En la columna de la derecha de este blog podéis ver la sección Libros recomendados. En ella hay unos cuantos libros en formato electrónico, para descargar gratuitamente.
El último que he puesto es TRABAJA DIFERENTE. REDES CORPORATIVAS Y COMUNIDADES PROFESIONALES. Es el resultado del programa Compartim, de la Generalitat de Catalunya, en el que se abordan cuestiones relativas a la gestión del conocimiento y de los colectivos colaborativos.
Hay dos manuales de ciberperiodismo y producción de contenidos en la red. como TIENES 5 SEGUNDOS, un prontuario útil para la gestión de contenidos en internet, o PERIODISMO 2.0. UNA GUIA DE ALFABETIZACIÓN DIGITAL, el cual, con el anterior, es lectura obligatoria en la asignatura Escritura periodística multiplataforma del grado de Periodismo de la UAB. Otro libro sobre ciberperiodismo es PERIODISMO CIUDADANO. LA EVOLUCIÓN POSITIVA DE LA COMUNICACIÓN.
También dos volúmenes sobre la evolución de la Web 2.0, que no son nuevos pero pueden resultarlo para quienes deseen hacerse con cierto bagaje teórico sobre la materia: PLANETA 2.0 y WEB 2.O.
Y LA GRAN GUIA DE LOS BLOGS, una antología de la blogosfera española, que aunque no es reciente sigue siendo de referencia.
El volumen EMPOWERMENT THROUGH MEDIA LITERACY es muy especializado en la materia de educación mediática, pero servirá para quienes deseen introducirse en ella.
Continuaré poniendo libros electrónicos gratuitos en esta sección a medida que los vaya encontrando, y también libros con enlace al punto de venta, sobre otras materias, sobre temas que me interesan.
ACTUALIZACIÓN: Acabo de añadir dos libros más. Fundaciones y fundamentos del estudio de la comunicación. Raúl Fuentes, Carlos Vidales. CAEIP, una buena recopilación y actualización de la teoría de la comunicación y su evolución, y Ferramentas para análisi de qualidade no ciberjornalismo. Marcos Palacios (ed.). LabComs, una obra en portugués sobre ciberperiodismo. Ya los podéis descargar en PDF, como los anteriores.
Interesante iniciativa vinculada al movimiento indignado: una librería que agrupa muchísimos materiales y libros libres de derechos, con el acento puesto en la disconformidad y los movimientos sociales. Hay un gran número de estanterías desde la cual descargar ebooks, con temas que van desde la historia hasta la ciencia, pasando por literatura infantil, la utopía y la distopía. El sueño instructivo de los libertarios ilustrados de los años 30 hecho realidad en la red.
Amazon.es anunciará el jueves 1 de diciembre la venta directa desde España de libros electrónicos en catalán y castellano de la plataforma Libranda y del dispositivo de lectura Kindle, según leo en el diario Ara en una información firmada por Jordi Nopca. Pero hasta el momento, los ebooks de Libranda no son compatibles con KIndle, si bien fuentes de esa empresa especifican que están trabajando para solucionarlo.
La cuestión de los precios de los ebooks vuelve, así, a ponerse sobre la mesa. Amazon negocia con las editoriales desde la posición de fuerza que le da su hegemonía en el sector (basada en el excelente servicio que presta) pero los precios de los libros electrónicos sigue siendo altamente cuestionable. El puente de los asesinos, el último libro de Arturo Pérez Reverte, por ejemplo, cuesta 19,50 € en papel y 11,99 en digital; casi siete euros y medio de diferencia en un formato de edición que no devenga gastos de: a) papel; b) impresión); c) encuadernación; d) almacenamiento; e) transporte; f) margen para el distribuidor; g) margen para el librero.
Por el momento, las editoriales de libros están cometiendo, en el sector digital, el mismo error que cometieron las de discos cuando pasaron del elepé de vinilo al compact disc. Se olvida que fue entonces cuando comenzó la desafección de los clientes consumidores de música respecto a los fabricantes de soportes (que no de la producción musical) al darse cuenta de que las discográficas simplemente les timaban al aumentar de precio el CD al mismo tiempo que sus gastos de fabricación descendían en picado respecto al soporte anterior. Repásese la relación anterior de elementos que intervienen en el precio final del libro, compárese con éste y dígasenos si no les entran ganas de que Amazon apriete las clavijas a los susodichos hasta que saquen la lengua.
Así pues, por más milongas que se manden editores, distribuidores y libreros, estaremos siempre en lo mismo: el libro electrónico no cuesta lo que vale, y todo lo demás es “fugir d’estudi”: asumir que la obligación de los productores es dar servicio a precio justo y no timar al personal.
En este contexto, las jeremíadas respecto a una hipotética desaparición del libro en papel son meros ejercicios de estilo para aparecer en espacios de debate en los periódicos de referencia (de referencia para quienes están en el negocio de la cultura). Servidor tiene en casa unos diez mil libros en papel y continúa comprándolos, tanto a las librerías físicas como a Amazon. Dispongo de un Kindle y en él me descargo todo tipo de materiales, libros libres de derechos y ediciones comerciales electrónicas via Amazon, que pago religiosamente. Hay libros que prefiero tener en papel y otros que me va mejor agruparlos en Kindle para llevarlos conmigo; unos no excluyen a otros, con lo que podemos ver que la falsa polémica se centra sobre formatos de lectura, mientras que lo relevante son las dimensiones de uso.
El problema son, en todo caso, las librerías. En una encuesta publicada hace pocas semanas por El País, un autor declaró, al ser preguntado sobre si desaparecerían estos establecimientos: “Las librerías ya han desaparecido, lo que hay son expositores de novedades”. Servidor se deja un montón de pasta en estos expositores; la semana pasada, sin ir más lejos, 300 moniatos de una tacada. Soy un cliente al que cualquier librería debería recibir con alfombra roja, y pienso seguir siéndolo. Pero para llegar hasta ellas debo gastar gasolina, autopista, aparcamiento y tiempo, y… Amazon me trae a casa lo que deseo en un máximo de dos o tres días y sin gastos de envío a cambio de un suplemento de 14 € al año. En cambio, la librería de la que hasta ahora era cliente acaba de anunciarme que suspenden las cuentas por cuotas, con lo que deberé cancelar la mía. Una manera como otra de dispararse al pie, al eliminar un elemento de fidelización de clientela. Me pasaré a La Central, que ofrece descuentos del 5% inmediatamente al sacar la tarjeta de cliente (en 25 años, mi ex librería no me ha ofrecido ninguno) y también cuentas.
Esperemos que la iniciativa de Kindle haga aumentar la demanda de libros electrónicos, que ésta introduzca sensatez entre los editores y que éstos y los agitadores al servicio de lo que yo me sé renuncien a llamar piratas a los clientes que les dan de comer. Porque, como la memoria es débil, olvidamos que la piratería nació con los industriales y no con los consumidores. Con aquellas liquidaciones hechas a los autores en las que se les timaba contundente y descaradamente.
Ilustración: el último modelo de Kindle.
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