Google + me ha decepcionado

Me sabe mal reconocerlo pero estoy decepcionado con Google +. Cuando esta nueva red social fue lanzada, esperaba mucho de ella. Por ejemplo, comunicación con menos personas pero con contenido más interesante, una plataforma para seguir a verdaderos expertos que me aportase más conocimiento de lo que sucede ahora con la comunicación, acceso a ideas y experiencias valiosas. Pensaba ésto y comparaba con Facebook, donde habitan amigos variopintos y se dan conversaciones a veces muy interesantes, a veces del todo intrascendentes. Creía que, en comparación, G+, me ofrecería más. Y me he equivocado.

Sí, G+ me aporta contacto con expertos, pero no tantas ideas o experiencias valiosas como esperaba. Los amigachos que pululan por mi Facebook son más vivos, atrevidos, creativos; caóticos pero interesantes. En G+ andamos todos como de perfil, mírame y no me toques. Finalmente, me paso un breve instante por G+ para ver lo que se cuece, pero donde me lo paso bien es en Facebook. Más popular, más ruidoso, más confuso, pero más vivo, más rico, más divertido. Según parece, esa es la experiencia de la mayoría de usuarios: según The Wall Street Journal, la gente pasa un promedio de 6 ó 7 horas por mes en Facebook, mientras que en G + lo hace una media de… 3 minutos.

Y qué queréis que os diga, me alegro que sea así. Porque esto viene a confirmar que la red no se diferencia tanto de la realidad empírica. Facebook es como un gran paseo o rambla, donde ves pasear a mucha gente y de entre ellos siempre hay alguien que te llama la atención. Esta rambla transcurre por diversas plazas, donde uno se detiene a formar corros y la conversación puede ser más o menos larga o corta, pero siempre entretenida. Nunca he hecho apartes en los círculos de G+, me gusta que mis conversaciones estén a la vista y alguien pueda intervenir; lo mismo hago en esa “realidad empírica”. Si lo que estamos viviendo es lo que se llama “sharism”, la relevancia del compartir para crecer y aprender, lo mejor es que redes de internet y espacios de sociabilidad se alineen y se potencien mutuamente.

En mi Facebook me encuentro con músicos, periodistas, fotógrafos, amigos de la infancia y la juventud que nos hemos reencontrado, personas que otrora no trataba demasiado y con los que ahora converso más, correligionarios en la política, el sindicalismo, la masonería y el cristianismo, alumnos y profesores, editores y escritores, ecologistas, antinucleares y vegetarianos, buscadores de lo transpersonal, artistas y visionarios… La última incorporación, el gran José María Pallardó, locutor musical de referencia para todos los que seguíamos la Radio Juventud de nuestra ídem. No hay color. Pero sigo echando un vistazo a G+ para ver si suena la flauta.

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