Una aproximación a Chakoka Anico, jefe espiritual de la nación kikapú

 

El viernes 15 de abril estuve en la presentación del libro Chakoka Anico. Un viaje “imposible” a la nación kikapú, de Santiago Tejedor. Fue en Altaïr, la mejor librería de viajes de España y una de las mejores del mundo. No fue tanto una presentación bibliográfica convencional como una narración en vivo de la razón de ser de la obra y el proceso de su elaboración, en la que Santiago Tejedor mostró no solamente sus probadas dotes de didacta sino un especial talento de narrador oral que habrá que sumar al ya demostrado de narrador literario.

chakoka

Este es el primer libro que se escribe sobre el jefe espiritual de la nación kikapú, Chakoka Anico. Los kikapú son llamados así porque son “los que andan por la tierra”; se desplazan estacionalmente de México a Estados Unidos y viceversa desde su reserva en el estado de Coahuila. El papel de esta nación nativa en la independencia mexicana fue determinante, pues se les requirió que ayudaran a contener las bandas apaches que causaban todo tipo de estragos de manera indiscriminada y los kikapú, guerreros y cazadores de puntería afinadísima, fueron los verdaderos pacificadores de la zona fronteriza, hecho que les fue agradecido por el presidente Lázaro Cárdenas. Los kikapú no reclamaron oro o dinero a cambio de ese servicio sino una porción de tierra en la que morar.

Chakoka Anico ha sido uno de los últimos grandes líderes de las primeras naciones americanas. La intención de Santiago Tejedor era escribir su biografía, a lo que Anico accedió después de haberle conocido y tratado. Después de pausadas conversaciones, Chakoka sopesó en silencio a su interlocutor y decidió: “Quiero que el libro lo haga el español”. Sin embargo, entre el día de esa decisión y la fecha posterior fijada para iniciar las entrevistas entre el personaje y el escritor, el líder kikapú falleció. Y es a partir de ese punto de no retorno que el viaje “imposible” comienza.

El presente libro surge de la perspectiva del periodismo de viajes, hace incursiones en la etnografía y se adentra en la crónica. Sin embargo, su principal valor, entre muchos otros, es literario.  Hubiera podido limitarse a ser una colección de notas de viaje o de fichas etnográficas, o incluir explicaciones divulgativas de las costumbres de los kikapú. Pero el autor es periodista y profesor de periodismo, y ha querido demostrar que esta profesión arroja como producción, cuando está bien ejercida, dos productos: la creación literaria de no ficción –no menos literaria por veraz– y la referencia de la realidad social. El buen periodismo es literatura de calidad y sociología de urgencia. El reduccionismo del cientifismo burgués ha querido reducir el arte a decoración, el drama al entretenimiento y el relato de ficción al cultivo de la ensoñación. Grave error ha sido olvidar que la producción artística es producción de conocimiento.

El periodista erigido en escritor, a diferencia del etnólogo o el antropólogo, el periodista, en tanto que científico social y en tanto que comunicador, cuenta solamente con un arma: la pregunta periodística. Y desaparecido el personaje objeto del relato periodístico, el periodista se queda sin tierra bajo los pies, porque la pregunta periodística ya no es posible. Y si sigue siéndolo lo es bajo condiciones que un periodista sabe manejar pero que limitan severamente su trabajo. Muchos de los defectos y limitaciones que la antropología y la etnografía viene presentando desde sus inicios corresponden al sentido de la oportunidad de la pregunta o a su ausencia. El diálogo entre distintas esferas civilizacionales debe tener en cuenta la importancia del silencio, tanto en términos de correctas relaciones humanas como de elemento imprescindible en la interpretación de signos. El periodista es un científico social muy particular: no interpreta solamente documentos sino personas y situaciones humanas. Y en este sentido, el libro de Santiago Tejedor es una demostración de que el periodismo puede superar a otras ciencias sociales cuando de manejar estos elementos se trata.

Chakoka Aniko. Un viaje “imposible” a la nación kikapú es mucho más que periodismo de viajes. “Nuestra falta de literatura de viajes es un déficit intelectual”, ha dicho precisamente estos días Juan Villoro, que estuvo también en Altaïr presentando su último trabajo. La obra de Tejedor viene a subsanar ese déficit mediante una labor que va más allá del género. El lector no sólo encontrará en él un relato periodístico de un viaje “imposible” hecho posible a base de pericia y sensibilidad. Hallará un ejemplo de cómo el periodismo, la literatura y la investigación social pueden practicarse teniendo como objetivo principal la búsqueda de un nuevo humanismo que permita superar barreras culturales y mostrar que las gentes no tenemos otro camino que marchar hacia una sola humanidad mediante la aceptación del otro y la comprensión de sus legítimas razones. Es decir, lo que queremos decir cuando decimos democracia. No leeremos aquí pues un libro de periodismo de viajes sino un tratado sobre el correcto modo de vivir.

Comprar Chakoka Anico en línea, Editorial UOC.

Web de Santiago Tejedor.

Máster en Periodismo de viajes de la UAB, del que Santiago Tejedor es creador y codirector.

 

 

 

 

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