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Ciudadanía

Esta categoría contiene 39 entradas

Todos a la huelga general

Este blog se adhiere a la huelga general del 29 de marzo de 2012, contra las políticas antisociales de los gobiernos del Partido Popular y Convergència i Unió.

 

Kizuna y un noble caballero llamado Satoru Satoh

La Embajada de Japón en España publicó ayer en El País un anuncio a toda página en el que agradece la solidaridad mostrada por los españoles con su país a raíz de la catástrofe de Fukushima Daichii. Lo titula “¡Gracias, España” e incluye el kanji “Kizuna”, explicándolo así: “Kizuna significa lazos entre personas; de amistad, de amor y de solidaridad. En el pueblo japonés se asigna dicha letra a la solidaridad de nuestra nación, asimismo expresa gratitud por todas las ayudas recibidas de todo el mundo, ante la catástrofe de terremoto y tsunami, ocurrido en la costa noroeste de Japón, el día 11 de marzo de 2011”.

Junto a imágenes que reproducen dibujos con mensajes de agradecimiento realizados por los niños de la zona afectada por la catástrofe, el mensaje continúa: “El pueblo japonés jamás podrá olvidar las innumerables muestras de solidaridad y afecto recibidas durante estos meses tanto desde España como desde el resto del mundo y que nos ha hecho ser aún más conscientes de la fuerza e importancia de los lazos que nos unen a la sociedad internacional (…) España, ¡Gracias! ¡Arigato!”.

Firma el mensaje el Embajador del Japón en España, Satoru Satoh, en un gesto de caballerosidad que le honra a él y a su cultura, y me lleva a recuperar una reflexión que hice hace justamente un año en el blog que publicaba entonces:

“No veo demostraciones masivas de solidaridad con el pueblo japonés, no, al menos, como las que suscitó el terremoto de Haití. Sí que se han visto detalles públicos muy encomiables, en el último partido del Barça, por ejemplo. También, acciones de japoneses residentes en Barcelona, como los alumnos de Esade que han organizado un eficaz sistema de recogida de fondos. Sin embargo, la catástrofe humana y natural que han sufrido las Islas Sagradas ha sido considerable. Sería una lástima que la cultura japonesa fuera para nosotros un simple suministro de sushi y cierto asombro pequeñoburgués ante su cultura urbana. Los seres humanos asiáticos no padecen menos que los seres humanos haitianos cuando el infortunio les alcanza. Sería otra lástima que la compasión universal que nos hace merecedores del título de humanos estuviese condicionada por preferencias culturales o, algo peor, por prejuicios de carácter económico.

Un libro de reciente aparición sobre los defectos de la cooperación en África nos recuerda, muy duramente quizás, que la mentalidad solidaria de nuestros países se moviliza por factores emocionales que muy a menudo vienen ligados a ciertos condicionamientos culturales que, en puridad, dicen muy poco del universalismo que debe caracterizar a la cultura democrática. El japonés es visto como alguien “rico” en contraste con el negro pauperizado de las Antillas. La tremenda catástrofe de Hiroshima y Nagasaki, en 1945, no ha sido percibida en toda su enormidad desde España, debido al aislacionismo español de los primeros años del franquismo. En realidad, incluso los más activos internacionalistas solidarios españoles son en cierto modo aislacionistas; los movimientos de solidaridad se suscitan entre nosotros por razones primordiales de política interior. Los estados de protesta contra la reciente acción militar por una zona de exclusión aérea en Libia no se han desencadenado hasta que se ha conseguido hallar paralelismos con la guerra de Irak. La solidaridad con los palestinos no alcanza, desde nuestra tierra, a una solidaridad activa con los tunecinos o egipcios que han empezado a librarse de su situación de opresión. También es cierto que España es un país lleno de personas antijudías que nunca han conocido un judío en su vida. En cualquier caso, no hemos visto a Willy Toledo ni siquiera asomarse a lo que viene sucediendo en las calles norteafricanas desde hace un mes. La solidaridad selectiva es hipócrita y fea, sobre todo cuando los que reivindican la memoria histórica de la España republicana mantienen respecto a Libia las mismas posiciones de no intervención que ostentaron las potencias europeas al inicio de nuestra guerra civil, y que fueron decisivas para que  el incipiente golpe militar de Franco desembocara en guerra primero y en victoria después.

Concluyo que la solidaridad de los grupos sociales diversos viene determinada por los juicios previos –es decir, los prejuicios– relativos a las ideologías políticas. De este modo, lo que debiera ser una actitud desinteresada orientada al beneficio de los demás deviene una acción táctica más en provecho de los intereses propios”.

Me gustaría haberme equivocado y que el optimismo hispanofílico del señor Satoh se correspondiera con toda la realidad. Este caballero ya se ocupó en visitar personalmente las ciudades en las que se habían suscitado acciones solidarias, como Altafulla, cuyo ayuntamiento preside un alcalde solidario y sensible, Félix Alonso. Pero la memoria es débil y traidora, y en nuestra civilización está sujeta al concepto de actualidad.

El precio que el periodismo debe pagar para ejercer su tarea democratizadora es hacerlo en el marco conceptual de lo que llamamos actualidad. La actualidad es un concepto que surgió en el momento clave del desarrollo del sistema capitalista: se produce actualidad como se producen bienes industriales para el consumo. Una manera de ver las cosas inquietantemente cercana al concepto de moda. La moda existe porque nos gusta consumir objetos con los que vestirnos o identificarnos, por eso la lógica de marca y comercial de Apple se basa férreamente en la manera de proponer moda que ideó Coco Chanel. La mejor definición de moda es ésta: moda es lo que pasa de moda. Pero la actualidad/moda de Fukushima ha pasado mientras que el nuevo iPad reaviva las brasas donde se asa la sabrosa manzana de Steve Jobs. Y donde pone Fukushima podemos decir Chernobil, Torres Gemelas, Atocha, Hiroshima, Gernika o Dresde. La identificación con la tragedia humana se produce, inevitablemente, dentro de un concepto propio de la moda. Y moda es lo que pasa de moda.

Sin embargo, la nobleza, bondad, la excelencia, la caballerosidad de Satoh Sensei quedan, y sirven para poner en evidencia tanto el dictado de la actualidad como la endeblez de los sentimientos más elevados cuando no saben superar las anteojeras que no sólo nos impone la sociedad sino que nos empeñamos en llevar bien sujetas.

Good News Catalunya

GOOD NEWS CATALUNYA és el nom d’un nou espai que l’assessor en comunicació Antoni Gutiérrez-Rubí ha obert al seu blog, dedicat a combatre el desànim i a superar aquesta situació. “En un ambient de serioses dificultats cal fer esforços per donar visibilitat als petits passos que ens il·luminen el camí, per això Good News, Catalunya! vol ser un altaveu que posi en valor totes aquelles informacions que mostrin l’excel·lència, el reconeixement nacional o internacional, aquelles idees, iniciatives i èxits que sovint són ignorats, o poc coneguts a casa nostra, i que, mitjançant una àmplia difusió a través de la xarxa i d’altres mitjans de comunicació, poden contribuir a enfortir l’orgull de país i oferir un missatge d’optimisme. En definitiva, petits missatges d’esperança i confiança en el futur que confio que també serveixin  com a generador de “pistes” i puguin ser inspiradors per a altres empreses i organitzacions. Fa mesos que treballem en aquest espai compilant informació, si creieu que hi ha alguna notícia que val la pena que sigui inclosa estarem encantats d’incorporar-la, si ens la feu arribar a: goodnewscatalunya@gmail.com

Contra la crisis, también en la vida personal: luchemos contra la toxicidad social

Detecto componentes peligrosos en el aire social que respiramos actualmente. La mal llamada “crisis” –que es en realidad el primer episodio de una contrarrevolución antidemocrática del capitalismo financiero– la vive la gente corriente y moliente como una limitación, un encorsetamiento de sus posibilidades personales, a causa de la disminución del poder adquisitivo o de las dificultades en el desempeño del puesto de trabajo, o incluso de su pérdida. Desánimo, pesimismo, desazón, que transcurren de la vivencia colectiva a la vivencia personal.

Es fundamental luchar contra esta invasión en nuestras vidas y personas. El pensamiento crítico sociopolítico se ha de convertir en inteligencia vital aplicada a nuestra vida personal. Si nos dejamos arrastrar por el clima de pesimismo habremos ofrecido el triunfo en bandeja a las fuerzas que mueven esta situación: derrotados por dimisión, inmovilidad, desistimiento. Si luchamos contra la posibilidad de que la explotación socioeconómica y la sujeción al consumo, en épocas de prosperidad, haga de nosotros peleles aherrojados al círculo producción-consumo, también hemos de hacerlo con la de que ese sometimiento siga produciéndose en el interior de nuestra persona cuando toca separarnos de aquel ciclo y acercarnos a otro: el círculo carencia-abatimiento.

El “pensamiento positivo” al uso no nos sirve. Es un producto de una sociedad de pioneros, de personas formadas en la idea del individualismo democrático aplicada a un entorno de alta competitividad. Y una sociedad surgida en torno a la quintaesencia de la Reforma: la autonomía personal como valor social superior y la ausencia de mediadores humanos en la búsqueda de la verdad. Nosotros venimos de un país que ha sido católico, y llevamos siglos de entrenamiento en el arte del disimulo, mediante el que se salva la vida en el totalitarismo pero… se pierde el sentido de la misma al renunciar a decir alto y claro quién es uno, qué piensa y en qué cree.

En esta nueva época necesitamos una reeducación en toda la regla, que pase por una reafirmación de nuestra capacidad de vivir y salir adelante, que reconstruya la relación solidaria con los otros no a partir de consignas ni clichés ideológicos sino de la empatía humanista, y que se base en una experiencia profunda y placentera, en la vida cotidiana, del placer de vivir, de la cultura, el arte y la naturaleza.

Y sobre todo, por el alejamiento de la gente tóxica y los entornos tóxicos, que es, desgraciadamente, la constante en lo que nos rodea. La gente tóxica potencia nuestras debilidades y nos llena de frustraciones. Y las emociones tóxicas, como el miedo, la angustia o la excesiva prevención, que pasa falsamente por prudencia entre quienes se acercan demasiado a la toxicidad. Tóxico es pensar que las actitudes personales no son parte de ese combate, cuando de lo que se trata es de la calidad de vida de las personas. El neurobiólogo Jorge Colombo, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas argentino, describe el fenómeno como  ‘toxicidad social ‘ y afirma que el mismo está provocado por el predominio de una sociedad malhumorada, que no puede asimilar ni contrarrestar tantos estímulos negativos.

Luchemos contra la toxicidad social, pues, reconstruyéndonos, reformulándonos y reproponiendo una forma de vivir más humana y realizadora.

Una explicació lúcida de la crisi de Spanair

Albert Sáez, subdirector d’El Periódico, publica una explicació de la crisi de Spanair que sorprén per la seva lucidesa. Sorprén també que un periodista expliqui com estan i com funcionen les coses a Catalunya, sense embuts i amb el context necessari.

La violencia de género es una contrarrevolución

Transcurridos ocho días de 2012, ya son cinco las mujeres muertas a manos de sus maridos, y un hombre acusado de matar al bebé de su compañera. El año 2011 se cerró con 67 feminicidios, es decir, un promedio de 1,28 crímenes por semana. El año nuevo hace subir la estadística: seis asesinatos en una semana causados por la violencia machista.

La persistencia de estos feminicidios puede causar un efecto perverso: que acabemos por acostumbrarnos a ellos por habituales. La respuesta, indignación aparte, suele ser la apelación a las leyes vigentes al respecto, en tanto que castigo y represión de tales hechos. Dado que la aplicación de la ley ha sido, con todos los matices que se quiera, tan persistente como los crímenes cometidos, cabría esperar que tuviera cierto efecto disuasorio. Pero los hechos demuestran que tal efecto no se produce. ¿Hay que seguir reclamando que siga la represión policial y judicial de los asesinos? Sí, pero no basta.

De todas las revoluciones desencadenadas en el siglo XX, la única que ha triunfado ha sido la feminista. Desde la labor pionera de las sufragistas hasta hoy, el camino recorrido por la reivindicación feminista ha sido tan largo como exitoso. Las leyes de los países civilizados recogen, con matices y alguna lamentable excepción, el consenso democrático existente respecto a la igualdad de las mujeres. Con todas las dificultades que se quiera, la idea de que la humanidad no puede vivir marginando a la mitad de sus miembros se ha instalado en las sociedades, de modo que los países que no son consecuentes con esta constatación destacan de manera escandalosa, sea por razones religiosas, culturales o tribales. Tal contraste ha arrojado ante nuestra vista lo que cada vez se considera cada vez como más evidente: existe relación directa entre la falta de democracia, la opresión general y el subdesarrollo con la ausencia de relevancia de las mujeres en las sociedades concernidas

Los derechos de la mujer y su igualdad de derecho y de hecho no es solamente una reivindicación sectorial o específica sino un sine qua non de la democracia, la convivencia, la paz y la prosperidad de los pueblos. Tenían razón Rosa Luxemburgo, Annie Besant, Olympe de Gouges, Victoria Kent, Margarita Nelken, Ángeles López de Ayala y las pioneras cuáqueras: negar la igualdad de las mujeres equivale hoy a situarse no sólo fuera del consenso democrático sino de la civilización. Por más que persistan actitudes reticentes en ciertas instituciones, por ejemplo en el caso de la iglesia católica romana, que niega a la mujer el sacerdocio basándose en una lectura reduccionista y cultural de la Escritura, podemos comprobar que al mismo tiempo las iglesias pertenecientes a la Comunión Anglicana no solo ordenan mujeres a ese ministerio sino que una confesión tan importante como la Iglesia Episcopal norteamericana (a la que pertenecen, por ejemplo, Ben Affleck, Helena Bonham-Carter o Kate Winslett) tiene a la cabeza de su jerarquía una obispa presidente, la Muy Reverenda Katharine Jefferts-Schori, una oceanógrafa de profesión que también pilota aviones. En España, la institución equivalente, la Iglesia Española Reformada Episcopal ordena mujeres al ministerio presbiterial, como la Rev. Susana Woodcock, rectora de la Església de Crist de Sabadell y vicepresidenta de la IERE o la Rev. Cruz Zenaida Aguilar Rodríguez, rectora de la iglesia del Redentor de Salamanca.

Así las cosas, los asesinatos de mujeres fruto de la violencia machista no son actos aislados de gente enloquecida, sino una contrarrevolución violenta en toda la regla. Son una expresión trágica de la reacción de ciertos hombres a los resultados del triunfo de la revolución feminista. La emancipación femenina es algo que no pueden soportar, en su propia carne, en su misma vida. Puedo intuir –es solamente una reflexión personal– que el hecho de que la sociedad no mantenga a las mujeres aherrojadas les causa tal desazón que se sienten desprovistos de su identidad. Una identidad basada en una relación de opresión al otro sexo, que cuando la compañera no se somete a esa opresión se siente amenazada gravemente, y responde con violencia. ¿Una violencia innata o aprendida? Ese es un debate viejo e irresuelto, pero la reacción violenta está ahí. ¿No podrían simplemente dejarlas partir? Se comprueba que no, que la opresión posesiva es llevada hasta la agresión mortal. No es un crimen cualquiera, es una venganza. Y ese crimen repetido, reproducido por unos y otros no es una suma de hechos individuales, es un fenómeno social. Por eso lo llamo una contrarrevolución. Es una reacción violenta contra un nuevo estado de cosas que resulta insoportable.

Por eso considero que el imperio de la ley no basta. Tampoco una “educación” o “reeducación”, incluso. No sé cuál es la solución, pero para hallarla debemos ser conscientes de que ese asesinato masivo, continuado, recurrente no es una agregación de conductas individuales delictivas. Es una reacción grupal. Yo la llamo contrarrevolución porque la considero el resultado de una revolución social que ha triunfado y que se manifiesta violentamente contra el nuevo estado de cosas. Quizás sea necesario algún tipo de acción política, y por supuesto, acciones sociales que vayan más allá de los bienintencionados minutos de silencio o manifestaciones de protesta frente a los ayuntamientos. Pero muy probablemente no estemos aún en condiciones de identificar de qué tipo de acciones sociopolíticas se trataría, puesto que la situación es del todo nueva. Nunca hemos asistido a una contrarrevolución de este tipo. Pero es una contrarrevolución en toda la regla.

Foto: la Muy Reverenda Katharine Jefferts-Schori, obispa presidente de la Iglesia Protestante Episcopal de los Estados Unidos de América.

La idea de la sanidad pública sólo para pobres no fue de Boi Ruiz

Lo explica José Martí Gómez en su blog La Lamentable Penya y la atribuye a Francesc Moreu, gerente tecnócrata que fue en el hospital de Sant Pau, donde duró año y medio. “Boi Ruiz recogió las palabras de Francesc Moreu, experto en políticas de salud, que defendió  la necesidad de crear una póliza articulada en dos partes: la administración se haría cargo de los procesos sanitarios de alta complejidad y más costosos y los ciudadanos con rentas medias y altas deberían buscar en el sector privado los servicios sanitarios básicos. Dicho en plata: que el Estado cargue con la sanidad que cuesta dinero y que las empresas privadas se forren con lo que apenas cuesta nada. Ruiz y Moreu son almas gemelas”. Leed en el enlace del blog la entrevista que le hizó Martí a Moreu y calibrareis la medida del personaje.

Para saber más sobre los desmanes que se cometen contra la sanidad pública, imprescindible el blog Punts de vista, de Àngels Martínez Castells.

El “beau geste” de una luchadora comunista: por qué Maruja Ruiz no debió rechazar la medalla

Maruja Ruiz, la legendaria luchadora obrera y vecinal de Nou Barris, y militante comunista, ha rechazado la Medalla de Honor de Barcelona, que le iba a ser concedida por el ayuntamiento a causa de sus reconocidos méritos cívicos y su ejemplo para la ciudadanía. Maruja hizo este rechazo públicamente, en el Saló de Cent, cuando le iba a ser impuesta la distinción, como acto de protesta por los recortes en servicios públicos que los gobiernos municipal y de la Generalitat están practicando.

Se trata de un “beau geste”, que corresponde a una venerable tradición: la noble altivez de los modestos. Una altivez basada en haber llevado una vida de altísima exigencia ética e intachable compromiso con el beneficio colectivo. La dignidad de Maruja le permite echar a la cara de quien convenga no importa qué medalla, por merecida que sea, si considera que aceptarla puede significar complicidad con un acto de hipocresía.

Comprendo el gesto de Maruja Ruiz porque soy comunista como ella y comprendo a quienes le aplauden haberlo hecho. Pero yo no hubiera rechazado la Medalla de Honor de Barcelona. Aceptarla no era necesariamente un acto de hipocresía; sin rechazarla se podía, probablemente, haber dado también testimonio de la protesta, dado el formato del acto y el carácter tolerante del alcalde Xavier Trias. Por supuesto, el rechazo permitió dar mayor énfasis a la protesta, y por supuesto, publicidad al gesto.

Creo que los comunistas veteranos como Maruja Ruiz deben aceptar las distinciones honoríficas que les concedan los gobiernos elegidos democráticamente. Necesitamos que las gentes que vienen de la tradición de las izquierdas estén en el panteón de los ciudadanos ejemplares, no sólo por méritos sino por reconocimiento oficial. Ellos son nuestros héroes porque su vida y su sacrificio lo ha hecho así y no necesitan de medalla alguna, pero los demás sí que necesitamos que quienes no piensan como ellos, incluso quienes se encuentran en el polo opuesto de su pensamiento, reconozcan pública y oficialmente su mérito: que no actuaron por su interés particular sino que cumplieron con el mayor imperativo ético cívico que se puede concebir. La oficialidad del acto no añade nada al mérito de los distinguidos, pero actúa como dique de contención ante una tentación que resurge: la vuelta del anticomunismo. No es retórica: proyectos de leyes anticomunistas en Polonia, intento de ilegalizar la palabra comunista en Moldavia… y normalización en la prensa catalana del retintín anticomunista de nuevos comentaristas políticos.

En los tiempos que vienen, las gentes de izquierda necesitamos enorgullecernos del reconocimiento público y del respeto que se tributa a veteranos comunistas que son patrimonio de todos: véase cómo Giorgio Napolitano, presidente de la República Italiana, se ha alzado por encima del berlusconismo indicando la vía de salida del caos, o cómo los jóvenes buscan en la mirada científica del historiador Josep Fontana la comprensión de lo que está sucediendo. Quienes trabajamos en la comunicación observamos cómo vuelve cierto espíritu anticomunista e inquisidor, ejercido por jóvenes periodistas neorreaccionarios nacionalistas, y la facilidad con que se desprestigia la lucha por el interés colectivo: nadie habla a favor de la huelga, la defensa de los medios de comunicación públicos es considerada subterfugio para favorecer intereses propios. El conseller de sanidad pide, descaradamente, una sanidad pública para pobres y otra privada para ricos.

Voces como la de Maruja Ruiz y tantos otros veteranos comunistas deben hablar luciendo las condecoraciones de la ciudad y de la nación para dejar clara una cosa: que quienes discrepan de ellos no tienen más remedio que distinguirlos porque su ejemplo es a beneficio de lo público, y que ese acto de distinción desde la discrepancia significa, también y sobre todo, el triunfo de lo público y del interés general de los ciudadanos. Aunque discrepe de él, el “beau geste” de Maruja me ha emocionado. Pero con la cabeza fría, me hubiera emocionado más verla con la Medalla de Honor en los actos públicos distinguidos. Para que se fastidien los que yo me sé.

ACTUALIZACIÓN: Carta de Maruja Ruiz en la que explica los motivos de su renuncia a la Medalla d’Or de Barcelona, publicada en la web de la Associació de Veïnes i Veïns de Prosperitat.

Una opinión contraria a la mía: José Luis López Bulla.

El momento en que Maruja Ruiz rechaza la distinción, en el canal You Tube del PSUC Viu, partido en el que Maruja milita.

El rerafons de les retallades i els “valors”: Millet i Montull

Les retallades en els pressupostos públics tenen, a Catalunya, una música de fons: la llibertat de Fèlix Millet i  Jordi Montull i la impunitat provisional de facto. Demanar sacrificis en aquest context és com predicar castedat des d’una casa de barrets. Hom diu que una justícia lenta no és justícia, però en aquest cas ni tan sols és això: és una mofa grotesca a la ciutadania. Les autoritats judicials de Catalunya no estan en condicions de presentar-se en públic amb la dignitat inherent a la seva condició. Per cert, com diu José Martí Gómez, “en una prueba de equidad que demuestra que la justicia es igual para todos, el mismo día que se indultaba al chorizo bancario Sáenz salía de la cárcel el chorizo jurista Pascual Estevill”. La pretensió de determinats consellers d’educar en “valors” resulta, així, encara més grotesca. Per cert, en lloc del capellanesc “valors” continuo preferint el mot de sempre: ideals.

BIENVENIDOS A MI BLOG

DR. GABRIEL JARABA
Doctor en Ciencias de la Comunicación y Periodismo.

Soy un periodista senior en ejercicio desde 1967, con experiencia en prensa, radio, televisión e internet. Me dedico a tareas académicas y de activismo social como Doctor en Ciencias de la Comunicación y Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente sirvo como profesor en esa Universidad; en la Cátedra Internacional UNESCO Unaoc UniTwin de Alfabetización Mediática y Diálogo Intercultural, la Cátedra UNESCO de MIL para el Periodismo de Calidad, la Cátedra RTVE-UAB para la Innovación de los Informativos en la Sociedad Digital y en el Gabinete de Comunicación y Educación de la UAB.

Soy analista de la información y los medios en la Fundació Periodisme Plural y escribo en el diario Catalunya Plural. Hago investigación en comunicación, en redes sociales de internet y en humanidades digitales. Elaboro métodos de impulso de la creatividad y de gestión mental.

Autor de los libros Periodismo en Internet (Ed. Robinbook); Twitter para periodistas (Ed. UOC); Youtuber (Ed. Redbook) y ¡Hazlo con tu smartphone! (Ed. Redbook) y coautor de otras obras sobre comunicación y educación.

Como ciudadano promuevo el apoyo a Naciones Unidas en la perspectiva de Una Sola Humanidad, como colaborador de la ONG internacional World Goodwill – Buena Voluntad Mundial.  Soy miembro de la European Transpersonal Association y del Institut de Psicologia Transpersonal de Barcelona. Propongo un universalismo inclusivo basado en el humanismo y desde el catolicismo que ejemplifica el papa Francisco, y soy feligrés de la parroquia de Santa Anna.

Entre los 50 mejores blogs periodísticos

GABRIEL JARABA BLOG ha sido incluido en la relación de 50 blogs para periodistas sobre periodismo en español, publicada por eCuaderno.

Analista de la información y los medios en:

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SOY PROFESOR E INVESTIGADOR EN:

GABINETE DE COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓN UAB

Profesor e investigador

UNIVERSITAT AUTÒNOMA DE BARCELONA

Professor de periodisme i comunicació

CATEDRA INTERNACIONAL UNESCO UNAOC UNITWIN DE ALFABETIZACIÓN MEDIÁTICA Y DIÁLOGO INTERCULTURAL

Profesor y Secretario Internacional para el Diálogo Intercultural

CÁTEDRA RTVE-UAB

Investigador

OBSERVATORIO PARA LA INNOVACION DE LOS INFORMATIVOS EN LA SOCIEDAD DIGITAL

Colaborador

MASTER EN COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓN

Profesor

MENTOR

Corresponsal en España

INSTITUT DE PSICOLOGIA TRANSPERSONAL DE BARCELONA

Consultor

CERTIFICACIÓN PROFESIONAL EUROPEA EN PSICOTERAPIA Y PSICOLOGIA TRANSPERSONAL

COLABORO EN AIKA. Diario de Innovación y Tecnología en Educación

FOCUSED Revista sobre educación y medios

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