguien, por ejemplo. Y treat es un coloquialismo para decir chuchería o golosina. De modo que lo que dicen los niños que juegan en Halloween es “jugarreta o chuche”, es decir, o me das una golosina o hago una travesura en el patio de tu casa. Así se entiende la frase popular, que se ha venido repitiendo miméticamente a partir del cine sin que nadie hasta el momento se haya molestado en explicar en qué podría consistir el famoso truco que se incluye en la disyuntiva.

La fiesta de Halloween tal como la celebran los niños anglosajones en barrios y vecindarios es una reminiscencia de una parte de la cultura popular que está transformándose o desapareciendo. El juego en la calle, en los espacios abiertos, la interacción niños-adultos con la travesura de por medio; la transmisión oral de juegos, dichos y narraciones; la emulación del atrevimiento, el juego valiente y la burla. La pedagogía modernísima ha querido acabar con esos componentes de la dimensión iniciática de la infancia pero se ha encontrado con que otros factores se le han adelantado: la motorización de las ciudades, el individualismo aislacionista, la aparición de nuevos peligros en los espacios públicos (o no tan públicos: los niños de mi edad sabíamos perfectamente que cerca de las atracciones había pedófilos, los teníamos identificados y sabíamos como evitarlos o reaccionar ante ellos. Gracias precisamente a la autonomía personal que nos había proporcionado el juego valiente y la travesura). Deberíamos, pues, alabar esta fiesta anglosajona en lugar de denostarla. El problema es que su traducción entre nosotros se hace mediante los canales comerciales, en parques temáticos o fiestas organizadas por el negocio de la hostelería. Pero no me parecería nada mal que Halloween se instalase entre nosotros si ello llevase a los niños a salir de las madrigueras en que sus padres les mantienen, a ir de puerta en puerta haciéndose los descarados ante los mayores y a jugar en grupo con disfraces, pinturas y cacharros domésticos. Sería una vía para recuperar esa tradición inffantil del juego valiente que la cultura popular propia desea recuperar y a veces no sabe cómo.

Porque jugar a Halloween es muy divertido y la fiesta de Tots Sants es un rollazo. Y los que critican Halloween diciendo que es una estrategia comercial no se deben haber fijado en los precios que las pastelerías ponen a los panellets.

El Ecce Homo de Borja y la alquimia de las multitudes

No puedo resistirme a la tentación de escribir sobre la serpiente de verano de 2012, la restauración fallida del Ecce Homo de Borja. Quizás los lectores más jóvenes ignoren qué es una serpiente de verano porque la expresión no les suena; tales ofidios han desaparecido de la escena informativa desde que el mundo se ha mundializado y todo tipo de noticias está disponible las 24 horas del día. Cuando yo era un periodista principiante, el verano era una estación de sequía noticiosa, los periódicos llevaban menos páginas y a menudo las anécdotas eran elevadas a la categoría de reportajes y los episodios triviales ocupaban mayor espacio del habitual. Aún no se había descubierto la no noticia como elemento articulador del producto informativo, tal como lo practica ahora la televisión, y no sólo en los espacios de entretenimiento: la serpiente de verano se pasea como Pedro por su casa por las redacciones todos los días del año.

Por eso me agrada la aparición de la presente. Me recuerda mis tiempos de becario en la redacción del Diario de Barcelona, a principios de los 70, donde tenía asignada, entre otras tareas, la cobertura de este tipo de acontecimientos: irrisorio el principiante, irrisoria la materia. Entonces se trataba de sacarle punta al asunto y convertir la no noticia en un buen relato, con acidez crítica o humor chispeante, según conviniera. A veces te tocaba un caramelo como unas supuestas apariciones milagrosas en Santa Coloma de Gramenet (el caso de la virgen Conchita) y otras veces la materia era huidiza, como el supuesto fantasma de la Esquerra de l’Eixample, al que muchos vecinos dijeron haber visto caminar por los terrados pero al que nunca logramos pillar. La mayor parte de las veces echábamos mano de temas y personajes socorridos, verdaderas serpientes domésticas, como entrevistar a Vicentet del lleó, el concejal Vicente Febrer, propietario de una tienda de motos en Sants, ex luchador de lucha libre, que lucía como mascota en su negocio un flamante león, o bien hacer una cobertura de la bendición de vehículos por San Cristóbal. La serpiente de verano resultó sernos muy formativa: en tareas de mesa, valorar la no noticia sin exagerarla pero dimensionándola un poco más, y volverla interesante en la redacción; en la calle, dándole la vuelta al asunto convirtiendo un tema inane en base para una narración divertida.  Lo vimos luego en manos de Tom Wolfe, le llamaron nuevo periodismo y se hicieron famosos hinchando lo que los jóvenes periodistas pelanas españoles asumíamos como tarea obligada y oscura.

Todo este tipo de posibilidades se ha desvanecido con la desaparición del reporterismo de los medios de comunicación. Hay muchísimas noticias disponibles hoy día pero muy poco periodismo. Véase que el propio Carles Porta, a raíz de su publicación sobre el crimen de Fago, ha declarado repetidamente que de entre la multitud de reporteros que acudieron a cubrir el caso fue el único que se alojó en una pensión del pueblo y anduvo entrevistando a los implicados. A pesar de ello, ningún jefe de sección fue obligado a dimitir en ningún medio, ningún alcachofero (de alcachofa, micrófono) fue despedido (se despide a los periodistas de verdad, en las regulaciones de empleo; los alcachoferos y cortapegadores continúan porque salen baratos y dicen amén a todo).

El caso de doña Cecilia y el Ecce Homo es un ejemplo de serpiente de verano reformulada, esta vez no por los periodistas sino por internet. No es de extrañar: si el periodismo ha desaparecido de los es a la “alquimia de las multitudes” (en feliz expresión de Francis Pisani) a quien corresponde transmutar un tema inane en oro narrativo. Ha sido el ingenio colectivo y la agudeza crítica de la mirada popular la que ha sacado punta a la anécdota para convertirla en narración. Lo que en principio era un episodio doméstico más o menos desafortunado ha devenido una interesante historia sobre, primero, las distintas maneras de mirar el arte, la incapacidad de comprensión que la mirada actual tiene sobre las claves de cierto arte sacro de antaño y la tradición iconoclasta del arte pop, y segundo, algunas claves importantes para comprender cierta mentalidad popular española y su valoración del héroe espontáneo, sincero, arrojado, convencido de tener razón,  fracasado pero comprendido en su “autenticidad” por el “pueblo llano”. Por lo que respecta a la primera cuestión, detrás de las deformaciones de photoshop que rematan la faena de la vecina, asoma el espíritu de Andy Warhol y su coloreado del retrato oficial de Mao Tse Tung; por lo que se refiere a la segunda, se trata de un estado de ánimo parecido al relacionado con Sánchez Gordillo, con hondas raíces en el culto ancestral a Durruti (que vuelven a rebrotar, en versión politizada,  con el nuevo aupamiento de Julio Anguita).

Doña Cecilia pertenece, sin que se dé cuenta de ello, a la tradición pop del Spanish Bizarro, que exhibe sus refulgentes lentejuelas en las gasolineras de tierra adentro, en las vitrinas de ciertos bares y en las portadas de algunas discografías. Pienso que el añorado Luis Carandell hubiera sacado petróleo del asunto en su Celtiberia Show y me doy cuenta de que quizás exista una veta oculta que une la fascinación ante la deteriorada pintura al fresco de la ermita de Borja y aquellas caras de Bélmez que impresionaron a las masas televidentes en los 70 y que aún esperan un estudio antropológico como Dios manda. Existe un hilo conductor entre la risotada burlona, la deformación caricaturesca, el humor agrio que brota de la desesperación, el cinismo como espíritu animador de los derrotados y la mofa vinculada a lo sagrado y la milagrería, que transcurre desde la mirada de Goya hasta Chiquito de la Calzada pasando por las charlotadas toreras.

De modo que los periodistas becarios de 1970 teníamos razón: las serpientes de verano revelan más sobre nosotros y nuestra manera de mirar que muchas de las noticias de verdad. Pero esta vez los periodistas hemos estado ausentes de la operación alquímica porque el periodismo ha sido suplantado por otra cosa, que también será interesante comprender qué es exactamente.

70 anys de Pi de la Serra, el millor cantant català de tots els temps

El cantant, músic, compositor i poeta Francesc Pi de la Serra va fer ahir 70 anys, en plena activitat artística. Fou un dels primers membres d’Els Setze Jutges i segueix essent el meu cantant català preferit. La seva personalitat artística no ha estat mai igualada, imitada ni superada. La seva música i poesia no s’assembla a cap altra i admet múltiples lectures, i se situa en tots els registres poètics. El ritme n’és part fonamental però la melodia és d’un lirisme corprenedor. Ha estat l’artista més original de la cançó i potser per això no ha estat pres com a bandera, model o líder, ni ningú ha estat capaç de concedir-li l’honor i el reconeixement que mereix sobradament.

A la meva adolescència vaig viure dos commocions musicals: descobrir els Beatles i Pi de la Serra. Als primers els vaig veure actuar en directe; al segon el vaig tractar professionalment i vam fer-nos bons amics. Quan un té 16 anys i comença a tocar un parell d’instruments, apassionat pel rhythm and blues, si es troba amb el seu artista preferit el millor que pot esperar és que li signi un autògraf. Amb en Pi de la Serra em va passar una altra cosa: em va dur a casa seva, al carrer General Castaños, em va fer sentir discs de Big Bill Broonzy, Lightinin’ Hopkins i Snooks Eaglin i em va ensenyar els rudiments de les tècniques que havia aprés d’ells, amb una paciència pròpia de la Trapa.

Poc temps més tard vaig començar a fer periodisme a partir del meu coneixement de la música, i amb els anys vaig esdevenir una de les firmes habituals en els comentaris de l’actualitat i la crítica de la cançó catalana a la premsa, tenint l’honor de compartir una mena d'”equip crític habitual” amb Albert Mallofré, Jordi Garcia-Soler i Àngel Casas. El que havia d’escriure sobre l’altíssim valor artístic de Pi de la Serra ja ho vaig fer, doncs, durant 25 anys, des de la revista Oriflama fins El Periódico de Catalunya. Però ara vull dir una altra cosa, amb motiu d’aquest aniversari.

Pi de la Serra és el membre de la nova cançó més generós i bondadós, junt amb l’Ovidi Montllor. La bondat i la generositat no són valors que cotitzin culturalment, sobre tot en una cultura que volent ser crítica ha esdevingut cínica. Si ho ets, la gent ho sap perfectament, però concedeixen les distincions als espavilats, els gasius i els cínics. En Quico no ha tingut l’oportunitat de rebutjar la Creu de Sant Jordi perquè no l’hi han ofert. A ell no l’han elevat com a guia cap a una Itaca independent perquè prèviament va proposar que el gènere humà és la Internacional, i això no es perdona mai.

Però quan la defensa de la llengua i la cultura catalana, de la democràcia política, econòmica i social significava risc de repressió, Pi de la Serra era a primera línia de combat. Va patir prohibicions, censura, foragitament del país, detencions, amenaces. Era dur però no dogmàtic: defensava el monolingüisme en la cançó però era gran amic del moviment de cançó castellana, era partidari del socialisme però acollia a casa seva a Wolf Biermann quan ja havia fugit de la RDA.

Durant la meva carrera com a periodista musical, vaig tenir l’oportunitat de tornar a en Quico la seva amabilitat, en forma de reportatges, entrevistes, crítiques, portades de revistes i tot el suport possible (la seva cançó Un dia gris a Madris la va fer arran de la seva presentació a la capital d’Espanya que jo vaig promoure). Però estic convençut que la societat catalana no l’hi ha retornat tot el que ha fet per la democràcia, la cultura i el país. Les dues-centes famílies que es perpetuen com a rovell de l’ou de Catalunya no perdonen, no obliden i no aprenen. Quan al si de la cultura catalana resistent els sectors intel.lectuals compromesos amb el socialisme es van desmarcar del conservadorisme i el nacionalisme burgés, ell era al capdavant. Quan el franquisme va desfermar la repressió més ferotge contra el moviment democràtic, ell es va situar radicalment al costat del moviment obrer, va donar suport a les combatives Comissions Obreres i va reivindicar l’aliança de les forces de la cultura i del treball per a conseguir no només la llibertat de Catalunya sinó una societat més justa en la que el treball havia de vèncer. I fins el dia d’avui això no l’hi ha estat perdonat. La venjança es diu mur de silenci.

I jo llenço una pedra contra aquest mur de silenci i dic: Pi de la Serra és el millor de tots aquells, el millor de tots nosaltres. Des del seu debut cantant L’home del carrer, al seu 70 aniversari i d’aquí a 500 anys.

(Fotografia: Juan Miguel Morales).

Josep Guardiola i la tradició jazzística amagada de Catalunya

La mort de Josep Guardiola em porta a fer una reflexió sobre la tradició de la música rítmica catalana, molt poc coneguda. Hem conegut aquest artista com a cantant melòdic, la versió nacional més propera al concepte de crooner. Va ser probablement el primer cantant comercial modern d’èxit, un èxit promogut per la ràdio –arran de la seva promoció per part de Joaquín Soler Serrano a Ràdio Barcelona– abans que triomfés Raphael, promogut a partir del seu triomf al festival de Benidorm.

Però Josep Guardiola era molt més. Va ser un dels últims supervivents de la tradició del jazz català de la preguerra. Una tradició molt poc coneguda perquè els seus membres per sobreviure van haver de disfressar-se de músics de ball horteres. Els seus mestres van ser el pare del Tete Montoliu i el mestre Jaume Planas, famós als anys 30 amb el grup Jaime Planas y sus Discos Vivientes. Aquests músics, amb una sòlida formació al conservatori, estaven fets a l’escalf del swing i van saber incorporar el latin jazz que va triomfar a Nova York, i això els va permetre ser músics per a tot, animant els balls a La Pérgola, Bolero, Emporium, Salón Rigat i tots aquests escenaris desapareguts. Guardiola ja es va fer força conegut com a saxofonista al conjunt que tocava al Rigat, on ara és El Corte Inglés de plaça Catalunya, i també era un notable violinista. El jazz el van haver d’aprendre fora del conservatori, doncs a aquest centre oficial de formació estava prohibit; com el tenia prohibit el mestre Lluís MIllet al Palau de la Música Catalana, fins que el Hot Club de Barcelona va aconseguir fer-hi el primer concert jazzístic.

Per als aficionats joves d’aleshores, el jazz era americà i francés, i no coneixiem els grans jazzistes que teniem a Barcelona. A Madrid no hi havia hagut una tradició com la catalana; allà es va popularitzar un saxofonista navarrés, Pedro Iturralde, i l’escenari era el Bourbon Street Jazz Club, impulsat per Alberto Bourbon. Era l’equivalent al nostre Jamboree, on les figures permanents eren Lou Bennet i el nostre Tete Montoliu, amb un trio que completavan Eric Peter al contrabaix i Billy Brooks a la bateria. Amb aquest trio va gravar en Tete el seu primer disc a Discos Edigsa.

Els cantants catalans no s’aproximaven als músics de jazz, tret de Núria Feliu, que gràcies al crític, periodista i musicòleg Albert Mallofré va conèixer els grans temes standard americans, i va començar a gravar temes com People, amb magnífiques versions lletrístiques del poeta Josep Maria Andreu. Andreu i el compositor Lleó Borrell van ser els autors de Se’n va anar, la cançó que Raimon i Salomé van fer triomfar al festival del Mediterrani; Borrell era un altre pianista provinent d’aquella tradició. Qui si que ho va fer era Francesc Pi de la Serra, que frequentava el Jamboree, on va conèixer el guitarrista René Thomas, que el va acompanyar en l’enregistrament de L’home del carrer, en una versió encara no superada. Pi de la Serra va ingressar als Setze Jutges no com a cantant, sinó com a guitarrista d’acompanyament de Miquel Porter, amant dels espirituals negres. Després va formar un quartet rítmic, Els 4 Gats, dedicat al rhythm and blues, el primer grup elèctric en català que va haver. Immediatament en van sortir dos més, Els Xerracs, liderats per Toti Soler i Jordi Barangé (que amb el temps es convertirien en Pic Nic, amb Jeannette Dimech), i Els Tres Tambors, amb Albert Batiste, Jordi Batiste, Josep Maria Farran i Gabriel Jaraba.

Però, en la pràctica, els veterans músics provinents de la tradició jazzística catalana de preguerra, després amagada, van ser el coixí musical de l’inici de la nova cançó. Començant pel mestre Josep Casas Augé, líder d’orquestres de ball i director musical de La Voz de su Amo, que va publicar el primer disc de les Germanes Serrano. Casas Augé, un gran catalanista, animava els cantants melòdics d’inicis dels 60 que treballaven en castellà a fer-ho en català, tasca a la qual es va afegir Salvador Escamilla, provinent del teatre i que havia actuat amb un grup vocal familiaritzat amb el latin jazz, liderat per Chano Montes i anomenat Los Millonarios de la Canción. Així vam sentir cantant en la seva llengua a noms populars d’aleshores com Francesc Heredero, Luisita Tenor, Toni Vilaplana i alguns més.

L’altre músic situat en un lloc clau va ser Francesc Burrull, que feia tasques de direcció musical per a Edigsa, a més d’Antoni Ros-Marbà (autor dels primers arranjaments de Raimon i Serrat) i que anys després ensenyaria en Lluís Llach a presentar-se en escena amb un grup musical complet. Aquesta tradició jazzística va influir els grups de rock amb formació musical, com ara Lone Star, amb el seu cantant Pere Gené, format com a pianista al conservatori, i el seu guitarra solista Joan Miró, l’únic membre dels grups dels 60 capaç de fer solos de guitarra com calia, junt amb el solista de Los Catinos, i a més virtuós del vibràfon. Lone Star van enregistrar un disc de jazz arran d’una actuació a Madrid i una altra feta a un portaavions de l’armada nordamericana.

Per als joves aficionats de l’època, els músics com en Josep Guardiola i altres, com ara Rudy Ventura, Dodó Escolà i tants altres esforçats jornalers dels escenaris, com ara en Chupi (pare d’en Toni Saigi) eren simplement patxangueros horteres. Però aquesta generació de músics es va treure la màscara amb l’aparició de la música laietana, quan l’Orquestra Mirasol aparegué incorporant Ricard Roda, el millor saxofonista català de tots els temps. Aleshores la gent va descobrir que altres col.laboradors dels cantants catalans eren gegants: Ricard Miralles, coautor del primer LP de Pi de la Serra i qui va ensenyar a Joan Manuel Serrat com es dirigia un espectacle musical, o Gabriel Rosales, el primer gran guitarrista que el nostre veí va tenir abans de Josep Maria Bardagí, hereu també d’aquesta tradició.

El tret comú de tots aquests músics era un sentit de l’humor extraordinari, àcid, punyent i immisericorde. Una manera d’encarar la vida i relacionar-se amb la gent molt vital, tremendament viva. Quan en Guardiola acabava una gravació, i era enllestida la darrera presa bona, començava aleshores a gravar la versió porno de la canço, creada i improvisada per ell al mateix estudi. Qui sap on deu parar la versió ultrapornogràfica que va fer de Come prima…

Puc donar fe personal de la característica comuna de tots aquests músics, als quals he tractat com a periodista, aficionat i amic: una bonhomia extraordinaria, una generositat inacabable, un afecte i calidesa personal entranyables. Tots ells han estat mestres de música i mestres de vida i mereixen la més gran admiració.

Fotografia: Carlos Pérez de Rozas (pare).

El verdadero problema de los creadores

Enrique Dans lo ha escrito tan bien que me ahorra redactar el post:

“El verdadero problema de los creadores no es la “piratería”. Es la oscuridad. El problema no son los fans que se descargan tus creaciones, sino una industria que exige su derecho a promocionar a quien la industria quiere, como la industria quiere, en los términos que la industria quiere. O mejor dicho, exige. El verdadero problema no somos los usuarios, es la industria. Esa es la gran verdad que la industria no quiere que se vea: que la red supone un acercamiento, muchas veces un contacto directo entre creadores y consumidores, y que los intermediarios que antes se dedicaban a salvar las distancias entre ambos ya no son necesarios. Detrás de la persecución a usuarios y páginas web, detrás de leyes Sinde-Wert, SOPAs y PIPAs, detrás de las demandas a quienes sugerimos la existencia de prácticas monopolísticas no hay nada más que el miedo a perder el control con el que durante muchos años han dominado todo el panorama. Un control que llevaba a que solo se escuchase lo que ellos querían, a través de canales completamente manipulados, con listas hechas por ellos mismos, con contenidos reiterados hasta la saciedad. En un mundo dominado por la escasez, la llave estaba en su poder.

A eso es a lo que de verdad temen: no a la “piratería”, sino a un nuevo escenario en el que los canales de producción, distribución y promoción ya no están bajo su exclusivo control”.

Vía: Enrique Dans

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DR. GABRIEL JARABA
Doctor en Ciencias de la Comunicación y Periodismo.

Soy un periodista senior en ejercicio desde 1967, con experiencia en prensa, radio, televisión e internet. Me dedico a tareas académicas y de activismo social como Doctor en Ciencias de la Comunicación y Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente sirvo como profesor en esa Universidad; en la Cátedra Internacional UNESCO Unaoc UniTwin de Alfabetización Mediática y Diálogo Intercultural, la Cátedra UNESCO de MIL para el Periodismo de Calidad, la Cátedra RTVE-UAB para la Innovación de los Informativos en la Sociedad Digital y en el Gabinete de Comunicación y Educación de la UAB.

Soy analista de la información y los medios en la Fundació Periodisme Plural y escribo en el diario Catalunya Plural. Hago investigación en comunicación, en redes sociales de internet y en humanidades digitales. Elaboro métodos de impulso de la creatividad y de gestión mental.

Autor de los libros Periodismo en Internet (Ed. Robinbook); Twitter para periodistas (Ed. UOC); Youtuber (Ed. Redbook) y ¡Hazlo con tu smartphone! (Ed. Redbook) y coautor de otras obras sobre comunicación y educación.

Como ciudadano promuevo el apoyo a Naciones Unidas en la perspectiva de Una Sola Humanidad, como colaborador de la ONG internacional World Goodwill – Buena Voluntad Mundial.  Soy miembro de la European Transpersonal Association y del Institut de Psicologia Transpersonal de Barcelona. Propongo un universalismo inclusivo basado en el humanismo y desde el catolicismo que ejemplifica el papa Francisco, y soy feligrés de la parroquia de Santa Anna.

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Analista de la información y los medios en:

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SOY PROFESOR E INVESTIGADOR EN:

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GABINETE DE COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓN UAB

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UNIVERSITAT AUTÒNOMA DE BARCELONA

MASTER EN COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓN

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