Escribir a mano es tendencia (y cómo hacer que las cosas sucedan)

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El post anterior de esta serie, titulado Volver a escribir a mano como medio de reencontrarte con tu yo auténtico ha motivado que hoy me entrevisten brevemente el el programa PopAp, de Catalunya Ràdio, porque según me han dicho, escribir a mano es tendencia. Por una parte, reacción al abuso de los dispositivos digitales; por otra, actitud chic de placer con la papelería (que comparto), y me parece a mí que sobre todo por el descubrimiento que la escritura autógrafa proporciona un espacio de meditación asequible entre el actual trajín.

Esa intervención radiofónica me facilita publicar la segunda entrega que os prometí en el post anterior, y así, empiezo con ciertas precisiones que podrían haber pasado inadvertidas.

NO ES EL PAPEL, ES LA MENTE. Cuando usamos un cuaderno para desarrollarnos personalmente lo que importa no es el acto de escribir a mano sobre papel sino abrir una brecha en nuestra rutina diaria para hacer saltar por los aires una de nuestras peores autoesclavitudes: el pensamiento circular autoblocante. El truco de la libreta reside en cambiar ese hábito y aprender a reflexionar sobre los propios propósitos exteriorizando nuestras ideas. Al ponerlas por escrito “sacamos” fuera lo que “dentro” se nos traba y llega a obsesionarnos. Al escribir nos vemos obligados a poner ideas en claro, a explicar definidamente lo que nos preocupa, a estructurar procesos de desarrollo o esquemas de un sistema o estado de cosas en su conjunto. Ello nos saca del bloqueo, nos abre todas las posibilidades y nos confiere un papel activo.

RITMO Y TIEMPO. El pensamiento circular, que llega a ser obsesivo, es muy rápido y acaba por descentrarnos. Escribir a mano, en cambio, nos obliga a reducir la velocidad y funcionar a un ritmo lento, que favorece que la mente procese mejor y progresivamente lo que en su interior ya sabe. Partimos de la confianza en nuestra sabiduría interior, puesto que nuestro inconsciente va recogiendo y procesando muchísima información que pasa inadvertida para nuestro consciente pero que se va “cocinando” dentro. Si le damos tiempo, operamos a un ritmo pausado y estamos conscientes y presentes, lo que ya sabemos dentro acabará por exteriorizarse.

UN OBJETO TANGIBLE. El cuaderno es el medio por el cual exteriorizamos lo que internamente sabemos. Los elementos del proceso son cuaderno, tiempo, ritmo, gesto de la escritura y conciencia que conduce a la presencia personal y transpersonal. Al ser el cuaderno un objeto tangible tenemos un agarradero para no divagar. Al hacer de él un elemento que nos ilusiona –representa nuestra motivación y lo mejor de nosotros– cobra vida propia. Y eso es todo, amigos, como decía Bugs Bunny, ese es todo el truco de la cuestión. Que funcione depende de nuestra capacidad de introspección, clarificación, racionalización, descripción, de atar cabos y de diseñar estructuras y estrategias.

Ahora que lo entendemos mejor, sigamos viendo qué acciones podemos llevar a cabo con nuestro cuaderno de creatividad.

  1. LISTAS CON SENTIDO PRÁCTICO. Las listas de cosas pendientes de hacer no son tan útiles como parecen. A menudo sirven para bloquearnos de nuevo, porque ponen el acento en el “debo” y no en el “puedo” con lo que generan estrés. Usemos las listas de otro modo:
  • Lista de gente interesante que hemos de conocer. Personas que podrían aportarnos algo vital en estos momentos, gente que nos puede inspirar y enseñar. El truco es que conozcamos o podamos conocer a alguien que nos las presente. Por lo tanto, al lado del nombre de la persona que deseamos conocer hemos de poner el de la persona que nos la puede presentar.
  • Conocimientos que nos pueden convenir. Cosas que aprender, habilidades a desarrollar, prácticas que emprender. Con una condición: que podamos hacerlo ahora mismo con los elementos que tenemos y en la situación en que nos encontramos. Así, al lado del conocimiento que hemos de incorporar hemos de anotar el modo como lo llevaremos a la práctica.
  • Libros que necesitamos leer. Lecturas que nos pueden permitir avanzar en la línea que estamos emprendiendo. Hay que ser muy selectivo: libro que se apunta, libro que se lee. Anotar por tanto al lado del libro la fecha (real) en que empezaremos a leerlo.

2. MAPAS MENTALES.  Los mind maps o mapas mentales son una técnica desarrollada por Tony Buzan y uno de los más poderosos métodos de esclarecimiento mental que existen y un potenciador de la creatividad pues es una gran técnica para interconectar ideas. Puedes hacer mapas mentales de todo, quizás empezando por uno que, poniéndote tú en el centro, describa tus actividades actuales, tus aspiraciones y los puntos hacia los que podrías desarrollarte.

Curso básico de mapas mentales

Web de Tony Buzan

3. ILUSIONES DINÁMICAS. Todos tenemos ilusiones grandes o pequeñas. Las grandes suelen coincidir con aspiraciones profundas y deseos no realizados. Las pequeñas consisten en placeres de la vida cotidiana o elementos sencillos de la vida que nos la hacen más alegre. Las ilusiones suelen quedarse en sueños, pero el cuaderno creativo hace que las convirtamos en realidad. Este es el método.

  • Haz tu “lista de la compra” de ilusiones (aún) no realizadas.
  • Observa si contiene los suficientes “caprichos” y si es necesario añádelos.
  • Puntúa del 1 al 3 su probabilidad de hacerse realidad, con el 1 como lo más fácil que se produzca.
  • Ve tomando cada una de las ilusiones, cada una en una página, y diseña un flujo de acontecimientos que pudiera llevar a su realización. Por ejemplo: comprarme una modo – ahorrar dinero – cantidad y periodicidad del ahorro para llegar al precio – búsqueda de mejores ofertas y corrección del presupuesto – posible venta de objetos que aprecio menos para incrementar el ahorro, etc.
  • Escoge una de las ilusiones para experimentar con el flujo de logros. Empieza por una que hayas calificado como 1, que sea un capricho, que te motive mucho y que su realización no perjudique a nadie. Trázate un plan realista para llevar a cabo su flujo de realización. No te engañes al describir el flujo posible ni al temporizarlo; siempre estarás a tiempo de corregir el rumbo.
  • Si no consigues realizar esa ilusión, no te preocupes. Pasa a otra pero antes comprueba si el flujo de realización estaba bien diseñado y si los elementos y la temporalización eran realistas. Prueba otra vez y verás como el método de prueba y error te resulta cada vez más fácil.

(Continuará)

Escucha el audio de la entrevista en Catalunya Ràdio, minuto 51:10 (en lengua catalana).

Post anterior: Volver a escribir a mano como medio de reencontrarte con tu yo auténtico

 

 

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