Aprender es un placer, o la vida es un balón de fútbol

Esta nueva etapa de mi vida en la que he abandonado la empresa informativa y me he sumergido en el mundo de la universidad y la educación me está llevando más lejos de lo que podía imaginar. Os lo digo bien claro: quien a los 50 años, como máximo, no se introduce en un nuevo aprendizaje, en el desarrollo de sus capacidades y habilidades latentes, no sabe lo que se pierde. Probarse a si mismo, descubrir aspectos desconocidos de uno, sentirse crecer, es, a estas edades, la antesala de la felicidad, si no la felicidad misma.

En estos momentos estoy cursando cuatro formaciones: doctorado en Periodismo y Comunicación; practitioner en Programación Neurolingüística; psicoterapeuta transpersonal; coaching. Esto no es excesivo porque puedo dedicarles todo el tiempo. El trabajo de profesor, investigador y formador está vinculado a ellas. La condición es equilibrar el entusiasmo con la dedicación y el método. Pero lo que resuelve la situación es cuando te encuentras en un estado “sintonizado”, cuando todo fluye sin esfuerzo, cuando la misma acción es la que genera la energía para que la acción continúe.  El físico Patrick Drouot lo explica hoy en una entrevista en La contra de La Vanguardia, y lo llama estado de coherencia. Cuando una persona se encuentra en estado de coherencia fluye en lo que hace y lo que hace se hace sin esfuerzo, la eficiencia es máxima y la relación entre energía insumida y resultado obtenido es justa, y cuando está en estado de incoherencia y se encamina hacia el estado de coherencia, su estado físico mejora. Así me siento yo cuando doy clase, cuando lidero un grupo de formación, cuando estudio y aprendo. Y los demás lo perciben, y el efecto es inmediato: empatía, unión, alegría, disfrute de la vida, ahora y aquí. Mis amigos me observan y últimamente me dicen, “estás ‘enchufado’, alineado, sintonizado”, y digo, sí, me acojono yo mismo de lo claro que lo veo. La prueba del 9 es que este estado coherente es contagioso; la presencia coherente es útil a los demás, que pueden aproximarse y sincronizarse con ella, como los relojes que se sincronizan entre sí, según la experiencia de Huygens.

Por eso Wendy tenía razón, cuando proponía a Peter Pan que tuviera “un pensamiento alegre” para poder volar. Alegría y ligereza, es decir, dejar de estar centrado en uno mismo (mi muy querido Gilbert Keith Chesterton lo sabía, cuando dijo que “los ángeles pueden volar porque se toman a si mismos muy a la ligera”). Y por eso los tacañones disfrazados de críticos responsables que critican el pensamiento positivo están equivocados. Los pensamientos positivos generan trenes de ondas eléctricas, y por tanto, Patrick Drouot ha creado un sonido que reproduce en longitud de onda exactamente la tasa coherente de variabilidad cardiaca (ya que una señal eléctrica es una frecuencia que mediante una ecuación se puede transformar en longitud de onda) de modo que la escucha de tal sonido produce una reestructuración neurocardiovascular que induce a su vez a la coherencia.

El pasado sábado asistí a un seminario de formación en liderazgo y dinámica de grupos, con el educador escocés Tom Maguire, formador de formadores. Magnífico seminario y magnífica persona. Disfruté aprendiendo a hacer conscientemente lo que en parte hago inconscientemente. Me sentí coherente al ver cómo en mi interior se iban reestructurando conocimientos, aprendizajes hechos, habilidades. Forma parte de esa sensación feliz de aprender el ver cómo, al mismo tiempo que aprendes  conscientemente, con tu atención, tus sentidos, tu implicación, hay otro aprendizaje interno que  se va desarrollando en paralelo, realizando todos esos reajustes. A veces te das cuenta de que ese aprendizaje paralelo está en funcionamiento, y sientes mariposas en el estómago y la sensación de que la vida es bella.

Hasta que llegas a descubrir que no hay diferencia entre aprender y enseñar. Un día me dí cuenta, como buen autodidacta, de que si quieres aprender algo lo mejor que puedes hacer es enseñarlo. Dios mío, la de cosas que he aprendido y aprendo enseñando a mis alumnos. El único truco es ser honesto, estar alineado en la coherencia y dejarse imbuir por la enseñanza misma que cobra vida ella sola cuando la impulsas (cuidado, ser honesto, eso es importante; Hermes es el de los pies ligeros, pero también el patrón de los ladrones). No hay nada “místico” en esto, todo es racional y razonable (qué horrible suena el epíteto “místico” en boca de  esa gente que cuando mira un bosque sólo ve leña).

De modo que el sábado tuve la oportunidad de experimentar la realidad de la coherencia fruto de la magia del aprender y enseñar, gracias a la gentileza, calidad y presencia de Tom Maguire. Al salir del seminario iba comentando todo esto con mi esposa. Por cierto, como soy extraordinariamente miope y tengo además astigmatismo, hipermetropía y ojo ambliope (gasto una fortuna en gafas) nunca he jugado al fútbol, y soy especialmente torpe en todos los juegos de pelota (bueno, en realidad no, porque ni siquiera los pruebo). Pues como decía, andaba con mi esposa y cruzamos por un parque, y allí había unos chicos jugando a fútbol; el balón se escapó hacia la calle, donde los coches podían aplastarlo.  Sin pensar ni decidir di un paso, lo paré con la derecha, cambié a la izquierda y de un chut con la zurda lo coloqué, 20 metros más allá, justo en los pies de un muchacho. Nunca antes había jugado al fútbol, ni siquiera chutado un balón dirigido hacia nadie, y era de noche. Me sentí como Messi.

Website de Tom Maguire, con muchos recursos sobre educación y comunicación, para profesores y alumnos.

IRCO, centro de coaching, PNL y formación, donde podéis contratar a Tom Maguire o asistir a las formaciones que allí se imparten.

Un artículo mío contra los detractores del pensamiento positivo: La autoayuda y esa furia.

La imagen que encabeza este artículo es del libro El zen del correr.

7 Comments

    1. Gracias por tu comentario, Mercedes. En mi equipo en la UAB se apoya lo que explico. Pero soy consciente de que las empresas españolas, en un 99%, son tóxicas. Por la baja talla de sus directivos, por lo obsoleto de su estructura y por la inmadurez de gran parte de sus empleados, quienes mejorarían y cambiarían si pudieran perder el miedo aunque sólo fuera un poquito.

  1. Gracias, da gusto ver a gente que no se cansa nunca de la vida…¿como se hace esto de estar en coherencia?, ¿es una combinación de atención plena con realizar cada día un poco de meditación y enraizamiento?…¿combinado con el pensamiento positivo, la búsqueda de soluciones, etc…?

    1. Es un poco todo eso pero no es eso. Las prácticas y técnicas ayudan en cuanto propician una manera de estar en la vida, pero lo que conduce a los estados de coherencia es la vida misma y la manera como se vive. Para eso no hay técnicas, es como nadar. Se aprende a nadar poco a poco o tirándose de golpe al agua. Ambas cosas tienen ventajas y limitaciones. Lo sensato es aprender a nadar con método pero luego abandonar el método para nadar libremente.

      1. Las técnicas al principio te dan un vislumbre de lo que es estar conectado, luego aprendes a estar conectado sin necesidad de éstas…eso no significa que la meditación y el enraizamiento se abandonen, llega un momento que no dependes de éstos para entrar en coherencia, éstos ayudan a seguir expandiendo consciencia o a centrarnos ya que la vida moderna está llena de imanes e inercias descentradoras.

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