El agua moja y en la sombra da el fresco

Las autoridades competentes, raudas ellas, han decretado el alerta por el excesivo calor y han hecho públicas las recomendaciones necesarias para la protección de la ciudadanía.

En primer lugar, andar por la sombra. La sombra es esa parte donde el sol no da de lleno y, si uno se sitúa en ella, se siente algo más fresco, o no directamente quemado por los rayos de Febo. Se aconseja, pues, evitar la insolación directa aprovechando las zonas de sombra.

En segundo lugar, ponerse una gorra. Cuando hace sol lo más conveniente es cubrirse. Al colocar un elemento entre la luz del sol y la cabeza, se proyecta una sombra sobre ésta, obteniéndose efectos semejantes a los explicados en la anterior recomendación.

En tercero, beber agua. Beber agua es como antes se llamaba a la acción de hidratarse. El agua hidrata las células y proporciona sensación de frescor, humedeciendo la garganta y suavizando la sequedad de las vías respiratorias. La frescura del aire en la sombra y la ingestión de agua son la estrategia más completa para combatir el calor.

Trabajadores sociales recorrerán las calles de la ciudad y, si ven a una persona acalorada o haciendo ejercicio físico, se aproximarán a ella y le recomendarán que haga uso de las tres medidas citadas. Si se trata de una persona mayor o un indigente, le harán entrega gratuíta de una botella de agua y le recomendarán que se acerque hasta un local municipal provisto de aire acondicionado. Los trabajadores sociales están capacitados para distinguir cuando una persona avistada puede comprarse ella misma la botella de agua o no.

Estas recomendaciones no han surgido de mi pobre mente enferma sino que pertenecen a un anuncio del ayuntamiento de Barcelona y las declaraciones de un responsable municipal que escuché ayer por Catalunya Ràdio. Yo creía que el anterior gobierno de la Generalitat había colmado las posibilidades que ofrece el paternalismo hecho comunicación pública, pero veo que la estupidez que brota en los circuitos cerrados institucionales no conoce fronteras políticas.

Júlia Costa comenta lo mismo en Passeu per l’ombra!

1 Comment

  1. Ni conoce fronteras sociales. A más de uno he oído manifestarse satisfecho por estar “cuidado” por sus autoridades. Del coste econòmico no vale la pena hablar, nos sobran los dineros por todas partes!

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