Nunca había habido tantos medios de información sobre deportes como ahora. Nunca había habido tanto fútbol en televisión como ahora. Durante el franquismo, se decía que el fútbol era una de las herramientas de lucha ideológica del régimen para mantener despolitizadas a las masas, pero en democracia hay más resonancia futbolística que en toda la historia del deporte y del mundo mundial.
Nunca había habido tantos periodistas deportivos como ahora. Nunca tantos periodistas deportivos habían tenido tan buena formación como ahora, la gran mayoría egresados de las facultades de comunicación. Los periodistas deportivos jóvenes bien formados escriben razonablemente bien y tienen una cultura general equiparable a la del resto de profesionales. En el franquismo, la mayoría de periodistas deportivos eran unos zotes, casi como la mayoría de futbolistas. Los que ocupaban puestos de responsabilidad eran adictos al régimen, como lo eran los dirigentes deportivos, ya que desde la implantación del estado franquista el deporte fue adjudicado a las estructuras de la Falange. Los más jóvenes que no llevaban camisa azul eran arribistas “despolitizados” que lograban destacar a base de trabajo, protección o cara dura. El estilo bronco, nacionalista español, desconsiderado y faltón que observamos ahora en tipos como Mourinho, Karanka o Clemente nació entonces: hijo del falangismo de la dialéctica de los puños y las pistolas.
Nunca había habido tantos periodistas deportivos que trabajasen en catalán. En la década de los 70 sólo había un redactor capaz de escribir de deporte en nuestra lengua, Antoni Morera Falcó, de El Correo Catalán. Él fue el pionero del periodismo deportivo escrito en catalán y pensado en catalán, muchísimo antes que Joaquim Maria Puyal. Cuando este periodista rompió la barrera de las retransmisiones deportivas en lengua catalana, recuperó la tradición periodística en la lengua propia del país, que constituye aún un modelo de periodismo popular de calidad y divertido. Pero lo que ahora mismo es perfectamente normal y tiene gran éxito, en 1976 era una rareza.
Nunca había habido tantos recursos profesionales y técnicos para la práctica del periodismo. No sólo internet, sino en el campo del vídeo, el audio y las transmisiones. Pedro Ruíz, famoso como humorista en el escenario, se dio a conocer como periodista deportivo presentando al público un raro y maravilloso invento: la moviola. Es decir, un magnetoscopio que permitía revertir la imagen en movimiento de un partido y volver a pasarla para revisar lo que en ella se registró. La moviola dio tanto que hablar en el periodismo deportivo de aquella época que parecía que se tratase del teletransportador de Star Treck. Hoy cualquier joven periodista deportivo sabe cómo organizar la producción técnica de sus realizaciones.
Y sin embargo, con todos esos adelantos, ese progreso innegable, ese avance profesional y técnico, ningún periodista ha sido capaz de cumplir con lo que era su obligación antes del 27 de abril pasado: averiguar quién sucedería a Josep Guardiola como entrenador del FC Barcelona.
Hemos asistido a todo un despliegue de alabanzas, hagiografías y reconocimientos a Guardiola, más que merecido todo ello, pero no hemos visto que ningún periodista fuera capaz de cumplir con su oficio, que es adelantarse a los acontecimientos y dar noticias en primicia.
La obligación del FC Barcelona es mantener a resguardo sus movimientos estratégicos. La obligación de los periodistas que siguen su actualidad es romper las barreras de ocultación y silencio, legítimas en sí pero hechas para ser superadas por el periodismo. Tan digna y necesaria es una cosa como otra. Cuando no hay voluntad o habilidad de superación de esas barreras no hay periodismo, hay otras cosas: divulgación, publicidad, compadreo incluso. El periodismo es independiente y los periodistas no tienen amigos, sólo fuentes y objetivos informativos.
El que Josep Guardiola no conceda entrevistas exclusivas a periodistas o a medios no es óbice para que no pueda ser seguido informativamente. Precisamente cuando se da esa situación, a la que el deportista tiene derecho, es cuando más han de insistir los periodistas en el seguimiento de lo que de interés informativo tiene su actividad. Es posible no poder entrevistar a un personaje y al mismo tiempo trabajar informativamente todo lo que a él concierne para obtener noticias de interés y si es posible de impacto.
Entiendo la fascinación que Guardiola produce en la gente. Yo mismo le admiro mucho y así se lo he dicho personalmente; es una de las personas más inteligentes que he conocido en mi vida periodística, no sólo en el campo deportivo. Es natural que él mismo utilice esa fascinación como medio de producirse y protegerse. Y también lo es que quienes le admiren mucho trabajen a fondo para desvelar lo que interesa al público que debe ser informado. Eso se puede hacer sin caer en el amarillismo, la prensa rosa, la frivolidad o la falta de respeto. El periodismo exigente siempre es de calidad.
No ha habido pues, al final de la etapa Guardiola como entrenador del FC Barcelona, periodismo deportivo de verdad y de calidad. Ha habido admiración, fascinación, entusiasmo, pero no ha habido periodismo. Y eso no es bueno ni para los periodistas, para los medios, para los ciudadanos y para los propios interesados. Corremos el riesgo de tener un periodismo deportivo más formado, profesional y abierto que el del franquismo pero igualmente opaco.
Y si no, que se me diga qué periodista y qué medio está siguiendo ahora mismo, en claves de periodismo de investigación, la singular situación económica de los clubs y de la liga de primera división, esa descomunal burbuja económico-deportiva que un día nos estallará en la cara.
Julian Assange, el fundador de Wikileaks, debutó ayer en el canal de televisión ruso Russia Television con su programa El mundo del mañana, tal como había venido anunciando. Se trata de un canal privado que se considera muy próximo a Vladimir Putin o, por lo menos, a los intereses oficiales rusos en materia de propaganda dirigida al exterior.
El primer programa fue una entrevista a Hassan Nasrallah, el jefe del movimiento chiita libanés Hezbollah, considerado un “terrorista” por Estados Unidos, Israel y la Unión Europea.
Assange realizó la entrevista desde Inglaterra, donde permanece bajo arresto domiciliario, con Nasrallah, quien se comunicó “desde un lugar secreto en Líbano”, y seguirá haciéndolo con todas las que constituirán el nuevo programa, titulado El mundo de mañana. Assange dijo que pretendía entrevistar, a lo largo de 10 capítulos, a “iconoclastas, visionarios y expertos de poder” en busca de analizar el futuro de la comunidad mundial.
La entrevista fue, en la práctica, una oportunidad para que el dirigente del movimiento terrorista justificase su posición y acciones, hiciese propaganda contra Israel y adoptase posturas concomitantes con la estrategia rusa en el tablero mundial, en un momento que la posición de este país se encuentra comprometida por su actitud ante el conflicto de Siria.
Con independencia de lo que cada cual pueda pensar sobre la situación de Rusia, resulta chocante que un defensor de la libertad de expresión vaya a parar a la televisión oficialista de un país en el que todavía no se ha resuelto el caso del asesinato de la periodista Anna Politkovskaia, asesinada después de haber comprometido muy gravemente en público el papel de Putin y sus antiguos colaboradores del KGB en la guerra de Chechenia.
Pero el escarnio es todavía mayor cuando la emisión inaugural de Assange es una entrevista a Nasrallah, quien, en el preciso momento en que la posición de Rusia respecto a la situación de Siria se sostiene cada vez más precariamente, se dedicó a proferir argumentos en apoyo de esa dictadura que le sostiene.
Quienes creímos que Wikileaks era un ejercicio sano de transparencia informativa vemos ahora con tristeza cómo su impulsor no ha sido capaz de mantener su independencia y se ha aproximado a un centro de poder que no es precisamente un dechado de pluralismo. Y más tristeza da ver que se configura una nueva división del mundo en bloques, en la que el antiguo bloque soviético trata de aparecer como un contrapeso “progresista” al mundo capitalista, buscando aliados entre la izquierda no socialdemócrata, los regimenes autoritarios árabes y tercermundistas y los diversos populismos. Es inquietante ver cómo, en medio de esta estrategia, mucha gente progresista que vive en países democráticos está reincorporando un lenguaje de guerra fría, sin matices, alimentado descaradamente por señores de horca y cuchillo.
Por lo que respecta a Julian Assange, haber caído en la trampa que alguien le tendió no le exime del significado de este significativo movimiento. Cuando uno está metido en un tinglado como Wikileaks no se va a la cama con dos señoras al término de una conferencia, a no ser que sea un idiota, un ignorante en la historia del espionaje o un presuntuoso de marca mayor.
Cada cual tiene derecho a patearse su prestigio como desee, pero es bien cierto que los dioses ciegan a quienes quieren perder, sobre todo cuando creyeron ser periodistas y en realidad eran otra cosa. Ya iremos viendo qué cosa exactamente. De momento, el parto de los montes ha tenido lugar y, en vez de un ratón, ha arrojado un ejemplo de que los riesgos para la democracia no vienen solo de los centros de poder del capitalismo neoliberal sino de los señores de la guerra que tratan de atraer a sus siniestras causas a la gente progresista. Con Assange de palanganero.
(El vídeo de más arriba contiene el programa entero doblado al español).
La periodista y analista de medios Silvia Cobo ofrece un curso sobre Verificación de fuentes online e investigación de webs para periodistas. Será el próximo miércoles 25 de abril en el Centre de Formació i Desenvolupament que ha impulsado el Col·legi de Periodistes de Catalunya.
El curso será de cinco horas y se profundizará en toda una serie de técnicas de reporterismo online avanzado centrado en detectar sitios web fraudulentos, perfiles falsos en redes sociales, imágenes, videos e informaciones difundidas a través de redes, estudios, o sitios web falsos.
Inscripciones, en la web del Centre.
Silvia Cobo dedica a estas cuestiones todo un capítulo en su libro Internet para periodistas.
Si estáis interesados, podéis apuntaros aquí.
Ayer escribía que “la Casa Real española ha perdido el contacto con la realidad. No es la ciudadanía la que se aleja de ellos sino al revés”. Hoy puedo observar que la prensa diaria está recorriendo un camino semejante. Es comprensible que ABC no publique en portada la foto del Rey y el elefante abatido, pero no en el caso de La Vanguardia, por más que su editor sea conde y su familia, monárquica juanista. La prensa que no se edita en Madrid debe prestar atención a sensibilidades que van más allá de la milla cuadrada imaginaria en que consiste el mundo en que vive la política institucional y cultural española. Pero lo que no se entiende es que haga caso omiso de la que estuvo cayendo ayer en la red al respecto. Ya se sabe que prensa impresa y nuevos medios en red no desempeñan el mismo papel, pero corresponde a aquélla mantener la mano en el pulso de ésta en tanto que realidad social.
No, no se puede salir a los quioscos con crónicas de los corresponsales en la Casa Real y análisis cortos de alcance. La excepción de El País al publicar el acertado artículo de Antoni Gutiérrez-Rubí titulado “¿Y si no se hubiera caído?” –que esconde a medias un doble sentido– es destacable, y el resto, preocupante. Una oreja atenta podía detectar ayer un pequeño pero significativo paso –no me atrevo a decir salto– cualitativo en la consideración popular de la monarquía española. Pequeño pero capaz de generar una creatividad en la propaganda política republicana que hay que tener mucho en cuenta. Una cosa es creer que la República Española es cosa de los abuelos y de un tiempo que hay que olvidar, y otra sacarse de la manga un elefante silueteado y rellenado con los tres colores de la bandera constitucional histórica. Observo que mucha gente joven, que no sabría si identificarse con los grupos comunistas, libertarios o alternativos, sí que se reconoce en el símbolo antiguo y ayer insólitamente renovado. Y lo mismo sucede con muchos independentistas catalanes, que ayer exhibieron también una bandera que recuerda que fue esta nación la primera en proclamar la república en territorios hispanos. Incluso independentistas vascos de Bildu se manifestaron acogiéndose a la tricolor.
Menciono todo eso porque no se trata de detalles que queden magnificados por la red. Hay que andar con cuidado con “los internautas”: la SGAE y los muñidores de las “políticas culturales” aprendieron muy crudamente que los internautas no son otra cosa que los ciudadanos (sólo mi amigo Jaume Sisa parece no haberse dado cuenta de ello). La desorientación de mucha gente, la aspiración a la justicia y el pésimo tratamiento de la cuestión de las fosas de los represaliados durante la guerra y la posguerra han hecho que las cosas se muevan en este sentido. Párense un momento a pensar: desde el 15 de mayo de 2011 se ha venido reclamando al movimiento indignado que exprese un programa concreto. ¿Y si ese programa acabase resultando ser la República Española como ejemplificación de la justicia y el progreso?
Después de la jornada de ayer, esa identificación resulta un poco menos inimaginable. Siquiera sea por contraste, porque la imagen del cazador de elefantes y todo lo que implica apesta a antiguo y reaccionario, y ha echado por los suelos la imagen del Rey campechano, buena persona, que no quiso crear una corte para no llevar sobre sus hombros la carga cultural histórica de la aristocracia; se la ha echado encima de golpe.
Y los periódicos, tocando el flautín. No he visto publicada la enorme tricolor que los militantes de Esquerra Unida i Alternativa colgaron de Las Arenas, y menos mal que ha salido algún cromito de la concentración de la plaza de Catalunya. Las empresas periodísticas, salvo excepciones (aunque ahora mismo no sabría citar cuál) tienen una concepción meramente instrumental de la red y sus redes sociales. Piensan en términos de marketing y viralidad, pero no se dan cuenta de que está en juego mucho más. ¡Son los lectores, estúpidos, los actuales y los potenciales! Sólo hay que mirar hacia el ejemplo de The Guardian, que tiene un buen número de redactores dedicados a sumergirse en los comentarios que los lectores hacen en su web para convertirlos en material informativo, alerta de posibles fuentes o, incluso, material de reescritura para nuevas piezas periodísticas. A pesar de las apariencias, los editores de diarios hacen como los dirigentes de la SGAE, dengues y melindros al descubrir que la gente realmente existente, que va por la calle y se interesa por la actualidad no encaja en el lecho de Procusto de su mundo cultural.
Veremos qué pasa si empiezan a circular entre los jóvenes pins con elefantes tricolores. Y si los sindicalistas se los ponen también. El pasado 29 de marzo unos y otros se manifestaron juntos más a menudo que lo que las páginas dedicadas al vandalismo de gente no trabajadora dejaron ver.
ACTUALIZACIONES:
1. José Sanclemente, experto en medios, editor de diarios y escritor, profundiza en la cuestión de cómo los diarios contienen el debate en contraste con la red.
2. Artículo de José Antonio Zarzalejos en El Confidencial que marca un punto de inflexión en el tratamiento que los periodistas mainstream dan a la cuestión real en España. Zarzalejos fue director de ABC y ahora escribe en La Vanguardia.
3. Quién es la princesa Corinna Sayn-Wittgenstein, mencionada en el artículo de Zarzalejos.
4. En La Lamentable, José Martí Gómez recuerda las relaciones peligrosas con Javier de la Rosa y lo que resultó ser un cese encubierto de Puig de la Bellacasa en la casa real.
En el periodisme i la literatura se’n diu negre de l’escriptor que escriu un llibre que firma un altre. Aquest altre és, generalment, un personatge famós o, més sovint del que es pensa, un escriptor professional que té mandra d’escriure o ha davallat en l’ofici. Qui més qui menys, en aquesta feina, ha estat negre o si més no mulat, com un servidor. No és deshonor sinó guanyar-se la vida dignament. L’escriptor i periodista Xavier Febrés recorda en el seu blog que encara hi ha personatges importants que saben com col.laborar amb un escriptor sense amagar-lo o menystenir-lo sinó reconeixent-lo. No me’n puc estar de reproduïr-ne el post sencer: “
¿Qué pasaría si el fútbol español, que debe más de 5.000 millones de euros, quebrara y dejara en la calle a sus jugadores? ¿Se apuntarían al paro? ¿Qué trabajo alternativo encontrarían Messi o Cristiano Ronaldo? ¿Qué discoteca contrataría a Pepe? ¿Quién confiaría a Clemente las relaciones públicas? ¿Por qué pasarelas desfilaría Piqué? ¿En qué aparcamiento emplearían a Mourinho?
Martín Girard, hoy en El País. (Martín Girard es el seudónimo del cineasta, escritor y filósofo Gonzalo Suárez).
Torrente y el grano reventado entre espejo y cámara nos parecerán en breve más progresistas que los departamentos de Justicia y Trabajo del nuevo Gobierno.
Sección El acento, hoy en El País.
“Alicia Sánchez Camacho ejerce de consellera en cap”, declaraciones de Pere Navarro, primer secretario del PSC, publicadas hoy.
Y en efecto, unos metros más arriba están los chicos del PSC, presididos por los mismos líderes renovadores de las últimas décadas, en su día descartados para el cásting de Jurasic Park porque envejecían el producto.
Guillem Martínez, ayer en El País, en una crónica sobre el público asistente a la manifestación del 19 de febrero.
Y eso sólo con hojear los diarios durante el desayuno. Para que luego digan que la prensa no instruye.
A partir del próximo sábado, los indignados de Madrid tendrán su propio medio de comunicación en papel, un periódico con la cabecera Madrid 15-M, que se publicará cada semana. El rotativo será de difusión gratuita y tendrá por el momento 16 páginas a color, en formato tabloide. El número cero tiene una tirada de 20.000 ejemplares.
La edición digital de El Punt Avui publica una entrevista con Salvador Sans, catador internacional de café. Cuando el experto aconseja desterrar el uso del torrefacto, el entrevistador se sorprende: “Torrefacte?” “Cafè barrejat amb sucre en el moment de torrar-lo. Ni parlar-ne”, responde el cafetero. La juventud del periodista, oh maravilla, le impide haber conocido esta modalidad de café utilizada en tiempos en que se usaba en las casas modestas para poder degustar, rebajado de calidad y precio, lo que para muchos era un lujo. Existe ahora el riesgo de que si al joven le hablan de tomar malta piense que se trata de whisky. Por cierto, la entrevista estaba muy bien hecha y escrita, el joven periodista es un profesional impecable.
El documental Oxígeno para vivir, sobre la vida del fotoperiodista Enrique Meneses, ha sido presentada a los premios Goya como candidata a Mejor Documental. La película se basa en una idea original de Georgina Cisquella y está dirigida por Renato Sanjuán. Cisquella es una periodista catalana que se dio a conocer con su trabajo en el programa Giravolt, de Televisión Española en Catalunya en los años 70 y que ahora dirige Cámara abierta 2.0 en TVE.
El filme recoge 24 horas en la vida de Enrique Meneses, el primer gran reportero internacional del periodismo español después de la guerra, y un emprendedor dotado de tal energía que hoy, a sus 82 años, se encuentra en plena actividad. Aunque para llevarla a cabo se vale de una silla de ruedas, de un ordenador portátil, de su dominio de la web 2.0 y de una botella de oxígeno.
Enrique Meneses realizó su primer “scoop” a los 37 años retratando a los rebeldes de la revolución cubana en Sierra Maestra, cuando fue el primer reportero que entrevistó allí a Fidel Castro y al Che Guevara. Ello le consolidó como fotoperiodista en las revistas Paris Match y Life, y le lanzó como freelance internacional. Recorrió África del Cairo al Cabo, retrató las marchas negras de Washington en los 60, fue corresponsal en Oriente Medio y la India , dirigió el programa A toda plana de TVE, el programa de Radio Nacional Los Aventureros, fue director general de ABC de las Américas y de Playboy, rodó la serie Robinson en Africa también para TVE, cubrió la guerra del canal de Suez en el 56, la independencia de Bangladesh cuando se separó de Pakistán, las guerrillas de Rhodesia, la primera revolución del Líbano, la caída de los coroneles en Grecia, la revuelta de los Sioux en Dakota del Sur y la guerra de Bosnia.
Al producirse la actual transformación profunda de la comunicación y el periodismo, Enrique Meneses se convirtió en bloguero, y la hiperconectividad de la web 2.0 fue el arma que le permitió vencer barreras tanto físicas como profesionales. Su blog se ha convertido en la plataforma de su magisterio en la red, de modo que pronto se reunieron junto a él miembros de la nueva generación de periodistas de Madrid, preocupados a la vez por la continuidad crítica de la profesión y la transformación comunicacional que propicia internet. En lugar de lamentarse por la leche derramada, una extraña pandilla formada por un reportero octogenario en silla de ruedas y periodistas treintaañeros y treintaañeras se ha erigido en equipo de trabajo y plataforma de reflexión, Meneses Media, que se expresa en iniciativas como Utopía TV y otras, propiciadas por 1001 Medios.
Como ejemplo de su empuje, véase el texto que escribió para el estreno de Utopía TV:
“Bueno, por fin llega el día de nuestro estreno. Aunque haya nervios y fallos, no vamos a desanimarnos. Cualquier estreno teatral lleva a quienes estrenan hasta el borde de la histeria. Nosotros vivimos el acontecimiento seguros de nuestros fallos y nuestros aciertos con relativa serenidad y mucho sueño..
Llevaba yo tiempo diciendo a los jóvenes universitarios, que siempre me ponen la falta de dinero como pretexto para no hacer otra cosa que lamentarse de su sino, que el dinero es una mercancía, una llave que sirve para abrir y cerrar puertas. Al excelente proyecto de SOITU de Sindo Lafuente y su equipo, les falló, cómo no, la financiación cuando esta no obtuvo dividendos inmediatos. Por eso, toda creatividad tiene que dar la espalda al dinero y sustituirlo por la imaginación y el voluntariado. Mi cuarto de baño es el camerino de la excelente periodista Marta Nebot, el fondo para las entrevistas es mi biblioteca Lola García Ajofrin, jefa de corresponsales me maquilla con una muestra de Covermark 07 prestado por mi farmacia, la de Ginzo de Limia 53. La pantalla plegable de proyectar diapositivas sirve para algunas filmaciones. No hay dinero pero damos vueltas a las neuronas y resolvemos los problemas. Hasta el día de hoy, y tras haber cubierto el 15 O a nivel internacional, hemos gastado 432,61 euros. Nadie ha pedido aún su retribución en “pichulines”.
Esta noche, desde las 20 hasta las 22 horas ofreceremos la prueba de que se puede crear sin más dinero que el que se tiene en el bolsillo. Que en muchos sectores, los jóvenes pueden emprender la realización de sus idéas, por utópicas que sean, sin apoyo de subvenciones o créditos bancarios. El hablar de falta de dinero antes de lanzarse a la aventura es no tener espíritu de aventurero y se lo reprocho a un país que en cualquier circunstancia, ha sabido capeaar la adversidad. Todo el continente americano está plagado de hechos y obras creado por hombres que quemaban las velas de sus naves para obligarse a triunfar. Más de 600.000 españoles se dispersaron por Europa buscándose la vida huyendo del hambre de la España de nuestra postguerra. Ellos y el turismo levantaron este país.
En 1954, con 24 años, salí del puerto de Marsella rumbo a Alejandría, con un billete de ida, sin regreso, tarifa de puente, y durante varios días dormí sobre una silla de lona y plegable que era a lo que me daba derecho la tarifa de puente. Tenía dinero para sobrevivir menos de un mes. En total llegué a sumar siete años de mi vida en Oriente Medio, una buena universidad para un jóven periodista. En 1956, con mi amigo Jaime Cavero Carondolet, con 200 libras estrlinas nos lanzamos en busca de una muchacha nuer que en foto de Paris Match, había enamorado a mi compañero. Nunca encontramos aquella belleza y lo sabíamos desde el principio pero queríamos hacer una locura sonada. Con lo que hoy equivaldría a unos centenares de euros, recorrimos todo el continente negro, hasta África del Sur. Nos invitaron reyes, transportistas blancos, di conferencias en inglés en Rhodesia del Sur, el actual Zimbabue, clases de francés en El Cabo. Muchas veces comimos simplemente acercandonos a los mercados indígenas y haciendo el gesto de tener hambre pero no dinero. Como hacen ahora esos valientes emigrantes africanos que se acercan a nuestros mercados con la misma hambre y falta de dinero.
Con 82 años, esta noche que algunos llaman mágica, me saltaré la quimioterapia y me beberé un vaso de vino para celebrar con mis amigos, allá donde se encuentren, por mi última locura… ¿O no es la última?”
Oxígeno para vivir en Facebook
La tertulia de Enrique Meneses, en 1001 Medios
En la foto, la redacción casera de Enrique Meneses.
José Martí Gómez és un periodista de 75 anys, jubilat de les empreses desprès de ser una cosa que a ell l’emprenya molt que li diguin: un mestre de periodistes. Probablement perquè aquesta definició s’utilitzava per afalagar Emilio Romero, aquell director del diari Pueblo, editat pels sindicats franquistes, que sempre va voler ser ministre, es deia socialdemòcrata i mai va dir fava quan Franco signava penes de mort. Martí és un dels grans del periodisme català; va rescatar la crònica judicial de l’abjecció amb que la practicaven redactors que feien de confidents de la policia a estones lliures i la va elevar a literatura de qualitat o gran periodisme (és el mateix); amb Josep Ramoneda va convertir l’entrevista en una reflexió crítica i sempre va tenir el que tot periodista ha de tenir: l’orella i el cor enganxats al que diu, pensa i sent la gent que no té on caure morta.
Potser per això mateix, José Martí Gómez no treballa ni publica a cap mitjà de comunicació convencional, tot i haver estat una veritable figura a la cadena Ser, en els últims anys. Abans, cal dir-ho tot, el van contractar a El Periódico per a tenir-lo assegut davant una taula fumant puros, perquè no hi havia pebrots de fer-li fer el que sabia fer. Ultimament, a La Vanguardia feia una crònica setmanal sobre el RCD Espanyol que ella tota sola era una lliçó de periodisme esportiu de qualitat i exercici de l’ironia esmolada i sagnant i també això li van treure. Els Martí Gómez inquieten a unes empreses periodístiques el qual problema principal no és el descens de pubicitat i vendes sinó el pànic a tenir-hi treballant periodistes de veritat i fer periodisme en lloc de noticietes que ja hem vist abans als Telenotícies.
Vaig tenir la sort de conèixer en Martí Gómez quan jo era un nano que rondava cada dia vora les redaccions dels diaris, per tal de veure si se’m enganxava alguna cosa dels que en sabien. En Martí em convidava a una cocacola i escoltava les meves preguntes. No em donava cap lliçó ni calia, perquè els savis no ensenyen amb paraules sinó amb la seva presència. Era ja aleshores una persona profundament compromesa amb allò que alguns antiquats en diem compassió, que no és sentir pena pels altres sinó empatia solidària i afectuosa. L’ètica periodística no depèn de codis escrits, de llibres d’estil, de defensors dels lectors ni de coses així sinó de recordar l’actitud dels periodistes als quals ningú pot comprar i que serveixen exclusivament els seus lectors i no a les empreses, les institucions o les capelletes ideològiques i culturals.
Avui, oh sorpresa, el diari Ara publica una entrevista del seu director, Carles Capdevila, amb José Martí Gómez, i jo la reprodueixo tot seguit perquè pugueu veure com és un periodista de veritat i no el que ara passa per tal. I si voleu veure com les gasta el personatge, seguiu diàriament el seu blog La lamentable penya.
Amb vostès, José Martí Gómez, periodista.
Vostè ja ha viscut altres crisis.
Com aquesta, cap. Sóc del patronat d’Acció Solidària contra l’Atur, fundada l’any 1981 perquè hi havia un atur molt alt: va ser la primera que va donar microcrèdits i va funcionar. Ara estem desbordats, cal una acció urgent contra l’atur perquè, mentre l’austeritat continuï en aquest nivell, encara augmentarà. Fa dos anys vaig passar un mes fent un reportatge sobre entitats per a gent sense sostre i la situació era dramàtica. Ara és molt pitjor.
I cau en la pobresa gent inesperada.
A Arrels va venir un tio i em va dir: “No em recordes? Jo treballava amb tu aEl Correu Català , jo era el cap de relacions públiques”. Vaig quedar tocat. Si a Barcelona un dia paressin la Creu Roja i Càritas i tanquessin les parròquies de base que donen assistència, hi hauria un caos absolut. Una doctora que porta un grup d’alcohòlics i fa una tasca enorme em deia que persones que havia rehabilitat ara tornen a ser al carrer sense feina i sense res.
Anirà a més?
Als Estats Units ja hi ha gent que agafa esquirols dels parcs per fer caldo, i abans els agafaven per donar-los menjar. Això conviu amb aquesta societat de l’autoajuda, a sobre has d’aguantar que et diguin: “Si vostè ha perdut la feina, no es preocupi perquè ara podrà fer coses que abans no podia fer…”
Creu que ens en sortirem?
Algun dia esclatarà alguna cosa. El més alarmant és l’apatia, la falta de rebel·lió, l’acolloniment, perquè cada dia bombardegen amb noves mesures d’austeritat. La culpa la tenen els partits polítics, que quan va arribar la democràcia es van distanciar de les masses socials: la militància s’ha diluït i els partits gestionen una burocràcia interna cada cop més mediocre.
I la crisi d’Europa?
Sóc europeista, però la unió econòmica sense la unió política és molt difícil. Una vegada vaig sentir un eurodiputat que deia: “D’europeistes partidaris de Schengen de debò només hi ha les cadenes mafioses, perquè els permet passar per tots els països sense control”.
I el periodisme, com està?
És un reflex de la societat. La societat és gris, està en crisi, la gent deixa de comprar diaris, se’n va a les coses gratuïtes, se’n va a internet. Jo encara crec en el diari de paper.
Vaig llegir que havia cregut que el periodisme era el millor ofici, però que ara ja no ho creu.
Jo sempre li deia al Huertas que era el millor ofici del món. La meva sensació és que els diaris d’abans eren més dolents que els d’ara, però hi havia més vida a les redaccions. Internet ha matat el periodisme de carrer, trobo a faltar històries de vida. Es fan cròniques judicials en els grans casos, però no en casos petits en què moltes vegades hi ha més suc.
Massa estadístiques sobre la condició humana i pocs casos personals.
Quan vaig començar a fer tribunals, un dia va sortir un magistrat i em va dir: “De derecho no tienes ni puta idea, ¿verdad? ” Jo em vaig quedar acollonit i li vaig dir que no, i em va dir: “ Se nota, por eso tus crónicas están muy bien ”. Al cap d’uns mesos em va dir: “ Ya sabes un poco de derecho, ahora tus crónicas ya no valen nada… ” Fins i tot a ell li agradava la part de vida de la crònica.
Realment, es feia amic d’alguns delinqüents?
Sí. Hi havia l’Horteguita, que era un pirulero que vivia de robar i anava a fumar droga al Salón de los Pasos Perdidos, perquè deia que era l’únic lloc on no el trobaven mai, i un dia va venir el Dalí a veure les pintures i, mirant-se l’Horteguita, em va dir: “I a aquell desgraciat d’allà se li ha mort la mare?” I li vaig dir: “No, està fumant grifa”. I ell: “Fantàstic, quin exemple!” Aquestes històries les has de viure.
La delinqüència d’ara potser és més violenta i menys pintoresca.
A l’Espanya pobra el delicte eren estafes miserables. Quan comença l’expansió ve l’estafa dels pisos, després el gran delicte econòmic i les bandes cada cop més violentes, sense el carisma i la sociabilitat d’abans, dels que eren amics i delinquien junts i eren solidaris. Als anys 80 vaig llegir un informe que advertia que venia una delinqüència més violenta i amoral. Un atracador com el Rojano diu que no és d’homes anar amb una navalla a una pobra dona. El xulo de la puta d’abans vivia d’ella però en certa manera l’estimava, ara són màfies cruels que violen i droguen les noies.
I a Catalunya com la veu?
El problema amb Espanya, com diu el Castellet, és irresoluble. Als anys 70, aCuadernos para el Diálogo venia gent de Madrid i el discurs era bo, hi havia gent oberta, els podia costar comprendre algunes coses, però ho intentaven. Tinc una filla a Denver i, en una recepció, un alt càrrec del ministeri d’Indústria se li va acostar i li va dir: “ Veo que hablas a tu hijo en catalán, ¡qué manera de perder el tiempo viviendo en Estados Unidos! ” Això és un reflex d’on som.
I la convivència a Catalunya?
El PSUC va fer una gran tasca i és el gran risc de la decaiguda del PSC-PSOE, que feia feina de fusió de les dues comunitats, i si això es trenca es pot crear un lerrouxisme d’esquerra perillós. Però hi ha convivència: el primer que fa l’emigrant és fer-se del Barça, perquè és un signe d’identificació. La meva mare, que era murciana, no va renegar dels orígens i es va sentir part d’aquest país d’acollida, agraïda a l’escola nocturna del Poble-sec i a l’escola d’infermeria de la Mancomunitat per haver-la integrat com una catalana més.
El preocupa la xenofòbia d’alguns partits?
És perillós, però es pot aturar si els partits democràtics juguen amb valentia. Quan Mayor Oreja era ministre d’Interior, el Ramoneda i jo estàvem dinant amb ell i ens va dir: “ El problema de España en el futuro no será ETA, que tarde o temprano acabará, el gran problema será la inmigración ”. El discurs de la immigració és demagògic perquè la gent que diu que n’hi ha massa veus que als seus familiars els cuida una peruana. No fotem!
El secret del periodisme?
La clau és dir el que creus que és la teva veritat. Si no t’atreveixes a dir-la, si l’amagues, estàs perdut. El periodista té una responsabilitat, té l’obligació d’arriscar. Les modes passen, però hi ha coses que no passen mai: ser bona persona, ser decent, ser honest.
El Ramoneda m’ha dit que sempre ha estat pessimista, però constructiu.
Diuen que tinc la mirada cansada. Tinc 75 anys i sóc al peu del canó, hi ha molts optimistes que ja han plegat: alguna cosa dec tenir! A més, si ara un tio diu que és optimista és que és tonto! Part del meu pessimisme vital és haver fet molt de carrer. He estat a les barraques de Montjuïc al matí i a la tarda al Ritz en un còctel, i veus els dos mons i dius: el món que és injust i s’ha de millorar és aquell. Una vegada vaig entrevistar un senyor molt potent que em va dir que només tenia deu minuts per a mi perquè el seu temps valia or. Al cap de dos anys vaig rebre una carta seva des de la presó i vaig anar a veure’l, i llavors era jo qui decidia quan s’acabava l’entrevista.
I l’afició per l’Espanyol?
Ja no hi vaig, i el veig molt poc per la tele. Reivindico la figura del Jonathan Soriano, que l’Espanyol va liquidar sense guanyar ni un duro i al Barça B s’està fent un tip de fer gols. El club s’ha fotut en un merder amb el camp aquest, que és preciós però no el pot pagar. S’ha hipotecat.
L’antibarcelonisme sí que el manté intacte?
No, tampoc, la meva dona és del Barça, els néts també, i els néts americans encara més, que és un fenomen que no entenc, perquè el seu pare només entén de beisbol, la meva filla és de l’Espanyol i els dos fills han sortit uns entusiastes del Barça. El meu gran sacrifici d’avi va ser un dia passar-me quatre hores al Camp Nou amb els néts esperant que sortissin tots els jugadors a signar autògrafs.
Veu negre el futur de la generació dels seus néts?
Sí. Potser els dels Estats Units tenen més sortida. Allà a les universitats busquen nanos que siguin un 10 en estudis i que, a més, tinguin una vocació marcada. Quan vénen estudiants de periodisme sempre els dic: “Serà difícil, però si aguanteu en vocació o passió al final us en sortireu”.
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