Ayer escribía que “la Casa Real española ha perdido el contacto con la realidad. No es la ciudadanía la que se aleja de ellos sino al revés”. Hoy puedo observar que la prensa diaria está recorriendo un camino semejante. Es comprensible que ABC no publique en portada la foto del Rey y el elefante abatido, pero no en el caso de La Vanguardia, por más que su editor sea conde y su familia, monárquica juanista. La prensa que no se edita en Madrid debe prestar atención a sensibilidades que van más allá de la milla cuadrada imaginaria en que consiste el mundo en que vive la política institucional y cultural española. Pero lo que no se entiende es que haga caso omiso de la que estuvo cayendo ayer en la red al respecto. Ya se sabe que prensa impresa y nuevos medios en red no desempeñan el mismo papel, pero corresponde a aquélla mantener la mano en el pulso de ésta en tanto que realidad social.
No, no se puede salir a los quioscos con crónicas de los corresponsales en la Casa Real y análisis cortos de alcance. La excepción de El País al publicar el acertado artículo de Antoni Gutiérrez-Rubí titulado “¿Y si no se hubiera caído?” –que esconde a medias un doble sentido– es destacable, y el resto, preocupante. Una oreja atenta podía detectar ayer un pequeño pero significativo paso –no me atrevo a decir salto– cualitativo en la consideración popular de la monarquía española. Pequeño pero capaz de generar una creatividad en la propaganda política republicana que hay que tener mucho en cuenta. Una cosa es creer que la República Española es cosa de los abuelos y de un tiempo que hay que olvidar, y otra sacarse de la manga un elefante silueteado y rellenado con los tres colores de la bandera constitucional histórica. Observo que mucha gente joven, que no sabría si identificarse con los grupos comunistas, libertarios o alternativos, sí que se reconoce en el símbolo antiguo y ayer insólitamente renovado. Y lo mismo sucede con muchos independentistas catalanes, que ayer exhibieron también una bandera que recuerda que fue esta nación la primera en proclamar la república en territorios hispanos. Incluso independentistas vascos de Bildu se manifestaron acogiéndose a la tricolor.
Menciono todo eso porque no se trata de detalles que queden magnificados por la red. Hay que andar con cuidado con “los internautas”: la SGAE y los muñidores de las “políticas culturales” aprendieron muy crudamente que los internautas no son otra cosa que los ciudadanos (sólo mi amigo Jaume Sisa parece no haberse dado cuenta de ello). La desorientación de mucha gente, la aspiración a la justicia y el pésimo tratamiento de la cuestión de las fosas de los represaliados durante la guerra y la posguerra han hecho que las cosas se muevan en este sentido. Párense un momento a pensar: desde el 15 de mayo de 2011 se ha venido reclamando al movimiento indignado que exprese un programa concreto. ¿Y si ese programa acabase resultando ser la República Española como ejemplificación de la justicia y el progreso?
Después de la jornada de ayer, esa identificación resulta un poco menos inimaginable. Siquiera sea por contraste, porque la imagen del cazador de elefantes y todo lo que implica apesta a antiguo y reaccionario, y ha echado por los suelos la imagen del Rey campechano, buena persona, que no quiso crear una corte para no llevar sobre sus hombros la carga cultural histórica de la aristocracia; se la ha echado encima de golpe.
Y los periódicos, tocando el flautín. No he visto publicada la enorme tricolor que los militantes de Esquerra Unida i Alternativa colgaron de Las Arenas, y menos mal que ha salido algún cromito de la concentración de la plaza de Catalunya. Las empresas periodísticas, salvo excepciones (aunque ahora mismo no sabría citar cuál) tienen una concepción meramente instrumental de la red y sus redes sociales. Piensan en términos de marketing y viralidad, pero no se dan cuenta de que está en juego mucho más. ¡Son los lectores, estúpidos, los actuales y los potenciales! Sólo hay que mirar hacia el ejemplo de The Guardian, que tiene un buen número de redactores dedicados a sumergirse en los comentarios que los lectores hacen en su web para convertirlos en material informativo, alerta de posibles fuentes o, incluso, material de reescritura para nuevas piezas periodísticas. A pesar de las apariencias, los editores de diarios hacen como los dirigentes de la SGAE, dengues y melindros al descubrir que la gente realmente existente, que va por la calle y se interesa por la actualidad no encaja en el lecho de Procusto de su mundo cultural.
Veremos qué pasa si empiezan a circular entre los jóvenes pins con elefantes tricolores. Y si los sindicalistas se los ponen también. El pasado 29 de marzo unos y otros se manifestaron juntos más a menudo que lo que las páginas dedicadas al vandalismo de gente no trabajadora dejaron ver.
ACTUALIZACIONES:
1. José Sanclemente, experto en medios, editor de diarios y escritor, profundiza en la cuestión de cómo los diarios contienen el debate en contraste con la red.
2. Artículo de José Antonio Zarzalejos en El Confidencial que marca un punto de inflexión en el tratamiento que los periodistas mainstream dan a la cuestión real en España. Zarzalejos fue director de ABC y ahora escribe en La Vanguardia.
3. Quién es la princesa Corinna Sayn-Wittgenstein, mencionada en el artículo de Zarzalejos.
4. En La Lamentable, José Martí Gómez recuerda las relaciones peligrosas con Javier de la Rosa y lo que resultó ser un cese encubierto de Puig de la Bellacasa en la casa real.
Me sabe mal reconocerlo pero estoy decepcionado con Google +. Cuando esta nueva red social fue lanzada, esperaba mucho de ella. Por ejemplo, comunicación con menos personas pero con contenido más interesante, una plataforma para seguir a verdaderos expertos que me aportase más conocimiento de lo que sucede ahora con la comunicación, acceso a ideas y experiencias valiosas. Pensaba ésto y comparaba con Facebook, donde habitan amigos variopintos y se dan conversaciones a veces muy interesantes, a veces del todo intrascendentes. Creía que, en comparación, G+, me ofrecería más. Y me he equivocado.
Sí, G+ me aporta contacto con expertos, pero no tantas ideas o experiencias valiosas como esperaba. Los amigachos que pululan por mi Facebook son más vivos, atrevidos, creativos; caóticos pero interesantes. En G+ andamos todos como de perfil, mírame y no me toques. Finalmente, me paso un breve instante por G+ para ver lo que se cuece, pero donde me lo paso bien es en Facebook. Más popular, más ruidoso, más confuso, pero más vivo, más rico, más divertido. Según parece, esa es la experiencia de la mayoría de usuarios: según The Wall Street Journal, la gente pasa un promedio de 6 ó 7 horas por mes en Facebook, mientras que en G + lo hace una media de… 3 minutos.
Y qué queréis que os diga, me alegro que sea así. Porque esto viene a confirmar que la red no se diferencia tanto de la realidad empírica. Facebook es como un gran paseo o rambla, donde ves pasear a mucha gente y de entre ellos siempre hay alguien que te llama la atención. Esta rambla transcurre por diversas plazas, donde uno se detiene a formar corros y la conversación puede ser más o menos larga o corta, pero siempre entretenida. Nunca he hecho apartes en los círculos de G+, me gusta que mis conversaciones estén a la vista y alguien pueda intervenir; lo mismo hago en esa “realidad empírica”. Si lo que estamos viviendo es lo que se llama “sharism”, la relevancia del compartir para crecer y aprender, lo mejor es que redes de internet y espacios de sociabilidad se alineen y se potencien mutuamente.
En mi Facebook me encuentro con músicos, periodistas, fotógrafos, amigos de la infancia y la juventud que nos hemos reencontrado, personas que otrora no trataba demasiado y con los que ahora converso más, correligionarios en la política, el sindicalismo, la masonería y el cristianismo, alumnos y profesores, editores y escritores, ecologistas, antinucleares y vegetarianos, buscadores de lo transpersonal, artistas y visionarios… La última incorporación, el gran José María Pallardó, locutor musical de referencia para todos los que seguíamos la Radio Juventud de nuestra ídem. No hay color. Pero sigo echando un vistazo a G+ para ver si suena la flauta.
Sysomos, Para monitorear todas las menciones que los usuarios hacen sobre nuestra marca y palabras clave asociadas. Muy eficaz para la gestión de la marca y el monitoreo de los medios. Esta herramienta incluyó recientemente a Google+ en su plataforma.
Bottlenose: Centrado en Facebook y Twitter y pensada para ayudar al Community manager en la identificación de los hilos de conversación de sus clientes. Muestra los temas que resultan más populares.
Digsby: Gestión simultánea de nuestras cuentas de correo electrónico y de los perfiles sociales. Para microemprendedores o estrategias y campañas sencillas, así como prestar un adecuado servicio de atención al cliente a la pequeña y mediana empresa.
Ping.fm: Una de las herramientas de gestión de contactos en múltiples plataformas sociales más sencillas. Permite el monitoreo de las redes sociales y las actualizaciones a través del Chat de Gmail o utilizando el envío de un SMS.
MarketMeSuite: Permite la programación de las actualizacones en Twitter, Facebook y Linkedin, desde dispositivos Black Berry, Android y iPhone. Un recurso gratuito muy eficiente para negocios que busquen fomentar su área más local.
Recopiladas por Carolina Velasco en PuroMarketing.
Cuanto más uso Pinterest más me gusta. La descubrí por casualidad, y ahora resulta que la revista Time la eligió como uno de los mejores sitios de 2011. De manera más discreta que en el caso de Google+, esta nueva red social se está posicionando como candidata a ser “la nueva red” inmediatamente después de G+. Puede serlo porque está en la línea de las tendencias actuales: sencilla, mashup, visual, pocas palabras o ninguna. Y porque responde a un impulso que el resto de redes no satisface bien: curiosear las cosas de los demás mirándolas.
Pinterest es como un gran tablón de anuncios formado por varios tableros donde clavar (pin) cosas que te parecen interesantes (interest). En él vas poniendo fotos o vídeos que guardas en tu disco duro, o bien cosas que encuentras en la red. En este caso, la imagen va acompañada de su correspondiente enlace, de modo que con ello Pinterest sirve también de colección de enlaces preferidos en clave visual. Uno puede contribuir a poner cosas en los tableros de otros usuarios, y viceversa. También se pueden tomar cosas de otro tablero (repin) así como seguir los de los usuarios, todos ellos o sólo algunos seleccionados. Hay opción de seguimiento mediante RSS.
Este planteamiento nos introduce de lleno a una de las cuestiones más relevantes de la evolución de la red: la curación de contenidos. Hasta hace poco, el conocimiento era poder, pero ahora hay añadido un matiz: el poder está en el acceso al conocimiento. De ahí surge la figura del content curator, o intermediario crítico del conocimiento, que según Dolors Reig, “es alguien que busca, agrupa y comparte de forma contínua (recordemos la Real time web que vivimos) lo más relevante (separa el grano de la paja) en su ámbito de especialización. A diferencia de otras profesiones (creador, por ejemplo), su objetivo fundamental es mantener la relevancia de la información que fluye libre o apoyada en herramientas concretas para la creación de entornos informacionales. Como valor competitivo, el de mantener, en última instancia, “a la última” a la empresa / organización que le forme o contrate, en cuanto al conocimiento que ahora es vital para su supervivencia”.
Los grandes medios impresos se han dado cuenta de que la tendencia Pinterest camina en esa dirección y se están apuntando a ella, como la revista People o, próximamente, The New York Times. De momento, los entusiastas son los fotógrafos, arquitectos, diseñadores y paisajistas, y el público femenino. Ahí tenemos el gran aliciente de descubrir aplicaciones a Pinterest y adaptarla a los usos más diversos.
En todo caso, es un nuevo medio para descubrir más y más relevante información en la red. Yo la estoy utilizando para agrupar las cosas más destacadas de mis entornos de actividad e intereses, para tenerlas a la vista, pero cada paseo por los Pinterest de los demás me aporta sugerencias e intuiciones que me estimulan como hacía tiempo que no me ocurría, a causa probablemente de que se trata de gente nueva y del atractivo que representa lo visual.
Ello me hace pensar que los bloggers tenemos ahí una gran oportunidad, al advertirnos de un peligro. Sin darnos cuenta, la mayoría de los que publicamos y seguimos blogs corremos el riesgo de quedar encerrados en un círculo, trazado por nuestro blogroll, los RSS que seguimos, la gente a quien concedemos más crédito, roto, eso sí, por el universo de Twitter. Pero la red es flujo constante y por tanto renovación incesante, y los bloggers, como primeros surfistas intensivos de la web 2.0, tenemos que seguir siendo los navegantes excelentes que un día aprendimos a ser.
Una reflexión a fondo que describe la evolución de la tendencia de curación de contenidos: How Pinterest will transform the web in 2012: social content curation as the newt big thing. Vía: Weblog Magazine.
Guías y recursos para Pinterest:
Pinterest guide. From beginner to business use
The ultimate Pinterest guide for photographers
Consejos SEO para Pinterest (en inglés)
The ultimate guido to master Pinterest for marketing
Otros recursos aportados por Antonio Cambronero en Weblog Magazine:
Pinterest: A Beginner’s Guide to the Hot New Social Network (Mashable).
A Guy’s Guide To Pinterest (Read Write Web).
A Quick Guide To Pinterest (Envigor).
Pinterest: A Step By Step Guide To Pinning Your Life Away (Shoe String Launch).
Como dije en mi anterior post sobre el tema, quien quiera una invitación a Pinterest que me la pida.
He empezado a probar Pinterest, una nueva red social cuyo interés creciente se añade al que despertó Google + el pasado verano. Es un invento sencillo: un sitio donde organizar y compartir imágenes que encontramos en internet, que nos parecen interesantes. Las podemos agrupar en diversos temas y compartir con otros usuarios de Pinterest. Además de imágenes pueden subirse también vídeos, pero lo más interesante, al menos para mi, es que en realidad podemos “pinear” páginas enteras de sitios web, de modo que lo que Pinterest nos ofrece es una serie de recopilaciones de materiales que coleccionamos y compartimos, con aspecto visual.
Una vez entramos en Pinterest, el sistema nos ofrece multitud de sugerencias de otros usuarios, para hacernos una idea de qué va la cosa. Es muy intuitivo y fácil de usar.
¿Para qué me va a servir Pinterest? Aún no lo sé; probablemente como lugar donde recopilar las cosas que me interesan y sobre las que voy a escribir, estudiar o enseñar, agrupadas por temas. Sí, existen los bookmarks y uso Delicious, pero raramente vuelvo a ellos para consultas, ya que registro allí materiales para trabajos a largo plazo. A corto plazo uso Instapaper, en el que pongo cada día lo que voy a utilizar o citar, pero Pinterest me ofrece la agrupación temática de materiales y el impacto visual, que te quita la pereza de bucear otra vez en cosas que ya has visto. Y no es este un motivo secundario para usarlo.
De momento sólo se accede a Pinterest por invitación. Si quieres probarlo, pídeme una invitación en un comentario a este post y te la envio enseguida.
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