Jordi Miralles: Catalunya-España, cómo hemos llegado hasta aquí

Reproduzco íntegro el artículo que Jordi Miralles, diputado de ICV-EUiA, ha publicado en el diario digital Cuarto Poder, pues resume lo que pienso sobre este asunto.

JORDI MIRALLES I CONTE. Diputado por ICV-EUiA.

Las relaciones Catalunya/España, y el modelo de Estado, han marcando desde hace años la política y generado ríos de tinta. Pero ahora Catalunya, tras la manifestación del 11 de Septiembre y la declaración del Parlament ha abierto un nuevo horizonte: el ejercicio del derecho a la autodeterminación, desde la sociedad catalana y sus instituciones. Mucha gente en España se pregunta: ¿Cómo se ha llegado hasta aquí? Desde una posición de izquierdas y catalanista, algunos apuntes para la reflexión:

1. El debate sobre el modelo de Estado, las identidades y los derechos nacionales no son una fijación, ni un entretenimiento o un debate territorial. Su permanencia responde a una de las contradicciones del capitalismo en España (como otras: capital-trabajo, medioambientales…). España es un estado plurinacional y la nación catalana, desde su voluntad de ser, quiere avanzar en su autogobierno, economía y derechos nacionales

2. Desde la recuperación de la democracia, el estado español ha vivido una importante descentralización. Pero en los estados plurinacionales (aunque se llame autonómico), que evolucionan en democracia y en procesos de globalización -como el caso español-, los procesos competenciales no se cierran y deben actualizarse, pues aumenta la conciencia del pueblo-nación de mayor internacionalización y aumenta la voluntad democrática de aproximar las decisiones a la ciudadanía, y más en el marco del proceso de Unión Europea.

3. En ese contexto llegó la reforma del Estatut, de mano de la izquierda, como un nuevo pacto Catalunya/España para vivir mejor y avanzar en el autogobierno. Pero la catalanofòbia del PP y una sentencia irresponsable del Tribunal Constitucional hicieron saltar por los aires el contenido del pacto entre las representaciones del pueblo (Cortes y Parlament) y, ante el menosprecio a la voluntad popular expresada en referéndum, el pueblo catalán salió a la calle el 10 de julio de 2010 contra la sentencia del TC y expresando que Catalunya es una nación, digan lo que digan el PP y el TC.

4. Después de la sentencia del Estatut, la ruptura del pacto constitucional (con la reforma exprés del PP y PSOE) y el portazo al pacto fiscal, ya nada volverá a ser igual: la Constitución y el Estado de las Autonomías están en crisis; y una solución federal multilateral y generalizable no es aplicable hoy en España.

5. La sociedad catalana ya no acepta más recibir un no como respuesta a la necesidad de más democracia, distribución del poder y mejora de la financiación. La sociedad catalana ya no acepta el llamado café para todos, ni la deslealtad institucional de los gobiernos españoles (el de ahora y los de antes). La sociedad catalana no acepta la ofensiva recentralitzadora del PP, que usa el decreto ley para recortar competencias.

6. Los ataques y las provocaciones franquistas de miembros del gobierno del PP y de la brunete mediática a la lengua, la cultura y las instituciones catalanas son inaceptables. Las amenazas y los insultos tienen consecuencias políticas. Diferencia: el gobierno de Londres respecto a Escocia pacta; respecto a Catalunya, el gobierno del PP amenaza.

7. Llegados aquí, estoy convencido que si el estado español no se reconoce, rápidamente, a todos los efectos como lo que es –diverso, plural y compuesto- y no se dispone a pactar bilateralmente una nueva articulación, desde el respeto a la voluntad de ser de la nación catalana, España se convertirá en un espacio inadecuado para las necesarias estructuras de estado a las que aspira la mayoría de la sociedad catalana.

Es importante tener en cuenta, por parte de las fuerzas políticas y la opinión pública españolas, que en Cataluña ya hemos entrado en otra fase por las consecuencias de la crisis (agudizada por las políticas de Artur Mas, aunque se esconda tras la transición nacional), de ejercer el derecho a decidir. La autodeterminación es dar la palabra a la ciudadanía. La autodeterminación no es la independencia, es una de las posibilidades, como lo es un estado propio dentro de un estado federal o la confederación.

El gobierno del PP, las fuerzas políticas de izquierdas españolas y las instituciones del Estado se equivocarán –de nuevo- si leen la realidad post Diada con parámetros ya superados en éstos 30 años y si no entienden que el pueblo catalán quiere decidir, democráticamente, su futuro y como relacionarse con España, Europa y el mundo.

Publicación original en Cuarto Poder

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